Estoy completamente de acuerdo con tu retrato del Madrid institucional. Si solo atendemos a ese aspecto... nos sobran los motivos para huir.
Pero, Madrid no es solo eso. Su gente sigue siendo, aunque no mayoritariamente, es evidente, acogedora y tolerante, respetuosa con la diversidad.
Cuantos más os vayáis, más solos nos quedamos...
Pero, es fácil entender la tentación de vivir junto al mar. Yo lo he pensado muchas veces.
Un abrazo
Soledad, a mi me encanta Madrid, aquí he nacido, y lo he vivido de muchas formas diferentes a lo largo de todos estos años que llevo en la espaldas y en la mirada. Me encanta la tolerancia de su gente, lo cosmopolita, "el ahora o nunca", el "corre corre que la vida va muy deprisa" y tantas otras cosas. Lo que, como en tu caso, y en tantos otros no es óbice para que seamos críticos con quienes dicen gobernarnos...ni para que ande yo pensando la manera de irme a vivir cerquita del mar... lo dicho de Madrid al cielo y si puede ser, como en mi caso, pasando por Cadiz, Tenerife, Lisboa, Londres, Barcelona, etc. por donde vuestros pasos os lleven, en suma.
Hola, buenas tardes. Yo he nacido y he vivido en Madrid la mayor parte de mi vida. Soy una de esas defensoras a ultranza de esta ciudad que, con sus cosas buenas y sus cosas malas, no deja de ser mi hogar, el único que quiero, y al que siempre vuelvo vaya a donde vaya arrastrada por el azaroso devenir vital. Sin embargo, en el caso de las Olimpiadas, aunque, claro, por un lado da cierta pena, por otro casi me alivia que no sean aquí. Madrid es ya un caos, basta con coger el coche dentro del círculo de la m-30, o el metro, o la renfe para saber que no estamos preparados en absoluto para un acontecimiento masivo. Los coches siguen estando casi parados en todas las calles en hora punta (lo que no deja de ser lógico, con media ciudad en obras, no siempre necesarias – que digo yo que para qué, por ejemplo, vuelven a mover la estatua de Colón), el metro se sigue rompiendo día sí día también (y, claro, siempre va tan lleno que es casi imposible respirar – que, otra observación, por qué no podrán el aire en todos los vagones), etc. Tampoco sé si Río está mejor preparado, o igual, o peor. Pero creo que, por lo menos aquí, mucho tienen que mejorar las infraestructuras antes de embarcarnos en algo de tal envergadura. Aun así, con todo el caos y todas las quejas, me quedo entre todos los lugares del mundo con Madrid (yo sí que de Madrid al cielo, aunque ya no vuelva a pasar por más sitios salvo de vacaciones). Al final, es que los madrileños somos muy quejicas (siempre que si el tráfico, el ruido, la aglomeraciones, etc..) pero en el fondo nos encanta nuestra ciudad.
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Estoy completamente de acuerdo con tu retrato del Madrid institucional. Si solo atendemos a ese aspecto... nos sobran los motivos para huir.
Pero, Madrid no es solo eso. Su gente sigue siendo, aunque no mayoritariamente, es evidente, acogedora y tolerante, respetuosa con la diversidad.
Cuantos más os vayáis, más solos nos quedamos...
Pero, es fácil entender la tentación de vivir junto al mar. Yo lo he pensado muchas veces.
Un abrazo
Soledad, a mi me encanta Madrid, aquí he nacido, y lo he vivido de muchas formas diferentes a lo largo de todos estos años que llevo en la espaldas y en la mirada. Me encanta la tolerancia de su gente, lo cosmopolita, "el ahora o nunca", el "corre corre que la vida va muy deprisa" y tantas otras cosas. Lo que, como en tu caso, y en tantos otros no es óbice para que seamos críticos con quienes dicen gobernarnos...ni para que ande yo pensando la manera de irme a vivir cerquita del mar... lo dicho de Madrid al cielo y si puede ser, como en mi caso, pasando por Cadiz, Tenerife, Lisboa, Londres, Barcelona, etc. por donde vuestros pasos os lleven, en suma.
Dorchy