Hablando con mí sombra
¿Cómo pasar por la vida sin hacerle un simple guiño a mi sombra? Tú, sombra que me acompañas a todas partes, tú que te arrastras para seguirme, tú que caminas a mi paso y descansas conmigo, tú que fuiste fiel compañera de mis juegos cuando solo era un niño ¿Cómo no hacerte ahora que soy mayor, un guiño? Yo te lo hago agradecido porque me acuerdo de ti, de las carreras que echamos juntos, de cuando me escondía para que tú no supieras de mí ¿Te acuerdas sombra? Las veces que intenté pisarte y nunca lo logré.
Un día cuando más lucía el Sol, decidí que te perdería y hasta que mis piernas aguantaron, no dejé correr, ni de mirar atrás y tu siempre me seguías, cuando no pude más, me caí rendido bajo un frondoso cerezo y abrí los ojos sorprendido de que no estabas allí, no sabes cuánto me alegré de haberlo conseguido, pero no tardé en sentir la nostalgia de haberte perdido. La grande sombra del cerezo te había engullido y se quedó inmóvil en torno a mí, no acerté a comprender porque no podía ver mi sombra y veía la del árbol aquel. Tumbado sobre la hierba fresca de aquel prado que ya no existe, un buen rato pensando en ti me tuviste y de lo poco que podía entender por mi corta edad, no sin darle muchas vueltas a tu compañía, no pude evitar pensar que eras mi mejor amiga, la que nunca me dejaba atrás, la que en todo me imitaba y en silencio caminaba siguiendo siempre mis pasos a cualquier lugar.
Yo hablaba contigo, sombra, sabiendo que no me ibas a contestar, asó no me sentía solo en aquellos hermosos días de sol, que solo existían cuando yo era un niño y tu mi mejor amiga, las cosas como son… Aquellos días distan mucho de hoy, allá lejos, en un tiempo que no volverá, quedó el niño y quedó su sombra, quedaron sus sueños, en aquellos amaneceres quedó mi amiga y yo me traje unos recuerdos, que repasándolos hoy, no puedo evitar el sentimiento de haber perdido una amiga, que aunque sigue aquí todavía, es como si no existiera, pues con ella perdí al niño, ojalá no lo perdiera, ya que al hacerse mayor, una sombra la tiene cualquiera y solo te acuerdas de ella cuando te falta el Sol y no es de la sombra de quien te acuerdas, sino de que el tiempo se pone peor y puede que llueva… Es el tiempo el que te importa.
Hoy querida sombra, me escondo detrás de la pantalla de este ordenador, para seguir hablando contigo, pues ya no tengo el valor de hablarte por la calle como lo hacía antaño y que conste que por mí no es, sino por tanto loco suelto, que pueden llegar a creer, que por hablar con mi sombra, el que está loco soy yo. Y yo te pregunto ahora ¿Qué diferencia hay en hablarte a ti y quererte, o hablar con sombras hechas letras que aparecen en mi pantalla para hacerme sentir bien? Como tú lo hacías antes con tu compañía proyectada por el Sol, lo hacen hoy estos escritos, que aunque no sepas de quien son, para mí acaban siendo esas sombras amigas, que quieres que aparezcan cada día en esta pantalla azul.
Yo sigo siendo el que era, pero hoy las sombras me llegan desde todos los rincones, con acentos, puntos y guiones, que crean en mi ilusiones como las creabas tú ayer, se hacen mis amigas y las quiero, como te quería a ti, con una diferencia, he de aclarar, que estas de hoy te contestan, se enfadan a veces, te rechazan, unas y te aceptan otras, sombras en mi pantalla tan amigas como tú, que se mueven de otra manera, pero llegan a mí como sombras en las que puedo leer y a través de ellas intento, a sus dueños conocer, y si lo consigo, veré detrás de ellos, sombras igual que tú.
Yo creí en ti incluso cuando no había luz y siempre apareciste con el cielo despejado, yo te pido, si algo puedo pedir, sombra que me llegas a través de internet, por este bosque, de sentimientos deshojado, que te incorpores de tus renglones para poder escuchar mi voz y en lugar de hablar yo conmigo, que podamos hablar los dos. Yo siempre hablaré contigo, lo sabes, sin esperar respuesta, a estas alturas y con todo lo vivido, hablar solo no me cuesta, pero mi alma se anima cuando alguien me contesta…
Un abrazo sombra, el hablar contigo, siempre es un placer.
Viejo zorrro
Comentarios
Me ha gustado el cambio de la sombra a las sombras escritas en la pantalla del ordenador, en esta en concreto, azulada. Pero en ese cambio pierdes una cosa: el mimetismo. Tu sombra se mimetiza contigo, tu sombra eres tú. Las sombras de aquí son otras y lejanas, aunque te lleguen o te puedan llegar al alma.
Un abrazo.
No me gusta ser repetitivo, pero recuerda, elijo muy bien de quien aprender, es una virtud que tengo.
Gracias Gades, no sabes cuanto agradezco tus opiniones
Yo, que acabo de entrar en este juego de sombras, me vi muy sorprendida al leer tu texto. Y por mucho tiempo me he venido preguntando cómo escapar de la superficialidad de la sociedad actual.
"Volver a una auténtica filosofía", me dijo un libro de Ortega y Gasset. Y estuve días descifrando qué era eso de "volver a una auténtica filosofía". Darle importancia a las pequeñas grandes cosas de la vida, dejar lo material y disfrutar de lo cotidiano que dejamos tanto de lado, me dije. Sí, eso era lo que me iba a ayudar a seguir las indicaciones de Ortega y Gasset. Y te digo la verdad, Viejo Zorro, tu texto casi que me termina de convencer. Depués de leerlo, ya no podría dejar ir a mi sombra de mi lado. Gracias.
Un abrazo amigo
Muchas gracias, entre todos me queréia hacer escritor y los ecritores soys vosotros.