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Lord Byron

byronabyrona Gonzalo de Berceo s.XIII
editado octubre 2008 en Literatura
Mi nick lo dice todo, mi nick dice, que ha leido a Byron, su vida, y parte de su obra, mi nick comenta que no se cree que solo fuera un vividor sin escrupulos, como dicen algunas biografias, tampoco se cree parte de esa leyenda que comenta que odiaba a las mujeres, por la extraña sensación amor odio que tuvo con su madre. Mi nick, sabe, que gente como Percey Shelly, el marido de la escritora que nos ha deleitado durante años con su obra, Frankenstein, como decia, Percey, consideraba a Byron un gran hombre, un pobre hombre que arrastraba una infancia y juventud traumatica, que le hizo ser distante, orgulloso y con mal carácter, pero a la vez, con un poco, al menos un poco de sensibilidad hacia los que más lo conocían. No fue un santo, no, pero... ¿que diablo puede escribir una carta como esta, a una mujer? Mi nick sabe, que un diablo no puede amar.

"Mi muy querida Caroline,
Si las lágrimas, que usted vio y sabe que no soy aficionado a verter, si la agitación en la cual me separé de usted, agitación que usted debe haber percibido a través de todo este tenso, nerviosísimo proceso, no comenzaron hasta que el momento de dejarle se acercó, si todo lo que he dicho y hecho, y estoy aún preparado para decir y hacer, no han probado suficientemente cuáles son y serán mis sentimientos verdaderos siempre hacia usted, mi amor, no tengo ninguna otra prueba a ofrecer.

Dios sabe que deseo verla feliz, y cuando renuncié a usted, o mejor dicho cuando usted por un sentido del deber a su marido y madre renunció a mí, usted deberá reconocer la verdad de lo que de nuevo prometo y hago voto, que ninguna otra en palabra o hecho ocupará el lugar en mi afecto, que es y será consagrado a usted hasta el fin de mi existencia.

Nunca supe hasta este momento, la locura de mi queridísima y más amada amiga.

No puedo expresarme, éste no es tiempo para palabras, pero encontraré orgullo y un placer melancólico, en el sufrimiento que usted usted misma apenas puede concebir, para usted ponga no conocerlo. Ahora debo salir con el corazón cargado, porque apareciendo esta tarde detendré cualquier historia absurda que los acontecimientos de hoy pudieran originar. Usted piensa ahora que soy frío y severo, y ingenioso -otros pensarán igual, hasta su madre- esa madre a quien debimos sacrificar mucho de hecho, más, mucho más en mi caso, de lo que ella sepa o pueda jamás imaginarse.

"Prometer no amarla"
Ah, Caroline, está más allá de la promesa, pero atribuya todas las concesiones al motivo apropiado y nunca deje de sentir todo que usted ya ha comprobado, y más que puede ser sabido siempre por mi propio corazón, quizás el suyo.

Quiera Dios protegerle, perdonarle y bendecirle, siempre y aún más que siempre

Su tan apegado
BYRON

Comentarios

  • Alois BoergesAlois Boerges Fernando de Rojas s.XV
    editado septiembre 2008
    Como se díce regularmente, la procesión va por dentro, Lord Byron podría aparentar sudureza en la superficie, pero inreriormente era un poeta sensible:
    (Una biografía breve e interesante en:
    http://www.ccgediciones.com/Sala_de_Estar/Biografias/LordByron.htm)


    ACUÉRDATE DE MÍ

    Llora en silencio mi alma solitaria,
    excepto cuando está mi corazón
    unido al tuyo en celestial alianza
    de mutuo suspirar y mutuo amor.

    Es la llama de mi alma cual lumbrera,
    que brilla en el recinto sepulcral:
    casi extinta, invisible, pero eterna...
    ni la muerte la puede aniquilar.

    ¡Acuérdate de mí!... Cerca a mi tumba
    no pases, no, sin darme una oración;
    para mi alma no habrá mayor tortura
    que el saber que olvidaste mi dolor.

    Oye mi última voz. No es un delito
    rogar por los que fueron. Yo jamás
    te pedí nada: al expirar te exijo
    que vengas a mi tumba a sollozar.
    Versión de Enrique Álvarez Bonilla



    ADIÓS

    ¡Adiós! si dicha se concede al hombre
    de una plegaria en premio, ésta tu nombre
    elevará hasta el trono del Señor.
    Promesas, quejas, llanto, fueran vanos;
    más que el lloro, exprimido, ya sangrante,
    de ojos sin luz, tenaz remordimiento
    esta palabra dice... ¡Adiós! ¡Adiós!

    Secos están mis ojos, extinguida
    mi voz, pero al dejarte, de mi vida
    se adueña para siempre un gran dolor.
    Aunque el pesar y la pasión torturan
    mi corazón, quejarse no le es dado...
    Yo sólo sé que en vano hemos amado...
    Sólo puedo sentir... ¡Adiós! adiós.
    Versión de Jorge Isaacs



    AL CUMPLIR MIS 36 AÑOS


    ¡Calma, corazón, ten calma!
    ¿A qué lates, si no abates
    ya ni alegras a otra alma?
    ¿A qué lates?

    Mi vida, verde parral,
    dio ya su fruto y su flor,
    amarillea, otoñal,
    sin amor.

    Más no pongamos mal ceño!
    ¡No pensemos, no pensemos!
    Démonos al alto empeño
    que tenemos.

    Mira: Armas, banderas, campo
    de batalla, y la victoria,
    y Grecia. ¿No vale un lampo
    de esta gloria?

    ¡Despierta! A Hélade no toques,
    Ya Hélade despierta está.
    Invócate a ti. No invoques
    más allá

    Viejo volcán enfriado
    es mi llama; al firmamento
    alza su ardor apagado.
    ¡Ah momento!

    Temor y esperanza mueren.
    Dolor y placer huyeron.
    Ni me curan ni me hieren.
    No son. Fueron.

    ¿A qué vivir, correr suerte,
    si la juventud tu sien
    ya no adorna? He aquí tu
    muerte.

    Y está bien.
    Tras tanta palabra dicha,
    el silencio. Es lo mejor.
    En el silencio ¿no hay dicha?
    y hay valor.

    Lo que tantos han hallado
    buscar ahora para ti:
    una tumba de soldado.
    Y hela aquí.

    Todo cansa todo pasa.
    Una mirada hacia atrás,
    y marchémonos a casa.
    Allí hay paz.

    Versión de Enrique Álvarez Bonilla


    CAMINA BELLA...

    Camina bella, como la noche
    De climas despejados y de cielos estrellados,
    Y todo lo mejor de la oscuridad y de la luz
    Resplandece en su aspecto y en sus ojos,
    Enriquecida así por esa tierna luz
    Que el cielo niega al vulgar día.

    Una sombra de más, un rayo de menos,
    Hubieran mermado la gracia inefable
    Que se agita en cada trenza suya de negro brillo,
    O ilumina suavemente su rostro,
    Donde dulces pensamientos expresan
    Cuán pura, cuán adorable es su morada.

    Y en esa mejilla, y sobre esa frente,
    Son tan suaves, tan tranquilas, y a la vez elocuentes,
    Las sonrisas que vencen, los matices que iluminan
    Y hablan de días vividos con felicidad.
    Una mente en paz con todo,
    ¡Un corazón con inocente amor!
    Versión de F. Maristany


    CANCIÓN DEL CORSARIO


    En su fondo mi alma lleva un tierno secreto
    solitario y perdido, que yace reposado;
    mas a veces, mi pecho al tuyo respondiendo,
    como antes vibra y tiembla de amor, desesperado.
    Ardiendo en lenta llama, eterna pero oculta,
    hay en su centro a modo de fúnebre velón,
    pero su luz parece no haber brillado nunca:
    ni alumbra ni combate mi negra situación.
    ¡No me olvides!... Si un día pasaras por mi tumba,
    tu pensamiento un punto reclina en mí, perdido...
    La pena que mi pecho no arrostrara, la única,
    es pensar que en el tuyo pudiera hallar olvido.
    escucha, locas, tímidas, mis últimas palabras
    -la virtud a los muertos no niega ese favor-;
    dame... cuanto pedí. Dedícame una lágrima,
    ¡la sola recompensa en pago de tu amor!...

    Versión de F. Maristany


    CUANDO NOS SEPARAMOS


    Cuando nos separamos
    en silencio y con lágrimas,
    con el corazón medio roto,
    para apartarnos por años,
    tu mejilla se tornó pálida y fría
    y tu beso aún más frío...
    Aquella hora predijo
    en verdad todo este dolor.
    El rocío de la mañana
    resbaló frío por mi frente
    y fue como un anuncio
    de lo que ahora siento.

    Tus juramentos se han roto
    y tu fama ya es muy frágil;
    cuando escucho tu nombre
    comparto su vergüenza.
    Cuando te nombran delante de mí,
    un toque lúgubre llega a mi oído
    y un estremecimiento me sacude.
    ¿Por qué te quise tanto?
    Aquellos que te conocen bien
    no saben que te conocí:
    Por mucho, mucho tiempo
    habré de arrepentirme de ti
    tan hondamente,
    que no puedo expresarlo.

    En secreto nos encontramos,
    y en silencio me lamento
    de que tu corazón pueda olvidar
    y tu espíritu engañarme.
    Si llegara a encontrarte
    tras largos años,
    ¿cómo habría de saludarte?
    ¡Con silencio y con lágrimas!
    Versión de Arturo Rizzi


    EN UN ÁLBUM

    Sobre la fría losa de una tumba
    un nombre retiene la mirada de los que pasan,
    de igual modo, cuando mires esta página,
    pueda el mío atraer tus ojos y tu pensamiento.

    Y cada vez cada vez que acudas a leer este nombre,
    piensa en mí como se piensa en los muertos;
    e imagina que mi corazón está aquí,
    inhumado e intacto.
    Versión de Arturo Rizzi


    HUBO UN TIEMPO...¿RECUERDAS?

    Hubo un tiempo... ¿recuerdas? su memoria
    Vivirá en nuestro pecho eternamente...
    Ambos sentimos un cariño ardiente;
    El mismo, ¡oh virgen! que me arrastra a ti.

    ¡Ay! desde el día en que por vez primera
    Eterno amor mi labio te ha jurado,
    Y pesares mi vida han desgarrado,
    Pesares que no puedes tú sufrir;

    Desde entonces el triste pensamiento
    De tu olvido falaz en mi agonía:
    Olvido de un amor todo armonía,
    Fugitivo en su yerto corazón.

    Y sin embargo, celestial consuelo
    Llega a inundar mi espíritu agobiado,
    Hoy que tu dulce voz ha despertado
    Recuerdos, ¡ay! de un tiempo que pasó.

    Aunque jamás tu corazón de hielo
    Palpite en mi presencia estremecido,
    Me es grato recordar que no has podido
    Nunca olvidar nuestro primer amor.

    Y si pretendes con tenaz empeño
    Seguir indiferente tu camino...
    Obedece la voz de tu destino
    Que odiarme puedes; olvidarme, no.
    Versión de Arturo Rizzi


    LA DESTRUCCIÓN DE SENAQUERIB

    BAJARON los asirios como al redil el lobo :
    brillaban sus cohortes con el oro y la púrpura ;
    sus lanzas fulguraban como en el mar luceros,
    como en tu onda azul, Galilea escondida.

    Tal las ramas del bosque en el estío verde,
    la hueste y sus banderas traspasó en el ocaso:
    tal las ramas del bosque cuando sopla el otoño,
    yacía marchitada la hueste, al otro día.

    Pues voló entre las ráfagas el Angel de la Muerte
    y tocó con su aliento, pasando, al enemigo:
    los ojos del durmiente fríos, yertos, quedaron,
    palpitó el corazón, quedó inmóvil ya siempre.

    Y allí estaba el corcel, la nariz muy abierta,
    mas ya no respiraba con su aliento de orgullo:
    al jadear, su espuma quedó en el césped, blanca,
    fría como las gotas de las olas bravías.

    Y allí estaba el jinete, contorsionado y pálido,
    con rocío en la frente y herrumbre en la armadura,
    y las tiendas calladas y solas las banderas,
    levantadas las lanzas y el clarín silencioso.

    Y las viudas de Asur con gran voz se lamentan
    y el templo de Baal ve quebrarse sus ídolos,
    y el poder del Gentil, que no abatió la espada,
    al mirarle el Señor se fundió como nieve.

    Versión de Màrie Montand


    LA GACELA SALVAJE

    La gacela salvaje en montes de Judea
    Puede brincar aún, alborozada,
    puede abrevarse en esas aguas vivas
    que en la sagrada tierra brotan siempre;
    puede alzar el pie leve y con ardientes ojos
    mirar, en un transporte de indómita alegría.

    Pies ágiles también y ojos más encendidos
    aquí tuvo Judea en otros tiempos,
    y en el lugar del ya perdido gozo,
    más bellos habitantes hubo un día.
    Ondulan en el Líbano los cedros, mas se fueron
    las hijas de Judea, aun más majestuosas.

    Más bendita la palma de esos llanos
    que de Israel la dispersada estirpe,
    pues echa aquí raíces y se queda,
    graciosa y solitaria:
    ya su suelo natal no deja nunca
    y no podrá vivir en otras tierras.

    Mas nosotros vagamos, agostados,
    para morir muy lejos:
    donde están las cenizas de los padres
    nunca descansarán nuestras cenizas;
    ya ni un solo sillar le queda a nuestro templo
    y en trono de Salem se ha sentado la Burla.

    Versión de Màrie Montand


    LA PARTIDA


    ¡Todo acabó! La vela temblorosa
    se despliega a la brisa del mar,
    y yo dejo esta playa cariñosa
    en donde queda la mujer hermosa,
    ¡ay!, la sola mujer que puedo amar.
    Si pudiera ser hoy lo que antes era,
    y mi frente abatida reclinar
    en ese seno que por mí latiera,
    quizá no abandonara esta ribera
    y a la sola mujer que puedo amar.

    Yo no he visto hace tiempo aquellos ojos
    que fueron mi contento y mi pesar;
    loa amo, a pesar de sus enojos,
    pero abandono Albión, tierra de abrojos,
    y a la sola mujer que puedo amar.
    Y rompiendo las olas de los mares,
    a tierra extraña, patria iré a buscar;
    mas no hallaré consuelo a mis pesares,
    y pensaré desde extranjeros lares
    en la sola mujer que puedo amar.

    Como una viuda tórtola doliente
    mi corazón abandonado está,
    porque en medio de la turba indiferente
    jamás encuentro la mirada ardiente
    de la sola mujer que puedo amar.
    Jamás el infeliz halla consuelo
    ausente del amor y la amistad,
    y yo, proscrito en extranjero suelo,
    remedio no hallaré para mi duelo
    lejos de la mujer que puedo amar.
    Mujeres más hermosas he encontrado,
    mas no han hecho mi seno palpitar,
    que el corazón ya estaba consagrado
    a la fe de otro objeto idolatrado,
    a la sola mujer que puedo amar.
    Adiós, en fin. Oculto en mi retiro,
    en el ausente nadie ha de pensar;
    ni un solo recuerdo, ni un suspiro
    me dará la mujer por quien deliro,
    ¡ay!, la sola mujer que puedo amar.

    Comparando el pasado y el presente,
    el corazón se rompe de pesar,
    pero yo sufro con serena frente
    y mi pecho palpita eternamente
    por la sola mujer que puedo amar.
    Su nombre es un secreto de mi vida
    que el mundo para siempre ignorará,
    y la causa fatal de mi partida
    la sabrá sólo la mujer querida,
    ¡ay!, la sola mujer que puedo amar.

    ¡Adiós!..Quisiera verla... mas me acuerdo
    que todo para siempre va a acabar;
    la patria y el amor, todo lo pierdo...
    pero llevo el dulcísimo recuerdo
    de la sola mujer que puedo amar.
    ¡Todo acabó! La vela temblorosa
    se despliega a la brisa del mar,
    y yo dejo esta playa cariñosa
    en donde queda la mujer hermosa,
    ¡ay!, la sola mujer que puedo amar.

    Versión de Ismael Enrique Arciniegas

    NO VOLVEREMOS A VAGAR

    Así es, no volveremos a vagar
    Tan tarde en la noche,
    Aunque el corazón siga amando
    Y la luna conserve el mismo brillo.

    Pues así como la espada gasta su vaina,
    Y el alma consume el pecho,
    Asimismo el corazón debe detenerse a respirar,
    E incluso el amor debe descansar.

    Aunque la noche fue hecha para amar,
    Y los días vuelven demasiado pronto,
    Aún así no volveremos a vagar
    A la luz de la luna.


    SOL DEL QUE TRISTE VELA...

    ¡Sol del que triste vela,
    astro de cumbre fría,
    cuyos trémulos rayos de la noche
    para mostrar las sombras sólo brillan.
    !Oh, cuánto te asemeja
    de la pasada dicha
    al pálido recuerdo, que del alma
    sólo hace ver la soledad umbría!

    Reflejo de una llama
    oculta o extinguida,
    llena la mente, pero no la enciende;
    vive en el alma, pero no lo anima.
    Descubre cual tú, sombras
    que esmalta o acaricia,
    y como a ti, tan sólo la contempla
    el dolor mudo en férvida vigilia.
  • AyauhAyauh Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado octubre 2008
    Que bella carta y que emotiva!! me ha gustado mucho ésta frase:
    "No puedo expresarme, éste no es tiempo para palabras", definitivamente un romántico.

    Gracias por compartirlo! :)
  • pame_13579pame_13579 Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado octubre 2008
    Gracias por escribirlos todos, aunque ya los he leído, les podré repasar, me encanta Lord Byron, claro que su trágica y extravagante vida lo llevó a escribir esas obras maestras, pero simplemente fascinante y asombroso, gracias byrona! saludos y sigan leyendo a Lord Byron, maestro de palabras

    ciao
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