Habitante del miedo,
pasajera del frío,
cuando las sombras muerden
te busco y hallo un muro.
La soledad que condena.
La soledad
que refugia y condena.
La soledad que se viste
de engañosa hechicera.
Bordemos de primaveras
lo que aún no ha nacido.
Quitemos las piedras
que alzan barreras.
Dejemos ya las disputas.
Prendamos fuego
a los miedos.
Construyamos un refugio
donde la cercanía
sea la hoguera.
Comentarios
Un saludo afectuoso
cuando lo leí me sentí identificado, hasta tal punto que sentí una presión en el pecho, por un instante me falto la respiración. Supongo que a ti también te pasará, derepente algo que lees o te cuentan hace que revivas algún momento serio de tu historia (en mi caso me suele ocurrir cuando recuerdo por causas externas algo bello que perdí por estar en otras movidas y leyendo tu poesía me vino a la cabeza la perdida mas grande de mi vida).
Gracias por escribirla
Se me ocurre que tal vez el recuerdo pueda ayudarte a decidir que debes construir en el futuro. Tomalo como una guìa.
Y de nuevo gracias.
felicidades
Sin dudas que el amor pleno es un estado que a veces podemos intuir, a medias experimentar de un modo que se nos escapa tan pronto de las manos cuanto empezamos a saborearlo. Pero estaràs de acuerdo en que nunca dejamos de anhelarlo y perseguirlo.
En cuanto a lo que mencionas acerca del ritmo del poema, te agradezco lo que dices. El ritmo es algo que me viene con las ideas y a veces temo no poderlo manejar adecuadamente, bueno, siempre es un tema para mi. Tu lectura me aporta una nueva dimensiòn. Muchas gracias.
Son procesos que llevan su tiempo.
Un fuerte abrazo, amigo