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Dos en el ascensor

Dos en el ascensor


Bueno, empieza así: tengo a una pareja en un ascensor. No es una pareja formal, no duermen juntos, no comparten demasiadas cosas y no saben mucho uno del otro. De hecho, nunca se hablaron todavía. Pero son una pareja de personas al menos, y hace 2 años que se ven todos los días en esos cuarenta segundos eternos que tarda en llegar el ascensor hasta la planta baja. Pero ahora silencio. Escuchemos a ver que dicen.

Decí algo, piensa el. Ella en cambio está pensando que tiene que pasar por lo de Carla a buscar unas cosas cuando salga del laburo. No se que cosas, no le entendí bien. El ascensor baja dos pisos mas, no pasa nada. ¿Y? ¿Se van a quedar ahí calladitos? Planta baja, se abren las puertas, ella sale caminando. Tiene un cruce de piernas espectacular. El se queda mirando hipnotizado todavía adentro del ascensor. Un boludo. ¿Por qué no le dijiste nada? No sabía que decirle, me responde. Cualquier cosa, hola, que tal, hace algún comentario gracioso sobre el portero. No hables del clima, no caigas en la charla de taxista tampoco. Pero algo ingenioso, no se, vos sos el protagonista del cuento. Si, pero vos sos el escritor me dice. Bueno, hagamos algo, voy a pensar que podes decir y mañana intentamos de nuevo. Hecho. Ahora salí del ascensor que hace media hora que estas ahí parado.

Al otro día están ahí de nuevo, mi pareja de ascensor. Ella tiene el pelo recogido y los anteojos de siempre que tan bien le quedan. El no lleva corbata porque no sabe hacerse el nudo, entonces un compañero de laburo se lo hace todos los días en la puerta de la oficina, antes de entrar. Proba decirle hola, empecemos fácil. Silencio. Dale salame, decile hola, es eso apenas. No me animo. ¿Cómo no te vas a animar? No te pido mas por hoy, un hola y listo, algo para empezar un vinculo, apenas. Me dice que seguro se atraganta, o se le va la voz, o le vienen ganas de estornudar. Estornudar sería lo mejor que te puede pasar, por lo menos se van a reír de eso. Pero piensa que va a quedar como un boludo. Ya sos un boludo, porque no te animas a hablarle a la mina que ves todos los días en el ascensor. Quedan seis segundos, es medio tarde para decir hola, pero todavía estas a tiempo, se va a dar cuenta que sos un tímido y capaz que le das ternura. Cuatro segundos, dale, hola, HOLA! Ella se baja sin mirar atrás, y otra vez la misma historia.
-Hola.- Dice, cuando la entrada del edificio ya esta completamente vacía. Piensa que si tan solo tuviese mas pisos el edificio. Así tuviese trescientos pisos te los pasarías igual en silencio, porque sos un cagón.
Después lo tranquilizo y le digo que probemos mañana, que hoy practique en el laburo, a la noche en su casa. Que haga incluso viajes de prueba, que se meta en el ascensor con una muñeca inflable y pruebe decirle hola, así se va acostumbrado. Ánimo que todavía se puede.

Es miércoles, y mi pareja ya está en el ascensor. Casi me quedo dormido y me los pierdo. Ahí esta de nuevo ella, hoy esta muy peinada, con un trajecito muy sugestivo. Está pensando en cosas de mina, yo no entiendo mucho de eso. El lleva su corbata en la mano. Ahí está, podes contarle que no sabes hacerte el nudo de la corbata, le va a dar ternura y se va a reír. Otro piso que bajan en silencio total. Callate me dice, que no se puede concentrar. Los dejo bajar tres pisos mas. Le pego en el hombro apenitas, sin decir nada. Otro piso. Toso un poco. Planta baja. ¿Otra vez lo mismo? Ahí va ella con su caminata llena de confianza y ahí queda el, haciendo una excelente imitación del potus que esta en la entrada. Te sale igualito.

A la otra mañana está ella en el ascensor pero a el no lo veo por ninguna parte. Me asusto un poco. Lo busco en el departamento y lo veo ahí tirado en la cama. Le pregunté que hacia ahí y por que no estaba en el ascensor con la chica. Me responde que lo tengo podrido, que no quiere hablarle y que el es feliz así, que lo deje en paz. No puedo, tengo que escribir un cuento, y necesito que pase algo entre ustedes para que esto sea un cuento, que halla un dialogo, que se conozcan, hasta capaz que terminan teniendo una relación hermosa. Ahora se queja de que el no pidió estar en ningún cuento, que es muy tímido como para que lo metan en un ascensor con una mina que esta buenísima y lo obliguen a conquistarla. Le digo que confíe en mi, que soy el escritor y que me voy a asegurar que se fije en el, haga lo que haga.
Finalmente logro sacarlo de la cama, y hasta lo ayudo a ponerse la corbata. Ahora sí, esta convencido de hacerlo, puedo sentirlo, mañana será el gran día. Lo dejo hacer sus cosas y le propongo encontrarnos temprano para repasar el dialogo que tenía pensado.

Al otro día me quedo dormido así que lo espero directamente en el ascensor, estoy ansioso, quiero ver que pasa. Ella ya esta adentro y nos acercamos a su piso. Se abren las puertas, es el momento. Ella lo ve y sonríe. Uy
- Tenés un moco. - Le dice señalándole.
Y ahí estaba, ese pequeño colgante verdoso debajo de su nariz, amenazando todo mi cuento. Con todo lo que me había costado arrastrarlo hasta acá, darle la confianza, el espíritu, y ahora esto! Se quedo mirando perplejo con la boca abierta, sin pronunciar una palabra hasta que las puertas se cerraron, con el afuera y ella adentro.
Es el fin, pensé mientras seguía el camino hasta la Planta Baja. Ahora no voy a poder recuperarlo nunca, y mi cuento se va a terminar por culpa de un moco que no tuvo mejor idea que aparecer justo hoy.

Lo busque por varios días, pero no me quiso atender, y esperaba una distracción para bajar corriendo por la escalera los catorce pisos. A veces se disfrazaba para que yo no lo reconociera, se ponía pelucas y bigotes falsos. Ella en cambio seguía tomando el ascensor como todos los días, con el mismo silencio de siempre. Un día la escuche pensar "pobre, se habrá asustado" y supe que, de haber hablado, tenía una oportunidad.

Pasó un año así, donde no se volvieron a cruzar. Me enteré por otros vecinos que cambió de trabajo, ahora estaba trabajando freelance desde su casa haciendo paginas web y esto le permitía no tener que salir todos los días a trabajar, y así podía evitarme a mi, a la chica del piso de arriba y al cuento.

Un día finalmente lo encontré. Había salido disfrazado a comprar cigarrillos y yerba mate. Lo reconocí y lo acorrale contra uno de los pasillos. Necesito un final, le dije. Necesito el final de este cuento, y no puede terminar con vos yendo a comprar cigarrillos y mate, la gente me va a putear. Otra vez me pide que lo deje en paz, que no quiere seguir viviendo mi cuento, y que lo termine como se me de la gana. Le pido que lo piense, que se lo plantee. Que ya pasó mucho tiempo y ahora lo del moco va a ser una anécdota graciosa. Le di la idea de que mañana aparezca en el ascensor con un GI-Joe en la nariz y una gran sonrisa, y cuando se vean se van a reír a carcajadas. Después podrían hablar sobre ese momento y listo, ya estaba plantada la semilla de la relación, de ahí no quedaba mas que regarla todos los días un poquito y ver como crece. Después de una larga discusión, acepta hacerlo si yo termino el cuento y lo dejo vivir en paz. Trato hecho.

Al otro día esta todo preparado, esta cambiado, bañado, peinado, perfumado. No va a ningún lado realmente, pero igual va a tomarse el ascensor para cruzarla una vez mas. Lo ayudo con el nudo de la corbata. Buscamos un GI-Joe, a Bazooka y veo como se lo acomoda prolijamente en la nariz. Sale al pasillo, cierra la puerta y toca el botón rojo que lo va a llevar al reencuentro. Se escucha el movimiento y ahí esta el, ansioso, con los brazos abiertos, esa sonrisa de oreja a oreja y Bazooka metido en la nariz. Llega el ascensor y finalmente se abren las puertas. Está vacío. Ella se había mudado hace unos días a un dos ambientes en Caballito. Vi por última vez su cara de desconcierto. Le dije que ya tenía mi final, le agradecí y lo deje solo, con Bazooka en su nariz.

Comentarios

  • mariaelenamariaelena Francisco de Quevedo s. XVII
    editado abril 2008
    Hola..., singer!!!bienvenido con este gracioso y muy simpatico relato...jaja
    Sabes...me encanto la idea del dialogo entre el escritor y su protagonista..que bien!!!
    Lástima que ni el moco ayudo a encontrar una historia de amor..., que con ansias quise encontrar..., pero creo que justamente ese punto me arrastro a leer y tragarme las letras..., uhhh...lástima que esta ñiña se ha mudado.

    un abrazo,
  • editado mayo 2008
    Muy buena idea. Me gusta la frescura con que está escrito.
    Que pena que su relación no dio más frutos que un moco de chicle.
    Saludos.
  • ViannkaViannka Pedro Abad s.XII
    editado noviembre 2008
    El relato logra envolverte en una "mucosidad de suspenso", es ágil y divertido, pero no me gustó el final, me parece una crueldad lo que el escritor le hizo al pobre chico, estoy segura de que actuó con alevosía.

    Esperaba otra cosa, fue muy deliciosa la espera para ese final.
    :(

    Saludos,
    Viannka
  • animefeiryanimefeiry Pedro Abad s.XII
    editado febrero 2009
    hahahaha genial... Me iso reír bastante.. aunque me confundí derrepente con el cambio de diálogos al inicio o.0

    pobre hombre, pero debo decir... que eso de plantearlo con una bazooka en la nariz por menso me mato de risa...

    Muy dinamico y divertido... lo disfrute bastante n.n
  • bartonbarton Juan Boscán s.XVI
    editado noviembre 2009
    A pesar de que ya lo había leído, he caído en la cuenta de que no comenté :eek: Bueno, pues que, ¡Felicidades! Me arrancaste una sonrisa sincera la última vez que lo vi, al igual que esta. Gracias. Xao.

    Barton
  • EduardoMedinaEduardoMedina Pedro Abad s.XII
    editado enero 2010
    está genial. y sí es taaaaan woody allen. pero está muy bien hecho, muchas felicidades, que tu cuento es genial.
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