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Servilleta de papel.

Miguel Monte RealMiguel Monte Real Gonzalo de Berceo s.XIII
editado diciembre 2010 en Romántica
Estás sentada en la barra de un bar, removiendo el café con leche con parsimonia, mirando sin ver, como si el remolino que arrastra tu cucharilla fuese el desagüe de tu vida. Te imaginas en el borde del vaso, dando un paso al frente para zambullirte en el abismo. Giras y giras. Desapareces. Después de un pequeño desvanecimiento, casi una ilusión, emerges como el cadáver de un ahogado, y te preguntas si despertarás alguna vez de esos sueños líquidos. Bebes a sorbitos, paladeando el amargo sabor de la derrota, y tu rostro se transforma en un jeroglífico indescifrable. No tengas miedo; puede que las cosas que ahora te parecen insalvables, definitivas, dentro de un tiempo no sean más que el principio de algo mejor. Cojo una servilleta de papel y escribo:

Observo tus movimientos,
y el gesto fruncido de la desesperación.
-¿Qué te ocurrió?-
Yo quisiera decirte que no estás sola.
Yo quisiera nombrarte sin palabras
las infinitas posibilidades
que nos ofrece el amor.

Apunto rápido, a voleo, mientras un barullo de gente me empuja, me irrita, me hace perder la concentración.

Me gustaría que te fijases
en mis miradas furtivas
-como si en este bar no hubiese nadie;
como si el fondo del vaso fuese yo-.
Haríamos promesas, aunque todas
acabaran incumplidas.
Si tú me dejaras,
si yo fuera ese hombre de acción,
te mostraría la incontinencia de los deseos,
las frutas prohibidas,
el jirón de las nubes
cuando se desperezan al sol.

Acabas el café y pides la cuenta, te giras, me miras, consultas la hora en tu reloj.

No me da tiempo a acabar la poesía;
tiro la servilleta en la que escribí
una ilusión.
Han venido a buscarte:
te lleva del brazo
alguien que no soy yo.

Me quedo de pié en la barra del bar, erguido y tieso en mi desesperación. Doy vueltas al café ya frío, y me doy cuenta al fin de que el remolino que forma la cucharilla es el desagüe de mi propia vida. Giro y giro. Desaparezco. En el abismo, soy el cadáver que se ahogó.

Comentarios

  • Chus-AChus-A Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado febrero 2010
    Hola de nuevo , Miguel ...

    Un texto muy bonito. Muy bien escrito.
    A mi como relato no me convence, pero bueno.:)
    No es porque alternes versos, faltaría más. Como texto, per se es bonito. Tiene bonitas formas la narración. Hay historia, hay principio, hay final (echo en falta algo más de tensión por medio (da igual si en verso o prosa poética) ...
    Me da un poco la sensación de texto entre dos aguas.

    Me ha encantado el juego del remolino y la frase final:
    En el abismo, soy el cadáver que se ahogó.
    Me recordó a aquel verso de G. A Becquer, que decía:

    Y ella prosigue alegre su camino,
    feliz, risueña, impávida. ¿Y por qué?
    Porque no brota sangre de la herida.
    Porque el muerto está en pie


    Un cordial saludo y muchas gracias por la lectura.
  • Miguel Monte RealMiguel Monte Real Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado febrero 2010
    Coincido que no es un relato. Es algo que se me ha ocurrido esta mañana, tomando café. Lástima que no hubiera chorba, pero juro que había servilleta de papel.
    Si quieres, te la enseño;
    ¡ah! nop, la tiré.

    Gracias por el comentario.
  • serranaserrana Juan Boscán s.XVI
    editado febrero 2010
    Hermoso. Me gusta mucho como escribes.
    Felicitaciones :)
  • Chus-AChus-A Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado febrero 2010
    Miguel Monte Real escribió : »
    Lástima que no hubiera chorba, pero juro que había servilleta de papel.

    ntch! Lástima:)
  • ValeVale Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado diciembre 2010
    muy bueno, lastima el final estaba esperando a que ella leyera, pero bueno es muy real
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