"ANTES MUERTA QUE SENCILLA"
Hoy en día mi lema es "ande yo caliente, ríase la gente", pero hubo un tiempo a los 18 que era "antes muerta que sencilla" y casi lo consigo. Un verano, yo sola y sin ayuda, llegué a la conclusión de que las rubias naturales no es que no tengamos melanina, si no que la tenemos más escondida, así que no había razón para estar blancas. Mis armas serían la insistencia y la persistencia (las cuales, inexplicablemente, no me funcionaban en los estudios). Armada de víveres y toalla rosa me fui con mi Sancho Panza a Corrubedo un viernes de Julio. Tras seis horas de ininterrupida exposición vuelta y vuelta y sin protección solar (nunca había visto un quemado ni un bote de Nivea en los documentales sobre Africa) llegué a casa abrasada, mareada, vomitando y con el bikini y la medalla de la primera comunión tatuados en la piel. Descubrí lo que era ser hereje con la Santa Inquisición porque cuando abrí el grifo y el agua caliente tocó mi piel pensé estar ardiendo en el infierno.
A la mañana siguiente, la rubia-cangrejo se levantó con otra reacción solar, además de los tatuajes, ¡un herpes labial! Tenía planes para esa noche y ningún herpes me los iba a cambiar. Decidí combatirlo con mercromina roja, pero con gran disgusto y congoja observé que teñía el herpes y la piel de rojo. Antes de hacer algo más por mi cuenta y meter la pata, decidí pedir ayuda profesional, así que llamé a mi amiga Alicia que cursaba primero de Químicas para preguntarle si el aguarrás disolvía la mercromina roja. Ella, muy práctica y sin rodeos me contestó que si pero que tuviese cuidado pues si el tejido es de color también puede desteñir bla bla bla...
- Vale, vale. Nos vemos esta noche. Gracias, Alicia, ciao.
Cuando entré en el baño con el bote de aguarrás mi madre charlaba con un amigo que me siguió con la mirada y preguntó:
- ¿Su hija no irá a echarse aguarrás en esa pupa de la cara?
- No, hombre, no, cómo se le ocurre. No está tan loca.
¿Que no? Te puedo jurar que las lágrimas se me saltaron al espejo; nunca había abierto tanto la boca, ni la nariz, ni los poros cuando el algodón empapado en aguarrás reaccionó con el herpes. Deseé estar otra vez debajo del grifo de agua caliente quemándome la piel ya quemada pues el dolor era insignificante comparado con el del aguarrás. Mi madre tiene que elegir mejor a sus amigos, son un poco cotillas.
Ya habrás adivinado que esa noche no pude salir (no por culpa del herpes, sino mía) y que mi madre a partir de ese día ya no volvió a decir con tanta seguridad que yo no haría algo por increíble que fuese. Entre el sol y el herpes casi me matan, pero eso sí, sencilla lo que se dice sencilla... no estaba.
Conclusión: tener ideas y/o iniciativas propias está penalizado con 2.500 pts en after-sun y un sábado sin salir de casa. Ah, y en los documentales sobre Africa alguien está escondiendo los botes de Nivea factor 60.
Esta historia me la mandó su protagonista por correo para que la pusiera en mi blog. Yo la retoqué y le di forma con mi propio estilo (con su permiso) pero siempre respetando los hechos y manteniendo intactas las ideas principales. Lo cuelgo aquí en el foro a pesar de no ser un texto 100% mío porque creo que a pesar de eso merece la pena leerlo. Como siempre, es totalmente real.
Comentarios
Esta oración es especialmente brillante:
"Descubrí lo que era ser hereje con la Santa Inquisición porque cuando abrí el ;)grifo y el agua caliente tocó mi piel pensé estar ardiendo en el infierno."
Zanbar, esa frase en concreto es de ella. Lástima que no se me ocurriese a mí
un abrazo bea
Yo estoy muerta de de risa en una clase de 25 alumnos de la ESO que supuestamente tendrían que estar leyendo en silencio un texto.
¿Qué pensarán de su profesora muriéndose de risa?
Gracias por hacerme sobrellevar de esta manera tan agradable la mañana
Recuerdo cómo mi hermana y yo nos echabamos, por recomendación de mi tía, ¡aceite y vinagre! mezclados, como "bronceador" para tomar el sol, vuelta y vuelta. ¡Ah!, y otra "formula": Nivea a la que añadiamos un chorro de Mercromina, revolviamos y...¡hala!, a la playa
:eek::eek: Nunca lo había oído. Hay que ver la de tonterías que hacemos por el físico. Y las que somos tan blancas como yo debemos tener mucho cuidado, pero en la adolescencia... menos mal que es pasajera