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Desde las palabras de mis sueños.

AumatersuAumatersu Anónimo s.XI
editado octubre 2008 en Narrativa
He escrito más o menos un texto.... me gustaría vuestra opinión, que estos días ando bastante deprimido y de verdad necesito escuchar alguna palabra bonita o en su derivado lógica.


Enfrentarse al papel en blanco acarrea el esfuerzo mental de blandirlo. No hay nada y, a medida que avanzas, son tus delirios los que forman algo. Es extraño, cierto a su vez. Así me siento ahora mismo, mientras escribo sobre una base, y, fuerzo a mi mente a evadirse una vez más de la realidad, dejando paso a mi imaginación.
La literatura fluye por mis venas y se materializa en cada palabra postrada sobre el papel. No tengo mucho que decir, ni tengo mucho que expresar. Simplemente, estoy aquí.
Cierro los ojos y miles de sentimientos vuelven a mí. No, no me siento capaz de describirlos ni de sopesarlos. No soy tan listo ni tengo tanta calidad. Pero los siento. Ojalá pudieras sentirlos.
Abro los ojos y una lágrima evade mi cara. Trémula la noche y las estrellas. Hoy es de día. Sigue siendo triste.
Y es mi reflejo en el cual me materializo. Hoy no estoy triste pero mi alma sí está triste. Hoy no es de noche y pese a ello, sí es de noche.
Y no sé qué intento hacer escribiendo. Mis palabras ya están dichas y, mis escritos, en lugar de ser ellos mismos son sólo una influencia de otros escritores.
Por ello mis palabras, son mis palabras, pero no proceden de mi boca, sino de la de cientos de escritores.
Podría decir muchas cosas pero no las digo. Podría hacer más de lo que hago pero tampoco lo hago. Para conmigo estoy, a veces, me odio a mí mismo.
Mi camino anda sin encontrarse y se pierde sin verse. Te veo y disfruto con ello. Me saludas friamente y yo correspondo con lo mismo. No siento nada. Después, bajo la excusa de esto, decido escribir una historia de amor. No, lo siento lectores, no hay amor.
Sólo una noche oscura, sólo un niño olvidado en sí mismo.
¿Saben? Me parece un buen momento para contar mi historia.

...........................


No siento nada, y, justo al final, empiezo a entender que lo siento todo.




Si me permiten, no voy a abandonar mi papel de escritor todavía. No, no me parece ni el momento ni la hora para sumergirme en la piel de mi personaje. No creo que sea muy típico que, después del prólogo de un relato el escritor todavía incertidumbre a sus lectores hablándoles sobre su persona en lugar de dejarles hundirse en la fantasía. Si pueden darme una oportunidad espero que les sea recompensado. Espero, no se lo aseguro.
La idea se sustenta sobre lo siguiente. ¿La vida es simple o complicada?. La mayoría de las personas contestarían complicada, de las cuales casi nadie sintiera dichas palabras. Sí, es cierto, todos admitimos que la vida es complicada pero bien por un intento de autoconsolarnos, bien por no tener ganas de leer cosas enrevesadas o bien porque a todos nos gustan los finales felices y lineales.... nos acabamos ciñiendo a historias típicas que reportan la satisfación de lo que nos gustaría que fuera nuestra vida. La gente compleja no suele ser feliz pues, pese a lo que ellos digan, se hunden en un manto de divagaciones y paranoias. Muchas veces hasta se difiere la pequeña línea entre algo complejo y la locura. Mis queridos lectores, si usted es del tipo de personas que quiere una historia feliz... está a tiempo de retirarse. No es por nada... simplemente porque la vida raramente acaba en finales felices y, para mi libro, no he querido escoger a alguien atípico.
Toda una vida por las letras, toda una vida por un sueño inalcanzable.


Cuando la escritura es lo único que sabes hacer, ésta no es algo que brota del corazón sino la única forma que existe de sentir.



Capítulo 1.
Un buen amigo me dijo que toda historia debía empezar por el principio desarrollando una serie de parámetros tales como presentación, cuerpo y desenlace. En este caso, empezaremos por el final, pues al mismo tiempo es el principio. La vida humana acaba desde el principio en el que se concede. ¿Pesimismo? Todavía no me conocen.


La soledad, atraida por tu propia mente.
La tristeza, sin palabras, sin sentimientos.
Hundido en tu habitación, abatido, sin nada
Ni nadie que levante tus plegarias, y sin
amigos al lado para mitigar tu dolor.
Piensa, si a eso se le puede llamar pensar.
Las horas pasan, enfrascado, imaginado
entrelazando trozos, fragmentos, en donde
tú y ella, erais felices.
Donde todo fue distinto, y así pasó
durante cortos periodos inexistentes
envueltos y ocultos en pensamientos
borrosos.
E intenta vivir, intenta, atisbar
algo que no sea tu recuerdo,
posándose sobre ti.. en vez de él.
Algo que te enseñe, que el sufrimiento
Con perdón, no es el fin... sino el comienzo
de algo nuevo.
No te engañes, sabes que no existe nada nuevo.
Nada en lo que apoyarte, pero, aún así.. te apoyas.
No sabes cuanto vas a aguantar.
Tu silencio se clava como miles de suplicios
unidos en lo que es el tuyo, y postrando
tus palabras, ya apagadas, por el rociar
del olvido de almas pasadas... que sufrieron lo tuyo
y lo mío... pero poco te importa ¿no es cierto?
Y no sientes el golpear del agua, aunque sabes
que allí se encuentra.
Y no sientes el grato olor de las olas
Sumisos en dulces brazos, en pleno
bosquejo de la vida... donde empieza
la vida, donde terminan los deseos.
Al menos, su existencia consta, pues
pese a la neblina que oculta, algo tan bello,
como es el la vida, el reflejo del agua sobre
el cielo.. y el azul intenso, donde recorren los pájaros
plasmados en olas, frías.. pero sin duda alentadoras..
pese a todo ello, sientes su olor.
Ojalá pudieras decir lo mismo de tu alma... ahora olvidada.
y, aún no viéndola.... tampoco la sientes. Dudas de tenerla.
Y, una última mañana, levantándote de nuevo, de tu triste y agrio postramiento.
Donde tantos días y tantas noches, compartiste tu sufrimiento.. siempre olvidado
con el despertar, no puedes despertarte. Tu pesadilla, tu sueño, tu deseo....
traspasa los sueños, y, traspasa la realidad... cayendo derrengado
sobre, algo poco más que tu lápida.
Y tus últimas palabras, no pronunciadas, tus últimos versos no escritos
y tu última historia jamás contada. Aferrando tu pecho, donde habita tu corazón.
Donde habitan los sueños.
Donde habita ella.
Donde tú habitaste.
・E ¿Y bien? - dije con la voz nerviosa y a la vez excitada
・E Pues no me ha gustado.
・E ¿Cómo no te puede haber gustado? - ahora el nerviosismo se apropió del enfado correspondiente al urdir la herida
・E Pues porque, en todo el poema no guardas una concordancia al igual que me parece que sobrecargas los textos.
・E No sobrecargo los textos
・E ¡Cualquiera lo diría! En tu afán de ser profundo y sensible, posiblemente basándote en autores barrocos, creas un texto que no tiene sentido por ningún lado y aunque queda bastante estético y bonito..... ¡No guarda concordancia!
・E Pues yo sí se la veo, y no uso un vocabulario complicado a caso hecho.
・E ¡Pero si fuerzas a todo el texto a ello! Mira, es indudable que tienes un talento para escribir, chico, pero, si sigues empeñado en dar más de lo que en verdad puedes no podrás nunca aspirar a algo.
・E A ti lo que te pasa es que no sabes leer
・E Y a ti lo que te pasa es que necesitas creer eso – me espetó
・E No necesito creer eso pero eres de las primeras personas que me dice que el texto es así de malo
・E Porque el resto de la gente no lo entiende David ¿Qué no entiendes? Pones cosas bonitas y la gente dice ¡Oh, qué bonito! Como suelen hacer con casi todo... ¿Nunca has escuchado el dicho que dice : ¿di lo que sea y por último menciona a Quevedo?
・E No sé qué pensar – mi rostro se había demacrado demasiado y ocultaba la voz quejumbrosa que batía mi cara.
・E Mira, que sepas que esto te lo digo porque soy tu amiga y supongo que las amigas estamos para eso ¿no?; este texto es tuyo también y me gustó muchísimo.
・E Dímelo.
・E ¿Para qué? Lo tengo aquí
Y entonces aproveché la oportunidad para leerlo:
Un sueño contigo... una vida sin ti.
Y me sumerjo en mis recuerdos... una vez más, un día más. Donde te veo, tan exuberante...... tan idealizada, tan perfecta que me hace darme cuenta de lo mucho que desvarían mis pensamientos. Y no es que lo fueras...., sino que es lo que pude ver de ti.
O lo que me dejaste ver, pues estuve ciego.... ante tus brazos, antes tus caricias y ante tus besos. Besos......., que cada uno incluía una vida, aunque sólo fueran un sueño.... como este escrito.
Una vida....., como puede ser mi pensamiento. El más dulce de los regalos... un tratado, donde siempre te encuentro. En mi imagen, posada sobre mí.... en mis recuerdos.
Pero yo no sé que lamento.... pues, cuando tuve que elegir entre tu ser y mis versos, me quedé lamentándome de lo perdido, pero feliz de poder escribirlo.
・E ¡Por Dios! ¿Cómo te gusta este texto? Es una mariconada.
・E Te veía más inteligente como para no tener que hablarme así
・E ¡Pero es que es de lo peor que he escrito! ¡Estaba mísero!
・E No te confundas, siempre estás mísero.
・E Muchas gracias Irene, me haces un gran favor
・E Con el tiempo me lo agradecerás, hazme caso, ignora esa escritura.
・E ¿Y recurrir al típico amor idealizado?
・E Hablas tan mal del amor porque no sabes lo que es
・E Sí, - le dije con rostro abatido – sí sé lo que es. El amor es una respuesta del ser humano para poder explicar en términos bonitos la necesidad fisiológica de procrear y, en el caso que la obviáramos, sería la de encontrar un reflejo en el cual reflectarnos y, un lugar donde encontrar el cariño adecuado... en cierta manera un sueño, una manera de no estar solos.
・E Si supieras lo que es amor no me lo explicarías con esas palabras, simplemente dejarías que el silencio acallara tu respuesta
・E Los límites de mi mundo son los límites de mi lenguaje
・E Tu mundo ya está bastante limitado entre tantos pensamientos inconexos, la gente piensa que eres complejo David pero yo no lo creo. Pienso que sólo eres un chico que tiene muchísimas dudas y que no es capaz de encontrarse a sí mismo.
・E ¿Eres una puta lo sabías?
・E Y tú un maldito amargado.
La discusión terminó ahí, en la cual yo salí enfurecido notando como las lágrimas todavía caían por mis ojos y lamentándome, una vez más, de lo mucho que pueden llegar a doler las palabras.
- Y pese a ello escribe bien – murmuró Irene una vez que yo ya había desaparecido.

Capítulo 2
Corrí sin sentido como alma que siente el aliento del diablo próximo a él. Corrí. No sé por qué lo hacía pero, sólo corriendo, entre el aire jadeante que apenas llegaba y mi propio cansancio, me impedía pararme a pensar en las palabras dichas por Irene. Toda mi vida he soñado con escribir y, mi propia aspiración y objetivos están ligados con la escritura. Me dolía muchísimo pensar que el mayor ejemplo jamás expuesto no era capaz de indagar en el alma humana.... y que yo, no era capaz de demostrarme superior a mis propias expectativas.
Y, yo creo que en eso última radica el mayor problema. Mis expectativas. Deseo ser un escritor famoso y que mis escritos sean leídos. Lo deseo con toda mi alma y... cuando comparo mi frágil y extenuante lectura con las grandes obras de los poetas Renacentistas e incluso los escritores modernos.... me siento abrumado y ahogado. Comenzaba a sentir flato y mi respiración se entrecortaba pero yo seguía corriendo. Inercia se llama, también estupidez. ¿Serían verdad las palabras de Irene o primordiaría la lógica y yo sería el sensato? ¿Se puede conocer acaso la realidad como para poder sopesar eso?. La realidad.... modelo de tantos cambios, la realidad, parcial totalmente. Yo sólo sabía que mi realidad en aquel preciso instante era que lloraría y me desconsolaría hasta convencerme a mí mismo de que puedo aspirar a algo más. Ni un amigo a mi lado, ni unos padres capaces de comprenderme... sólo, nada. ¡No!. ¡Después de tanto que he leído y me dejo caer en semejantes pensamientos!. ¡Todo esto es fruto de la adolescencia!. ¡No puedo rendirme tan fácilmente, no cuando está en ello mi sueño!. Este ideal rebosó con tanta fuerza y explotó tan estrepitosamente en mi interior que del sollozo que provocó en mi cuerpo acabé cayendo de cara y golpeándome con el duro y a la vez tan simpático asfalto.
– ¡Santo Dios! ¿Qué te has hecho en la cara? - masculló mi madre entre los chillidos propios de un gato apaleado.
– Mamá no metas a Dios en esto
– ¡Pero eso hay que desinfectarlo!
– ¡Antes muerto!
– Tú tranquilo que después de la que te va a caer encima vas a desear haberte rematado.
– Pero un tropiezo lo tiene cualquiera
– Sí, y darse con la cara contra el asfalto y quemártela entera también
– Es algo que está muy de... ¿Moda?
– Mira hijo, con lo listo que puedes ser tú cuando quieres y lo estúpidamente que puedes llegar a comportarte. ¿Te pasa algo?
– Sí, que una de las mayores de las torturas es soportar eso que tú dices que sirve para desinfectar, desvairse por mi cara. Casi prefiero estar muerto.
– Tú lo que eres es un gracioso
– Pues la verdad, es, que si tuvieramos un poco más de humor negro hasta nos reiríamos
– Sí, yo creo que sí.
En fin me voy para arriba
– ¡Quieto David! ¡Tenemos que desinfectarte eso!
Pese a ello no volteé la cara. Seguí andando y me metí en mi habitación cerrando el pestillo. No me dolía el rostro pues el impacto ya se había encargado de entumedecerlo. Sólo y simplemente necesitaba la paz y el sosiego que producía mi cama en mi cuerpo. Encendí la música y entreabrí un libro de Jorge Luis Borges. Qué decir de la sensación que provoca. Sientes las antiguas letras y la fuerza del mundo moverse a tu alrededor. Es la literatura. No tiene palabras para describirla... salvo las propias palabras.
¡No me aguanto! ¿Por qué ?. Cada letra, cada maravillosa palabra ilustrada por este escritor se me clava como una aguja en llamas. Él no es un escritor que intenta aspirar a algo que no llega, que a base de intentar ser profundo aburre y, en su derivado, su escritura no es más que una muestra decadente de algo ya escrito. ¡No puedo ni quiero seguir leyéndolo!. Arrojé el libro fuertemente contra la ventana, sintiendo quizás por un momento un poco de pena pues ante todo yo guardo una gran vehemencia hacia todos los escritores pero, el dolor y la decepción para conmigo mismo es mayor.
Fue entonces, entre toda esa capa de congoja y tristeza, abrí mi propio libro dulce y amargo, como ya dijo Juan Ramón Jiménez. Mi diario, mi lugar íntimo. Mi vida y, por desgracia, mi único partícipe.
Querido Diario y, en ocasiones no tan querido:
En verdad espero que te halague que haya decidido llamarte diario pues, como tú ya sabrás, sólo eres una libreta derruida que ya no me sirve en el resto de mis asignaturas. Así, eres un papel vacío, un recipiente y yo, como buen escritor que soy (algo que te repitiré mucho pues, quizás asi logre convencernos mutuamente) pienso llenar el recipiente que constituyen las hojas con recuerdos vívidos e inmortalizarme.
Antes de nada, y más bien por educación veo adecuado que me presente. Mi nombre es David, y tengo actualmente 17 años. Por desgracia nací mientras estaba instaurado el sistema educativo actual y, gracias a ello mi cultura puede no ser la de mis padres. Pese a ello, sí que me considero una persona culta, que encuentra la belleza en las pequeñas cosas y sabe apreciar el dulce sabor de las letras, de las composiciones y de, en general, los sinsabores de la vida.... salvo de la pintura claro está. Odio la pintura mas la respeto. Respeto a sus pintores pero no me siento capaz de interpretar y convertir en emociones algo tan extraño. Qué bien sienta hablar de uno mismo.
En cuanto a físicamente bueno...., supongo que todo lo que escriba aquí sonará a autoconvencimiento, por lo que intentaré ser imparcial. Tengo unos ojos marrones bastante normales, sin gafas aunque posiblemente las necesite, un pelo marrón y liso pero rizado por el final lo que me impide poder controlarlo. Mido 1.74 y la verdad soy un poco bajo para la estatura actual que constituye mi generación. Total, no me siento identificado con ella...
En cuanto a mis gustos supongo que un poco los de todos. Me gusta leer y nadar, relajarme al Sol y dejar que la naturaleza me cuente sus secretos y, poco más. No hay mucho más en mi vida, salvo una serie de defectos que me veo incapaz de nombrar..... y un niño tan herido en sí mismo que no es capaz de comprenderse.
Y es, que, en efecto, estoy solo. Ningún amigo. Por razones de distinta índole y motivos que desconozco he ido viendo como poco a poco todo resquicio de amistad ha sido sustituido y ahora no queda nada.... absolutamente nada. Bueno... quizás no quede de amistad, pero sí la obsesión imperante con el amor. ¡Ya sé que es absurdo pero eso no me convence!. Irene.... la única chica por la que he sentido algo y por la que, tantísimos textos leídos con anterioridad cobraron sentido. Es la única cuya aprobación en mis textos de verdad significa algo para mí, más allá que una mera opinión. Lástima que jamás me haya querido y, en secreto, se burle de mí. Sé que escribe y lo hace muy bien... más de lo que yo seré capaz nunca. Mi moral está por los suelos.
En cuanto a mis padres... bueno, no sé qué decir. Me es un poco irrelevante en mi vida la involucración personal de ellos. Nunca nos hemos querido mucho. Yo he cumplido el papel de hijo como he podido y ella el de mi madre pues, eso sí, tendré todos mis estudios pagados. A cambio mi madre no depositó nada de amor en mí nunca. A mi padre no lo conozco ni pienso conocerlo nunca y, por el lado de mi madre, posiblemente hubiera abortado sino fuera por la presión que ciñeron mis difuntos abuelos... que en paz descansen.
Siguiendo hablando de mí, que para eso soy el protagonista de mi diario, quisiera hacer constancia de lo que se dedican mis tardes. No, no es bajo el flujo de la lectura como ya muchos se temían.
Y es bajo el anonimato que me proporciona internet donde más contacto he hecho. Generalmente la gente por ahí es falsa, y como muchos psicólogos han relatado ya, tienden a crearse el perfil de personas que no son para llevar a cabo los deseos que en la realidad no han podido trascender. Yo, los primeros días tengo que admitir que sí que me comporté así pero a medida que ha ido avanzando el tiempo y con ello el número de gente que he conocido, ha ido aumentando m sinceridad por internet hasta el punto en el que puedo admitir sin duda alguna que mi mejor amigo es TX45. Mi nombre por dicho chat es 4567. Al principio tuvimos una charla desinteresada y bastante banal donde nadie entró a tratar ningún tema pues, sinceramente no esperaba volver a ver a esa persona en mi vida... pero, por caprichos del destino acabamos encontrándonos. Desde entonces y sin falta nos conectamos a las 5 P.M y charlamos un rato de forma que, todos mis miedos y todos los suyos han sido traspasados y, internauta o no, quiero a esa persona. Por desgracia hoy el incidente de Irene me ha entretenido demasiado y no pude llegar a nuestra charla diaria. Espero que no se haya enfadado y que mañana sea otro día.
– ¡David!
– ¿Qué?
– A la cama que ya es muy tarde
– Pero si ya estoy dormido
– ¿Pero qué dices?
– Estás hablando con un sonámbulo.
Y, con dicha burla entre los labios, me dormí en un sueño donde ni hubo imágenes ni palabras... sólo letras.

Comentarios

  • Media, Verónica.Media, Verónica. Anónimo s.XI
    editado octubre 2008
    Sinceramente, quedé absolutamente embelezada con tu relato. Y me siento más que identificada. Creo que al escribir, uno buscar satisfecerse a sí mismo estando conforme con lo que pudo lograr, pero al mismo tiempo busca hacer que los demás lean lo que uno escribe no sólo por distracción, sino que se puedan hallar a sí mimos en los textos. Y, en mi caso, y si ese es también tu objetivo, lo lograste. Me sentí muy identificada; es más, podría decirte que en un momento pensé que eras un testigo que relataba mi propia historia, aunque el protagonista llevaba un nombre diferente al mio, y un sexo también distinto. Además, estamos hablando de un adolescente de 17 años, que no sé si actualmente es tu edad o no, pero yo soy una adolescente de 18 años que intenta entrar en un mundo casi mágico como lo es el de la literatura, y que de verdad desea hacerlo. Es por esto que cada opinión que provenga de alguien más que nosotros mismos, ayuda mucho, sea un crítica constructiva o una mala, siempre ayuda.
    Si querés mi opinión, te digo que escribís muy bien. Lográs que uno se "enganche" y viva la historia como si fuera propia, por lo menos eso me pasó. No veo el porqué de tu estado de ánimo, si tenés todas las herramientas para estar satisfecho de vos mismo y sentirte cada vez mejor, cumpliendo con tus espectativas. No te olvides que la música y la literatura, al igual que el amor, logran cosas impensables en una persona, maravillosas. Aprovechá ese don que tenés, que no es algo tan habitual; cualquiera escribe, pero no cualquiera logra lo que lograste vos.
    Espero poder leer algo más de tu creación.
    Y.. Felicitaciones!
    Un beso.
    July-
  • GadesGades Garcilaso de la Vega XVI
    editado octubre 2008
    Aumatersu, pides al menos una palabra bonita o una lógica en su defecto. Pero a mi entender lo has puesto muy difícil.

    Tu texto daría pie a muchos debates sobre muchos temas, pues está cargadito, muy cargadito. Podemos empezar debatiendo el tema de enfrentarse a las páginas en blanco, de tener o no tener algo que decir como escritor, de si somos auténticos o escribimos imitando a otros escritores, de los ssentimientos que somos o no capaces de plasmar en el papel, de los delirios que parecen terminar siendo esas cosas que imaginamos y trasladamos al final, de si la vida es fácil o dificil, del amor su existencia o su naturaleza (por dios que no vuelva a aparecer Freud)... mil cosas, mil temas Aumatersu. En ese sentido vale, pero... Veo tu texto demasiado embrollado, creo que necesitas organización, esquematizar y seguir el esquema, pues a mí personalmente me costó a lo largo del escrito.

    Por otro lado, tengo la impresión de que vas a seguir contándonos la historia de "tu personaje". Adelante, pero no intentes meter en un solo texto todo lo que se mueve por tu cabeza.

    Un saludo.
  • AumatersuAumatersu Anónimo s.XI
    editado octubre 2008
    July te agradezco tu crítica, gracias, de verdad.

    Gades... tienes razón, está súper cargado. Gracias.... intentaré reeditar estos dos capítulos de modo que sean más amenos y no ahogar al lector. De verdad, me ha gustado tu opinión porque veo que has sabido entender mi texto y, en cierta manera, también te has ahogado.

    Un saludo, gracias.
  • GadesGades Garcilaso de la Vega XVI
    editado octubre 2008
    Bueno, espero no ahogarme del todo pues quisiera que me quedase aire para leerte en tu próxima aportación.
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