Otro cuento, creo que he tenido mucha inspiración ultimamente XD. He escrito con una fluidez increible y en poquisimo tiempo.
Bueno, aquí va el microcuento, realmente micro:
Perpleja abrió su boca.
Alegría, no; tristeza, tampoco; enojo, puede ser.
Está bien –afirmó- superando el trance.
Gracias, respondí.
Y después, llorando, entrecortadamente cuenta su desgracia.
Fue posible aconsejarla.
¡Bang!, acabé. Nadie merece vivir llorando.
Comentarios
Estoy disfrutando mucho leyendote.
Este microcuento me hace imaginar varias escenas y en todas encuentro un teatro completamente diferente para tus protagonistas.
Aunque justamente esa es la magia de los microcuentos, dan lugar a que el lector complete la historia que mas le parece.
Lo simple seria imaginarme que es un verdugo, un asesino que le dice que la va ha matar.
Tal vez es un delincuente que quiere robar y no le tiene paciencia...la mata...
Otra mas complicada...podria ser un doctor..que le da la sentencia de muerte..., le explica que no tiene mas vida.., la ametralla con la noticia sin esperanza -la frialdad es tu dictamen...y esto es lo mismo que matarla.
un abrazo,