Yo nací de pequeño y eso me ha creado carácter.
Cuando nací no superaba los 35 centímetros (de altura) y, metro arriba, metro abajo, más o menos sigo igual.
Era pequeño, pero honrado.
En esa tierna edad se puede decir que fuí un infante. Pero no un infante cualquiera, sino un infante de Marina.
Me gustaba mucho el mar, las olas y los barcos.
Pero nunca pude tener un barco. En mi casa éramos pobres. A lo más que llegó mi mamá, un día glorioso, fué a comprarme un barco pequeño, o sea un barquillo (de esos de oblea).
Como no podía montarme en él, ni remar, pues me lo comí.
Y así sigo, sin barco y sin barquillo.
Pero soy muy optimista.
Me explico.
A los 8 años, cuando hice la primera comunión, mi papá, haciendo un esfuerzo sobrehumano, me compró una zodiak de tercera mano con remos de paja.
Al irla a botar a La Albufera, se hundió la muy jodía, porque la goma estaba llena de agujeros.
Mis papás se pusieron muy tristes, pero yo salté de alegría y grité: ¡Cáspita, papá, que guay, me habéis regalado un submarino!
O sea que podré ser pequeñito, pero le echo güebos a la cosa. Y soy muy ocurrente.
Sin ir más lejos cuando veo a mi chica valenciana, se me ocurren muchas cosas. Ya te digo.
Pero, además, no todo eran desgracias en mi casa.
Por ejemplo, en mi casa se comía muy bien.
Yo comía teta (dada mi edad) y los demás alcachofas, mayormente.
Ahora, como soy adulto, ya no como teta, y bien que lo echo de menos.
Trabajo en una guardería.
Soy el más alto de la guardería y eso me eleva el espíritu.
Si, porque lo que es otra cosa ya se me eleva poco, dados mis setenta y cinco años de edad.
La guardería es de perros.
Los perros son esos animales que se diferencian de un elefante en que aquéllos ladran y este es un pesado.
En la guardería hay perros y perras. Los perros se diferencian de las perras no en lo que pensáis sino en que los perros, habitualmente, se llaman Jaime, Enrique o Francisco y las perras Matilde, Socorro y Marina.
Ya véis, avatares del destino, con lo que me gustaba el mar y ahora soy "guarda Marina".
Cosas que tiene la vida.
Pero voy a parar porque me parece que os estoy abrumando con mis conocimientos de botánica.
Hasta otro día.
Comentarios
Hasta pronto
Barton
Me caen bien los que me halagan.
Os quiero.