"Amores fríos y materiales ocupan un lugar importante en esta sociedad, donde la violencia es gratuita y escasea la empatía."
Don Arriola estaba caminando en la vega, a paso trémulo y con alcohol en lugar de sangre, en sus venas.
Había sido un día muy cálido y largo; las mejillas de don Arriola ardían, sin embargo este seguía su paseo impasible a los rayos de la estrella madre.
"¿Que estará haciendo mi jermu? ¿y el pequeño Joaco?... Tanta chuchería nueva y tan poca confianza, tan poca unión."
Don Arriola seguía desvariando.
Pucha qué calor que hacía y éste temblando de un frío inexistente.
"¿le habré dicho a mi patrón que la semana próxima me tomaría el palo?... Hay tanta tecnología y tan poca humanidad, ojalá venga el Gauchito y me convíe un trago de su cartón."
Las horas fueron pasando, como los gurises que salían del colegio; Don Arriola seguía su camino febril hacia su casa... Lo que él no sabía, es que nunca salió del trabajo; su corazón se había detenido, cuando la casucha donde pasaba tarjeta voló en mil pedazos a causa de una fuga de gas.
Comentarios
Abrazo
Hay muchos don Arriola por este mundo de Dios. Buen relato.
Saludos