Hola Antonio. ¿Conoces Les Luthiers? Te lo recomiendo.
Los conozco actuando e incluso en persona y he hablado con ellos. Los he visto actuar en Sevilla (mi ciudad) y en Madrid. Son muy buenos, grandes profesionales y grandes personas.
En un restaurante, una señora le dice al
camarero:
—Por favor, tráigame a mí un revuelto de huevos con
jamón, y un bistec al cabrón.
—Perdón, señora, querrá decir "un bistec al
carbón".
—No, al cabrón de mi marido, que está aparcando
el coche.
—Cuarenta mil espectadores, veintidós jugadores,
dos jueces de línea, un árbitro y otro árbitro de reserva...
Y así veinte veces seguidas, hasta desesperar a los
que estaban junto a él. Pero, de pronto, uno de ellos, harto ya, le preguntó:
—¡¿Oiga, por qué dice usted tantas veces cuarenta
mil espectadores... y blablabla...?!
—Muy sencillo: Cuarenta mil espectadores,
veintidós jugadores, dos jueces de línea, un árbitro y otro árbitro de reserva...
¡y en mi cabeza se ha ido a cagar el puto pajarito!
Una mujer va a solicitar un carné de familia numerosa, y el funcionario le pregunta:
—¿Cuántos hijos tiene usted, señora?
—Doce.
—¿Cómo se llaman?
—Javier, Javier, Javier, Javier, Javier, Javier,
Javier, Javier, Javier, Javier, Javier y Javier.
—¿Todos Javier?
—Sí señor.
—¿Y cómo se las apaña usted para llamarlos cuando, por
ejemplo, están jugando al fútbol todos juntos?
—Fácil. Grito ¡Javier! y todos acuden.
—¿Y si quiere que vayan a comer?
—Igual. Grito ¡Javier! y todos llegan y se
sientan a la mesa.
—¿Pero y si quiere hablar con uno en particular?
—Entonces lo llamo por su apellido.
El entrevistador le dice a la aspirante al puesto
de trabajo:
—Le voy a hacer un test para su posible
admisión.
—Me parece bien -responde la candidata.
—Usted está en una calle oscura y ve dos faros viniendo en su dirección, ¿qué es?
—Un coche -responde la candidata.
—Un coche, de acuerdo, pero ¿BMW,
Audi, Seat, Mercedes…?
—¿Y cómo
voy a saber eso?
—Ese es su problema -responde el entrevistador y
continúa.
—Usted está en esa calle oscura y ve solo
un faro viniendo en su dirección, ¿qué es?
—Una moto.
—Si, una moto, pero ¿Yamaha, Honda, Guzzi, Suzuki…?
—¿Si es una calle oscura cómo voy a ver la marca?
–pregunta a su vez, nerviosa.
—Ese es su problema. Aquí va la última pregunta:
—En la misma calle usted ve un faro, más pequeño y ve que viene más lento, ¿qué es?
—Una bicicleta.
—Sí, una bicicleta, pero ¿Benotto, Orbea, ACL, Gaitán…?
—Ni idea -responde, desconcertada.
—Ese es su problema, y lamento comunicarle
que ha sido descalificada para ocupar el puesto de trabajo.
Pero la chica candidata, enrabietada, le dice al entrevistador:
—Aunque no he conseguido el puesto, el test me
ha parecido interesante. ¿Puedo hacerle yo una pregunta en la misma línea de
razonamientos?
El entrevistador, muy seguro de sí, responde:
—Por supuesto, dispare. —Usted va por esa calle y ve una
mujer muy maquillada, con un vestido muy llamativo, muy ceñido y muy corto,
contoneándose y moviendo un bolso, ¿qué es? —Fácil. Una puta. —Sí, una puta, pero ¿su puta hermana, su puta
esposa, o su puta madre? Y si no sabe la respuesta es su problema.
—¿Qué te parece mi amigo?
—¿Te refieres a ese morenazo, millonario, con
ojos verdes, alto y con un impresionante culazo, que se pasea en un Ferrari
deportivo?
—Sí, ese.
—Pues ni siquiera me había fijado, la verdad.
—¿Te has fijado cómo toca el piano mi esposa?
—Sí, sí, ya me fijé…
—¿Qué te parece la ejecución?
—Hombre, la ejecución me parece demasiado, pero
un par de hostias le daría yo.
—¿Qué harías tú si tu mujer te pusiera los
cuernos?
—Me divorciaría de ella inmediatamente. ¿Y tú?
—Yo pido a Dios que no me los ponga, pero si me
los pone, que nadie la vea, y si la ven, que nadie me lo cuente, y si me lo
cuentan, que no me enfade, y si me enfado, que no la mate, y si la mato, que no
me metan en la cárcel, y si me meten en la cárcel, que no me violen, y si me
violan, que no me duela, y si me duele, que no me guste, y si me gusta, que el
juez me aumenten la condena.
El alcalde de aquel escondido pueblo recibió un fax del
Servicio Sismológico Nacional, que decía: "movimiento telúrico
trepidatorio 8 Richter, detectado ahí. Localicen epicentro e informen
alteraciones flora y fauna”.
Dos semanas después llegó la respuesta del
Alcalde.
“Epicentro preso. Telúrico
murió. Richter y los 8 trepidatorio escaparon. A Flora y Fauna las expulsé
del pueblo por putas. Perdonen, no pude informar antes porque ha habido un
terremoto de la hostia".
En un restaurante, una señora le dice al
camarero:
—Por favor, tráigame a mí un revuelto de huevos con
jamón, y un bistec al cabrón.
—Perdón, señora, querrá decir "un bistec al
carbón".
—No, al cabrón de mi marido, que está aparcando
el coche.
Je, je, je... La manera elegante de decirle 'Grandísimo Cabrón' a una persona, es 'Cabrísimo Grandón'.
El amante, casi cogido in fraganti por el esposo de la
señora, saltó desde una ventana. Eran las siete de la mañana y dado a que no llegaba
a vestirse, para disimular se puso a correr junto con un grupo que pasaba por
la calle. Sorprendido, uno de los corredores se acercó a él, lo miró, de arriba
a abajo, y le preguntó:
—¿Sin zapatillas?
—Sí, es para una mejor ventilación de los pies.
—¿Sin camiseta?
—Sí, es para una mejor aireación de las axilas.
—¿Sin pantalones y sin calzoncillos?
—Sí, es para poder tener una mayor agilidad.
—Entonces imagino que el preservativo lo llevas
puesto por si llueve, ¿no?
Un hacendado se casó con Chari, una muchacha
pobre del pueblo. Al poco tiempo le regaló un Mercedes 4X4, le dio empleo en
sus numerosas fincas a toda la familia de ella, les daba permanentemente
dinero, comida, ropa...; en fin, la vida les cambió radicalmente. Todos estaban
felices hasta que después de un año de casada reúne al padre y a la madre y les
dice, muy enfadada:
—¡No le aguanto más, me quiero divorciar!
—¿Estás loca, hija? Tu marido es un hombre
bueno, te quiere, te respeta y ha resuelto la vida de todos nosotros y ahora lo
quieres tirar todo por la borda, ¿por qué? – le preguntó el padre.
—Mira, papá, solo le gusta practicar sexo anal;
no me puedo ni agachar porque enseguida viene por atrás y…dale que te pego.
Para que te hagas una idea, cuando me casé el agujerito de mi ano parecía una
moneda de 10 céntimos y ahora, después de un año, parece de una de un euro.
—Y dime, hija, ¿por 90 céntimos vas a joder a
toda la familia?
El próximo mes me caso. Mi futura suegra es una
tía genial, además de que es guapísima y está buenísima. Ella es la que se ha
ocupado de organizar la boda: la iglesia, la música, el fotógrafo, el banquete, las flores...
Ayer me telefoneó y me pidió que fuera a su casa para revisar las dos listas de invitados porque habían superado las previsiones, y no
por dinero, porque mis suegros son gente millonaria, sino porque tantas personas juntas
nos iban a abrumar
Apenas llegué a su lujoso chalé, revisamos las listas y
les rebajamos doscientos invitados en cada una. Pero, súbitamente, me dejó
boquiabierto: se quitó la ropa hasta quedar en pelotas y me
dijo que siempre le había gustado yo, que dentro de poco sería un hombre
casado y que antes que eso ocurriera quería hacer el amor conmigo.
Caminaba
sensualmente hacia su dormitorio diciéndome que yo sabía dónde estaba la puerta
de salida por si lo que quería era irme. Me quedé de pie, inmóvil y mudo
durante algunos minutos, pero, finalmente, decidía qué camino tomar.
Me fui
hacia la puerta, salí y, ya fuera, apoyándose en el capó de mi
coche, se encontraba su marido, mi futuro suegro, sonriente y con una escopeta de
dos cañones cargada. Me dijo que sólo querían estar seguros de que su hija se
iba a casar con un hombre fiel y se les ocurrió esta prueba de fuego, que yo superé con éxito. Me abrazó fuertemente y me regaló un cheque de
50.000 euros, sin yo poder reaccionar y ni hablar siquiera, aturdido aún por
las emociones. Pero pude pensar y pensé:
“Hostia, menos mal que fui a buscar un condón al coche, porque si los hubiese llevado encima, ahora estaría mi féretro camino
del cementerio”.
Comentarios
¡Qué suerte la mía! ¡Nací afortunado!
¡Me han subido 0,015 euros mi pensión!
El amo del taller de pintura y el nuevo empleado
-¿Dónde aprendió usted chapa y pintura?
-A distancia
-A mucha, ¿no?
Picarona que es la rubia
GILA
Acabo de matar a mi mujer
Los conozco actuando e incluso en persona y he hablado con ellos. Los he visto actuar en Sevilla (mi ciudad) y en Madrid. Son muy buenos, grandes profesionales y grandes personas.
¡Uf, por poco no lo pierdo!
GILA
Fin de año 1991
¡Pues no son celosos ni na los
políticos con su trabajo diario!
Los turistas acaban majaretas
No, no es photoshop. Esta gallina existe y es de la raza Duolingo.
Es un repollo con plumas.
En un restaurante, una señora le dice al camarero:
—Por favor, tráigame a mí un revuelto de huevos con jamón, y un bistec al cabrón.
—Perdón, señora, querrá decir "un bistec al carbón".
—No, al cabrón de mi marido, que está aparcando el coche.
Un tipo en un campo de fútbol
—Cuarenta mil espectadores, veintidós jugadores, dos jueces de línea, un árbitro y otro árbitro de reserva...
Y así veinte veces seguidas, hasta desesperar a los que estaban junto a él. Pero, de pronto, uno de ellos, harto ya, le preguntó:
—¡¿Oiga, por qué dice usted tantas veces cuarenta mil espectadores... y blablabla...?!
—Muy sencillo: Cuarenta mil espectadores, veintidós jugadores, dos jueces de línea, un árbitro y otro árbitro de reserva... ¡y en mi cabeza se ha ido a cagar el puto pajarito!
Una mujer va a solicitar un carné de familia numerosa, y el funcionario le pregunta:
—¿Cuántos hijos tiene usted, señora?
—Doce.
—¿Cómo se llaman?
—Javier, Javier, Javier, Javier, Javier, Javier, Javier, Javier, Javier, Javier, Javier y Javier.
—¿Todos Javier?
—Sí señor.
—¿Y cómo se las apaña usted para llamarlos cuando, por ejemplo, están jugando al fútbol todos juntos?
—Fácil. Grito ¡Javier! y todos acuden.
—¿Y si quiere que vayan a comer?
—Igual. Grito ¡Javier! y todos llegan y se sientan a la mesa.
—¿Pero y si quiere hablar con uno en particular?
—Entonces lo llamo por su apellido.
Una novicia de un convento se pone a escribir una carta al cura del pueblo
Querido Monseñor…
Se da cuenta de que “querido” puede ser mal interpretado, así que vuelve a empezar.
Excelentísimo Monseñor...
Recapacita para sí y concluye que “excelentísimo” es demasiado formal.
Señor Monseñor...
Este tratamiento le parece mundano, así que decide que el adecuado es Don Monseñor.
Pero para asegurarse de que no estaba metiendo la pata, va y le pregunta a la Madre Superiora
—¡Claro, si no este convento sería una guardería!
El entrevistador le dice a la aspirante al puesto de trabajo:
—Le voy a hacer un test para su posible admisión.
—Me parece bien -responde la candidata.
—Usted está en una calle oscura y ve dos faros viniendo en su dirección, ¿qué es?
—Un coche -responde la candidata.
—Un coche, de acuerdo, pero ¿BMW, Audi, Seat, Mercedes…?
—¿Y cómo voy a saber eso?
—Ese es su problema -responde el entrevistador y continúa.
—Usted está en esa calle oscura y ve solo un faro viniendo en su dirección, ¿qué es?
—Una moto.
—Si, una moto, pero ¿Yamaha, Honda, Guzzi, Suzuki…?
—¿Si es una calle oscura cómo voy a ver la marca? –pregunta a su vez, nerviosa.
—Ese es su problema. Aquí va la última pregunta:
—En la misma calle usted ve un faro, más pequeño y ve que viene más lento, ¿qué es?
—Una bicicleta.
—Sí, una bicicleta, pero ¿Benotto, Orbea, ACL, Gaitán…?
—Ni idea -responde, desconcertada.
—Ese es su problema, y lamento comunicarle que ha sido descalificada para ocupar el puesto de trabajo.
Pero la chica candidata, enrabietada, le dice al entrevistador:
—Aunque no he conseguido el puesto, el test me ha parecido interesante. ¿Puedo hacerle yo una pregunta en la misma línea de razonamientos?
El entrevistador, muy seguro de sí, responde:
—Usted va por esa calle y ve una mujer muy maquillada, con un vestido muy llamativo, muy ceñido y muy corto, contoneándose y moviendo un bolso, ¿qué es?
—Fácil. Una puta.
—Sí, una puta, pero ¿su puta hermana, su puta esposa, o su puta madre? Y si no sabe la respuesta es su problema.
Dos amigas charlando en una cafetería
—¿Qué te parece mi amigo?
—¿Te refieres a ese morenazo, millonario, con ojos verdes, alto y con un impresionante culazo, que se pasea en un Ferrari deportivo?
—Sí, ese.
—Pues ni siquiera me había fijado, la verdad.
Dos amigos hablando en la casa de uno de ellos
—¿Te has fijado cómo toca el piano mi esposa?
—Sí, sí, ya me fijé…
—¿Qué te parece la ejecución?
—Hombre, la ejecución me parece demasiado, pero un par de hostias le daría yo.
Dos amigos hablando de cuernos
—¿Qué harías tú si tu mujer te pusiera los cuernos?
—Me divorciaría de ella inmediatamente. ¿Y tú?
—Yo pido a Dios que no me los ponga, pero si me los pone, que nadie la vea, y si la ven, que nadie me lo cuente, y si me lo cuentan, que no me enfade, y si me enfado, que no la mate, y si la mato, que no me metan en la cárcel, y si me meten en la cárcel, que no me violen, y si me violan, que no me duela, y si me duele, que no me guste, y si me gusta, que el juez me aumenten la condena.
El alcalde de aquel escondido pueblo recibió un fax del Servicio Sismológico Nacional, que decía: "movimiento telúrico trepidatorio 8 Richter, detectado ahí. Localicen epicentro e informen alteraciones flora y fauna”.
Dos semanas después llegó la respuesta del Alcalde.
“Epicentro preso. Telúrico murió. Richter y los 8 trepidatorio escaparon. A Flora y Fauna las expulsé del pueblo por putas. Perdonen, no pude informar antes porque ha habido un terremoto de la hostia".
Amante casi trincado in fraganti
El amante, casi cogido in fraganti por el esposo de la señora, saltó desde una ventana. Eran las siete de la mañana y dado a que no llegaba a vestirse, para disimular se puso a correr junto con un grupo que pasaba por la calle. Sorprendido, uno de los corredores se acercó a él, lo miró, de arriba a abajo, y le preguntó:
—¿Sin zapatillas?
—Sí, es para una mejor ventilación de los pies.
—¿Sin camiseta?
—Sí, es para una mejor aireación de las axilas.
—¿Sin pantalones y sin calzoncillos?
—Sí, es para poder tener una mayor agilidad.
—Entonces imagino que el preservativo lo llevas puesto por si llueve, ¿no?
Coche aparcado en el congreso
Un hombre aparcó su coche frente al congreso de los diputados; pero, de pronto, apareció un ordenanza y le dijo:
—Caballero, quite usted el coche de ahí que de un momento a otro salen los ministros.
—Por eso no se preocupe;¡, que ya le he puesto el antirrobo.
Millonario y muchacha pobre
Un hacendado se casó con Chari, una muchacha pobre del pueblo. Al poco tiempo le regaló un Mercedes 4X4, le dio empleo en sus numerosas fincas a toda la familia de ella, les daba permanentemente dinero, comida, ropa...; en fin, la vida les cambió radicalmente. Todos estaban felices hasta que después de un año de casada reúne al padre y a la madre y les dice, muy enfadada:
—¡No le aguanto más, me quiero divorciar!
—¿Estás loca, hija? Tu marido es un hombre bueno, te quiere, te respeta y ha resuelto la vida de todos nosotros y ahora lo quieres tirar todo por la borda, ¿por qué? – le preguntó el padre.
—Mira, papá, solo le gusta practicar sexo anal; no me puedo ni agachar porque enseguida viene por atrás y…dale que te pego. Para que te hagas una idea, cuando me casé el agujerito de mi ano parecía una moneda de 10 céntimos y ahora, después de un año, parece de una de un euro.
—Y dime, hija, ¿por 90 céntimos vas a joder a toda la familia?
El próximo mes me caso
El próximo mes me caso. Mi futura suegra es una tía genial, además de que es guapísima y está buenísima. Ella es la que se ha ocupado de organizar la boda: la iglesia, la música, el fotógrafo, el banquete, las flores...
Ayer me telefoneó y me pidió que fuera a su casa para revisar las dos listas de invitados porque habían superado las previsiones, y no por dinero, porque mis suegros son gente millonaria, sino porque tantas personas juntas nos iban a abrumar
Apenas llegué a su lujoso chalé, revisamos las listas y les rebajamos doscientos invitados en cada una. Pero, súbitamente, me dejó boquiabierto: se quitó la ropa hasta quedar en pelotas y me dijo que siempre le había gustado yo, que dentro de poco sería un hombre casado y que antes que eso ocurriera quería hacer el amor conmigo.
Caminaba sensualmente hacia su dormitorio diciéndome que yo sabía dónde estaba la puerta de salida por si lo que quería era irme. Me quedé de pie, inmóvil y mudo durante algunos minutos, pero, finalmente, decidía qué camino tomar.
Me fui hacia la puerta, salí y, ya fuera, apoyándose en el capó de mi coche, se encontraba su marido, mi futuro suegro, sonriente y con una escopeta de dos cañones cargada. Me dijo que sólo querían estar seguros de que su hija se iba a casar con un hombre fiel y se les ocurrió esta prueba de fuego, que yo superé con éxito. Me abrazó fuertemente y me regaló un cheque de 50.000 euros, sin yo poder reaccionar y ni hablar siquiera, aturdido aún por las emociones. Pero pude pensar y pensé:
“Hostia, menos mal que fui a buscar un condón al coche, porque si los hubiese llevado encima, ahora estaría mi féretro camino del cementerio”.
En el Centro médico del barrio
Sale la enfermera y anuncia:
—Pase el siguiente paciente.
Y entra un esqueleto.
Al verlo el médico, se quedó pasmado y le dijo:
—¡Hombre de Dios, ¿por qué no ha venido usted antes?