La caja del tiempo
Creíste guardarme en una caja.
Pensaste que estos años no viviría.
Que el hielo celaría tu retorno,
Que mi calor está entre tus piernas.
No advertiste que seguí soñando.
Alimentándome de olvido,
Respirando el amargo perfume de tu adiós
Y el dulce aliento de seres sin tu nombre.
Hoy…
Vuelves, procuras descanso.
No traes contigo tu alma de ensueño.
Estatua de hierro, ojos de mariposa
No te detengas que en mis brazos no hay cobijo.
El cansancio llegó a tu cuerpo,
La vejez acaricio tu rostro,
Atesoraste mil heridas de guerra,
Soñaste en otras camas,
Lloraste en otros hombros.
Sueña, sueña mi mariposa de alas grises.
En la lluvia del tiempo, el olvido es inminente.
Comentarios
Me da la sensación de que te has dejado llevar por los sentimientos, y eso está bien, pero como planteaba Platón con la alegoría del caballo negro y el caballo blanco, como auriga has de saber controlar ambos caballos para no estrellarte. En este caso un caballo es el caballo de los sentimientos y el otro el de la forma o razón. No puedes dejarte guiar solamente por uno. Si te guías por la forma tendrás poemas vacíos, bonitos pero vacíos, tan útiles como un papel en blanco. Si te guías por los sentimientos únicamente pierdes la cohesión, la sensación de que “vas por buen camino”, tienes los ladrillos pero no tienes la casa que pretendías construir, porque te falta la forma. Esa es la sensación que me ha dado al leer las dos primeras estrofas del poema: tienes las palabras, tienes la fuerza, pero te falta ponerlo todo en orden para rematar la jugada. Como las sentencias sin demostraciones no son nada te ejemplifico el propósito. La primera estrofa reconozco que tiene forma, con su paralelismo sintáctico y su anáfora en el pareado final. Pero la segunda me falla el segundo verso por ejemplo, ese “alimentándome de odio” no me pega para nada al lado de un verso tan bello como “Respirando el amargo perfume de tu adiós”. Insisto que sí que tienen forma tus versos claro está, pero con un poco más de dedicación podrían haber alcanzado cotas mucho mejores. Quizá el cuarto verso del poema me parece algo simple en su contexto.
“Hoy…” no me gusta ese “Hoy” suelto, pero eso es cuestión de gusto.
“Estatua de hierro, ojos de mariposa” bravo, gran contraposición doble, tanto por el lado de estatua/ojos, es decir, algo muerto y algo vivo, como el hierro/mariposa, algo frío y yermo con algo bello y dinámico. La cuarta estrofa (contando “hoy…” como la tercera estrofa estrictamente) es bella, sencilla, deja las cosas claras y zanja el tema con un “no hay cobijo”. Introduces con el primer verso, enfatizas con el segundo, te luces con el tercero y matas el apartado con el cuarto, algo completo, muy bien.
En la quinta estrofa retratas bien el paso del tiempo. Por cierto, antes de que se me olvide: “llego” del primer verso de la estrofa de la que hablamos lleva acento “llegó a tu cuerpo”. La relación de “heridas de guerra” con lo que supongo encuentros amorosos de alcoba está bien aunque no me acaba de cuadrar, pero es una nota metafórica que da juego. Aprovechas bien los finales de estrofa para poner una anáfora o incluso vas más lejos con un paralelismo literal, bien hecho.
El pareado final… Hay muchas cosas que decir del pareado final pero estoy cansado ya… Seré concreto. A favor: la contraposición en “mariposa de alas grises” respecto mariposa y grises; “la lluvia del tiempo” una frase muy interesante, “el olvido es inminente” buen final. En contra: “En la lluvia del tiempo” aún siendo interesante descoloca el verso, parece simplemente una floritura en lugar de algo útil; me falta la rima para acabar con un toque de musicalidad.
Bueno, eso es todo que creo que no es poco, espero que valores los minutos que ha conllevado este comentario. Abrazos.
Creo que en este poema fue en el que salí mejor librado.
También tienes razón que en esa parte "alimentandome de odio" le falta poquita sal para convertirse en poético.
Gracias y queda pendiente comentarte.