La Persona Más Diferente A Mí
Por Franjamares
Tú eres la persona más diferente a mí. Y a veces creo que te gusta llevarme la contraria. Por ejemplo, Yo soy un tipo tranquilo, al menos por el mote, y tú eres un manojo de nervios con el tic de morderte las uñas en las situaciones complicadas. Yo soy un hombre apaciguado, tibio de efusiones, y ahí te tengo a ti, perfume de galán de noche, volcán de pasiones, saltimbanqui de ventanas de amantes. Yo siempre he querido ser un don Alguien, conservador de sus cosas, moderado de pico… y me junto contigo, anarquista de la mente simpática y la lengua imberbe. Yo siempre invertí mis ahorros en títulos de propiedad y en apaños de buena posición, y tú expolias alegremente nuestros bienes cuando un tacto tierno te irrita esa víscera veleidosa a la que llamas corazón. Yo siempre quise disfrutar de las cosas sencillas de la casa, de la pequeña vida social marcada por la tradiciones, y tú me empujas constantemente a la aventura, me cuelgas mochilas de sueños y me embarcas, con una cámara digital, en viajes sin retorno sazonados de lujuria. Yo tengo un hogar de ajedrez cuadriculado donde pongo en cada casilla negra un debe, hipotecas aparte, y en las blancas los haberes matemáticamente calculados, y el tuyo se parece más al juego de Oca donde siempre quieres tirar porque te toca, sin miedo a caer en el pozo.
Hablando de tableros y de juegos, nuestra vida se ha parecido demasiado a una partida sucesiva a dos jugadores: Tú de joven ganabas siempre, yo apenas sabía quien era y tú siempre lo supiste. Luego el horizonte se puso de pie ante tus morros, como un imponente muro, y fui yo quien comenzó a ganar, creo que en ese tiempo estabas deprimido. Años más tarde, aquel muro quedó reducido a marmolillo y fuiste tú quien comenzó a ganar las partidas más atrevidas de nuestra madurez: atravesaste desiertos, traspasaste rejas con perfume de amor, dilapidaste con tu trajín que aquí para allá pequeñas montañas de dorada deuda guardadas por mí para el mañana, cambiaste de amigos porque te aburrían los míos y lo único que mantuviste fue el partido al que votar o no votar porque en eso no veías grandes diferencias.
Sí, tú y yo hemos formado un buen equipo, han sido muchos años de lucha y hacemos buena pareja, somos como un mismo ser que se enfrenta a la vida con sus dos polaridades. No estamos locos y si los estamos, todo el mundo está loco porque ellos son como nosotros.
Hemos llegado a fecha de hoy a un buen acuerdo, tú te dejarás de chorradas transgresoras y yo abandonaré el empoyetamiento de mi falsa seguridad, tú moderarás por el bien de nuestra salud y nuestro bolsillo el consumo de tus consumos y yo dejaré de ser un aburrido abstemio, tú dejarás de odiar la mediocridad y yo dejaré de serlo, tú valorarás y amarás las cosas que te rodean y yo lo haré con las personas.
Ves, somos un buen equipo, hemos aprendido a vivir juntos y ni siquiera necesitamos psicoanalista.
Mi blog: De Orilla a Orilla - Franjamares
http://www.desconexioncubana.com/blogs/fran/
Comentarios
Gracias por el comentario; CarolinaLuz: En el caso de este relato, la frase del gran Sagan adquiere doble valor; ese alguien en desacuerdo contigo al que hay que "dejarlo vivir", eres tú mismo.
Gracias Dixie_Dreg.
Si, es verdad, por eso me gustó tanto tu escrito... Y, ahora que lo vuelvo a leer, me preguntó, en que me equivoqué, tal vez mi mujer apaciguada debió darle mayor espacio al "volcán de pasiones"... tal vez...
Pero bueno, aun están vivas las 2 personas y mientras haya vida, hay esperanza, jajajaja.
Me encantó tu escrito... me llegó al alma...