Me presento: No tengo fuerza de voluntad. Como ejemplo, besarme es como chupar un cenicero después de una fiesta. Durante los años sesenta, cuando Bukowski hubiera podido escribir mejor que nadie aporreando su Olivetti con la polla, mis padres se conocieron. Algunos años más tarde me concibieron en el asiento de atrás del primer coche de mi padre, o algo así. Luego, mi madre casi se desangró, y llegué berreando al mundo. Lo sé porque una vez la oí de confidencias con mi tía. Cesárea, comentaron. Y además supe que mi padre había pronunciado otra significativa palabra siendo yo aún un garbanzo: Aborto. Es espectacular las cosas de las que se puede enterar uno tan sólo con escuchar. Y más si tus padres se pasan toda la vida gritándose, olvidando que tienen un hijo en la otra habitación que va a tener que asimilar que existe por accidente. La vida puede ser tan sólo por casualidad. Así que, cuando leo esas pseudopoesías que repiten sin parar que vivir es un milagro, pues sí, pienso, lo es.
He intentado dejar tantas veces el tabaco, que he pensado en desistir y aceptar lo que venga. Adelante, cáncer, soy tu huésped ideal, entra, soy la vagina que buscas; no pelearé, no tienes de qué preocuparte, si tú no acabas conmigo, lo hará la quimio. No hay que llevarse las manos a la cabeza, qué más da. Además, el primer humano que se pasó la vida fortaleciéndose ante la adversidad, antes de morir debió pensar: ¿Eh…?
Pero pelead, niños. Que nadie os tome el pelo. ¿Que por qué fumo? No deberíais hacer tantas preguntas, corréis el riesgo de que os las contesten. Y no aceptéis caramelos en la puerta del colegio, ni tan siquiera cuando seáis adultos. Lo malo de las drogas no es que maten, es que existen. Las drogas son la prueba más contundente de que como sujetos, todos somos proyectos de algo mejor que aún no ha llegado; o eso espero. Con suerte, en un par de milenios la Tierra será habitada por otra especie, de la misma forma que nosotros vinimos del mono. Junta las manos para rezar por los bosques. Nos encanta la vida siempre y cuando la vivamos a toda velocidad, o drogados, o ambas cosas a la vez; y eso no dice mucho a favor nuestro. El Big Bang es el gran parto por cesárea que nos trajo a todos al mundo. Y qué maravilla, fíjate cómo he aprendido a hacer aros de humo.
Siempre las mismas piedras para tropezar. No lo dudes, tu novia sí piensa en otros hombres; tu novio quizá no te haya sido infiel porque no ha tenido la oportunidad. Pero quizá unas tengan más motivos para el adulterio que otros. Es verdad que el mundo parece un lugar decidido a acabar con las mujeres. No creer en nada te coloca en un lugar privilegiado donde nada te puede decepcionar. Después sólo basta con hacer caso omiso a todo cuanto te digan. Te van a querer aleccionar, pero debes recordar que a menudo esa sólo es otra manera que tiene la gente de masturbarse. Te van a ver haciendo justo lo que te han dicho, y así vas a conseguir caer bien a todo el mundo, excepto a ti mismo. Que superes las dificultades no te convierte en mejor persona; que el día sea radiante y hermoso no significa que el Sol no pueda estar iluminando campos de concentración. Y un aro de humo… y otro aro de humo…
Ven a mí, enfermedad, yo no te recibiré con lágrimas. Sólo eres la hija bastarda de la creación. Eres la encargada del control de mortalidad, la que despide a unos para dejar paso a otros con la esperanza de que éstos lo hagan mejor. Yo no te odiaré, te acogeré donde quieras y con la forma que quieras. No hay que torcer el gesto, no es que no me importe la muerte, lo que nunca me importó es la vida. Todo esto ya lo sabía antes de los doce años, entonces, cuando vivía con mis padres, pared con pared. Uno puede aprender mucho escuchando maldecir a dos adultos. Y luego puedes luchar por ser diferente, pero no vas a conseguir que sea diferente lo que te rodea. No soy nadie para cambiar el denominador común. Sólo puedo escupir sangre para que la gente me preste atención. No eres tú, son los hechos; la gente va a mirar tu escupitajo antes de preguntarte qué te pasa. Mirarán sólo tu currículum. Se fijarán más en tu ropa que en lo que digas. Así que no, que nadie te diga que puedes cambiar el mundo, no dejes que te engañen. Que no se autofelen a tu costa con sonrisas autocomplacientes de quien se limita a barrer su parte de la calle, mirando con desconfianza en todas direcciones.
La intención no siempre es la provocación, a veces sólo te están diciendo la verdad. Siempre puedes taparte los oídos con fuerza e irte a comprar ropa bonita. Puedes hacerlo ahora. El tabaco, aun siendo uno de los negocios de la muerte, no te va a defraudar. No te apuñalará por la espalda. Y hasta te puede hacer algún favor. A mi padre se lo llevó un cáncer cuando tenía cincuenta años. Fue mientras mi madre estaba en coma, porque mi querido progenitor la pegó incluso mientras apenas se podía poner en pie, cuando su tratamiento ya le había dejado calvo. Mi madre se recuperó y lloró delante de la tumba de mi padre. Si eso es el amor, a mí que me olvide. Pobre animal herido, piensan las chicas al conocerme. Soy el lobito eternamente atrapado en la trampa del cazador gordo que bebe cerveza. Es estupendo no tener que afeitarse apenas porque tu familia ha sido el cliché de los fracasos conyugales. Casi puedes hacer lo que quieras, y todo está justificado. Sólo tienes que decir <<Aborto>> o <<Maltrato>>, y todo es compasión sin límites a tu alrededor. Sigues hecho una mierda, pero por lo menos el motivo no es tu corriente y aburrida vida. Acabas envidiando a los que viven una vida normal mientras ellos la sufren. O la disfrutan, como quieras, pero fíjate, ¡fíjate!, ¡ese aro es perfecto!
Nadie construyó el camino de baldosas amarillas para que pudieras ver al Mago de Oz. Tu viaje en la vida no acabará con una recepción de Dios dándote la bienvenida al paraíso. Y si acaba así, tendrás que preparar un montón de excusas antes de morir. Así que no te limites a vivir con el temor a Dios en el corazón, y confórmate con formar parte de la cadena de montaje del Diablo si hay algo más después. Se te acaba la fe rápido cuando oyes los golpes que da la cabeza de tu madre en la pared de la habitación de al lado. O cuando la acompañas al hospital y la oyes decir que se cayó por las escaleras. Mi madre, la gata, el verdadero Mago de Oz, el Dios que te dio la vida a cambio de llegar a ver la luz del túnel que lleva a los gusanos. La gata que luchó por no abortarte, para acabar oyéndote llorar en la habitación de al lado mientras papá decidía si volver a usar los puños o utilizar algo más contundente. El drama convertido en rumor, que se convierte en cuchicheos, que se convierten en cliché. El cliché de la gente que habla de tu desgracia para tener algo de qué hablar. Todo eso puedes llegar a vivirlo estando pared con pared. Esa podría ser tu vida.
Pero no te sientas como si estuvieras espiando por un agujerito a alguien, esta pared es sólida y perfecta. Y antes de que te acabe de caer encima el mazazo de mi estúpido cinismo, debes saber que el ejemplo sólo ejemplifica. La verdad es para quien quiere oírla. Y la realidad es para quien sabe aceptarla.
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Comentarios
adore esta frase esta buena, en fin.
salud.
Pero... pobre tipo tu protagonista..pobre vida perdida sin objetivos, sin ganas...
es justo...justo el -que no me gustaria encontrar en mi camino.
Crees que hay una forma de salvar a estos depremidos??
un abrazo,
Yo no veo nada tedioso, y menos creo que haya que salvar de algo al protagonista. Sabe muy bien dónde está y cómo, ha aceptado ese lugar como suyo. esa es la impresión que me da a mí.
Un saludo lleno de admiración Jordi.
Es normal esa vida?
No...Helena, no puedo estar de acuerdo contigo.
un abrazo,
Un saludo a todos.
Pense que algo debe hacerse...que no podria ver una realidad y simplemente aceptarla.
un abrazo,
Por otro lado aplaudo a Jordi, he leído los textos en su pagina, muy buenos, crueles algunos, pero buenos.
De todas maneras los personajes de ficción o no, no pueden ni ser ni parecer tan estupidos...siempre hay una salida...
Un saludo
No estoy de acuerdo, ese tipo de personas existen, y yo no me pongo limitaciones lógicas para escribir ficción; por lo que a mí respecta el personaje puede ser el mayor hijo de puta, o el mayor perdedor, o lo que sea. En cuanto a lo de que siempre hay una salida, puede ser, pero esa tan sólo es tu forma de ver la vida... Ni los personajes de ficción ni las demás personas de verdad tienen por qué actuar o pensar como nosotros creemos que es mejor..
Un abrazo, gracias por pasar por el blog.
y gracias por agradecerme, se lo merece...
Y te dejo, estoy haciendo un asado...
Un abrazo