(De: La creación total del sueño)
Te soñè y me salí del infierno
no eras un ángel ni eras mi madre
ni siquiera la Magdalena bebiendo
te soñé como un poema muerto
abriendo sus manos a la noche
con palabras descalzas y absolutas
te soñé y los cadáveres
fueron necesarios en todo instante
y en toda alma
te soñé sin versos de abrigo
ni cuevas subterráneas
te soñé mordiendo aprisionando
y largas gotas se regocijaron
en prisiones y espejismos
de mareas oscuras
te soñé siete días
siete años
siete momentos
siete galaxias
siete eternidades
siete verbos
Comentarios
Las anáforas le dan cadencia y vinculación entre ideas, y las ideas nos sumergen, a los lectores, en ese lugar inefable donde la poetisa fue a buscar esta inspiración y sintió este soplo.
La serenidad, la tibieza del dolor, la suavidad de la ausencia, todo esta aquí plasmado con suma calidad y gracia.
Precioso, lo disfruté en cada verso, en cada palabra.
José Cemento.-