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Comentarios

  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII
    editado agosto 2023
    DIODAMA dijo:


    Hablar bien de uno mismo
     
    Me pueden decir que soy un ególatra, pero a mí me encanta exaltar mis virtudes y empobrecer mis defectos.  Sin embargo, pienso que el hombre adopta ante sus avatares una de estas dos actitudes: o aligera el fardo de sus culpas, pasando a pies puntillas, cándidamente, sobre sus peripecias, con un cierto determinismo cómico, o se vuelca en sus errores con torpe complacencia, y en una y en otra, disfrazado de cordero, o haciendo trofeo de sus propias miserias, parece llevar oculto bajo el faldellín de su conciencia, como un denominador común, el anatema bíblico Vanitas Vanitatis. Siempre he sido sincero, pero la sinceridad sólo me ha granjeado fama de bruto; lo que en realidad soy: un hombre con cierta cultura, pero que prescinde de toda influencia libresca cuando rebosa en mí, o cuando acudo al fondo primitivo de mis sentimientos. Además de todo eso, me acusan de impúdico. Y con razón. Yo no comulgo con los prejuicios con los que se disfraza nuestra ajada sociedad. ¡Los odio! En ellos naufraga todo impulso noble y se empequeñece, se quiebra y se afemina todo gesto viril. Siempre me muestro desnudo y, por eso, vulnerable, a merced del primer mindundi de la cortesía y las buenas formas que se presente de repente.



     :) 
    Bueno, lo tenia pendiente, esperando la musa o el rato de tranquilidad para sentarme leerlo con paciencia e intentar sacar el fondo y ver que surge. Salió esto: 

    Cansado, pesa, igual que una lapida que aun no he tallado. Cada vez más, sin descanso, sin un respiro, ahora resulta que todo quien soy no vale para nada. Me agotan, ¡me agota tanto convencionalismo y tantas sonrisas hipócritas!

    Estos mismos que ahora golpean la mesa con los nudillos esperando que yo acabe mi discurso; ¡esos, venían a mi puerta a pedir consejo! Entonces no era un parlanchín presuntuoso engreído que no sabe lo que dice, era quien era, con verdades como puños que levantaban ampollas pero que colocaban orden y jerarquía.

    Me pregunto, donde se aloja la falsedad, si en la grosería innata o en aquella que oscila según la conveniencia. En este presente caótico, la honestidad con uno y con el resto ya no se trata como virtud, tampoco de valentía con el espejo o frente a los demás, ahora los chupaculos y chupapollas se han extendido en una especie extraña que, bajo una humildad de voces entrecortadas y pareceres alternos, gritan a otros que solo ellos llevan la razón.

    Me consuelo, si alguno hubiera, que al menos continuo en una línea continua y coherente con quien soy; me pregunto que curva alcanzaran todos ellos cuando peinen canas y ni siquiera tengan el recuerdo de alguien apostado en el dintel de su puerta. ¡ Qué les den por culo, pero sin groserías, como ahora, con educación!



    Ahí está de nuevo el desparpajo dialéctico que vienes demostrando en todos tus escritos, poco o nada se te habrá quedado en el tintero. Peculiar versión de "Hablar bien de uno mismo". Me ha gustado.


    Nacho, no precisamente de un político inglés; de todos los políticos de todos los países del globo. Para mí, todos ellos y ellas, sin excepción, son embaucadores, mentirosos y rateros. La política es la profesión más idónea para enriquecerse a pasos agigantados; que, además, puede conseguir inmunidad frente a delitos obvios. Los políticos me ponen de mala leche, es por eso que soy radical en mi enjuiciamiento. No me extiendo más. Es suficiente.

    :)
     
  • DIODAMA dijo:
    DIODAMA dijo:


    Hablar bien de uno mismo
     
    Me pueden decir que soy un ególatra, pero a mí me encanta exaltar mis virtudes y empobrecer mis defectos.  Sin embargo, pienso que el hombre adopta ante sus avatares una de estas dos actitudes: o aligera el fardo de sus culpas, pasando a pies puntillas, cándidamente, sobre sus peripecias, con un cierto determinismo cómico, o se vuelca en sus errores con torpe complacencia, y en una y en otra, disfrazado de cordero, o haciendo trofeo de sus propias miserias, parece llevar oculto bajo el faldellín de su conciencia, como un denominador común, el anatema bíblico Vanitas Vanitatis. Siempre he sido sincero, pero la sinceridad sólo me ha granjeado fama de bruto; lo que en realidad soy: un hombre con cierta cultura, pero que prescinde de toda influencia libresca cuando rebosa en mí, o cuando acudo al fondo primitivo de mis sentimientos. Además de todo eso, me acusan de impúdico. Y con razón. Yo no comulgo con los prejuicios con los que se disfraza nuestra ajada sociedad. ¡Los odio! En ellos naufraga todo impulso noble y se empequeñece, se quiebra y se afemina todo gesto viril. Siempre me muestro desnudo y, por eso, vulnerable, a merced del primer mindundi de la cortesía y las buenas formas que se presente de repente.



     :) 
    Bueno, lo tenia pendiente, esperando la musa o el rato de tranquilidad para sentarme leerlo con paciencia e intentar sacar el fondo y ver que surge. Salió esto: 

    Cansado, pesa, igual que una lapida que aun no he tallado. Cada vez más, sin descanso, sin un respiro, ahora resulta que todo quien soy no vale para nada. Me agotan, ¡me agota tanto convencionalismo y tantas sonrisas hipócritas!

    Estos mismos que ahora golpean la mesa con los nudillos esperando que yo acabe mi discurso; ¡esos, venían a mi puerta a pedir consejo! Entonces no era un parlanchín presuntuoso engreído que no sabe lo que dice, era quien era, con verdades como puños que levantaban ampollas pero que colocaban orden y jerarquía.

    Me pregunto, donde se aloja la falsedad, si en la grosería innata o en aquella que oscila según la conveniencia. En este presente caótico, la honestidad con uno y con el resto ya no se trata como virtud, tampoco de valentía con el espejo o frente a los demás, ahora los chupaculos y chupapollas se han extendido en una especie extraña que, bajo una humildad de voces entrecortadas y pareceres alternos, gritan a otros que solo ellos llevan la razón.

    Me consuelo, si alguno hubiera, que al menos continuo en una línea continua y coherente con quien soy; me pregunto que curva alcanzaran todos ellos cuando peinen canas y ni siquiera tengan el recuerdo de alguien apostado en el dintel de su puerta. ¡ Qué les den por culo, pero sin groserías, como ahora, con educación!




    Pudiera ser un discurso de un político Ingles en su declive 
    o de alguien que está harto de las criticas de aquellos que antes le elogiaban cuando les convenia y tenia cierto " poder". Alguien que decidió ser el a toda costa y que el resto solo era unos sádicos, sumisos y obedientes con quienes tienen poder y despotas con quien saben que no lo tienen. Vamos, lo que vemos todos los dias, dia si y dia no. 


    Si, eso también ;)
  • DIODAMA dijo:


    Hablar bien de uno mismo
     
    Me pueden decir que soy un ególatra, pero a mí me encanta exaltar mis virtudes y empobrecer mis defectos.  Sin embargo, pienso que el hombre adopta ante sus avatares una de estas dos actitudes: o aligera el fardo de sus culpas, pasando a pies puntillas, cándidamente, sobre sus peripecias, con un cierto determinismo cómico, o se vuelca en sus errores con torpe complacencia, y en una y en otra, disfrazado de cordero, o haciendo trofeo de sus propias miserias, parece llevar oculto bajo el faldellín de su conciencia, como un denominador común, el anatema bíblico Vanitas Vanitatis. Siempre he sido sincero, pero la sinceridad sólo me ha granjeado fama de bruto; lo que en realidad soy: un hombre con cierta cultura, pero que prescinde de toda influencia libresca cuando rebosa en mí, o cuando acudo al fondo primitivo de mis sentimientos. Además de todo eso, me acusan de impúdico. Y con razón. Yo no comulgo con los prejuicios con los que se disfraza nuestra ajada sociedad. ¡Los odio! En ellos naufraga todo impulso noble y se empequeñece, se quiebra y se afemina todo gesto viril. Siempre me muestro desnudo y, por eso, vulnerable, a merced del primer mindundi de la cortesía y las buenas formas que se presente de repente.



     :) 
    Bueno, lo tenia pendiente, esperando la musa o el rato de tranquilidad para sentarme leerlo con paciencia e intentar sacar el fondo y ver que surge. Salió esto: 

    Cansado, pesa, igual que una lapida que aun no he tallado. Cada vez más, sin descanso, sin un respiro, ahora resulta que todo quien soy no vale para nada. Me agotan, ¡me agota tanto convencionalismo y tantas sonrisas hipócritas!

    Estos mismos que ahora golpean la mesa con los nudillos esperando que yo acabe mi discurso; ¡esos, venían a mi puerta a pedir consejo! Entonces no era un parlanchín presuntuoso engreído que no sabe lo que dice, era quien era, con verdades como puños que levantaban ampollas pero que colocaban orden y jerarquía.

    Me pregunto, donde se aloja la falsedad, si en la grosería innata o en aquella que oscila según la conveniencia. En este presente caótico, la honestidad con uno y con el resto ya no se trata como virtud, tampoco de valentía con el espejo o frente a los demás, ahora los chupaculos y chupapollas se han extendido en una especie extraña que, bajo una humildad de voces entrecortadas y pareceres alternos, gritan a otros que solo ellos llevan la razón.

    Me consuelo, si alguno hubiera, que al menos continuo en una línea continua y coherente con quien soy; me pregunto que curva alcanzaran todos ellos cuando peinen canas y ni siquiera tengan el recuerdo de alguien apostado en el dintel de su puerta. ¡ Qué les den por culo, pero sin groserías, como ahora, con educación!



    Ahí está de nuevo el desparpajo dialéctico que vienes demostrando en todos tus escritos, poco o nada se te habrá quedado en el tintero. Peculiar versión de "Hablar bien de uno mismo". Me ha gustado.


    Nacho, no precisamente de un político inglés; de todos los políticos de todos los países del globo. Para mí, todos ellos y ellas, sin excepción, son embaucadores, mentirosos y rateros. La política es la profesión más idónea para enriquecerse a pasos agigantados; que, además, puede conseguir inmunidad frente a delitos obvios. Los políticos me ponen de mala leche, es por eso que soy radical en mi enjuiciamiento. No me extiendo más. Es suficiente.

    :)
     


    Lo digo por el detalle de "hablar" dando golpes con los nudillos en las bancadas. Por eso le di nacionalidad :)
  • jaja, no veas el texto, sí, desparpajo dialéctico. jaja, Total, soy una desparpaja dialectica con patas y aires ingleses ¿ vale asi? . por eso que en todo escrito hay algo de verdad del escritor. No vais mal encaminados, asi me va. Jodiaaa. 
  • Dio para texto: 

    Ahora resulta que toda la alegría que deberíamos tener y la espontaneidad, se nombra como si se tratara de una verdadera incontinencia emocional.

    Las sonrisas abiertas, los pensamientos libres, las risas sin sentido, la ironía cómplice, la tristeza, el cabreo, el día de mierda en el trabajo, el cansancio, el hartazgo, el deseo, el ponerse cachonda, el reconocerlo, las ganas de irse, el hambre voraz, la sed de un buen gazpacho, la pereza por las mañanas, la ternura en los besos. Ahora, ¡todo se va al carajo!

    Me imagino grandes ejércitos de hombres y mujeres complemente alineados dentro de los parámetros de control emocional; con el lema de ¡la felicidad en el autocontrol! Con un sentido profundo de la demanda del otro y de la necesidad de una producción al servicio del resto. Quien no se enfada no pierde el tiempo en desenfadarse; el que no “ conflictea” tampoco pide más, ni mucho menos, aquel o aquella que eche de menos una risa desbocada, nunca le dará por hacer una locura de amor ni arrancar a otro una historia sublime hasta su muerte.

    Para colmo, los alienadores que defienden las vallas, nos etiquetan como si fuéramos un rebaño de ovejas; bordelinde, depresivo, trastornados, etiquetas que marquen un error en quienes somos. Cualquier cosa antes que comprender que lo humano pasa siempre por la imperfección.

    El otro día, no entendían porque me indigno; como si se tratara de un virus que hay que evitar, o de la persona non-grata que acude a la fiesta cuando nadie la espera. Defiendo la indignación como forma de vida; si nada te indigna es que todo está bien, y nada puede estar bien, porque nada es perfecto.

    Así que al final siempre llego a la misma conclusión; es mejor no indignarte para creer que nada que hay que cambiar. Sin embargo, para mí, es algo sano, tan sano como el dolor en la boca del estómago que te hace levantarte de un sillón, gritar que no estas de acuerdo y salir con toda ella del salón.

    Si no hubiera dignidad, tampoco el sentido de la justicia, no habría un soporte anterior que nos moviera del mismo sitio; sumisos, pusilánimes, parte de una cadena de producción que nos elimina de la cadena de la vida. ¿Qué recuerda uno al final de sus días? ¿el equilibrio y el orden? No, quedarán los amores truncados, las pasiones que no fueron, las que sí, la compañía de un buen amor, las locuras y travesuras de los hijos, las crisis superadas, aquella bronca sublime con el jefe y que provocó hasta un cambio de residencia, el viaje sin nada pero con todo que se hizo a los veinte años, el primer polvo, el primer polvo bueno, una mirada, las cervezas y alguna o dos borracheras apoteósicas, un amante, o dos en la misma cama.

     ¿Qué queda? Ahora es mejor no nacer en el sentimiento de lo justo, también en regalarnos una falsa libertad y una cárcel invisible. La vida te lleva y te trae por las emociones, aquel que no siente, está muerto, no hace, no crea, no deja, no comparte. Alguien se indignó y levanto una voz, y el mundo cambió hasta donde llegaron el largo de sus brazos; alguien más lo vió, y entonces ya el mundo cambio donde llegaba el largo de otros brazos, alguien se opuso indignado, los cambios siempre generan resistencia, y también así el mundo cambió hasta el largo de otros nuevos brazos. Y así, el mundo siempre será el mundo, lleno de personas.

    Brindo, por el camino tortuoso a veces, por las penas profundas, por los daños superados, y por todos ellos los que están por venir. Brindo por las “ idas de ollas” y las venidas, siempre es necesario la vuelta de la cabeza para ver el antes y el después. Brindo hasta por la puta mierda de mis desgracias. De todo, y de nada, se queda en una. Así el día que cierre los ojos, pueda decir que yo sí viví. Y que soy de las que levanto el dedo aunque sea para meterlo donde no debo.

     

     

     


  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    La mendiga
     
    Nevaba a intervalos. Una mujer, harapienta y desnutrida, pedía limosnas a las personas que iban por la calle Tendría sobre unos 40 años, con el cabello de un color indefinido, que escapaba del ajado pañuelo que le cubría la cabeza. Entre los rotos de su mugrienta falda se podía ver una piel costrosa. Con los pies metidos en la nieve, que, poco a poco, iba derritiéndose, alargaba la mano maquinalmente, moviendo apenas los labios, y la retiraba sin siquiera mirar a quien la dirigía. Iba de un lado a otro, desgarbada, con la cabeza gacha. Pero, de repente, se arrojaba hacia el suelo para coger un mendrugo de pan que flotaba entre lodos e inmundicias; con ojos llenos de ansia lo refregaba apenas en su falda y empezaba a devorarlo, sin apartar un segundo la vista de su presa. Yo, que presencié esas escenas, sentía un horror indescriptible, un asco súbito por la vida, un deseo de rebelarme contra el mundo, y unas ganas desesperadas por llorar.

     :)
     



  • SarasvatiSarasvati Fernando de Rojas s.XV
    editado agosto 2023
    Gracias, @ichavarria :) 


    antonio chavez dijo:


    Sarasvati

    Pues sigue escribiendo relatos "asín, asín" (en este caso reescribiendo), porque "asín, asín" lo has hecho magistralmente.

    Ese mini texto se lo dediqué hace unos años a un hermano mío (más joven que yo, por desgracia, ya fallecido) que siempre tenía el ego por encima de las nubes. Estuvo sin hablarme el "friolero" tiempo de... cinco minutos. Las verdad a la cara, fusionada con el cariño que nos profesábamos, no le concedió más espacio.

    Me ha gustado especialmente esto, que le has dado un toque genial:

    Por entonces pensaba que los hombres adoptan dos actitudes esenciales ante sus errores: o se esconden de la culpa en un fatalismo trivial, autoindulgente y conformista, o se entregan a ella apasionadamente, con regodeo enfermizo; haciendo de sus miserias el trofeo de plomo de su orgullo, la vanidad inversa con que mantener a raya al fantasma de la impotencia. 
     
    Me gustaría que te integrases y participases en este hilo, con la frecuencia que permitan tus obligaciones cotidianas. A ver sin entre todos los que permanecemos activos en el foro somos capaces de sacarlo definitivamente del marasmo en el que se encuentra.

    Un saludo afectuoso, como siempre

     :) 


    No es una verdad indeseable; es un perfil psicológico muy interesante el de tu texto.

    La versión visceral de @DIODAMA también está muy bien. 


    Sí, continuaré participando :) 

    Te "customizo" "La mendiga", que me ha gustado.


  • He perdido un poco el hilo (ja, ja) pero cuando tenga tiempo prometo reescribir alguno de los que habéis puesto.
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII
    SergioV dijo:
    He perdido un poco el hilo (ja, ja) pero cuando tenga tiempo prometo reescribir alguno de los que habéis puesto.

    Gracias, Sergio. Lo primero son las obligaciones.

     :) 

  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII
    editado agosto 2023


    La nostalgia la estaba consumiendo

    Estaban muy enamorados, y se casaron. Pero no disponían de recursos monetarios, por lo que no realizaron su luma de miel. Pero para tratar de salvar su hogar, él se enroló en una embarcación de pesca, uno de esos barcos enormes que sólo regresan al puerto de partida una vez al año.

    Mientras andaba forastero, como un marinero más, se escribían; las cartas iban y venían, cupidas. El estilo de ella era inconfundible: barroco, florido..., pero bajo la hojarasca se podía pulsar la arteria de una conmovedora ternura. Por contra, él escribía vulgarmente, encabezando cada línea de igual modo: “querida, también te diré que…”. Y la muchacha no atinaba a poner en pie qué singular encanto primitivo le causaba ésa banal frase que la entusiasmaba.

    Le contaba trivialidades de su vida en el mar, los turnos que tenía que hacer, y también el amor que sentía por ella, que en las cartas de ella era el tema principal.

    Se veía palmariamente que él hacía un esfuerzo por copiar el mismo tono pomposo de su esposa, pero hacia el final de cada misiva, la pasión lo desbordaba y salían de su péñola algunas palabras desgarradas que encendían de rubores y ansiedades a su esposa, a juzgar por el estado en el que quedaba después de leerlas.



     :)
     
  • Dejo aquí reescrito el texto de Phedrera; un placer leerte, espero honrar tu texto; 


    Escucho los ladridos de los perros y los gritos de los hombres. Avanzan descuidados. Ellos no tiene que ocultarse. Yo si. La traición en Pyongyang se condena con la muerte, pero sé que para mi será peor. El momento en que llegue la muerte, si me cogen vivo, será un momento feliz, sus torturadores se encargarán de que sea así. Nadie traiciona la confianza del líder supremo Kim Jong-un sin que sirva de escarmiento. Debe quedar claro para cualquiera que piense en ello. Yo lo hice y aquí estoy, con la espalda apoyada en un árbol, frente a mi la frontera, a mi espalda el terror.

    Lo que mas me duele es haber dejado atrás a Hyun y qeu no haya superado su miedo. Él ha sido incapaz de reconocer lo que sentíamos el uno por el otro, se sintió tan avergonzado, incapaz de asumir su naturaleza, que me repudió. Yo era igual, negaba la evidencia. Trabajaba en el gobierno, en un departamento especializado en encontrar traidores. ¡Que irónico!. Un día llegó a mi un recorte del New York Times donde el periodista norcoreano Dong-A Ilbo explicaba por que abandonó Corea del Norte. Recuerdo la noticia palabra por palabra, pero tengo presente sobre todo esta cita;

    "En mi universidad solamente la mitad de todos los estudiantes podrían haber oído la palabra ‘homosexualidad’. Incluso entonces, era siempre tratado como una extraña y difusa enfermedad mental que aquejaba a subhumanos, que solo podía encontrarse en el depravado Occidente"

    Esta frase rompió algo en mi interior, no hay ninguna ley en Corea del Norte que prohíba la homosexualidad, porque la homosexualidad simplemente NO EXISTE, casarse y procrear no es una elección o un derecho, es un deber y desviarse de un deber es traición. Recordé como había conocido a Hyun, fue durante otro deber, el tiempo que el ejercito requiere de todo ciudadano. En invierno, a los soldados solamente nos daban un par de sábanas para pasar las noches, entonces era común que encontrásemos un compañero y durmiésemos abrazados para guardar el calor. Esto era fomentado por el partido que lo denominaba ‘camaradería revolucionaria'. Hyun era mi pareja y los roces nocturnos que muchas veces terminaban en jadeos se obviaban al salir el sol, pero quedaban marcados en nuestra ropa interior y en nuestro corazón. Me quedaba embobado mirando su cara de niño imberbe, sus ojos profundos y su cuerpo delgado. Un día le hablé y fue un error. Nada de ese mundo que yo me había imaginado con él era real. Hyun me denunció. Llenó su denuncia de mentiras, tantas como pudo inventar, y tuve que huir.

    Frente a mi está la libertad, solo tengo que correr por ese puente colgante y estaré al otro lado. No se atreverán a cruzarlo, no me seguirán. Les oigo más cerca, es ahora o será demasiado tarde. Me incorporo y corro. He salido de la arboleda y me siento expuesto, acabo de superar los primeros metros y estoy en el puente. Las maromas que sirven de barandilla son ásperas y lastiman mis manos, las tablas son inestables y están podridas. Crujen bajo mis pies como si fueran a ceder en cualquier momento. Al otro lado del puente los soldados de Cores del Sur me animan, a mi espalda crece el alboroto. Ya me han visto. No quiero mirar atrás, ¿para que? si tiene que ser será. Los proyectiles zumban a mi alrededor, noto un golpe y un dolor agudo en el hombro. Sigo corriendo, solo me quedan algunos metros. Puedo ver las caras de los soldados parapetados tras su garita gritándome que corra. El pecho me va a explotar, no puedo correr más, voy tan rápido que mis pies tropiezan varias veces y estoy a punto de caer. Otro golpe en el muslo, el dolor es intenso. Intento andar pero la pierna no me responde. Avanzo arrastrándola sujeto a la maroma. Dejo un rastro de sangre que riega el barranco a mis pies. ¿Así que será aquí? ¿Este es el final? Un tercer impacto me lanza al suelo de maderas podridas. Me ha abierto el pecho y cortado la respiración. Me tumbo bocarriba, noto que alguien tira de mi. Uno de los soldados me arrastra. En el otro lado han cesado los disparos. Me aprieta el pecho y me habla con palabras de ánimo. Me da la bienvenida a Corea del Sur, y me dice que estoy a salvo. Mientras mi vida se escapa miro el cielo, mucho más limpio y claro aquí, respiro profundamente el aire con las fuerzas que me quedan, huele al libertad.


    Más que honrado, Ichavarria! Qué interesante verlo desde tu prisma y cómo él analiza la homosexualidad dentro de corea. Muchas gracias por tomarte el tiempo! 
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    Phedrera

    Más que honrado, Ichavarria! Qué interesante verlo desde tu prisma y cómo él analiza la homosexualidad dentro de corea. Muchas gracias por tomarte el tiempo


    A ichavarria le gusta que cada vez que nos dirijamos a él que lo nombremos por Nacho, no en vano estamos entre amigos, aunque virtuales.

     :)
     
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    DIODAMA - Phedrera

    Yo soy un sevillano medio gaditano; veraneo en Rota desde mu chiquinino, y además me chifla el aje de Cái y su provincia. Y también soy carnavalero, hasta que el cuerpo y los años aguanten. Ahora estoy chateando en este foro desde Rota.

     :)
     
  • DIODAMA dijo:
    Dio para texto: 

    Ahora resulta que toda la alegría que deberíamos tener y la espontaneidad, se nombra como si se tratara de una verdadera incontinencia emocional.

    Las sonrisas abiertas, los pensamientos libres, las risas sin sentido, la ironía cómplice, la tristeza, el cabreo, el día de mierda en el trabajo, el cansancio, el hartazgo, el deseo, el ponerse cachonda, el reconocerlo, las ganas de irse, el hambre voraz, la sed de un buen gazpacho, la pereza por las mañanas, la ternura en los besos. Ahora, ¡todo se va al carajo!

    Me imagino grandes ejércitos de hombres y mujeres complemente alineados dentro de los parámetros de control emocional; con el lema de ¡la felicidad en el autocontrol! Con un sentido profundo de la demanda del otro y de la necesidad de una producción al servicio del resto. Quien no se enfada no pierde el tiempo en desenfadarse; el que no “ conflictea” tampoco pide más, ni mucho menos, aquel o aquella que eche de menos una risa desbocada, nunca le dará por hacer una locura de amor ni arrancar a otro una historia sublime hasta su muerte.

    Para colmo, los alienadores que defienden las vallas, nos etiquetan como si fuéramos un rebaño de ovejas; bordelinde, depresivo, trastornados, etiquetas que marquen un error en quienes somos. Cualquier cosa antes que comprender que lo humano pasa siempre por la imperfección.

    El otro día, no entendían porque me indigno; como si se tratara de un virus que hay que evitar, o de la persona non-grata que acude a la fiesta cuando nadie la espera. Defiendo la indignación como forma de vida; si nada te indigna es que todo está bien, y nada puede estar bien, porque nada es perfecto.

    Así que al final siempre llego a la misma conclusión; es mejor no indignarte para creer que nada que hay que cambiar. Sin embargo, para mí, es algo sano, tan sano como el dolor en la boca del estómago que te hace levantarte de un sillón, gritar que no estas de acuerdo y salir con toda ella del salón.

    Si no hubiera dignidad, tampoco el sentido de la justicia, no habría un soporte anterior que nos moviera del mismo sitio; sumisos, pusilánimes, parte de una cadena de producción que nos elimina de la cadena de la vida. ¿Qué recuerda uno al final de sus días? ¿el equilibrio y el orden? No, quedarán los amores truncados, las pasiones que no fueron, las que sí, la compañía de un buen amor, las locuras y travesuras de los hijos, las crisis superadas, aquella bronca sublime con el jefe y que provocó hasta un cambio de residencia, el viaje sin nada pero con todo que se hizo a los veinte años, el primer polvo, el primer polvo bueno, una mirada, las cervezas y alguna o dos borracheras apoteósicas, un amante, o dos en la misma cama.

     ¿Qué queda? Ahora es mejor no nacer en el sentimiento de lo justo, también en regalarnos una falsa libertad y una cárcel invisible. La vida te lleva y te trae por las emociones, aquel que no siente, está muerto, no hace, no crea, no deja, no comparte. Alguien se indignó y levanto una voz, y el mundo cambió hasta donde llegaron el largo de sus brazos; alguien más lo vió, y entonces ya el mundo cambio donde llegaba el largo de otros brazos, alguien se opuso indignado, los cambios siempre generan resistencia, y también así el mundo cambió hasta el largo de otros nuevos brazos. Y así, el mundo siempre será el mundo, lleno de personas.

    Brindo, por el camino tortuoso a veces, por las penas profundas, por los daños superados, y por todos ellos los que están por venir. Brindo por las “ idas de ollas” y las venidas, siempre es necesario la vuelta de la cabeza para ver el antes y el después. Brindo hasta por la puta mierda de mis desgracias. De todo, y de nada, se queda en una. Así el día que cierre los ojos, pueda decir que yo sí viví. Y que soy de las que levanto el dedo aunque sea para meterlo donde no debo.

     

     

     




    Ufff, yo no me atrevo a reescribir esto... no tiene reescritura posible Diodama, sí tiene varias relecturas porque hay mucho sobre lo que pensar y varias perlas que disfrutar.
  • Phedrera dijo:
    Dejo aquí reescrito el texto de Phedrera; un placer leerte, espero honrar tu texto; 


    Escucho los ladridos de los perros y los gritos de los hombres. Avanzan descuidados. Ellos no tiene que ocultarse. Yo si. La traición en Pyongyang se condena con la muerte, pero sé que para mi será peor. El momento en que llegue la muerte, si me cogen vivo, será un momento feliz, sus torturadores se encargarán de que sea así. Nadie traiciona la confianza del líder supremo Kim Jong-un sin que sirva de escarmiento. Debe quedar claro para cualquiera que piense en ello. Yo lo hice y aquí estoy, con la espalda apoyada en un árbol, frente a mi la frontera, a mi espalda el terror.

    Lo que mas me duele es haber dejado atrás a Hyun y qeu no haya superado su miedo. Él ha sido incapaz de reconocer lo que sentíamos el uno por el otro, se sintió tan avergonzado, incapaz de asumir su naturaleza, que me repudió. Yo era igual, negaba la evidencia. Trabajaba en el gobierno, en un departamento especializado en encontrar traidores. ¡Que irónico!. Un día llegó a mi un recorte del New York Times donde el periodista norcoreano Dong-A Ilbo explicaba por que abandonó Corea del Norte. Recuerdo la noticia palabra por palabra, pero tengo presente sobre todo esta cita;

    "En mi universidad solamente la mitad de todos los estudiantes podrían haber oído la palabra ‘homosexualidad’. Incluso entonces, era siempre tratado como una extraña y difusa enfermedad mental que aquejaba a subhumanos, que solo podía encontrarse en el depravado Occidente"

    Esta frase rompió algo en mi interior, no hay ninguna ley en Corea del Norte que prohíba la homosexualidad, porque la homosexualidad simplemente NO EXISTE, casarse y procrear no es una elección o un derecho, es un deber y desviarse de un deber es traición. Recordé como había conocido a Hyun, fue durante otro deber, el tiempo que el ejercito requiere de todo ciudadano. En invierno, a los soldados solamente nos daban un par de sábanas para pasar las noches, entonces era común que encontrásemos un compañero y durmiésemos abrazados para guardar el calor. Esto era fomentado por el partido que lo denominaba ‘camaradería revolucionaria'. Hyun era mi pareja y los roces nocturnos que muchas veces terminaban en jadeos se obviaban al salir el sol, pero quedaban marcados en nuestra ropa interior y en nuestro corazón. Me quedaba embobado mirando su cara de niño imberbe, sus ojos profundos y su cuerpo delgado. Un día le hablé y fue un error. Nada de ese mundo que yo me había imaginado con él era real. Hyun me denunció. Llenó su denuncia de mentiras, tantas como pudo inventar, y tuve que huir.

    Frente a mi está la libertad, solo tengo que correr por ese puente colgante y estaré al otro lado. No se atreverán a cruzarlo, no me seguirán. Les oigo más cerca, es ahora o será demasiado tarde. Me incorporo y corro. He salido de la arboleda y me siento expuesto, acabo de superar los primeros metros y estoy en el puente. Las maromas que sirven de barandilla son ásperas y lastiman mis manos, las tablas son inestables y están podridas. Crujen bajo mis pies como si fueran a ceder en cualquier momento. Al otro lado del puente los soldados de Cores del Sur me animan, a mi espalda crece el alboroto. Ya me han visto. No quiero mirar atrás, ¿para que? si tiene que ser será. Los proyectiles zumban a mi alrededor, noto un golpe y un dolor agudo en el hombro. Sigo corriendo, solo me quedan algunos metros. Puedo ver las caras de los soldados parapetados tras su garita gritándome que corra. El pecho me va a explotar, no puedo correr más, voy tan rápido que mis pies tropiezan varias veces y estoy a punto de caer. Otro golpe en el muslo, el dolor es intenso. Intento andar pero la pierna no me responde. Avanzo arrastrándola sujeto a la maroma. Dejo un rastro de sangre que riega el barranco a mis pies. ¿Así que será aquí? ¿Este es el final? Un tercer impacto me lanza al suelo de maderas podridas. Me ha abierto el pecho y cortado la respiración. Me tumbo bocarriba, noto que alguien tira de mi. Uno de los soldados me arrastra. En el otro lado han cesado los disparos. Me aprieta el pecho y me habla con palabras de ánimo. Me da la bienvenida a Corea del Sur, y me dice que estoy a salvo. Mientras mi vida se escapa miro el cielo, mucho más limpio y claro aquí, respiro profundamente el aire con las fuerzas que me quedan, huele al libertad.


    Más que honrado, Ichavarria! Qué interesante verlo desde tu prisma y cómo él analiza la homosexualidad dentro de corea. Muchas gracias por tomarte el tiempo! 

    De nada Phedrera, la verdad es que disfruté con el reto. 
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    No es que yo quiera salirme con las mías, no, no es eso, pero insisto en que sería mejor para todos los que integramos este hilo que publiquemos textos breves, que así son más fáciles y rápidos de reescribir, de igual modo el hilo iría aún más veloz de lo que va. Dos poderosas razones que nos obligan a reflexionar.

    Ahí dejo eso por segunda vez

    Saludos cordiales a todos

     :)
     
  • DIODAMA dijo:
    Dio para texto: 

    Ahora resulta que toda la alegría que deberíamos tener y la espontaneidad, se nombra como si se tratara de una verdadera incontinencia emocional.

    Las sonrisas abiertas, los pensamientos libres, las risas sin sentido, la ironía cómplice, la tristeza, el cabreo, el día de mierda en el trabajo, el cansancio, el hartazgo, el deseo, el ponerse cachonda, el reconocerlo, las ganas de irse, el hambre voraz, la sed de un buen gazpacho, la pereza por las mañanas, la ternura en los besos. Ahora, ¡todo se va al carajo!

    Me imagino grandes ejércitos de hombres y mujeres complemente alineados dentro de los parámetros de control emocional; con el lema de ¡la felicidad en el autocontrol! Con un sentido profundo de la demanda del otro y de la necesidad de una producción al servicio del resto. Quien no se enfada no pierde el tiempo en desenfadarse; el que no “ conflictea” tampoco pide más, ni mucho menos, aquel o aquella que eche de menos una risa desbocada, nunca le dará por hacer una locura de amor ni arrancar a otro una historia sublime hasta su muerte.

    Para colmo, los alienadores que defienden las vallas, nos etiquetan como si fuéramos un rebaño de ovejas; bordelinde, depresivo, trastornados, etiquetas que marquen un error en quienes somos. Cualquier cosa antes que comprender que lo humano pasa siempre por la imperfección.

    El otro día, no entendían porque me indigno; como si se tratara de un virus que hay que evitar, o de la persona non-grata que acude a la fiesta cuando nadie la espera. Defiendo la indignación como forma de vida; si nada te indigna es que todo está bien, y nada puede estar bien, porque nada es perfecto.

    Así que al final siempre llego a la misma conclusión; es mejor no indignarte para creer que nada que hay que cambiar. Sin embargo, para mí, es algo sano, tan sano como el dolor en la boca del estómago que te hace levantarte de un sillón, gritar que no estas de acuerdo y salir con toda ella del salón.

    Si no hubiera dignidad, tampoco el sentido de la justicia, no habría un soporte anterior que nos moviera del mismo sitio; sumisos, pusilánimes, parte de una cadena de producción que nos elimina de la cadena de la vida. ¿Qué recuerda uno al final de sus días? ¿el equilibrio y el orden? No, quedarán los amores truncados, las pasiones que no fueron, las que sí, la compañía de un buen amor, las locuras y travesuras de los hijos, las crisis superadas, aquella bronca sublime con el jefe y que provocó hasta un cambio de residencia, el viaje sin nada pero con todo que se hizo a los veinte años, el primer polvo, el primer polvo bueno, una mirada, las cervezas y alguna o dos borracheras apoteósicas, un amante, o dos en la misma cama.

     ¿Qué queda? Ahora es mejor no nacer en el sentimiento de lo justo, también en regalarnos una falsa libertad y una cárcel invisible. La vida te lleva y te trae por las emociones, aquel que no siente, está muerto, no hace, no crea, no deja, no comparte. Alguien se indignó y levanto una voz, y el mundo cambió hasta donde llegaron el largo de sus brazos; alguien más lo vió, y entonces ya el mundo cambio donde llegaba el largo de otros brazos, alguien se opuso indignado, los cambios siempre generan resistencia, y también así el mundo cambió hasta el largo de otros nuevos brazos. Y así, el mundo siempre será el mundo, lleno de personas.

    Brindo, por el camino tortuoso a veces, por las penas profundas, por los daños superados, y por todos ellos los que están por venir. Brindo por las “ idas de ollas” y las venidas, siempre es necesario la vuelta de la cabeza para ver el antes y el después. Brindo hasta por la puta mierda de mis desgracias. De todo, y de nada, se queda en una. Así el día que cierre los ojos, pueda decir que yo sí viví. Y que soy de las que levanto el dedo aunque sea para meterlo donde no debo.

     

     

     




    Ufff, yo no me atrevo a reescribir esto... no tiene reescritura posible Diodama, sí tiene varias relecturas porque hay mucho sobre lo que pensar y varias perlas que disfrutar.
    Bueno, puedes continuarlo, cambiarlo, ¡oponerte! ¿indignarte?, lo que te apetezca, salió asi del tiron a colación de mie " desparpajo dialéctico".  
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    La buena de Ana

    Ana era una mujer vulgar, corriente; de acuerdo, pero una mujer extraordinaria. Y nadie debíamos descalificarla y a la vez pensar que era justo lo que hacíamos. 

    Se había casado quince años atrás: diez hijos y dos abortos. Entre sonrisas ribeteadas de tristeza y amargura, nos contaba a las amigas que, aprovechando las contadas veces que no estaba embarazada, su marido quería llevarla a la ciudad, a echar el día, a un cine, a divertirse un poco. Pero se negaba a ir sin su patulea de hijos. Su marido se enfurecía, pero se le pasaba enseguida, la abrazaba y le decía: “vale, arréglalos”. Ella se entregaba afanosa a la tarea y era encomiable acicalar a tantos críos en tan poco tiempo. 

    Pero cuando, por fin, llegaban a la única parada de autobús del pueblo, había partido ya. “Otra día será”, decía, con la resignación incrustada en su faz. Pero su marido cogía unos cabreos descomunales.  Y siempre que se presentaba una oportunidad así, los resultados eran los mismos.


     (Nota del autor: en aquel hogar pueblerino no había ni radio ni televisión :) )

     :)
     
  • editado agosto 2023
    Ana tenia sueños, pero no de esos que hablan como ilusions, sino de sueños que la despertaban en mitad de la noche sudorosa y con frio. No queria decirle nada a su marido, la tomaria por loca. Pero es que soñaba con sus hijos, y que marchaba al cine con su marido a solas. Estando alli, su casa ardía, en el sueño cuando llegaba sentia la angustia; el miedo que la consumia, las ganas de morir, las piernas atadas al suelo Asi que a pesar, de desear un dia con su marido a solas, preferia por el sueño siempre presente, no marcharse sin sus hijos. 
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII
    DIODAMA dijo:
    Ana tenia sueños, pero no de esos que hablan como ilusions, sino de sueños que la despertaban en mitad de la noche sudorosa y con frio. No queria decirle nada a su marido, la tomaria por loca. Pero es que soñaba con sus hijos, y que marchaba al cine con su marido a solas. Estando alli, su casa ardía, en el sueño cuando llegaba sentia la angustia; el miedo que la consumia, las ganas de morir, las piernas atadas al suelo Asi que a pesar, de desear un dia con su marido a solas, preferia por el sueño siempre presente, no marcharse sin sus hijos. 

    Ana lo que tenía era miedo a que su marido la dejase preñada otra vez, por eso se despertaba por las noches sudorosa y con frío. Es que claro, en un pequeño pueblo de la década de los sesenta, sin ningún sitio donde acudir a divertirse un poco, y para colmo en su casa no tenía ni radio ni televisión... pues tú me dirás...  :)

    Bien reescrito el relato original, DIODAMA


  • jajaj ok no lo habia visto por ese lado Antonio. Creo que somos de dormir poco ...
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII
    editado agosto 2023


    Sentencia el asesino
     
    Corrió la noticia de que un adinerado y exitoso empresario ha matado de dos tiros a un chico de 25 años, porque, al parecer, se estaba viendo con su esposa.

    El presunto asesino fue juzgado y condenado a veinte años de cárcel, pero antes de ingresar en prisión pidió, aunque con la presencia de policía, hablar cinco minutos con su aún esposa; ruego que se le fue concedido.

    - ¿Por qué me has traicionado?

    - Porque en estos últimos años no me echabas cuenta, me ignorabas, nunca aparecías por nuestra casa ni tan siquiera para ver a nuestros hijos, y me desenamoré de ti.

    - Pero podíamos haber hablado antes de dar el paso de ponerme los cuernos.

    - Si yo te hubiera contado que tenía relaciones con otro hombre, me hubieses matado a mí también, incluso antes que a él.

    - No olvides que aún soy joven y además con mucho dinero, y veinte años, que, con un buen abogado se pueden quedar en menos de la mitad, pasan pronto...



     :)
     
    (Ojo, con este escrito no pretendo hacer apología de la violencia de género, sólo es un simple relato. Me uno sin dudar al eslogan: "Contra el maltrato, tolerancia cero". Queda dicho)


  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII
    editado agosto 2023


    Llegó el notario nuevo a mi pueblo

    A esta autoridad de la "Fe”, el notario nuevo, le complacía destacar en todos los ámbito y ambientes, incluso ruines; estar en primera fila, presidir los actos públicos, capitanear un cortejo que debía recibir a alguna celebridad, y dejar caer su parla, elocuente en verdad, con cualesquiera de ésos motivos.

    Su padre era archimillonario de la "Lista Forbes", pero de baja extracción. Había asistido a los mejores colegios, y sabía usar, y quizás abusar, de las prerrogativas de ser el único heredero de una enorme fortuna.

    Tenía mucho dinero y no necesitaba trabajar, pero ansiaba sumar al brillo de su dinero el lustre de un alto cargo oficial que empavonase su ego hasta borrar su imagen de sangre plebeya. Se avergonzaba de sus orígenes y hasta trabas vería en ellos para ser el día de mañana hasta el presidente del gobierno.

    Lo que le negaba era que fuese de la talla suficiente como para enamorar a mi ex esposa. Ahora, quizá, transcurra feliz la vida de mi ex esposa a su lado, pero yo podía haberle dado más en un segundo que él en toda la vida.

    Porque en el supuesto de que, en su vanidad de sentirse un ser superior a todos, haya permitido a su "estrenada” novia guardar bajo secreto lo que le había ocurrido conmigo, no era sino una repugnante generosidad de un hombre comprensivo, con una afectación falsamente cristiana y con la desdeñosa ejemplaridad de una vida recta, pero con unas concesiones propias de un cabrón consentido.
     

    ¡Joder, se puede mutilar el Giradillo, en un acto de locura, o incendiar la Catedral, en una ansia por figurar, o arrojar la Torre del Oro sobre Guadalquivir, por snob, pero no se pueden convertir en una casa de vecinos!



     :) 

  • LLegó el notario nuevo a mi pueblo.

    Ella le miró y quedó enamorada de su dinero, no de su labia, su inteligencia, su porte, su título o de su abolengo; de su cartera. Él no era menos ruin. niño de papá que lo tenía todo, la notaría que regentaba, heredada de su padre y su abuelo era lo que mantenía su alto nivel de vida. Llegó al pueblo y, como era su costumbre, arrasó con todo sin importarle si dejaba heridos por medio. Fue en el cine, a la salida, cuando se cruzaron sus miradas, ella, agarrada a mi brazo olió su dinero y él, desde lo alto de su orgullo se prendó de su escote. Tal para cual. Ella ha cazado su presa, él tiene de sobra su castigo y yo, una vez curada mi herida, me doy cuenta que al final me he librado de buena.
  • editado agosto 2023
    ofu reestructurar egos masculinos!!!. 
    Ahora que regento cuernos a tutipleni, y que he alimentado las sobremesas de la mitad del pueblo y parte de la capital; me orgullezco de esta posición. Sin quererlo y por la gracia divina que hizo que mi ex mujer y el notario recien llegado,  que resoplaba grandiosidad dinero y poder, se juntaran a mis espaldas, hasta que ya fue de común acuerdo por votación de la mayoria que yo fuera parte informada, ostento un lugar más que privilegiado entre las feminas casaderas y sobretodo las ya casadas. 
    No sé que extraña sensación he venido a provocar en todas ellas, que les obliga a dejarme pasar y sostener largas conversaciones conmigo, en un intento de remediar y soportar entre dos el dolor de mis cuernos limados. Algunas  dejan que repose mi cabeza sobre el inicio de sus senos, en una actitud maternal para dar contención a toda esta tristeza que yo digo que aun me recorre las venas. En más de una ocasión, me han permitido besar el inicio del canutillo, siempre sin malicia, y sin malicia apretar su cintura, y ellas por compasión, ha dejado caer sobre mis labios besos profundos haciendo hincapie que no debo olvidar del sabor de una mujer. 
    Creo que han hecho un club para sostenerme; llegan graciosas y sonrientes a la puerta de mi casa con pasteles, comprendiendo que la soledad de un varón en mis circunstancias, obliga a una mala alimentación. Tanto es asi, que me se dedican a recitarme uno por uno sus ingredientes de una forma lenta y marcando con gracia en sus labios cada uno de los sonidos, después colocan en mi boca  las cerezas que decoran las tartas en la época de estas frutas. 
    Otras que no tienen gracia en los menésteres de la resposteria, si lo tienen en los bordados que realizan en grandes sábanas. Saben que ya no disfrutaré de tales delicadezas en mi descanso, ya que mi mujer, decidió arrumbar con todo lo que podia antes de marcharse, y ellas en ese sentido de generosidad, visitan mi casa para mostrarme con gracia como se borda y desplegarlas sobre la cama para que yo pueda descansar en ella. Algunas veces, ambos nos hemos caido en un descuido y el tiempo ha parecido detenerse sintiendo los hilos en la espalda de ella y yo averiguando si, esos mismos bordados, se repiten en sus enaguas. 
    Definitivamente solo soy un pobre cornudo, y el notario esta claro que ha ganado la partida. Es algo que ya no podre cambiar y me perseguirá hasta el fin de mi dias. Bendito sea. 
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII
    editado agosto 2023
    LLegó el notario nuevo a mi pueblo.

    Ella le miró y quedó enamorada de su dinero, no de su labia, su inteligencia, su porte, su título o de su abolengo; de su cartera. Él no era menos ruin. niño de papá que lo tenía todo, la notaría que regentaba, heredada de su padre y su abuelo era lo que mantenía su alto nivel de vida. Llegó al pueblo y, como era su costumbre, arrasó con todo sin importarle si dejaba heridos por medio. Fue en el cine, a la salida, cuando se cruzaron sus miradas, ella, agarrada a mi brazo olió su dinero y él, desde lo alto de su orgullo se prendó de su escote. Tal para cual. Ella ha cazado su presa, él tiene de sobra su castigo y yo, una vez curada mi herida, me doy cuenta que al final me he librado de buena.

    O sea, mirada femenina tipo tío Gilito  :)

    Has convertido bien mi relato en un buen microrrelato.  De esos "niñitos de papá" quedan aún muchos; dinero no sudado, pero gastado a mansalva. Me ha gustado.

     :)
     

  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII
    editado agosto 2023

    El dolor moral de un aborto

    Por su cuenta y riesgo se encaminó hacia el hospital de beneficencia de su ciudad. Estaba asustada, muy asustada, expuso en la recepción su caso y enseguida la enviaron al departamento de ginecología, sentada en una silla de ruedas e impulsada por una de las enfermeras, precisamente la menos humanitaria de la plantilla de las enfermeras.

    —¿Qué es lo que te ocurre, guapa muchachita?

    Ese fue el amable saludo del ginecólogo de turno.

    —Estoy embarazada de dos meses, doctor. Usted sabe que este es uno de los riesgos de ser mujer; un hombre puede hacer al amor todas las veces que le venga en ganas, pero con un preservativo no le ocurre nada, pero nosotras podemos quedar embarazadas. Pensaba que la píldora arreglaría el problema, pero, según una expresa analítica que me han hecho hace unos días, pagada con mis pocos ahorros y con un dinero prestado por una amiga mía y mintiendo de que era huérfana en la vida, no puedo tomarlas.

    Le dijo la chiquilla, de tan solo 16 años, al ginecólogo, que hacía una seña a la enfermera.

    —Pero sí tenemos algo que puedes tomar.

    Escribió unas letras en su bloc de recetas, le extendió el papel, y añadió:

    —Esto te ayudará a tranquilizarte. Es importante para tu estado que en estos momentos estés lo más relajada posible.

    —¿Puedo acudir ya a mi trabajo de limpiadora? Necesito trabajar para poder ayudar en la casa de mis padres.

    —Ni hablar. Tienes que esperar unos días más, porque puedes tener perdidas abundantes. La enfermera te llevará ahora a una sala compartida con otras chicas y yo te veré mañana y de nuevo te inspeccionaré.

    La enfermera cogió, de malas ganas, el papel y empezó a empujar la silla. Transpusieron la puerta de vaivén y, a través de un largo pasillo, llegaron al ascensor; pulsó un botón y a la vez le dijo a la paciente:

    —En realidad, no ha sido tan horrible, ¿verdad, chocho loco?

    La pobre chiquilla miró con rabia a la enfermera, pero, educadamente, aunque rotundamente, le respondió:

    —¿No le parece a usted demasiado horrible ya el hecho de que por temor a mis padres y por las penurias económicas haya dado mi consentimiento para que maten a mi bebé?

    En cada mejilla de la adolescente aparecía una lágrima, que, ya dentro del ascensor, se unían a más lágrimas de la grosera e imprudente enfermera, y eso que era madre. Pero, al menos, mostró un atisbo de sensibilidad.


     :) 

  • DIODAMA dijo:
    ofu reestructurar egos masculinos!!!. 
    Ahora que regento cuernos a tutipleni, y que he alimentado las sobremesas de la mitad del pueblo y parte de la capital; me orgullezco de esta posición. Sin quererlo y por la gracia divina que hizo que mi ex mujer y el notario recien llegado,  que resoplaba grandiosidad dinero y poder, se juntaran a mis espaldas, hasta que ya fue de común acuerdo por votación de la mayoria que yo fuera parte informada, ostento un lugar más que privilegiado entre las feminas casaderas y sobretodo las ya casadas. 
    No sé que extraña sensación he venido a provocar en todas ellas, que les obliga a dejarme pasar y sostener largas conversaciones conmigo, en un intento de remediar y soportar entre dos el dolor de mis cuernos limados. Algunas  dejan que repose mi cabeza sobre el inicio de sus senos, en una actitud maternal para dar contención a toda esta tristeza que yo digo que aun me recorre las venas. En más de una ocasión, me han permitido besar el inicio del canutillo, siempre sin malicia, y sin malicia apretar su cintura, y ellas por compasión, ha dejado caer sobre mis labios besos profundos haciendo hincapie que no debo olvidar del sabor de una mujer. 
    Creo que han hecho un club para sostenerme; llegan graciosas y sonrientes a la puerta de mi casa con pasteles, comprendiendo que la soledad de un varón en mis circunstancias, obliga a una mala alimentación. Tanto es asi, que me se dedican a recitarme uno por uno sus ingredientes de una forma lenta y marcando con gracia en sus labios cada uno de los sonidos, después colocan en mi boca  las cerezas que decoran las tartas en la época de estas frutas. 
    Otras que no tienen gracia en los menésteres de la resposteria, si lo tienen en los bordados que realizan en grandes sábanas. Saben que ya no disfrutaré de tales delicadezas en mi descanso, ya que mi mujer, decidió arrumbar con todo lo que podia antes de marcharse, y ellas en ese sentido de generosidad, visitan mi casa para mostrarme con gracia como se borda y desplegarlas sobre la cama para que yo pueda descansar en ella. Algunas veces, ambos nos hemos caido en un descuido y el tiempo ha parecido detenerse sintiendo los hilos en la espalda de ella y yo averiguando si, esos mismos bordados, se repiten en sus enaguas. 
    Definitivamente solo soy un pobre cornudo, y el notario esta claro que ha ganado la partida. Es algo que ya no podre cambiar y me perseguirá hasta el fin de mi dias. Bendito sea. 



    jajaja pobre, casi me da pena, pero lo que cuentas es verdad,  es una verdad tipo puño de Hulk, ¿Qué tiene un marido descartado que tanto le gusta a las mujeres? Les produce ternura?, compasión?, morbo?, curiosidad? tomar lo que fue de otra?... O simplemente que huelen la libertad, que se abrieron las puertas del campo y hay barra libre?
  • SarasvatiSarasvati Fernando de Rojas s.XV


    La mendiga
     
    Nevaba a intervalos. Una mujer, harapienta y desnutrida, pedía limosnas a las personas que iban por la calle Tendría sobre unos 40 años, con el cabello de un color indefinido, que escapaba del ajado pañuelo que le cubría la cabeza. Entre los rotos de su mugrienta falda se podía ver una piel costrosa. Con los pies metidos en la nieve, que, poco a poco, iba derritiéndose, alargaba la mano maquinalmente, moviendo apenas los labios, y la retiraba sin siquiera mirar a quien la dirigía. Iba de un lado a otro, desgarbada, con la cabeza gacha. Pero, de repente, se arrojaba hacia el suelo para coger un mendrugo de pan que flotaba entre lodos e inmundicias; con ojos llenos de ansia lo refregaba apenas en su falda y empezaba a devorarlo, sin apartar un segundo la vista de su presa. Yo, que presencié esas escenas, sentía un horror indescriptible, un asco súbito por la vida, un deseo de rebelarme contra el mundo, y unas ganas desesperadas por llorar.

     :)
     





    La mendiga

    Mirando a la mujer que pedía en una esquina de la calle, pensé que un fantasma no habría sido más intangible para la multitud. La mujer era una sombra borrosa, una mancha gris en la acera, teñida de una nieve lánguida pero copiosa: edad indefinida, el pelo entrecano, la piel tersa todavía, pero unos surcos oscuros bajo los párpados. Ropa ajada, permeada de lluvia, descuido y tiempo; miraba sin ver, la miraban sin verla.
    Pero en sus ojos había todavía un extraño rescoldo de firmeza, una determinación de loba: era el hambre, principio y fin del ser humano. La avidez la hizo de pronto arrojarse de bruces en la nieve, tantear con ansia el empedrado, a la espera de una moneda, el tesoro de un resto, un milagro azaroso. Localizó el pedazo de algo, al parecer comestible, y lo engulló con voracidad impaciente. Me miró desde el otro lado, entre una nube de transeúntes: me pareció que su mirada me traspasaba, y que lo que yo veía era igualmente incomprensible.


    ¿Qué es la dignidad cuando se ha perdido todo? ¿Y cuándo se tiene demasiado?, pensé, mientras seguía mi camino. También me pregunté por qué seguía tranquilamente mi camino, y si no era yo otro de aquellos fantasmas borrosos que parecían fundirse con la nieve.


  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII
    Sarasvati dijo:


    La mendiga
     
    Nevaba a intervalos. Una mujer, harapienta y desnutrida, pedía limosnas a las personas que iban por la calle Tendría sobre unos 40 años, con el cabello de un color indefinido, que escapaba del ajado pañuelo que le cubría la cabeza. Entre los rotos de su mugrienta falda se podía ver una piel costrosa. Con los pies metidos en la nieve, que, poco a poco, iba derritiéndose, alargaba la mano maquinalmente, moviendo apenas los labios, y la retiraba sin siquiera mirar a quien la dirigía. Iba de un lado a otro, desgarbada, con la cabeza gacha. Pero, de repente, se arrojaba hacia el suelo para coger un mendrugo de pan que flotaba entre lodos e inmundicias; con ojos llenos de ansia lo refregaba apenas en su falda y empezaba a devorarlo, sin apartar un segundo la vista de su presa. Yo, que presencié esas escenas, sentía un horror indescriptible, un asco súbito por la vida, un deseo de rebelarme contra el mundo, y unas ganas desesperadas por llorar.

     :)
     





    La mendiga

    Mirando a la mujer que pedía en una esquina de la calle, pensé que un fantasma no habría sido más intangible para la multitud. La mujer era una sombra borrosa, una mancha gris en la acera, teñida de una nieve lánguida pero copiosa: edad indefinida, el pelo entrecano, la piel tersa todavía, pero unos surcos oscuros bajo los párpados. Ropa ajada, permeada de lluvia, descuido y tiempo; miraba sin ver, la miraban sin verla.
    Pero en sus ojos había todavía un extraño rescoldo de firmeza, una determinación de loba: era el hambre, principio y fin del ser humano. La avidez la hizo de pronto arrojarse de bruces en la nieve, tantear con ansia el empedrado, a la espera de una moneda, el tesoro de un resto, un milagro azaroso. Localizó el pedazo de algo, al parecer comestible, y lo engulló con voracidad impaciente. Me miró desde el otro lado, entre una nube de transeúntes: me pareció que su mirada me traspasaba, y que lo que yo veía era igualmente incomprensible.


    ¿Qué es la dignidad cuando se ha perdido todo? ¿Y cuándo se tiene demasiado?, pensé, mientras seguía mi camino. También me pregunté por qué seguía tranquilamente mi camino, y si no era yo otro de aquellos fantasmas borrosos que parecían fundirse con la nieve.



    ¡Qué buen trabajo, estimada Sarasvati!

    ¿A qué me va a dar envidia y coraje que reescribas textos mío? Ya los has hecho con dos y, sin falsos halagos, ambos han superado a los originales.

    Ya sois dos las chicas que participáis en este hilo y siempre se ve ese toque femenino.

    En los escritos de otros te puedes explayar con tus matices personales, pero ten piedad con los míos  :)

    Un saludo afectuoso, amiga

     :)
     



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