Pues obvio, ¿creen en serio que los soviéticos no hubieran sido los primeros en desmontar la farsa? y si no hubiera sido así, la NASA no estaría planeando el viaje a Marte.
Este tipo de suspicacias siempre terminan demostrando la poca relevancia que tienen los hechos reales frente a la precepción que nos hacemos de ellos. Mientras que unos no tienen reparos en aceptar sin remilgos las versiones oficiales —en este caso, la llegada del hombre a la luna—, otros, por el contrario, dan rienda suelta a su percepción paranóica del mundo y conciben ficciones verdaderamente creativas alrededor del hecho para negarlo.
Por eso hablar de la realidad como algo inmediato y, peor aun, dado por sentado, siempre será un tema complicado. Digo, si durante siglos fuimos (nótese que digo fuimos y no creímos), repito, si durante siglos fuimos el centro del universo para luego pasar a ser una nimiedad dentro del Universo, entonces no veo por qué no habríamos de ser en un futuro lejano, qué sé yo, el sueño de las divinidades o cualquier otro disparate que nos castre todavía más nuestro amor propio. Por eso, a veces, me pregunto si todas estas suspicacias y creencias en conspiraciones y verdades ocultas, no sean en realidad una manera de recuperar ese orgullo, poseyendo información privilegiada, quiero decir, una verdad que está vedada para esa mayoría ignorante que con tanta facilidad se traga las verdades oficiales.
Disculpenme el tremendo rollazo, pero es que estoy en el trabajo y no tenía nada por hacer. Saludos.
Yo he estado en la Luna, más de una vez, y no precisamente bajo los efectos del ácido lisérgico o algún otro psicotrópico... Claro que como que en esos catárticos viajes no suelo dejarme acompañar ni de jueces ni de notarios, ahora nadie puede dar fé, en mi nombre, de que lo que os cuento es rigurosamente cierto.
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Por eso hablar de la realidad como algo inmediato y, peor aun, dado por sentado, siempre será un tema complicado. Digo, si durante siglos fuimos (nótese que digo fuimos y no creímos), repito, si durante siglos fuimos el centro del universo para luego pasar a ser una nimiedad dentro del Universo, entonces no veo por qué no habríamos de ser en un futuro lejano, qué sé yo, el sueño de las divinidades o cualquier otro disparate que nos castre todavía más nuestro amor propio. Por eso, a veces, me pregunto si todas estas suspicacias y creencias en conspiraciones y verdades ocultas, no sean en realidad una manera de recuperar ese orgullo, poseyendo información privilegiada, quiero decir, una verdad que está vedada para esa mayoría ignorante que con tanta facilidad se traga las verdades oficiales.
Disculpenme el tremendo rollazo, pero es que estoy en el trabajo y no tenía nada por hacer. Saludos.
Besos y abrazos
Dorchy