CAPITULO 1 MI MÁS GRANDE PÉRDIDA
Esta es la historia de un gran amor.
Había una vez un chico llamado Arturo, medía 1.80 cm de alto, delgado, de piel clara y muy suave, el cabello era corto color castaño claro, ojos miel y brazos musculosos, y entre muchos otros detalles sobresalía su seriedad. Siempre creyó que el amor era la más grande tontería que la humanidad había inventado, era frío con los demás, nunca mostró su debilidad, ni dejaba que lo vieran llorar. Vivía con una familia conflictiva, su padre era peor de seco que él, su madre en cambio era todo lo contrario, solía ser muy amable; ella media 1.60 tenía el cabello largo liso, ojos azules, lucía una figura esbelta. Aunque mostrara a simple vista ser feliz su mirada denotaba nostalgia, un buen día su padre que era alto 1.80 cm moreno ,sus ojos tenían un color café obscuro llevo a su madre a comprar unas cosas y de la nada comenzaron a discutir por que su mamá llamada Angélica se había subido al coche con un poco de lodo en sus zapatos, Angélica le dijo a su marido ¡Andrés no te pongas así, se lava y ya! y Andrés respondió ¡Lo acabo de lavar, porqué no te fijas en eso!, mientras discutían se escuchó un ruido estridente y a la mujer gritando ¡Cuidado!
Ambos quedaron un rato inconscientes, Andrés reaccionó al sentir un gran dolor en todo su cuerpo, giró la cabeza para mirar a su esposa, la sacudió y comenzó a decir ¡Anggie mi amor despierta perdóname por favor no te vallas, por favor reacciona! pero ella ya había muerto. Él comenzó a llorar inconsolablemente.
Aún no aceptaba los hechos y comenzó a recordar que un tráiler lo sacó del camino por andar discutiendo por una tontería, eso le hizo sentir mas rabia que nunca, y comenzó a gritar porqué Señor, porqué te la llevaste a ella, llévame a mí pero a ella no, te maldigo por injusto, yo merecía morir, no ella… y mientras se desangraba quedó inconsciente. Pasaron seis o siete días después, él despertó en el hospital y comenzó a gritar hijo perdóname.
En aquella habitación dónde está ese hombre, dijo una enfermera, Arturo que no había querido visitarlo antes, vio a lo lejos a su padre y comenzó a odiarlo más que nunca pues lo único que le quedaba de alegría en la vida era su madre.
Andrés lo miró, y entre lágrimas le dijo: perdóname fui un estúpido al no darme cuenta lo que tu madre significa para mí, el chico de apenas dieciocho años lo miró con desprecio y dijo: porqué no moriste tú, le hubieras hecho un gran favor al mundo. Dio vuelta y se marchó.
Era un día nublado, comenzaba a lloviznar, Arturo caminaba sin mirar por dónde andaba, como si no sintiera el tormento que se había soltado al fondo sólo noto a una chica corriendo, pero no le tomó importancia hasta que él chocó con ella, dejándola inconsciente en el piso a mitad de avenida, la miró y la cargó hacías las afueras de una tienda donde la recostó en el piso mientras trataba de hacer que reaccionara, otra chava salió de la tienda diciendo amiga, al tiempo que preguntaba qué había ocurrido Arturo respondió- ella corría , chocó conmigo y quedó inconsciente, la chava llamada Isis dijo: podrías meterla a la tienda, él asintió con la cabeza.
La cargó y la recostó en un sillón que había allí Arturo conocía las técnicas de primeros auxilios y tras varios intentos logró hacer que despertara. ¿Qué paso? dijo la chica que acababa de despertar, Isis, su amiga, le dijo- qué bueno que te encuentras bien le interrumpió mientras Arturo las miraba Isis dirigió su atención a él para darle las gracias por ayudar a su amiga.
Por cierto mi nombre es Isis N.V.P. y ella es mi amiga Andrea Ruiz Corona el chico las miró y respondió- mi nombre es Arturo Martínez Castañeda bueno ya tengo que irme concluyo mientras daba la media vuelta para marcharse una voz un poco débil dijo-espera el volteó a verla y Andrea prosiguió ¡hay! Mira hay un aguacero afuera, creo que ya estás bastante empapado porqué no esperas aquí a que se calme un poco el respondió: no importa me da igual, por lo menos déjanos invitarte a comer como agradecimiento por ayudarme.
No es necesario -respondió él, mira para nosotras no es una molestia -dijo Isis o tienes otra cosa que hacer Arturo las miró y después de pensarlo un rato dijo- de acuerdo me quedo un rato, ni el mismo podía creer lo que acababa de decir pero total deba igual si estaba allí o en cualquier otra parte.
De acuerdo enseguida traeremos la comida ¿te gustan las enchiladas verdes? dijo Isis, él asintió con la cabeza mientras ambas se dirigían a la parte de atrás del la tienda, él comenzó a mirar a su alrededor y se dio cuenta que era una boutique muy curiosa, pues había modelos de ropa muy raros pero a la vez muy bonitos.
Pensó todo fue tan repentino que por un instante olvidé a mi madre, mientras atrás estaban terminando la comida Isis le dijo a su amiga- Andrea esta guapo ¿no? ella asintió con la cabeza, es rudo como te gustan, güeritos de ojos color miel, alto fuerte y musculoso, no todos los días envían un bombón así a esta tienda Andrea respondió- sí lo sé pero se ve que no le importa nada, Isis la miró de un modo muy intrigante y dijo- con sarcasmos ¿es eso o tienes miedo?, sabes que eres bonita tienes un fino cabello rizado color castaño, ojos verdes tu piel es clara eres delgada tal vez no seas tan alta pero no eres fea.
Andrea respondió gracias por darme ánimos pero ya ves, me enamoré de un tonto que se ha robado del todo mi corazón, no estoy lista para emplear mis antiguas tácticas, así que no tengo ganas, Isis que era mas alta que ella también del mismo tono de piel que Andrea pero con ojos cafés y con su cabello corto color rojo dijo: amiga no pierdas la esperanza de que tú encontraras de nuevo el amor, yo te he visto llorar innumerables veces. Bueno Andrea sal allá a platicar con él, anda yo termino aquí, bueno haz el intento nada pierdes.
Andrea la miró y dijo- de acuerdo lo intentare, se dirigió así donde estaba Arturo lo miró y dijo al tiempo que se sentaba a su lado: ya casi está listo, por cierto gracias por ayudarme sé que yo choqué contigo, disculpa iba tan deprisa que no te vi, siento mucho espero no haberte lastimado o algo así.
Arturo no dejaba de mirarla de pies a cabeza, era algo que ni el mismo comprendía sentía al mirarla tranquilidad, era como si todo el dolor se desvaneciera… No te preocupes, dijo fríamente para que ella no se diera cuento de lo que estaba pensando.
Ya está listo, disculpa la tardanza, dijo Isis con emoción mientras comían en silencio, Arturo no podía dejar de mirarla, ella sentía su mirada pero no se atrevía ni siquiera a mirarlo, ella notó lo nervioso que Arturo parecía cuando terminaron de comer, Isis se levantó tomó los platos, utensilios, vasos y los dejó solos, se miraron fijamente diez segundos, Andrea no soportó el silencio y exclamó ¿sigue lloviendo muy fuerte, no? él asintió con la cabeza al tiempo que le preguntaba, ¿tu vives por aquí cerca? Andrea respondió: pues sí, podría decirse que sí ¿Cuántos años tienes? Volvió a preguntar el chico, diecinueve, dijo Andrea ¿y la tienda es tuya o trabajas aquí? volvió a preguntar con un poco de curiosidad, pues sí es mía exclamó, sé que muchos piensan que soy muy joven para tener una boutique pero lo venía planeando desde que tenía quince años, todo lo que vez yo lo diseño ¿cómo lo vez? concluyó Andrea.
Bien bastante bien, respondió el chico, Andrea le preguntó ¿y tú que me cuentas de ti, cuántos años tienes, a qué te dedicas, qué es de tu vida? Dijo, lanzándole una sonrisa, Arturo sin dudar dijo: tengo un año menos que tú y no soy nada, no he logrado nada de lo cual me sienta orgulloso, respondió con frialdad. Bueno ya se calmó la lluvia, tengo que irme, gracias por la comida, me dio gusto conocerte, concluyó.
Ok, cuídate mucho, espero que alguna vez vengas a verme, y si algún día necesitas algo aquí estaré, el chico asintió con la cabeza y se marchó, Isis salió para decirle ¿que pasó, ya se fue? Andrea la miró con sarcasmo y dijo: si todos los hombres son iguales, de ahora en adelante me propongo no volverme a enamorar, se acabó para ellos la chica dulce tierna y comprensible.
Andrea sufrió mucho con su antiguo novio con el cual duró casi cuatro años juntos, esa relación estuvo llena de mentiras infidelidades, promesas sin cumplir, pero lo peor fue que ni ella lo sabía y a pesar de eso no podía dejar de amar a la persona que mas la hizo llorar muchas veces, en ocasiones Andrea solía olvidar quién era, lo que valía y que era capaz de todo a pesar de que el no estuviera.
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Pero nunca sospechó que su suerte tal vez cambiaría. Tras pasar tres horas, ella y su amiga, cerraron la boutique y tras despedirse Andrea tomó su camioneta.
Se marchó a casa como de costumbre, pasó al supermercado a comprar unas cosas que le hacían falta preguntándose que pasaría con Arturo, tomo tres botes de helado, tres bolsas de pan blanco, una mermelada, una cajeta, tres latas de duraznos en almíbar, algunas verduras, queso, jamón, crema y fue a pagar a la caja, sin mas escalas se dirigió a su casa.
Su casa era enorme, tenía un gran muro en el cual tenía dibujado mariposas de todos los colores, se veían tan reales, cada una tenía un color específico que se intercalaba y combinaba con otro, dando un contraste grandioso, pues del rojo pasaba al naranja, luego al rosa, al amarillo, al verde y luego al azul, justo en el zaguán de su casa una sorpresa le esperaba.
Me alegra que te guste espero que sigas leyendo y puedas recomendarlo con tus conocidos