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antonio chavez
Miguel de Cervantes s.XVII
Dieciocho palabras
Mi hermano más pequeño, Joselito, se cayó a un pozo que teníamos en nuestra casa del campo, cuando sólo contaba cinco años de edad. El fuerte golpe desde treinta metros y la inercia de caída acabaron con su vida. Pero hasta pasada más de una hora, nadie de la familia se percató de su ausencia.
Fue, por desgracia, una de esas grandes tragedias familiares que sólo las pueden aliviar en parte el tiempo y la bendición de una familia numerosa.
Veinte años después de ese fatídico accidente, Lucas, otro de mis hermanos, empezó a sacar agua con el cubo una mañana de aquel siniestro pozo, al que nadie jamás había vuelto ni siquiera a asomarse.
En la última tirada de la cuerda, que llevaba el cubo hasta el brocal, vio una pequeña botella de cristal transparente con un papel escrito en su interior, en cuyo rezaba:
Estoy mejor donde estoy ahora que en ese mundo traidor en el que estuve viviendo siendo un niño.
Esas dieciocho palabras manuscritas se podían leer palmariamente. ¡Era un mensaje hacia la humanidad!

Comentarios
Tan profundo como el pozo
Desgraciadamente, estos accidentes, llamémosle caseros, ocurren.
Saludos
Este relato de "Dieciocho palabras", lo subí hace unos cuantos años a Internet a un apartado de microrrelatos, pero con otro título y otro texto más crudo: "El Mensaje". No sé si todavía existirá ese apartado, pero de este relato mío recibí algunos comentarios. Ya no me acuerdo de sus contenidos.