En Chile, paralelamente al siempre publicitado catalogo de las grandes editoriales, durante la segunda mitad del siglo XX hubo un grupo de escritores medio proletarios, poco educados, de prosa forzada, pero vivida, cuyos libros eran impresos en papel barato, vendidos mano a mano, por los autores y sus familias, sus textos tienen faltas ortográficas tremendas, solecismos a granel, pero, pese a ello, estos hombres escribieron historias honestas, duras, con sabor a verdad y realidad.
Los conoci hace no mucho y siento el deber de recomendarlos. Hay que bucear librerias de viejo para encontrarlos, aunque en los ultimos años hay un par de reediciones (El rio, de Gomez Morel y Narrativa completa, de Rivano).
Acabo de terminar uno de ellos, una nouvelle, o mas bien, una novelita lumpen: Los amantes del London, una joyita tierna, una historia mínima y trágica, una mezcla de L´assomoir y Nana, Pedro y Rosalía, el obrero y la puta. El autor, Luis Cornejo, obrero, conoce el medio; un mundo que ya había mostrado en su primera obra (Barrio bravo, esta es muy buena). Si bien puede pecar de caricaturaresca (creo que el cumpa Ruiz pertenece a una especie demasiado usada en las creaciones chilenas), Cornejo (quien vendía sus libros en la Plaza de Armas y, tras su muerte, su viuda continuó la difusión) merece ser leído. Entre nos, pese a los errores pueriles, hay en estos libros mucha literatura, mucha más que en alguna reciente Premio Nacional que vende obras producidas en serie.
Comentarios
Es verdad que no son grandes obras literarias, pero tienen el mérito de ser honestas, testimonios veraces que muestran un retrato real, de primera mano, de los desposeídos y de la sociedad de su tiempo. ¡Ah! y no solo en Chile se da esa situación, en todo el mundo existen esos escritores "marginales", pobres, clandestinos muchas veces.