-Quiero volver a escuchar algo de Libra.
-Me gustaría contártelo pequeña, pero mis recuerdos son muy vagos, además de desagradables…
-¡Inténtalo! Sé que aún guardas cosas de la era de Libra. Cuéntame lo de los cuerpos. ¿De veras existían?
-Sí… sí que existían. Antiguamente los deseos, los sueños, las aspiraciones, e incluso el propio ciclo de la vida era guardado en un cuerpo sólido y frágil.
-¡Es fabuloso!
-No… no lo era. Los cuerpos del pasado eran muy caprichosos. Necesitaban verse bonitos en un espejo, sosegar sus adicciones con medicinas u otras drogas y recordarte constantemente que algún día dejarían de funcionar, y eso te hacía sentir presionado por una cosa que llamábamos tiempo. Se rompían, deterioraban y tenían una sensible predisposición al hábito mediante una glándula endocrina, el hipotálamo, que se encargaba de segregar neuropéptidos, sustancias que generaban distintas emociones, y de las cuales dependías.
-¿No podías decidir tus emociones? ¡Eso no puede ser!
-Te lo aseguro pequeña. Y no porque no pudiéramos… El cerebro era moldeable, se ajustaba a tus patrones de conducta. Una persona que empezaba a quejarse por pequeñas cosas de la vida, acabaría sintiendo la necesidad de quejarse por todo. Éramos igual de adictos a las emociones internas, que a las drogas externas. ¡Imagínate entonces intentar buscar tus verdaderas emociones y tu verdadera esencia entre tantas adicciones!
-Vaya… eso es muy triste…
-Sí que lo fue. ¿Ves porque no quiero recordarlo?
-Sí, te entiendo… pero, hay algo que no entendí… Antes has dicho algo del ciclo de la vida, ¿Qué es el ciclo de la vida?
-Verás, antiguamente si el corazón y la conciencia estaban “encendidas” se decía que estabas vivo, y cuando se apagaban se decía que estabas muerto…
-¡Oh! Ahora lo comprendo… conciencia y corazón. Entonces… en esa era todo el mundo debía de estar muerto.
Comentarios
pd. Bienvenido
Muy bonito.
Un saludo
Un abrazo.
Y muy original ese ciclo de vida que empieza y acaba con la conciencia y el corazón.
Saludos.
Claro que, en este mundo de muertos, en este mundo de precisas piezas de relojería creadas y preparadas para hacer funcionar esta patética máquinaria que es nuestra sociedad, aun quedan algunos que luchan por despertar de este mal sueño que mucho se asemeja a la muerte.
Saludos Steppenlovo!
Dos, vivimos en un constante apego hacia las emociones. Es un estado de drogadicción tan severo, que nos pasamos más tiempo quejándonos de lo que tenemos (casi siempre por inercia y sin pensar), que reconstruyendo nuestra vida.
Y estos dos factores, son el drama humano respecto a su esclavitud. No exclusivamente porque seamos esclavos, sino porque lo somos y además creemos ser libres.
Gracias por leerme. ^^