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Tierra añorada

TIERRA AÑORADA

Mi infancia transcurrió en un pequeño pueblecito de la costa. Un lugar donde la mayoría de sus habitantes eran pescadores. Los pueblos costeros huelen a mar, a la humedad del aire, al combustible de los barcos, a los pescados que llegan al muelle; pero también a la verde hierba de los montes, a prado recién segado, a las plantaciones de maíz, y a vacas y leche recién ordeñada. El mío huele también a la sidra de los chigres, al serrín que se echaba en la cocina para no resbalar, al carbón que mantenía la chapa de la cocina caliente, al eucalipto de los vahos para combatir los resfriados, a castañas y manzanas asadas de merienda, a la tiza de la escuela. Olores y paisajes que componen retazos de la evocación de pasados tiempos, nuestra memoria.

 Apenas culminada la etapa de la niñez, debí trasladarme a la cercana Castilla. Cambié el ondulante y escarpado paisaje norteño, por la árida planicie castellana. El verde dio paso al amarillo del verano y el marrón del invierno. Los ojos se acostumbraron a perderse en los horizontes lejanos de la tierra, igual que antes se quedaban prendidos en la línea que separaba el mar del cielo. Diferentes paisajes, distintas gentes, otros aromas que sustituyen a los primeros, y que también conforman el imaginario personal.

Cada vez que regreso al Norte, es un viaje a mi infancia. Mi pueblo costero, no es realmente mío, puesto que no nací allí, pero lo adopté con el permiso que me dieron algunos de sus vecinos,  y porque me parece, que el haber vivido allí una infancia, me otorga algún derecho. No siempre retorno al mismo lugar del que salí, recorro diferentes localidades norteñas; pero siempre encuentro en cada una de ellas, algún detalle que me conecta con lo vivido en aquella donde me crié, y que me provoca similares sensaciones. Puede ser de repente aquel caño de una fuente, que se parece mucho a la de mi pueblo; un pajar construido de la misma forma; el pequeño tren de vía estrecha, con su triquitraque, que une los pueblos más cercanos y que recorre senderos, a veces tan pegados a la costa, que parece que en cualquier momento se podrían despeñar acantilado abajo. También los montes de eucalipto; y sobre todo el mar, recogido en sus pequeños muelles de pescadores, o perdido en el infinito desde sus acantilados. Calmado o embravecido, pero siempre y sobre todo el mar.

 

Texto publicado en la redacción de Palabras Menores en Valladolid 18-enero-2021

Ángeles Casares


Comentarios

  • isabel veigaisabel veiga Garcilaso de la Vega XVI
    Coincidimos en haber crecido en un sitio para que nos llevaran a otro. Conozco bien ese sentimiento de "soy de allí, pero ahora soy de aquí". No le falta detalle al relato en cuanto a los recuerdos, las pequeñas cosas.

    Hay un par de cosas que, en mi opinión, quedarían mejor de otra manera, pero sólo es una opinión de lectora.

    Yo fui de una costa a otra, no tuve añoranza de mar, pero siempre me ha llamado la atención el marrón de las planicies castellanas. Supongo que el verde lo tengo ya muy visto, y que no me lo quiten.


  • Muy bonito, creo que refleja muy bien el sentimiento nostálgico que desea evocar. Muy visual =)
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    ¡Chiquilla angelescasares, qué texto tan entrañable! Has dejado correr la pluma a su antojo, aparentemente incontrolada, pero la pluma ha mostrado una docilidad digna de las palabras que ha escrito. Qué bien defines ese paraje norteño, con matices, sencillos pero difíciles a la vez, que solo los puede trasmitir alguien que vive o ha vivido allí. Yo, en cambio, soy del sur, concretamente de Sevilla. Quizás te hayas percatado, antes de decirte mi procedencia, por ese ¡chiquilla! cariñoso que te he dedicado. No te ocurra irte de este foro, que gente como tú lo enriquece.

    Un saludo afectuoso


  • Muchas gracias. Que palabras tan bonitas!!!!!. Me encanta Sevilla. Hace mucho que no voy, pero tiene mucho encanto.
  • En Sevilla he estado sólo una vez en persona y miles de veces a través de sus cantaores. Es la ciudad más repreciosa del mundo entero.
  • texas dijo:
    Coincidimos en haber crecido en un sitio para que nos llevaran a otro. Conozco bien ese sentimiento de "soy de allí, pero ahora soy de aquí". No le falta detalle al relato en cuanto a los recuerdos, las pequeñas cosas.

    Hay un par de cosas que, en mi opinión, quedarían mejor de otra manera, pero sólo es una opinión de lectora.

    Yo fui de una costa a otra, no tuve añoranza de mar, pero siempre me ha llamado la atención el marrón de las planicies castellanas. Supongo que el verde lo tengo ya muy visto, y que no me lo quiten.


    Muchas gracias por leer el relato, y por dar tu opinión. Si me dices las dos cosas que quedarían mejor de otra manera, te lo agradezco, estoy aprendiendo, me viene bien todo. Seguro que otra lectura lo enriquece.
  • fjinigo dijo:
    Muy bonito, creo que refleja muy bien el sentimiento nostálgico que desea evocar. Muy visual =)
    Muchas gracias por leer el relato y por dar opinión, que ademas es favorable. Te lo agradezco, porque al fin y al cabo, cuando uno escribe, lo que sobre todo desea es que le llegue a alguien. Así es como cobra verdadero sentido.
  • cehi dijo:


    ¡Chiquilla angelescasares, qué texto tan entrañable! Has dejado correr la pluma a su antojo, aparentemente incontrolada, pero la pluma ha mostrado una docilidad digna de las palabras que ha escrito. Qué bien defines ese paraje norteño, con matices, sencillos pero difíciles a la vez, que solo los puede trasmitir alguien que vive o ha vivido allí. Yo, en cambio, soy del sur, concretamente de Sevilla. Quizás te hayas percatado, antes de decirte mi procedencia, por ese ¡chiquilla! cariñoso que te he dedicado. No te ocurra irte de este foro, que gente como tú lo enriquece.

    Un saludo afectuoso


    Muchas gracias por leer el relato, y por la opinión. Saber que sensaciones produce lo que uno escribe, sobre todo si gusta, es una gran satisfacción. No tengo intención de irme de este foro, menos con lo bien que se me ha recibido. Aunque solo sea una vez por semana, si no puedo más, me pasare a leer algo de lo que por aquí se asoma.
  • Bienvenida Ángeles.
    Bonito relato, sencillo, encantador. Has sabido contarlo en un tono inocente, como de la niña que fuiste, con aquellos ojos y eso lo hace muy evocador y auténtico.
    Nos veremos por aquí.
  • isabel veigaisabel veiga Garcilaso de la Vega XVI
    editado febrero 2021
    Una de las cosas es “pequeño pueblecito”. Si lo has puesto así adrede, vale. En mi opinión, “pueblecito” ya indica que es pequeño, por lo que se hace redundante añadir “pequeño”.

    Entre “muelle” y “pero” es suficiente una coma, no un punto y coma.

    ”Debí trasladarme”, no me suena natural. “Tuve que trasladarme”, “tuve/tuvimos que marcharnos/mudarnos/trasladarnos”, “me trasladé/nos trasladamos”. Lo pongo también en plural porque supongo que, como en mi caso, fue decisión de los padres, no tuya.

    No estoy segura de si “norte” va en mayúsculas en ese caso, y eso que vi la norma el otro día por otros motivos  :D

    Son sugerencias, nada más, y son discutibles, por supuesto.


  • Alégora dijo:
    Bienvenida Ángeles.
    Bonito relato, sencillo, encantador. Has sabido contarlo en un tono inocente, como de la niña que fuiste, con aquellos ojos y eso lo hace muy evocador y auténtico.
    Nos veremos por aquí. 

     


    Muchas gracias!!!. Me alegro mucho de que te haya llegado y provocado sentimientos
  • texas dijo:
    Una de las cosas es “pequeño pueblecito”. Si lo has puesto así adrede, vale. En mi opinión, “pueblecito” ya indica que es pequeño, por lo que se hace redundante añadir “pequeño”.

    Entre “muelle” y “pero” es suficiente una coma, no un punto y coma.

    ”Debí trasladarme”, no me suena natural. “Tuve que trasladarme”, “tuve/tuvimos que marcharnos/mudarnos/trasladarnos”, “me trasladé/nos trasladamos”. Lo pongo también en plural porque supongo que, como en mi caso, fue decisión de los padres, no tuya.

    No estoy segura de si “norte” va en mayúsculas en ese caso, y eso que vi la norma el otro día por otros motivos  :D

    Son sugerencias, nada más, y son discutibles, por supuesto.


    Estoy de acuerdo con todo lo que dices. Las redundancias sobran la mayoría de las veces. Es mejor limpiar lo que no es necesario. Lo puse sin pensar en que era redundante. Lo del punto y coma es algo que tengo que revisar. A pesar de leer la definición de su uso, no lo tengo muy claro.
    Es verdad que es mejor poner "tuvimos que trasladarnos", porque efectivamente no fue cosa mía.
    Son cosillas, pero que pueden contribuir a mejorar el texto. Cuatro ojos ven mas que dos. Muchas gracias 
  • En mi opinión, pequeño pueblito no es redundante, porque pueblito también puede interpretarse como un diminutivo cariñoso más que pequeño y es justamente ese tono inocente y un poco infantil (pueblito) el que le da autenticidad a la historia.
    Yo diría que más que redundante pequeño pueblito es superlativo, como es la visión de un niño.

  • isabel veigaisabel veiga Garcilaso de la Vega XVI
    Por eso dije que si lo había hecho adrede, vale. Yo comento lo que me transmite como lectora. También se podría decir “un pueblecito muy pequeño” para dar esa sensación de diminutivo cariñoso y, a la vez, de reducido tamaño.
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