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Caleidoscopios.

IagoFPIagoFP Anónimo s.XI
editado mayo 2008 en Narrativa
Acostumbraba a creer que un brazo empuñando una daga curva, similar a la utilizada por Sandokan rey de los 7 mares, me ensartaría la nuca mientras tomaba, por citar un momento que lo ejemplifique, un baño por la mañana. También, siempre que entre mi espalda y la pared existía un espacio vacío suficiente, creía intuir que unas tijeras plateadas con la capacidad de levitar, abrirían en el centro de mi espalda un corte, algo similar a la ranura de una tarjeta de crédito bancario por la que se expendería mi vida de chaval. Subsiste el echo de que en mi dormitorio con la tapa cerrada, como me refiero a tener la luz apagada, todo sonido por muy irrisorio que sea filtrado a su interior es permutado por el de una pisada, una zancada o hasta una carrera a través de los pasillos despoblados y quietos al otro lado de la puerta rectangular de madera de roble.
En el período de mi niñez 1997 – 2006 que pasé en una casa de campo, la gama de sonoridades se limitaba a los trinos silvestres de abubillas, los ladridos del perro doméstico o toses. En la habitación adyacente padre vibraba en sueños o giraba sobre si mismo buscando una postura cómoda y, con frecuencia tosía, “tosía que me cago en la puta” según madre, a pesar de los medicamentos o pilas que lo mantenían recargado de energías.
A la mañana siguiente, insuflaba mi colacao humeante con galletas de mantequilla, apático, y mi madre tomaba una servilleta de papel de cocina para limpiarle a mi padre la sangre que le producía la tos y que tiznaba su mentón y la colcha comentando que “Es que el cáncer, se esta limpiando con los medicamentos, toda esa mierda la tenías en los pulmones. Mejor fuera que dentro”. Entonces me parecía algo realmente imbécil el hacer una montaña de una o dos notas de ruido difusas en la noche, al ver lo realmente importante.
Esta noche Ángela se encuentra en una cena de empresa, donde los ojos de todos los comensales estarán rebotando como pelotas de squash contra su traje ceñido. Me ha expuesto sin darse cuenta a afrontar la soledad de la casa y sus pasillos ya caída la noche lo cual no me hace ni un pellizco de gracia.
Mi período universitario abarca desde el 2011 hasta el día de hoy, y es ese margen de tiempo lo que llevo subsistiendo en un apartamento de una ciudad fabril como es Barcelona. Se por experiencia que la gama de sonoridades aquí es amplísima, y multiplicada si existen goteras de las de “Me cago en el fontanero” como dice Ángela. Suma todo lo que cabe entre los cláxones y los diálogos monosilábicos de las pornstar de TV de las que es neófito el chavalín desatendido del piso superior.
Plas.
Escucho un paso. Esto conduce a que me imagine un calzado determinado que puede ir desde una alpargata de piel de saco hasta una vistosa zapatilla deportiva con cámaras de aire. A partir de los tobillos ya comienzo a construir el arquetipo de una persona completa. Tiene ojos como sandías (verde esmerilado y cuajados de sangre, fuera de sus órbitas) visibles bajo una caperuza, engarzados a una cara afilada. Empuña una daga curva con incrustaciones, similar a la de Sandokan rey de los 7 mares, o unas enormes tijeras plateadas que, en ocasiones, chasquea con su pulgar y su índice. Es como si todos los pavores que puedo concebir construyeran al hombre humano.
Tiemblo y el renglón de sábana blanca me corta por el tabique, de modo que tan solo asoman mi frente y el pelo desamasado. No me atrevo ni a sorberme los mocos o a extender un brazo más allá del espacio del colchón por miedo a una virulenta amputación o una muñeca ociosa que agarre la mía. Sudo y me cago, casi literalmente de pavor auscultando cada milímetro de habitáculo, sin poder ordenar mi cabeza.
Tan solo conozco dos modos de borrar la presencia del hombre de mi pensamiento: Masturbación o ingesta de cantidades problemáticas de alcohol. En mi niñez lograba emular con facilidad el rostro de cualquier estudiante de mi centro de educación secundaria, o recordar los rasgos faciales que ví en este o aquel portarretratos y pone así mis testículos irrompibles como huesos de aceitunas en un corto espacio temporal. A día de hoy al margen del consumo seguido de drogas estimulantes, son escasas las cosas que logran animarme o inyectarme un mínimo de pasión con la que corregir mis pensamientos.
Tucs.
El hombre con ojos de sandía debe de estar realmente a punto de accionar la puerta, con sus pupilas certeras como puntos de mira y a tientas y barrancas, localizo con mi mano izquierda el cuerpo de la botella que, precavidamente había posado al lado de las zapatillas de piel azul.
No necesito más de cinco minutos para abrir la tapa plástica del precario vino tinto de tetrabrik, y mediar la botella mientras mantengo la vista fija de algún punto incierto de la oscuridad nocturna. Mi aguante es más bien bajo, y en breves caigo en mareos ocasionales que ponen centellas en la oscuridad, recordándome a cuando de pequeño, clavaba maravillado los ojos en los tubos de los caleidoscopios.
Totalmente fuera de mi, logro evitar toda consciencia sonora y por tanto, muy sigilosamente, el hombre con ojos de sandía y cargado con una daga curva, como la de Sandokan rey de los 7 mares, se replantea su actitud, se introduce una dosis alta de moralidad y da media vuelta lo más sigilosamente posible.
Me recuerda a mi, huyendo, con el hígado arrugado de tanto beber como una uva pasa, de mi mismo.

Comentarios

  • sgrojillosgrojillo Fernando de Rojas s.XV
    editado mayo 2008
    "donde los ojos de todos los comensales estarán rebotando como pelotas de squash contra su traje ceñido", me ha gustado mucho es frase. Está muy bien, aunque he de reconocer que me lo tuve que leer dos veces, porque la primera me lié un poco jejeje. También me gusta mucho la elipsis que se hace al recordar a su padre y sus toses, y la puesta en escena del hombre sandía.

    Un sólo pero, alguna que otra falta de ortografía, pero con un corrector listos jejeje. Lo demás muy bien escrito, me gustó ;)
  • IagoFPIagoFP Anónimo s.XI
    editado mayo 2008
    Gracias por la crítica¡ ( Mi primera critika :eek: ) un placer que te guste. Tienes razón en lo de las relecturas, quizás debiera de darles cincel y esculpirlos un rato más, ordenarlos un rato. Bienvenida tu crítica : ) un saludo y gracias.
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