alardeando de rompedores de sueños,
traen consigo el fusil de la melancolía
y prometen ganar la batalla.
Ya se oyen cual cascos de caballería
los ecos de sus triunfales clarines.
Le acompañan rayos que rajan los cielos
mostrando cuán destructivas son sus mañas.
¿Cómo defenderse de ellos
sin otro escudo que el alma vencida?
Mucho me temo que este soldado del amor,
sucumba en la desigual batalla
poniendo a los pies de la muerte,
un corazón agotado de tanto amar
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Saludos