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Cértamen "Literatura de de Viajes"

DorchyDorchy Fernando de Rojas s.XV
editado enero 2010 en Literatura
Certámen "Literatura de Viajes"
  • Introducción
Se trata de una propuesta de creación literaria, de un concurso literario, en la que "el viaje" en sentido amplio se configura como tema principal. Entenderemos el viaje, como viaje turístico, geográfico, temporal, real, imaginario, fantástico, existencial, psicológico, onírico, emocional, afectivo, propio o ajeno, individual o colectivo, etc.
  • Modalidades
Se abren dos modalidades de participación: Poesía, incluída prosa poética y Narrativa, ya sea relato breve, corto, hiperbreve, epistolar, etc, en este caso la extensión no podrá ser superor a los 10000 caracteres que por defecto da el sistema ok? O dicho de otro modo, los trabajos deben estar contenidos en un sólo post. Los participantes sólo podrán hacerlo con una obra en cada apartado, de manera que nadie pueda saturar el certámen y la participación sea efectiva y real? Lo que si queda permitido es que un participante elimine una de sus aportaciones al concurso y la sustituya por una nueva, de manera que sólo puede tener "vivas" a un tiempo una participación por modalidad.
  • Normas básicas: para la publicación de un texto, poético o narrativo, es imprescindible haber comentado y/o valorado alguno de los textos anteriores de acuerdo al siguiente patrón.
  1. Comentarios: ad libitum, según el propio criterio, pero siempre con referencia al texto que se comenta, preferiblemente como "respuesta" y no como "cita" para no saturar con repeticiones de textos. A este respecto y para su fácil localización todas los comentarios deberán ir encabezados como Comentario sobre -titulo y autor del texto-. Ejemplo: Comentario sobre "la manzana que se convirtió en globo" de LokatisMen. Si se comentan varios en el mismo post, se procederá de manera análoga en el encabezamiento de cada comentario.
  2. Valoraciones: este es el apartado de votaciones, el que finalmente dará lugar al establecimiento de los ganadores y finalistas y los regalos personales y simbólicos que he preparado para ustedes. Para votar un texto no es necesario participar en el certámen, puede hacerlo cualquier usuario/a que lo desee. De manera similar a los comentarios haremos referencia al texto y autor y puntuaremos con arreglo a una de estas cinco calificaciones:
Valoración de "la manzana que se convirtió en globo" de LokatisMen
  • Infumable = de 0 a 5 no inclusive, de nota
  • Pasable = de 5 a 6.5 no inclusive, de nota.
  • Mejorable = de 6.5 a 8 no inclusive, de nota.
  • Interesante = de 8 a 9.5 no inclusive, de nota.
  • Excelente = 9.5 o más
(Las calificaciones que propongo -con cierta ironía- pretenden no más que darle un poco de juego y alegría al asunto, quien lo prefiera puede sustituirlas por: Insuficiente, Suficiente, Bien, Notable, Sobresaliente, respectivamente)
  • Participación
  1. Las aportaciones deberán ir encabezadas como Poesía/Narrativa nº -X- título -asdfg- por -nombre de usuario o pseudónimo* Ejemplo: Narrativa nº 0 "El tren de la tristeza" por Dorchy -subrayado y en negrita-. Este será el primer texto que publicaré, pero yo no participo en el concurso, sólo coordino (esto es innegociable ok?). Si bien me reservo la posibilidad de comentar algún texto no participaré en las votaciones y valoraciones.
  2. La fuente de letra obligada, será Verdana tamaño 3 para narrativa y verdana tamaño 4 para Poesía, es la que da por defecto el sistema. Las aportaciones no podrán en ningún caso incluir fotografías, ni enlaces you tube, ni otros.
  3. *Pseudónimo: quien lo desee puede participar con pseudónimo y no con su nombre de usuario, para ello sólo será necesario que me escriba mensaje privado o correo a través de la herramienta mensajes que nos brinda el foro, y paso yo a publicarlo para que no conozcamos su identidad. Creo que mi discrección, neutralidad e imparcialidad debe quedar fuera de toda duda a este respecto ok? Al menos así lo pensaría mi santa madre, con quien he comentado la idea, jajaja!!
  4. El plazo de participación se cierra a las 12.00 p.m del día 28 de diciembre de 2009 Fiesta de los Santos Inocentes y aprovecharé las vacaciones de Navidad para hacer el recuento de votos y demás tareas organizativas y dar a conocer a los ganadores y finalistas la Noche de Reyes de 2010. No obstante, de manera regular haré un recuento provisional y publicaré el ranking provisional de la fecha correspondiente ok?
  5. Estas como cualesquiera otras normas básicas de participación, quedan abiertas, como suele ser mi costumbre, a críticas, matizaciones, sugerencias, variaciones consensuadas, etc. Este certámen, como el foro, es de todos y no es de nadie: autogestión libertaria de la creación literaria!!
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Comentarios

  • DorchyDorchy Fernando de Rojas s.XV
    editado octubre 2009
    Mensaje eliminado por el autor
    Saludos
    Dorchy
  • SoledadSoledad Pedro Abad s.XII
    editado octubre 2009
    Comentario sobre la convocatoria del certamen

    Una idea estupenda y trabajada. Sólo discrepo en lo que tú llamas innegociable.

    Me encanta.

    Besos
  • DorchyDorchy Fernando de Rojas s.XV
    editado octubre 2009
    Soledad escribió : »
    Comentario sobre la convocatoria del certamen

    Una idea estupenda y trabajada. Sólo discrepo en lo que tú llamas innegociable.

    Me encanta.

    Besos

    Gracias Soledad, como sabes, intento aportar ideas de participación en el foro. Lo innegociable, en este caso, sigue y seguirá siendo innegociable pero me siento halagado ante tu comentario. Y ahora, ya sabes, ve preparando tu texto, estamos ansiosos por leerte, estoy ansioso por leeros...
    Besos
    Dorchy
  • MaxmaxMaxmax Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado octubre 2009
    Paso por aquí, Dorchy, para felicitarte por tus creativas y excelentes propuestas, y por supuesto darte mi apoyo. No sé si acabaré publicando algún relato, pues ando últimamente escaso de creatividad, pero haré comentarios siempre que pueda.

    Un abrazo
    Max
    :)
  • SoledadSoledad Pedro Abad s.XII
    editado octubre 2009
    Comentario sobre "El tren de la tristeza", de Dorchy

    Un texto triste, poético y muy bello. La construcción de las frases, la puntuación y el vocabulario de uso cotidiano, permiten leerlo con suma facilidad.

    Por otra parte, el ritmo del relato propicia que se siga con interés.

    En definitiva, no quiero incumplir las reglas del certamen, pero es una pena, penita, pena, no poder valorarlo.

    Besos
  • SoledadSoledad Pedro Abad s.XII
    editado octubre 2009
    Narrativa nº 1, "Un viaje sin retorno", por Soledad


    [FONT=Verdana, sans-serif]Supongamos que la protagonista de esta historia nació en los años 60, en un barrio periférico de Madrid, hija de una familia de procedencia castellana, extremeña o andaluza; de aquellas que llegaron a la capital buscando el trabajo que no conseguían en sus ciudades de origen.[/FONT]

    [FONT=Verdana, sans-serif]Tuvo varios hermanos varones y ella, la última en nacer, fue una muñeca para toda la familia.[/FONT]

    [FONT=Verdana, sans-serif]Su madre eligió el nombre, después de un sinnúmero de discusiones con su marido, que quería llamarle como la abuela paterna.[/FONT]

    [FONT=Verdana, sans-serif]No. La niña se llamaría Susana como la actriz que tanto le gustaba. [/FONT]

    [FONT=Verdana, sans-serif]Creció entre mimos, pataletas, regañinas (pocas) por hacer novillos (muchos) y la admiración de cuantos la conocían por ser la más guapa de la clase, de la pandilla, del barrio....[/FONT]

    [FONT=Verdana, sans-serif]También se familiarizó con las peleas. Le gustaba sentirse dueña de voluntades y que sus admiradores demostraran hasta qué punto estaban dispuestos a llegar por conseguir su atención. En más de una ocasión, durante su adolescencia, los hermanos tuvieron que acudir a la enfermería para que les dieran unos cuantos puntos, por protegerla de algún pretendiente desairado.[/FONT]

    [FONT=Verdana, sans-serif]Sin nada que hacer -nadie esperaba que hiciera otra cosa que ser guapa-, asistió al instituto unos cuantos años, porque era el lugar de encuentro con sus amigos. Después, lo abandonó aburrida.[/FONT]



    [FONT=Verdana, sans-serif]Todos coinciden en que Susana se divirtió en su juventud.[/FONT]

    [FONT=Verdana, sans-serif]Después de tontear un poco con ellos -disfrutaba viendo los hombres a sus pies- rechazó las proposiciones de cada uno de los miembros masculinos de su pandilla -ninguno estaba a su altura, punto de vista inducido y luego corroborado por su entorno, entre ellos, su madre; y a punto estuvo de quedarse sola, porque poco a poco fueron emparejándose.[/FONT]

    [FONT=Verdana, sans-serif]Pero, como no podía ser de otra forma, el príncipe azul se presentó en el momento oportuno.[/FONT]

    [FONT=Verdana, sans-serif]Él era guapísimo, con mucho mundo (quince años mayor que ella) y sumamente distinguido. Nada más conocerlo supo que había nacido para casarse con él (opinión compartida por su madre, sin necesidad de ver lo guapo y distinguido que era; le bastó con saber que su padre estaba en excelente posición).[/FONT]

    [FONT=Verdana, sans-serif]La boda fue fastuosa. Ella, bellísima y emocionada; él, elegante y enamorado; la madrina desfiló hasta el altar con su hijo del brazo y los ojos empañados en lágrimas (aunque es un detalle que ayudó al lucimiento de la ceremonia, la causa de su llanto no era la alegría, sino que no había podido convencer a su hijo de que [/FONT][FONT=Verdana, sans-serif]ella [/FONT][FONT=Verdana, sans-serif]no lo merecía).[/FONT]

    [FONT=Verdana, sans-serif]El progenitor del novio no se dejaba alterar por la situación: era normal que el chico bebiera los vientos por ella; estaba buenísima.[/FONT]

    [FONT=Verdana, sans-serif]Los padres de la novia tocaban el séptimo cielo: su muñequita estaba colocada; ya podían irse tranquilos al otro mundo. Y a los hermanos parecía sentarles bien emparentar con las fuerzas vivas del lugar.[/FONT]



    [FONT=Verdana, sans-serif]Vivió años de vino y rosas.[/FONT]

    [FONT=Verdana, sans-serif]Salió de su pequeño mundo de barrio periférico. Viajes, fiestas, regalos... Su única ocupación era estar guapa y complacer a su marido.[/FONT]

    [FONT=Verdana, sans-serif]Su entorno cambió. Ya no estaba rodeada de parejas agobiadas por el pago de la hipoteca con un salario mínimo.[/FONT]

    [FONT=Verdana, sans-serif]Las esposas de los amigos de su marido la acogieron y pronto supo cuáles eran los restaurantes de moda, los salones de estética que hacían milagros, los bares más chic, las tiendas de la milla de oro en que era imprescindible que la conocieran. En poco tiempo, su agenda estaba repleta.[/FONT]

    [FONT=Verdana, sans-serif]Los primeros años viajaban solos los dos; en cualquier momento su marido le podía dar una sorpresa. Así, dejó de extrañarle que cambiaran los planes para la cena, porque, a media mañana, él le dijera que esa noche viajarían a Barcelona para cenar y asistir al Liceo.[/FONT]

    [FONT=Verdana, sans-serif]Después, durante mucho tiempo, los viajes, las fiestas, las cenas eran de grupo. Se divertían, organizando encuentros con cualquier pretexto. Durante ese tiempo, puesto que los hombres tenían que tratar de asuntos de negocios, ellas, las esposas, iban afianzando sus lazos de amistad.[/FONT]

    [FONT=Verdana, sans-serif]Y poco a poco, la compañía de su marido había sido sustituida por la de estas mujeres. Pero, ella no se daba cuenta entonces. Era todo tan divertido, estaba tan ocupada...[/FONT]

    [FONT=Verdana, sans-serif]Un día, en el club de golf, vio a su marido acompañado por una chica muy joven, tendría poco más de veinte años. Se acercó, sorprendida, a su mesa. [/FONT]

    [FONT=Verdana, sans-serif]La situación no dejó lugar a dudas. Eran amantes.[/FONT]

    [FONT=Verdana, sans-serif]Más que dolor, sintió rabia, incredulidad. ¿Cómo podía hacerle esto a ella?[/FONT]

    [FONT=Verdana, sans-serif]Entró en un estado prácticamente febril, obsesivo. Ella, que siempre había sido objeto del deseo de cuantos les rodeaban, no podía permitir que la humillara públicamente.[/FONT]

    [FONT=Verdana, sans-serif]Pensó en cuánto se habrían reído sus amigas; porque no le quedaba la menor duda de que ellas lo sabían.[/FONT]

    [FONT=Verdana, sans-serif]Se lo confió a su madre. Pero no encontró la respuesta que esperaba. Le pidió que no hiciera una montaña de un grano de arena, quiso que recapacitara sobre cómo eran los hombres, le advirtió que no se le ocurriera echar su matrimonio por la borda por una tontería así y le recordó que ya tenía 35 años, y a esa edad...[/FONT]

    [FONT=Verdana, sans-serif]Fue la gota que colmó el vaso.[/FONT]



    [FONT=Verdana, sans-serif]Dispuesta a demostrar a todo el mundo que con ella no se jugaba, pronunció su veredicto: ojo por ojo.[/FONT]

    [FONT=Verdana, sans-serif]No le costó ningún esfuerzo. Eligió a un ayudante de su marido, mucho más joven que él, con una carrera prometedora y que no hacía demasiado tiempo que se había integrado en el grupo de amigos. Aunque el pacto tácito entre ellos fue la discreción, era algo que no entraba en las cuentas de Susana.[/FONT]

    [FONT=Verdana, sans-serif]Si le resultó fácil conseguir la cita pretendida, para divulgarla le bastaron un par de llamadas.[/FONT]

    [FONT=Verdana, sans-serif]Después de hacerlas, respiró satisfecha. Ahora ya sabrían todos que nunca se dejaría humillar. Para sentirse compensada, solo le faltaba ver la cara de su marido y que le pidiera explicaciones.[/FONT]

    [FONT=Verdana, sans-serif]Nunca tuvo esa satisfacción. Para su sorpresa, lo único que recibió fue una notificación de demanda de divorcio; y, lo peor, la sentencia en la que Su Señoría declaraba que no procedía otorgarle a la demandada ningún bien o derecho.[/FONT]

    [FONT=Verdana, sans-serif]Con la misma rapidez que había sido acogida por el entorno de su marido, se le cerraron las puertas. Volvió a casa de sus padres. Pero nada era igual que antes. Lo que fueron mimos se convirtió en permanentes caras largas y reproches. Su familia desaprobaba su conducta, en especial, que hubiera dado publicidad a su aventura y, con ello, provocado el divorcio.[/FONT]

    [FONT=Verdana, sans-serif]Para no verlos ni oírlos, pasaba el día en su habitación fingiéndose dormida y por las noches salía. En los bares que solía frecuentar, era fácil encontrar algún viejo que, a cambio de manosearla, le pagara unas copas.[/FONT]

    [FONT=Verdana, sans-serif]Poco a poco, la situación fue empeorando. Sus hermanos le exigieron que buscara una fuente de ingresos, ya que ellos no estaban dispuestos a hacer frente a sus gastos. [/FONT]

    [FONT=Verdana, sans-serif]¿Qué fuente de ingresos? Preguntaba ella. ¿Acaso pretendían que buscara un trabajo en una fábrica, en un supermercado o limpiando? ¿Ella, que había tenido servicio doméstico, chófer y podía contar con un secretario cada vez que lo necesitaba para organizar cualquier evento?[/FONT]

    [FONT=Verdana, sans-serif]Con el tiempo, el número de copas que necesitaba para huir de su presente fue incrementándose. Con el tiempo, su aspecto se deterioraba a la velocidad del rayo. Con el tiempo, terminó cambiando un rato de amnesia por lo que quisieran pedirle en bares de mala muerte.[/FONT]

    [FONT=Verdana, sans-serif]Una mañana, al volver a casa de sus padres en condiciones pésimas, encontró que sus hermanos le impedían el paso. Le pusieron una maleta con cuatro cosas en la mano y le advirtieron que no volviera por allí. Había manchado el nombre de la familia.[/FONT]

    [FONT=Verdana, sans-serif]Ese día fue la primera vez que, exhausta, durmió en un banco del parque. Dejó la maleta en el suelo, se arrebujó en su chaqueta y cerró los párpados rápidamente y con fuerza.[/FONT]

    [FONT=Verdana, sans-serif]Aun así, no pudo evitar que dos gruesas lágrimas rodaran por sus mejillas.[/FONT]
  • DorchyDorchy Fernando de Rojas s.XV
    editado octubre 2009
    Soledad escribió : »
    Comentario sobre "El tren de la tristeza", de Dorchy

    Un texto triste, poético y muy bello. La construcción de las frases, la puntuación y el vocabulario de uso cotidiano, permiten leerlo con suma facilidad.

    Por otra parte, el ritmo del relato propicia que se siga con interés.

    En definitiva, no quiero incumplir las reglas del certamen, pero es una pena, penita, pena, no poder valorarlo.

    Besos

    Hola Soledad, ahora ya bien entrada la noche leyendo tu relato me siento en tierra de nadie, en una extraña frontera entre la nada y el vacío, en un curioso estado alfa emocional. Realmente me ha encantado, sorprendido e impresionado tu historia, cómo la cuentas, esa trama a modo de montaña rusa vital y existencial de la protagonista, tan bien arquitectada de ritmo, cadencia, léxico, sintaxis y esa pimientita amarga que vas dejando caer, con sabia solvencia narrativa. El final ya es la cruda guinda pastelera que suelen tener estas historias, y conozco el asunto por lo vivido y lo estudiado: busca entre mis aportes de Autoayuda "Difucultades sociales de los alcohólicos" un artículo mío de divulgación psicológica.
    Y ahora siento lo duro de autoimponerse normas, puedo valorar tu relato y lo estoy haciendo, pero no puntuarlo, y eso amiga mía, si que me resulta hoy una verdadera pena, penita, pena. Pero así son las cosas, así deben ser al menos en este caso.
    Cojo la mano que me brindas tú y tu relato -como tú pareces haber cogido la mía con el mío- y me adentro en la semionírica vigilia de estas silenciosas noches, que tanto me gusta disfrutar. Tomaré un tececito verde con canela y echaré algún cigarrillo más -mis queridos vicios- para dormir, ya cuando sea más placentero que estar despierto, con el dulce releer de tu texto, más merecedor de concursar en otros espacios menos modestos y desde luego lo mejor que he leído, con diferencia, de lo mucho que de muchos estilos llevo leido en este día. ¡Ojalá tuvieramos siempre un relato o poema tan bien parido para acabar aunque sea agridulcemente el día!
    "Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio"
    Me ha encantado, en suma, te felicito y sugiero que valores seriamente enviarlo a algún concurso, si quieres por privado te paso alguna dirección de concursos literarios.
    Besos compañerita!!
    Dorchy
  • POLIXENAPOLIXENA Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado octubre 2009
    Comentario sobre: Narrativa nº 1, "Un viaje sin retorno", de Soledad

    Enhorabuena Soledad en esta meteórica historia has conseguido hablar con verdadera rotundidad sobre la hipocresía de la sociedad actual, la soledad, la falsa moral…
    Está increíblemente bien escrito, es rápido, ágil, y ha conseguido que mis emociones vayan al mismo compás que el texto. Me impresiona como el texto te lleva a ese abismo que se abre ante los pies de la protagonista.
    Un abrazo.
  • POLIXENAPOLIXENA Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado octubre 2009

    Narrativa nº 2, El peligro de cruzar las vías

    Están limpiando las huellas de los últimos viajeros, pero no van a acabar con el olor de los periódicos olvidados. Espero en el andén de Atocha, hoy la prisa ha muerto y las maletas avanzan sin ahogo. Llego a contar cinco vías, y pienso en si resistiré a cruzarlas con la carga de una bicicleta.

    Si está verde no cruzo. ¿Y si viene el tren y tengo que correr? Al otro lado de la vía no había nada, sólo campos de trigo que sólo me parecían bonitos cuando los salpicaban las amapolas, será porque una vez soñé que mi madre no estaba en el cielo sino en un campo de amapolas. Años después descubrí que Monet se adelantó y que mi sueño ya estaba pintado.

    Cuando la edad avanza subir al tren es complicado, casi tanto como tener el valor de viajar estrenando prótesis en la cadera. Me toca ayudar, una mirada de auxilio acaba de aterrizar en mí. De camino a Toledo escucho el resumen de toda una vida. María va a conocer a su nuevo nieto, tiene cuatro hijos, pero vive sola en El Pozo al lado de la línea del ferrocarril que va a Barcelona. Nació en Cádiz como yo, pero hace muchos años que no va allí, a ella la marea sólo le trae los recuerdos de la guerra.

    Mi padre me prohibió volver a cruzar la vía, no volví a hacerlo, pero volví allí con mi primer novio, me gustaba que las luces de los trenes iluminaran el interior del coche mientras él me rodeaba con aquel olor tóxico y el calor insoportable de su piel. Pasados dos años dejé de mirarle a los ojos era el momento de volver a cruzar la vía.

    Llegaré a Cádiz a las diez de la noche, no vas a venir a buscarme, pero estarás esperándome en la plaza del Mentidero. No tengo ganas de leer, prefiero perder la mirada e inventar el reencuentro, luego me temblará la voz y tú no acertarás con el beso, pero siempre me quedará este reencuentro inventado con olor a periódico y a arena mojada de La Caleta.
  • DorchyDorchy Fernando de Rojas s.XV
    editado octubre 2009
    Comentario a Narrativa nº 2, El peligro de cruzar las vías

    Polixena hoy me devuelves la pelotita no? Vaya tardecita que me vas a dar con las relecturas de tu relato: me encanta, tás sembrá quilla!! Y me explico, he viajado mucho a Cai, he vivido en el Puerto, pero me crié a diez minutillos del Pozo, ahora vivo solo a cinco tras más de veinte años de andar por ahí, y todos mis viajes, pasan y han pasado por Atocha. Súmale que miro más al Sur, a Cádiz, a la Caleta, al Mentidero, a los Caños, a Bolonia, Barbate, Conil, Vejer, etc. que a mi propia ventana y ya tienes el coctail emocional que a modo de tsunami literario acabas de regalarme.
    Encantado de que participes, encantado de leerte y nuevamente jodido por no poder votar, pero así son las cosas, así deben ser en este caso.
    Besos
    Dorchy

    P.S. Cuesta igualmente cumplir las normas en cuanto a no ponerle una banda sonora a tu relato, mare mare!!
  • MaxmaxMaxmax Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado octubre 2009
    Buenas, Dorchy. Una preguntita ¿la votación se va haciendo pública ya, o hay que esperar a una fecha determinada?

    Saludos
    Max
  • MaxmaxMaxmax Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado octubre 2009
    Comentario sobre: Narrativa nº 1 "Viaje sin retorno" de Soledad

    Reafirmo lo ya dicho anteriormente por Polixena sobre el relato de Soledad, y añado: es un texto con una estructura cerrada (o casi); Susana había ganado un billete para viajar en el tren de la melancolía sin saberlo, y ese billete también era de vuelta (siendo el tiempo siempre necesario para desenmascarar aquel quienes somos), sólo que a su regreso el andén del que partió Susana muestra su fealdad, la arquitectura de origen innoble en el que se había construido.

    Hermoso texto, Soledad.

    Saludos
    Max
  • MaxmaxMaxmax Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado octubre 2009
    Comentario a Narrativa nº 2, "El peligro de cruzar las vías" de Polixena

    Polixena… Qué decir, me perturbas con esa facilidad que tienes para crear una prosa llena de armonía, que te lleva, te embala como sólo en mí lo consigue la buena poesía… Fascinante tu relato, Polixena

    Sadudos
    Max
  • DorchyDorchy Fernando de Rojas s.XV
    editado octubre 2009
    Maxmax escribió : »
    Buenas, Dorchy. Una preguntita ¿la votación se va haciendo pública ya, o hay que esperar a una fecha determinada?

    Saludos
    Max

    Hola de nuevo, querido y admirado amigo Max, pues en efecto no había concretado yo este extremo de las "bases". Pero recapitulo, la idea surgió al leer comentarios incluso de gente que se iba del foro por no ser leído, vos mismo has escrito una contestación casi ensayísitica al respecto que suscribo en su totalidad. Así las cosas, mi primera idea era dinamizar el foro con una propuesta de participación que lleva como norma haber leído lo anterior y al menos comentado uno de los textos y valorar los textos ajenos. Por otro lado, pensaba que se pudiera ir votando ya sobre la marcha siempre en el formato indicado.
    Ahora bien, contamos de momento sólo con dos trabajos, excelentes ambos, los de Soledad y Polixena, por tanto creo que sería mejor esperar a tener más textos "a concurso" y al tiempo que entre todos y todas decidamos la mejor manera de hacer las votaciones.
    Yo propongo esperar hasta el uno de noviembre, con lo cual habria dos meses de incorporación de textos y de votaciones y entretanto vamos vertiendo nuestra opinión sobre cómo deberiamos ejercer el voto ¿os parece?
    Sigo agradeciendo la acogida de la propuesta, si bien, aun consciente de que las ideas tienden a cuajar lentamente, creo que de momento tenemos muchos más lectores que participantes, lo que en cierto modo contradice la queja, a mi juicio no muy justificada, de que lo que necesitamos es ser leídos: ahora todo el mundo tiene la opción y sin embargo no parece precisamente que esto sea un aluvión de participaciones.
    Que no cunda el pánico, todo se andará, seguro que para diciembre tenemos ya una buena colección de textos en ambas modalidades.

    Besos y abrazos
    Dorchy
  • SoledadSoledad Pedro Abad s.XII
    editado octubre 2009
    Dorchy escribió : »
    Hola Soledad, ahora ya bien entrada la noche leyendo tu relato me siento en tierra de nadie, en una extraña frontera entre la nada y el vacío, en un curioso estado alfa emocional. Realmente me ha encantado, sorprendido e impresionado tu historia, cómo la cuentas, esa trama a modo de montaña rusa vital y existencial de la protagonista, tan bien arquitectada de ritmo, cadencia, léxico, sintaxis y esa pimientita amarga que vas dejando caer, con sabia solvencia narrativa. El final ya es la cruda guinda pastelera que suelen tener estas historias, y conozco el asunto por lo vivido y lo estudiado: busca entre mis aportes de Autoayuda "Difucultades sociales de los alcohólicos" un artículo mío de divulgación psicológica.
    Y ahora siento lo duro de autoimponerse normas, puedo valorar tu relato y lo estoy haciendo, pero no puntuarlo, y eso amiga mía, si que me resulta hoy una verdadera pena, penita, pena. Pero así son las cosas, así deben ser al menos en este caso.
    Cojo la mano que me brindas tú y tu relato -como tú pareces haber cogido la mía con el mío- y me adentro en la semionírica vigilia de estas silenciosas noches, que tanto me gusta disfrutar. Tomaré un tececito verde con canela y echaré algún cigarrillo más -mis queridos vicios- para dormir, ya cuando sea más placentero que estar despierto, con el dulce releer de tu texto, más merecedor de concursar en otros espacios menos modestos y desde luego lo mejor que he leído, con diferencia, de lo mucho que de muchos estilos llevo leido en este día. ¡Ojalá tuvieramos siempre un relato o poema tan bien parido para acabar aunque sea agridulcemente el día!
    "Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio"
    Me ha encantado, en suma, te felicito y sugiero que valores seriamente enviarlo a algún concurso, si quieres por privado te paso alguna dirección de concursos literarios.
    Besos compañerita!!
    Dorchy

    Muchas gracias por dejar un comentario tan bonito, Dorchy. Por supuesto que leeré el tema que me recomiendas; es un asunto muy interesante, tanto desde la perspectiva individual (Psicología) como de la social.

    Buena envidia me has dado con ese poder disfrutar las noches en libertad... ya sabes, las caenas de estar sometido a un horario de trabajo es una de las primeras cosas que te impiden. Y es un horror para los noctámbulos. Así es que disfrútalas por ti mismo y por los que no podemos hacerlo.

    Besos
  • SoledadSoledad Pedro Abad s.XII
    editado octubre 2009
    POLIXENA escribió : »
    Comentario sobre: Narrativa nº 1, "Un viaje sin retorno", de Soledad

    Enhorabuena Soledad en esta meteórica historia has conseguido hablar con verdadera rotundidad sobre la hipocresía de la sociedad actual, la soledad, la falsa moral…
    Está increíblemente bien escrito, es rápido, ágil, y ha conseguido que mis emociones vayan al mismo compás que el texto. Me impresiona como el texto te lleva a ese abismo que se abre ante los pies de la protagonista.
    Un abrazo.

    Muchas gracias, Polixena. Un abrazo.
  • SoledadSoledad Pedro Abad s.XII
    editado octubre 2009
    Comentario a Narrativa nº 2, "El peligro de cruzar las vías" de Polixena

    Me gusta mucho tu relato, Polixena. Es poesía con sabor a nostalgia, a miel y a hierbas amargas. Su construcción, la adecuada combinación de unas cuantas pinceladas en uno u otro sentido, nos transmite sensaciones encontradas. Tus palabras, las imágenes que manejas, llegan al lector. No es posible que se quede indiferente.

    Decía Gracián que lo bueno, si breve, dos veces bueno. Y tu relato tiene, además, ese mérito.

    Enhorabuena. Un abrazo.
  • SoledadSoledad Pedro Abad s.XII
    editado octubre 2009
    Maxmax escribió : »
    Comentario sobre: Narrativa nº 1 "Viaje sin retorno" de Soledad

    Reafirmo lo ya dicho anteriormente por Polixena sobre el relato de Soledad, y añado: es un texto con una estructura cerrada (o casi); Susana había ganado un billete para viajar en el tren de la melancolía sin saberlo, y ese billete también era de vuelta (siendo el tiempo siempre necesario para desenmascarar aquel quienes somos), sólo que a su regreso el andén del que partió Susana muestra su fealdad, la arquitectura de origen innoble en el que se había construido.

    Hermoso texto, Soledad.

    Saludos
    Max


    Muchas gracias, Max. Un abrazo
  • MaxmaxMaxmax Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado octubre 2009
    Dorchy escribió : »
    Yo propongo esperar hasta el uno de noviembre, con lo cual habria dos meses de incorporación de textos y de votaciones y entretanto vamos vertiendo nuestra opinión sobre cómo deberiamos ejercer el voto ¿os parece?
    Hola, amigo Dorchy. Completamente de acuerdo… dar un tiempito hasta que haya trabajos suficientes para comenzar a valorarlos, creo que es lo mejor.
    Mientras tanto siempre podemos comentarlos ¿no?

    Un abrazo,
    Max
  • sara.sara. Pedro Abad s.XII
    editado octubre 2009
    Comentario sobre "El tren de la tristeza", de Dorchy

    Hola Dorchy. Al releer hoy tu relato me transporto al pasado. En la vida todos hemos pisado alguna vez el tren de la tristeza del que hablas. Es un relato tan hermoso como doliente, tiende a dejarme un extraño sabor de boca, entre melancólico y amargo. Sin palabras me dejas… Realmente bello, y volveré a releerlo más veces, tenlo por seguro, la próxima vez con la melodía de “Cerca de las vías” de Fito & Fitipaldis de fondo. Tanto esa canción como tu relato me han transportado al mismo momento de mi vida.

    Comentario sobre "Un viaje sin retorno", de Soledad

    Hola Soledad. Una historia realista y cruda en la que combinas hechos y sensaciones en su justo equilibrio. Por lo demás, secundo las opiniones dadas de tu relato hasta el momento. Sabes poner de relieve lo peor de la moral social e individual, y además lo haces con mucha naturalidad, sin que nada se vea forzado ni fuera de lugar.

    Comentario sobre “El peligro de cruzar las vías”, de Polixena
    Polixena… ¿qué puedo decir? Tú ya sabes que me maravillo con todo lo que puedes llegar a decir en pocas palabras. Estoy de acuerdo con la opinión de Soledad completamente. Tu relato no puede dejar a nadie indiferente por las sensaciones que eres capaz de transmitir mediante ese uso, casi mágico, que haces de la palabra. Y luego, la cercanía cotidiana de tu relato. Me llega, y más teniendo en cuenta que paso todos los días en Renfe por El Pozo y por Atocha para ir a trabajar. Llegan a mí a través de tu lectura añoranza y emoción, y casi siento en la nariz el olor de la arena mojada, aunque sólo conozco Cádiz por una única visita, con prisas y de pasada (lo sé, debo volver y detenerme más allí).¡Enhorabuena!
  • sara.sara. Pedro Abad s.XII
    editado octubre 2009
    Narrativa nº 3, "Viaje a la inexistencia" por sara.


    Él fue real, fue corpóreo, tangible. Pero emprendió el níveo viaje hacia la nada, la inexistencia, y poco a poco se desvaneció, se volvió sueño lejano, tal vez sólo vacío.

    En un principio, era un hombre y a la vez un chiquillo, un río de revoltosas aguas. Vivía disfrutando de cada segundo. Renegaba de su pasado lejano o inmediato. No le importaba el ayer. Sólo le importaba su tímido segundo de presente.

    Las gentes se agrupaban en torno a él, deslumbrados por su independencia y su vitalidad. Hubo un tiempo en que fue sencillo. Después se creyó divinidad de ser tan adulado. Desde entonces cambió. Se convirtió en un ídolo, en un triste ídolo de esos que la gente sube un día a lo más alto para luego hacerle caer y poner otro en su lugar.

    Cuando vivía sus presentes, todo lo que le pasaba lo sentía siempre nuevo. Pero llegado este punto, cambió. Nada de lo que sentía, oía, veía, era una novedad para él, aunque en verdad lo fuese. Ninguna experiencia merecía la pena pues, en sus profundos pensamientos, ya la había vivido. Así creyó un día tan amplia su mente que, sólo pensando, ya había vivido todo lo que había por vivir, lo bueno y lo malo.

    Empezó a creer en el futuro, pero su sola mención le hastiaba pues sabía que nada le llenaría, ni sería nuevo o emocionante: todo lo había vivido. Dejó de creer en el presente: sólo era un lamentable segundo también ya vivido en el pasado. Así, el pasado del que en otra época renegara se convirtió en su templo, su hogar… su fría cárcel de soledad.

    Se aisló del mundo y de la vida. Se entregó únicamente a su pasado y a sus pensamientos, hasta que éstos se elevaron tanto que llegó un momento en que no le pertenecían a él, sino que era él pertenencia de ellos. Así fue como poco a poco se desvaneció y se volvió a sí mismo sombra, pasado, pensamiento, sueño. Desapareció, tornándose incluso su recuerdo tan irreal que los que le conocieron pensaban en él como un producto de su propia imaginación, un personaje inventado en un lúdico y colectivo frenesí de distracción.

    Y, sin embargo, él existió. ¿Cómo entonces acabó reducido a la nada? Se volvió un mero espectador mudo e inmóvil. Se ahogó en su propia vanidad al creerse muy por encima de la vida, hasta que la vida le negó la existencia convirtiéndole en una mera fantasía. No es que muriera. Él no podía morir: hacía ya tiempo que no vivía. Simplemente dejó de ser real, se tornó jirón de niebla, viento otoñal.

    Él, que me enseño a luchar, a seguir adelante, a verlo todo como por vez primera… Él, antaño tan fuerte, tan risueño, tan vital… ¿Cómo le ocurrió esto? Me lo sigo preguntando al evocar los primeros tiempos, el salvaje y dulce aroma que dejó engarzado en mi recuerdo.

    Por el contrario, al rememorar su etapa final sólo encuentro herrumbre, óxido anclado al alma: el frío puñal de su mirada, su inexpresivo rostro con reflejos de plata, sus manos siempre caídas con la dejadez de quien nada espera, y ese aura de melancolía, y esa tristeza apática que le rodeaba hasta llegar al borde de la asfixia…. El sabor plomizo de la infranqueable distancia… Estando tan cerca, ¡qué lejos estaba!

    Han pasado muchos años, pero yo sigo aún la estela que dejaron las agridulces palabras, la despedida inerte, sus cuentos, mis poemas, nuestra mala suerte…

    Y mientras todos niegan su existencia, yo aún siento su calor. Y, quizás, al leer esto, vosotros tampoco lo creáis, pero él EXISTIÓ.
  • DorchyDorchy Fernando de Rojas s.XV
    editado octubre 2009
    Comentario sobre"Viaje a la inexistencia" por sara.

    Sara bienvenida al club, a este globo aerostático en el que nos da un poquito de miedo volar, pero en el que por otra parte cabemos todos y todas para transitar juntos y a poquitos nuestros respectivos universos literarios.
    Tu relato me emociona, me toca cerquita de recuerdos grises, pero que me niego a olvidar, de gente que ya no está a mi lado ni al lado de nadie, personas a las que amé o tuve muy cerquita de mi corazón, que viajaron sin prevenciones por las veredas menos floridas de la vida -yo también me perdí en algunas- y que un día saltaron al vacío existencial ya sin miedos y sin red.
    Gracias por tu aportación compañera!
    Besos
    Dorchy
  • MaxmaxMaxmax Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado octubre 2009
    Comentario sobre"Viaje a la inexistencia" por sara.

    Qué aroma tiene este guiso que has cocinado para nosotros, Sara.

    Primero, la estructura del relato: perfectamente articulada. Comienza con un preciso encabezado, muy poético, creando curiosidad y expectativas sobre la historia; después, la estructuración del relato sigue con una ordenación lógica intachable.

    Segundo, el lenguaje: palabras muy bien concadenadas que junto con el buen uso de los adjetivos torna el texto poético y lleno de imágenes.

    Tercero, el argumento: ese ser que existió y se fue degradando hasta ser producto de su mente, sirviéndose de su imaginación para recrear los recuerdos del pasado, no pide culpables, fue ese su destino por saberse “extraordinario”, en cualquier caso víctima de su entorno (masa si se prefiere), ese entorno que ansía ser entretenido buscando siempre aquello de lo carece, una vez que lo tiene, lo ensalza, lo exprime, y el zumo que de él suelta hace que de las manos se le resbale, despreocupado, lo deja caer…


    Es un gran relato el que nos has traído, Sara.

    Un abrazo
    Max
  • sara.sara. Pedro Abad s.XII
    editado octubre 2009
    Buenos días a todos.

    Dorchy y MaxMax: Muchísimas gracias por vuestros comentarios, me emocionasteis.

    Espero que pronto tengamos más compañeros que se animen a participar y podamos leer y comentar nuevas historias y/o poemas.

    ¡Saludos cordiales!
  • POLIXENAPOLIXENA Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado octubre 2009
    Comentario sobre"Viaje a la inexistencia" por sara.
    Genial Sara. Con un ritmo impecable y casi sin respirar he llegado al final, me ha gustado muchísimo el párrafo en el que describes la etapa final, ya lo he releído unas cuantas veces. Hoy me va a costar recuperarme, fui espectadora de un viaje igual, y me duele cuando veo los recuerdos de aquello cada vez más borrosos.

    Comentario sobre "El tren de la tristeza", de Dorchy
    Trenes circulares testigos mudos de vidas que vienen y van, que a veces se encuentran, otras veces se desencuentran y otras simplemente pasan como los paisajes a través de las ventanillas. Después de esta nueva explosión de escritura me atrevo a llamarte narrador urbano y poeta de lo cotidiano. Ojalá este tren de la tristeza arrastre a nuevos participantes, y las palabras que fácilmente se arrojan cuestionando la vida de este foro se conviertan en hechos.
  • DorchyDorchy Fernando de Rojas s.XV
    editado noviembre 2009
    Mucho me temo, hay que aceptar la realidad, que este ¿certámen? tiene más de visitado que de participativo. Creo que deberíamos ir pensando revitalizarlo de algún modo, algún sponsor que ofreza un Mercedes o un sueldo Nescafé o un Crucero por el Mediterráneo, de lo contrario mucho me temo que se quedará en un apartado más de aportaciones literarias, cosa que por otro lado no está nada mal, desde mi punto de vista.
    Espero vuestras opiniones al respecto, bien mirado, tampoco pide pan tenerlo ahí en el apartado de Viajes.

    Besos y abrazos
    Dorchy
  • MaxmaxMaxmax Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado noviembre 2009
    Narrativa nº 4 "Tras los cristales", por Maxmax

    Toc, toc… tec, toc, toc… toc>> – ya estabas tardando, te echaba de menos – salpicas rompiendo con tímida sonrisa el reflejo de los cristales, mientras la lluvia me despierta diluyéndose en la monotonía aguada de un pastizal interminable y los azulados y grisáceos tonos del día. Sentado en la cola del autobús número cinco que lleva a León, abro la ventanilla y atraigo el cigarro a la boca, como queriendo acalmar con este frío del carajo aquellas tardes esbozadas en resolutos gestos tuyos y noches de terribles vigilias, buscando tu rostro al otro lado de la almohada; ojalá y me consumiera fumando la vida, abusar del símil, de mí, tanto como abusaría años más tarde cualquiera de los gobiernos esperpénticos que vendrían a gobernar, por lo menos la sentiría entre mis dedos intensa, no en este tedio en el que ando deshecho, absorto en mis recuerdos.

    Son las 8:30 de la mañana. Hace una hora escasa que tomé el primer carajillo en la estación de Salamanca, ahora lo que me pide el cuerpo es anís seco – ¿Dejarás algún día la política? – ¿Por ti? Hasta mi absurda afición a la bebida… –. Cuántas veces osé imaginarte compartiendo mi vida contigo.

    Desciendo apresurado del autocarro, paro, en el andén último, próximo a la carretera, bajo el letrero “Estación de autobuses de Zamora”, se sumerge con lentitud un locutorio entre la bruma – no consigo olvidar la conversación mantenida tras cinco años de obscuro silencio, el auricular que se entrecorta, el titubeo de las palabras, me persuaden de una despedida incierta – un impulso tan estúpido como fallido procura el móvil palpando la faltriquera, siendo que por aquellas horas pálidas o el tiempo, la tecnología difícilmente existe o es más propia de una fecunda fantasía – tal es mi obsesión, mi ansia por escuchar una vez más aquella voz, quiero decirte que estoy aquí, ya muy cerca… Sin embargo, no te localizo y mi desespero aumenta por momentos.

    Subo de nuevo, partimos del andén cuatro con el peor de los presagios, hoy lo sé, apenas llueve tras los cristales. Nuevamente ocupo uno de los asientos posteriores, según mi maestro de escuela, signo inequívoco de naturaleza estéril – nunca olvide, señor Serpes, que sus excelentes aptitudes sólo encontrarán cabida entre los primeros pupitres de la clase – Era inútil, tenía razón, tanta como el “ahora…” resignado de Juan Ramón días antes de recibir el Nobel; y este expatriado de ida y vuelta que soy yo, en su infortunio caminar, tampoco perdería la razón, sin embargo el orgullo en que se sustenta se fue mermando con cada censura, con cada golpe o azote: me despojaran de ti, amor, bien cara pagué esta amarga pena impuesta.

    <<rannnn, rannnn...>> antes que el autobús carraspeé al estacionar en Saenz de Miera, se allegan a mí los páramos del Bierzo, nacen de él mi infancia ausente y la promesa falsa de abrir aquí mi lecho de muerte; no en tanto, mis memorias que no atienden a esperas, por instantes sintieron la paz que, sin poder devolverla, os deberán siempre.

    Sobresaltado, doy en sí. Asientos vacíos, silencio absoluto, fuera la algarabía cada vez es más distante. Acto seguido la mirada inquieta se desvía hacia la ventana <<toc, toc… tec, toc, toc… toc>> al otro lado de la calzada entreveo una sombra, una sombra que se sienta en medio de la lluvia, en el mismo banco desconchado en medio de la nada. Y mi corazón no aguanta más, bombea todo el nerviosismo, toda serenidad o disimulo… tras los cristales descorre un perfil de tímida sonrisa bajo el agua… Tras los cristales, terror, cierro los ojos impávido, si es ella… si fuera ella… y yo ¿qué soy?... no tengo nada... Y en un instante la gota se vuelve agua, la sombra mancha y el amor, se hace lejano.


    Tras los cristales, apenas nada… llueve.
  • DorchyDorchy Fernando de Rojas s.XV
    editado noviembre 2009
    Comentario sobre "Tras los cristales", de Maxmax

    Qué bueno empezar el día con tu relato compi!!
    Un abrazo
    Dorchy
  • MaxmaxMaxmax Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado noviembre 2009
    Me alegra que fuera apropiado para iniciar este nuevo día.
    Muchas gracias, amigo Dorchy.

    Un abrazo
    Max
  • MaxmaxMaxmax Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado noviembre 2009
    Cometario sobre “Tras los cristales”, de Maxmax

    Con vuestro permiso, me acojo a la posibilidad de “cambiar un relato por otro”, norma establecida en la base del certamen, para hacer unas pequeñas correcciones y alguna que otra alteración en el relato “Tras los cristales” aquí publicado, que supongo en poca cosa afectará a la interpretación del texto, si acaso a la estética…

    Desde ya agradezco a los que lo leáis por primera vez, y agradecérselo mucho más a los que lo relean…

    Un saludo
    Max
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