Es un presentimiento que lleva años acechándome. A veces se aplaca, se esconde y pienso que se ha ido, pero es todo lo contrario desde el rincón de mi mente.
Porque usualmente vuelve.
Vuelve como un temblor repentino, el vaho de un frío fantasmagórico.
Siento un terrible miedo. El miedo que cambia y desvanece a los hombres. Solo puedo correr dentro y fuera de los claroscuros,
Dentro y fuera de las trampas de la locura.
Tan ajeno a mi mismo,
Ajeno a lo que amo,
Avergonzado.
Entre humo y vicios escondo mi derrota,
Palabras rotas,
Papel manchado.
Puedo esconderme, puedo arrastrarme, con el pasar de los años me he adaptado a este fracasado plan de contingencia,
Y desde lodo espero la luz,
El cambio de afuera que no viene de adentro,
La salvación divina de un yo nuevo.
Comentarios
Muy bueno.
Destaco esto:
Vuelve como un temblor repentino, el vaho de un frío fantasmagórico.
Saludos
Esto me hace recordar un sueño repetitivo que he tenido.
He soñado con una persona de vestiduras blancas que me dice que vaya despidiéndome de todos porque pronto dejaré mi envoltura carnal.
Gracias a Dios que sigo aquí. Ese sueño lo he tenido en tepetidas veces desde hace siete u ocho meses...