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Historias del Universo (Saga Dualista).

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  • ExcalfingExcalfing Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado agosto 2015
    La situación se vuelve crítica. Camila y Nahuel se enfrentan a un poderoso Principado junto con varios demonios y ángeles. Para su desgracia sus compañeros están lejos y pueden que estén luchando contra entidades energéticas muy poderosas. Falta muy poco para que lleguen al extraño edificio. (Parte 3)
    Capítulo XXIV: Combate decisivo (Parte 3).

    –¡No! –voceó la entidad y de pronto las grisáceas, casi negras nubes empezaron a lanzar rayos hacia los demonios acabando con unos cuantos y causando que los demás retrocedieran con lentitud al igual que Nahuel y Camila, pero los rayos seguían cayendo liquidando a más seres y a causa de ello empezaron a dispersarse, pero todo era en vano ya que los rayos siempre hallaban su blanco por más rápido que se moviera o apareciera y desapareciera en puntos aleatorios, incluso el Principado tuvo que evadir algunos rayos y cuando intentó eludir el siguiente, el rayo cayó cerca de sus pies provocando que cayera hacia atrás, de espaldas al suelo. Los demonios empezaron a desesperarse cuando vieron que su grupo se iba reduciendo paulatinamente a medida que los extraños rayos eliminaban a sus compañeros uno a uno mientras que Nahuel, asustado por la posibilidad de que uno de esos rayos le cayera encima, intentaba esconderse en algún hueco que había en las montañas de escombros, no obstante un rayo le caía a metros del sitio que él pensaba que sería un buen escondite, por lo que el joven interpretaba que eso era una señal de que se quedara en su lugar; entretanto Camila sólo miraba cómo los demonios eran destrozados por los potentes rayos, ella disfrutaba lo que sus ojos veían, pero sentía una extraña sensación que no la deja deleitarse por el espectáculo que una de las fuerzas naturales más poderosas del planeta le estaba ofreciendo, sensación que la inquietaba sobremanera lo que hacía reflexionar ya que no entendía de donde provenía esa emoción. Quedando una decena de demonios, éstos desaparecieron viendo que no podían contra algo que ni siquiera preveían una vez que lo hicieron los rayos dejaron de caer en la tierra retornando la tranquilidad a Nahuel y a Camila.

    –Uf… Eso sí que fue espeluznante… –declaró Nahuel muy aliviado mientras se secaba el sudor frío de su frente.
    –Espeluznante y raro… No entiendo cómo se originó una tormenta de rayos tan repentinamente. –admitió Camila aún pensativa, ya que para ella era inadmisible que sintiera una sensación que la dejara pensado un buen rato porque siendo Misántropo todo, hasta lo inexplicable o cuya razón estaba más allá de la comprensión humana, tenía un motivo incluso sus propias emociones y las causas que la originaban.
    –Ni yo… no creo que sea el planeta, aún si quisiera defenderse de las entidades, no puede acelerar el tiempo de formación de una tormenta eléctrica de proporciones… catastróficas… –opinó Nahuel con total seguridad en su pensamiento– Pero ésta no es nuestra dimensión, por lo que en ésta realidad puede que las tormentas se originen con mayor rapidez que en nuestra realidad.
    –Dirás tu dimensión. –rectificó Volpi.
    –Camila, por una vez, ¿no podemos estar de acuerdo en algo por más de que tengas alguna opinión diferente? ¿Ser una sola vez en tu vida más tolerable?-
    –¿Y por qué tú no puedes estar una vez de acuerdo con nosotros?
    –Cuando tienen la razón, lo estoy y en ciertos puntos delicados, también, pero siempre tengo una razón para estarlo… aunque a veces no… Aunque cuando Crusiantelli, Zysman, tú o cualquiera de los tuyos tienen la razón a pesar de que a veces expresan sus ideas de forma poco civilizada lo hago… sin embargo, eso no significa que esté de acuerdo, pero quien tiene la razón, tiene la razón.
    –¿Sabías que podrías haber resumido eso en pocas palabras?
    –Sí, pero no soy un buen entendedor…
    –Me lo imagino… aun así me gustas así de culto, de gallardo, de diplomático… –comentó Camila mirando al dualista con un fuerte deseo causado por una intensa lujuriosa.
    –¡No me mires así! –gritó Nahuel–. ¡Y ya que estamos hablando del tema, no me gustó para nada ese intento de violación!
    –¡Vamos! ¡Ya lo dijo ese Principado, tenías el mismo deseo sexual que yo! ¿Qué te cuesta estar veinte minutos con una mujer? ¿A qué le tienes miedo ya que supongo que te en tu cabeza debió haberse memorizado cientos de libros sobre sexo? –interpeló Camila.
    –Eso es igual que la medicina, los libros no te preparan para la afrontar lo que puede llegar a pasar en la vida real ya que no están escritas en un papel… –contestó Nahuel.
    –Pero con la teoría puedes resolver la práctica, ¿o no? –afirmó Volpi.
    –Sí, aunque no quiero hablar de ese tema. –asumió el dualista.
    –Está bien… no destruiré lo que te queda de hombría… –dijo Camila y Nahuel se llevó una de su manos a la cara y comenzó a moverla lentamente de lado a lado– Bueno… a lo que nos compete, ¿dónde se metió ese Principado lanza esferas de viento? –añadió y de inmediato Nahuel dio media vuelta para ver si el ángel estaba en la pila de escombros, pero no estaba.
    –¡Es verdad! ¿Dónde se fue? –aseguró el muchacho–. ¿No será que fue alcanzado por un rayo?
    –Tal vez… aunque pudo desviarlo… –opinó la mujer.
    –Tengo que discrepar… No estoy muy seguro de que pudiera hacer eso… El rayo no es uno de los elementos, capaz que lo eludió, pero no que lo haya desviado… –rebatió Nahuel.
    –Entonces vayamos a buscar a Zysman. Si sobrevivió puede que esté cerca. –sugirió Volpi.
    –¿Acaso no crees que haya sobrevivido? –interrogó Nahuel.
    –Viste que había cientos de entidades energéticas, por lo que no creo que sólo haya tocado para los ángeles que se nos venían encima, y si estaba con Crusiantelli y compañía puede que la emboscada no haya funcionado o funcionó en parte y ahora están en una mejor vida. –respondió Camila.
    –¿Y no puedes percibir a Zysman o Crusiantelli? –cuestionó Nahuel.
    –Claro… pero debido a que estaba pensando hace un rato debo concentrarme, aunque es sólo cuestión de segundos para que… –contestó la mujer y de pronto apareció el Principado a unos pocos metros al oeste, a la mitad de la distancia entre la pila de escombros donde él cayó y los jóvenes.
    –¡Hmph! Pueden que haya sobrevivido a mi ataque, que la suerte les favoreciera haciendo que mis camaradas y mis enemigos por naturaleza no pudieran atacarlos y que hayan eludidos los poderosos rayos, ¡pero no podrán escapar de mi ataque nuevamente, así que preparen sus oraciones! –aseveró el ser y la esfera plateada con piedras preciosas se envolvió en llamas.
    –¡Relájate! No hace falta recurrir a la violencia… Ya viste que la naturaleza está de nuestro lado por lo que te recomendaría que no hagas ningún movimiento ofensivo hacia nosotros. –aseguró la Misántropa y el ser movió su centro hacia arriba y lo bajó con rapidez apuntando hacia la mujer, cuando llegó a la mitad de trayecto, el cetro lanzó una esfera de fuego del mismo tamaño que la del cetro que se dirigió hacia Camila, ésta la esquivo logrando que la esfera siga su curso y apenas toco el suelo estalló haciendo una explosión muy poderosa.

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  • ExcalfingExcalfing Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado agosto 2015
    Ya dentro del extraño edificio, encuentran cosas extrañas y que rompen con todo lo que se sabe sobre los ángeles y los demonios. El grupo se enfrenta a un Espíritu Subordinado y a una Potestad, aunque en el punto más álgido del combate el arcángel Zadkiel y el demonio regente del odio Stelyus intervienen. Los dualistas se enfrentan a un rival que los supera, mientras que los Misántropos batallan contra la entidad que los maldijo. (Parte final)

    Capítulo XXIV: Combate decisivo (Parte final).


    Tras andar un buen tramo por las paredes el demonio dio un nuevo salto hacia los jóvenes y éstos se dispersaron porque sabían que ese movimiento era un ataque, una vez que el ser tocó el piso, los muchachos atacaron al ser. Alejandro trató de lancear directamente al demonio pensando que mientras el ser se recuperaba del salto podría liquidarlo de inmediato, pero la entidad agarró la lanza con una de sus manos y detuvo en seco el ataque del joven, sorprendiendo a éste ya que no imaginaba que un brazo tan débil en aparencia pudiera tener tanta fuerza, rápidamente María dejó su arco a un lado y aprovechó para embestir al ser con sus ninjato, sin embargo el demonio la observó y la joven no pudo moverse literalmente ya que su adversario había utilizado una habilidad mental, sin perder tiempo Nahuel decidió enfrentarse al Subordinado por detrás viendo que éste estaba concentrado en sus amigos corrío hacia su oponente sin emitir ni un grito mientras asía su katana con firmeza con la firme determinación de liquidar al demonio, no obstante éste presintió el movimiento del muchacho por lo que movió la lanza que tenía agarrada, desplazando también a Alejandro porque no soltó su arma en ningún momento debdio a que forcejeó para volver a tener el control sobre su lanza, y el joven golpeó a Nahuel tumbándolo al suelo y soltando su sable al mismo tiempo que Alejandro también se soltó de su arma por culpa del golpe y cayó cerca de su compañero, una vez finalizado el movimiento el demonio tiró la lanza hacia el lado opuesto de donde cayeron los muchachos.

    A todo eso, María recuperó el control sobre su cuerpo y prosiguió con su ataque, pero nuevamente fue interrumpida no con una habilidad mental, sino con una física, la cola de serpiente que tenía el ser detrás de su cabeza aumentó de tamaño, tanto en su largo como en su grosor y se dirigió hacia una de las espadas de maría quitándosela con una inusitada rapidez para luego quitarle la otra arma sin que la muchacha tuviera tiempo para reaccionar y finalmente la cola la atizó tirándola a unos cuantos metros hacia atrás, luego eso la cola regresó a su tamaño original. De inmediato Nahuel se paró y volvió a atacar al demonio utilizando varios golpes energéticos que dieron en el blanco provocando que el demonio retrocediera unos pasos, el muchacho lo estaba haciendo para que sus amigos se recuperaran y continuaran atacando al ser, y si bien María y Alejandro se levantaron y recogieron sus armas con la ayuda de su telequinesia, el Subordinado puso sus brazos hacia delante de modo que quedaran cruzados para después soltar un poderosa onda expansiva que dio de lleno a los muchachos produciendo que dieran una vuelta completa en el aire antes de caer al suelo. En ese instante los dualistas se dieron cuenta que no sería una pelea fácil.

    Entretanto, Camila comenzó a disparar al Belukeh apuntando en la cabeza para eliminarlo rápidamente, pero el ser, antes de empezar la contienda, bajó la visera de su bacinete añadiendo más dificultad a la Misántropa ya que primero tenía que quitarle el casco de alguna manera posible por medio de disparos o con la ayuda de sus compañeros para luego ejecutar el disparo final, aun así la muchacha disparaba para averiguar si una de sus balas le sacaba el casco, pero o la bala rebotaba, se incrustaba en el casco o impactaba en gola, en una de alas o en otra parte del cuerpo ya que la entidad se movía constantemente.

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  • ExcalfingExcalfing Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado agosto 2015
    Conclusión de “Preludio del caos”. Todo parece indicar que se está desarrollando una gigantesca guerra entre los ángeles y los demonios y que lleva desde hace mucho tiempo. Esto ha provocado, de alguna manera aún incomprensible, que los dos bandos de entidades energéticas actúen de forma extraña, en contra de su naturaleza. Pensando que el resultado de todo esto sería la destrucción absoluta del universo, Nahuel tiene una idea para detener la reyerta, aunque es tan demencial como peligrosa. (Parte 1)

    Capítulo Final: A la búsqueda de los aliados menos pensados (Parte 1).


    Como de la nada, como si lo ocurrido en las dos Saltas fuera un truco de magia, la actividad energética se redujo considerablemente volviendo a ser como era antes de la aparición de Beelzebub, Belial y Mefistófeles, en consecuencia el tenso impasse desapareció y la paz volvió a reinar en el ambiente Dualista Panuniversalista del mundo. Mientras tanto, los habitantes de la ciudad de Salta se habían recuperado del todo y a pesar de la tragedia que tuvieron que afrontar al ver las calles varios muertos aplastados por culpa de los vehículos que continuaron marchando sin ser controlados por sus conductores por obvias razones y algunos de ellos también víctimas de ese desfallecimiento general, los salteños decidieron no hacer ninguna investigación sobre lo ocurrido. Aunque había indignación por parte de las familias de los fallecidos ya que querían saber qué fue lo que pasó era imposible averiguarlo, todos se percataron que habían quedados inconscientes de un segundo al otro por lo que nadie podría saber que sucedió en el tiempo en que estaban inconscientes, no obstante, descubrieron que algo o alguien había movido algunos vehículos, árboles y toldos de la plaza Nueve de Julio causando simultáneamente más temor y curiosidad por lo acontecido, pero los salteños se mantuvieron firmes en su decisión grupal y no dejaron que lo sucedido saliera de su ciudad pese a que varios medios de comunicación vecinos y nacionales se interasaron por el tema, sin embargo con perseverancia y mucha astucia, lograron sacárselos de encima. Tras eso la vida de la ciudad continuó como si nada huberia pasado, soportando en el más absoluto y estricto silencio la pérdida de varios seres queridos.

    Y como era de esperarse, Nahuel, Alejandro y María fueron sometidos a un nuevo interrogatorio para que contraran todo lo sucedido, ya que tanto los Hijos del Universo y el alto mando militar dualista querían respuestas sobre su repentina desapareción en el monumento de Güemes y posterior reaparición más de una hora después en, aproximadamente, un kilómetro del monumento. Luego de repetir varias veces que ellos fueron arrastrados por un par de manos oscuras gigantes y de narrar lo que tuvieron que hacer junto con los Misántropos, los interrogadores estaban bastante sorprendidos por lo que contaban los jóvenes, no por el hecho de que tuvieron que unir fuerzas con tres Misántropos y de enfrentarse contra cientos de entidades energéticas, un Principado, un Espíritu Subordinado y una Potestad, sino porque los muchachos habían entrado a una dimensión paralela, cosa que sólo era posible en la literatura o en las ideas del Dualismo Panuniversalista, no obstante, su asombro se acrecentó de manera considerable cuando los Aprendices detallaron su combate contra Zadkiel al tiempo que decían que los Misántropos se habían enfrentado contra su creador, Stelyus. Luego de oír eso los Hijos del Universo y el alto mando militar dualista estaban interesados por el relato hasta tal punto que ya no hacían más preguntas, directamente oían el relato como si fuera un cuento que narra, pero los jóvenes recalcaban que aún faltaba el dato más importante, el que los seres habían dicho que algo estaba a punto de llegar y que podría ser muy peligroso; al enterarse de eso, los interrogadores se asustaron en extremo y se miraron entre sí manteniendo un silencio sepulcral que inquetaba a los jóvenes, finalmente decidieron terminar con el interrogatorio, no obstante, los Aprendices afirmaban que no debía pasar por alto ese dato, pero los Sabios Maestros y los militares desoían a los muchachos sin atender las advertencias que supondría ignorar esa información según los muchachos. Después de insistir varias veces, los Hijos del Universo determinaron que ya había sido suficiente, que ellos no dijeran nada más porque no les interesaba ese dato argumentando que las entidades les habían mentido para asustarlos y les recomendaron que se olvidaran el asunto, por lo que María y Alejandro acataron, pero Nahuel, pese a que aceptó la recomendación, no podía olvidarse del asunto; internamente sentía que las últimas palabras del demonio y el arcángel sumado a su sospechoso e inquietante silencio final antes de que se marcharan, le provocaba un miedo indescriptible, como si el fin del mundo estuviera a punto de llegar y ésta vez no era producto de erróneos cálculos matemáticos cuyos datos procedentes del Libro de las Revelaciones o profecías arcanas sin sentido, era algo muy tangible aunque no había evidencias físicas para demostrarlo salvo la ciudad paralela de Salta convertida en ruinas. Durante los siguientes días, el joven pensaba una y otra vez sobre lo acontecido, buscando una explicación que lo sacara de la incertidumbre en que se había metido, lo que causaba que se desconcentrara en todo lo que hiciera, incluso en la vuelta de su último medio año de clases y en los últimos entrenamientos obligatorios con el Maestro Vidal y Ortiz. Luego de hacer y deshacer numerosas conjeturas y de mucha meditación, Nahuel llegó a una terrible conclusión y decidió actuar para evitar lo que había acabado de razonar.

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  • ExcalfingExcalfing Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado agosto 2015
    Conclusión de “Preludio del caos”. Es una idea irracional. Es completamente inverosímil. Sin embargo, es la única opción que tienen los dualistas panuniversalistas. Nahuel, María y Alejandro deben cumplir una misión sumamente peligrosa: encontrar a los dioses de las religiones antiguas y formar una enorme alianza para defenderse y detener a los ángeles y a los demonios. (Parte 2)
    Capítulo Final: A la búsqueda de los aliados menos pensados (Parte 2).

    El joven la agarró extrañado ya que no tenía la menor idea lo que podría contener, al recibirla observó que en una de sus caras, la que estaba apoyada sobre el Hijo del Universo, estaba escrito con color rojo una frase muy clara: “Top secret”. Esto le daba al muchacho una buena idea de lo que significaba saber su contenido. De inmediato la abrió y encontró una hoja que decía, entre otras cosas, que eran registros fotografías satelitales tomadas por los Ojos del Demiurgo, que pertenecía a la U.D.I.P. y, lo más importante, es que sólo podía verlo el personal autorizado, luego de dar la vuelta a esa hoja el muchacho encontró muchas fotografías satelitales, con la fecha y hora de cuando fueron tomadas, de lugares muy específicos e interesantes: Grecia y Egipto, en las secuencias había grandes puntos energéticos en sitios de gran importancia en la antigüedad y al final había unas cuantas observaciones, pero el joven sólo observaba con mucha atención las fotografías y reconociendo los lugares donde se desarrollaban esos puntos. Pero lo que más le sorprendió Nahuel fue la fecha de las mismas, el 11 de marzo del 2009, solo dos días atrás.
    –Eso es información clasificada, sólo pueden verla los agentes de la delegación argentina de la U.D.I.P. y nosotros. –aseguró Velásquez.
    –Nos llegó ésta mañana y en la última hoja de observación dice que desde el último registro ya no detectó ninguna actividad energética en los lugares en donde había actividad y advertía constantemente que esas actividades no eran comunes –añadió Valdez–. Luego de leer eso decidimos contárselo para saber su opinión.
    –¿Podemos verlo? –preguntó Alejandro.
    –Adelante –asintió Velásquez–. Pero después no pueden decir nada sobre lo que vieron en esa carpeta. –agregó y el resto de los muchachos se agolparon para ver lo que contenía la carpeta.
    –¡Vaya! ¡Eso sí que es una actividad energética! –aseguró efusivamente José María tras ver unas cuantas fotografías.
    –¡Esos niveles son enormes! ¡Más que los pilares energéticos de los ángeles y los demonios! –comentó sorprendida Jessica.
    –¿Tú qué dices Nahuel? –preguntó María.
    –Esto refuerza lo que pensaba… Miren los lugares donde se desarrollan éstas actividades: Atenas, Delfos, el Monte Olimpo, Karnac, Heliópolis, Menfis… y la lista sigue… –contestó pasmado el muchacho.
    –¿Qué significa eso? –interrogó Alejandro.
    –Sitios donde de gran importancia en las mitologías griegas y egipcias, respectivamente. –respondió Nahuel.
    –Ah, entiendo… –dijo Alejandro pero en realidad no entendía ni media palabra de lo que afirmó su amigo.
    –Además esto me da ánimos para desarrollar un plan que tengo, pero es bastante arriesgado. –asumió Nahuel.
    –¿Y cuál es ese plan? –preguntó intrigada Jazmín.
    –Ir a buscar los dioses en sus lugares de origen, de preferencia en sus templos principales. –contestó Nahuel dejando sorprendidos a todos los muchachos, pero los Sabios Maestros no se inmutaron por el comentario porque sabían que el joven diría eso.
    –Pero, Nahuel… estas fotos no demuestra la existencia de esos Ultra-seres. –cuestionó Jessica.
    –Lo sé, aunque más alternativa no tenemos más que guiarnos en un cuento de viejas. A mí tampoco me gusta basarme en algo que ni siquiera sé que existe –comentó Nahuel, luego cerró la carpeta y su rostro adquirió un semblante serio–. Si todos leyeron el libro “Cuento de viejas”, hay un texto que habla sobre estos dioses, ¿no?
    –Sí, yo me acuerdo que un día te dije que leyeras sobre eso. –afirmó José María como si fuera la gran hazaña.
    –Yo también me acuerdo de ese texto. –declaró María.
    –También yo. –expresó Jessica.
    –Bueno, como saben los dioses fueron castigados por el universo debido a que habían interactuado demasiado con los seres humanos quebrando una la famosa “Ley de la No Intervención”, enviando a Yahvé a Kasbeel y compañía para que derrocaran a esos Ultra-seres, y supuestamente lo lograron. Ahora vimos que en dos lugares antiguos donde “reinaban” estos seres están comenzando a desarrollar puntos muy intensos de actividad energética que nunca antes habían visto los de la U.D.I.P. lo que podría significar que, a causa del desequilibrio que está ocurriendo, los dioses antiguos están regresando al planeta pensando que su castigo ya fue cumplido. Y éste es el momento para que resurjan. –afirmó Nahuel.
    –¿Y para qué quieres que vuelvan? Sé que precisamos ayuda, ¿pero no basta con un solo grupo de deidades de un solo sitio? –cuestionó Alejandro.

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  • ExcalfingExcalfing Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado septiembre 2015
    Conclusión de “Preludio del caos”. La gran aventura comienza. Empero, son muchas las dudas. ¿Serán los dioses antiguos como los han descripto los antiguos habitantes del planeta? ¿Serán tanto o más poderosos como uno creería? ¿Serán benevolentes o maléficos cuando los encuentren? ¿Estarán todos “vivos” o algunos han perecido en el transcurso de los siglos? La respuesta las hallarán cuando lleguen a su destino: Grecia. (Parte final)

    Capítulo Final: A la búsqueda de los aliados menos pensados (Parte final).


    Para la noche Nahuel, Alejandro y María ya tenían sus maletas listas, que eran bastantes porque habían colocado prácticamente medio ropero en ellas ya que colocaron ropas para todas las estaciones del año y era necesario ya que pasarían un buen tiempo en el exterior; sólo faltaba guardar las armas que llevarían en la valija especial que se encontraba en el depósito de la Sala Técnica, pero como habían terminado a pocos minutos antes de la cena, decidieron dejar eso para el día siguiente.

    Luego del almuerzo del siguiente día los muchachos sacaron la valija especial del depósito, pero al ver que la misma era grande, más de dos metros de largo y más de medio metro de alto, y que podría resultar engorroso subirla para que ellos pudieran colocar sus armas en una de sus habitaciones o en la Sala Común de los Dormitorios, decidieron dejarla en un lugar de la Sala Técnica que no molestara a los técnicos y ellos traerían sus armas para guardarlas allí mismo y dejar la maleta en ese sitio hasta la mañana siguiente, momento en que tendrían que cargar todo el equipaje para partir hacia el aeropuerto internacional de Ezeiza en Buenos Aires. Tras colocar sus todas sus armas mentales que incluían espadas de todo tipo, un par de lanzas una con hoja de doble fijo, la que comúnmente usaba Alejandro, y otra con hoja para desgarrar, tres arcos de distintos tamaños, una ballesta y algunas pistolas con munición, cerraron la gigantesca maleta con cinco candados candados que se abrían introduciendo un código de tres cifras.

    Después de todo eso los Aprendices se rieron porque debido al color metálico de la valija imagiaron que sería una de esas bombas biológicas en una maleta, y volvieron a la una de las Salas de Entrenamiento Normal para continuar con su última clase. A la noche, los Hijos del Universo y sus amigos organizaron una cena de despedida haciendo un gran banquete para ellos y todos los residentes del Templo, luego de la cena varios muchachos llevaron a Nahuel, María y Alejandro hacia la Sala Común de los Dormitorios para una especie de fiesta de despedida ya que no ellos tres no podían quedarse despiertos hasta muy tarde porque tenían que descansar para el viaje hacia el aeropuerto de mañana, por lo que sus amigos entendieron su situación he hicieron una pequeña fiesta de un par de horas con música a bajo volumen para no molestar a los que se irían a dormir. En esa pequeña fiesta, María, Nahuel y Alejandro le contaban a los suyos que visitarían todos los sitios turísticos que pudieran y que sacarían tantas fotos como le era posible ya que la muchacha tenía una cámara digital que se la regalaron en sus cumpleaños y esa era una gran oportunidad para utilizarla, además de bromear sobre algunas cosas y, obviamente, despedirse de algunos de sus compañeros puesto a que no los verían en la mañana por algún que otro motivo; allí Nahuel se despidió de Hugo Oscar Trujillo y de los Maestros Vidal y Ortiz que fueron a saludar a los muchachos, mientras que María y Alejandro se despedían de media sala más o menos.

    Cerca de la medianoche la fiesta tuvo que terminarse y todo el mundo marchó a sus habitaciones para descansar y en ese momento apareció Sabrina con la tablet completamente configurada, con unas cuantas hojas de carpetas escritas a puño y letra de la mujer con instrucciones precisas de cómo funcionan las funciones más básicas del dispositivo y los libros por lo que Nahuel ayudó a la mujer a cargar los libros para llevarlos a su habitación; después de eso Sabrina le explicó a Nahuel algunas cosas sobre lo que haía escrito por si él no entendía la letra aunque ella tenía una caligrafía perfecta y legible y se despidió del muchacho ya que no sabía si podría hacerlo en la mañana. Finalmente y después de unos minutos Nahuel, Alejandro y María se encontraban en sus camas, pero como estaban tan emocionados por el viaje que se olvidaron por un momento del objetivo del mismo pensando en los paisajes que verían, las ciudades que visitarían y las comidas que degustarían para repentinamente volver a recordar que no sería una travesía de placer sino una de búsqueda de deidades que, hasta el momento, podrían existir. Todo eso provocó que tardaran un tiempo en conciliar el sueño aunque antes de que se dieran cuenta ya estaban roncando.

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  • ExcalfingExcalfing Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado noviembre 2015
    Sigamos con esta historia justo donde terminó.

    Nahuel, María y Alejandro tienen la importante tarea de encontrar y pedir ayuda a todos los dioses de los distintos panteones de las antiguas religiones para defenderse de la inminente guerra entre ángeles y demonios. Su primera escala, Grecia.
    Tierra de pasiones.

    Prólogo: Visiones oníricas.


    Pocas son las personas que conocen el verdadero significado de los sueños y muy pocas sobre su origen. En la antigüedad, los sueños no eran representaciones en la fantasía de sucesos y/o imágenes mientras se duerme, como se sabe ahora, o simple fantasía o algo trivial, eran advertencias de un futuro, cercano o remoto, feliz o trágico, que servían para mantenerse atentos en el presente de modo que los que los tenían modificaran su conducta para mejorar su futuro o bien proseguir en el camino y no caer en una desgracia mayor. Pero muchas de aquellas personas no podían interpretarlas aunque parecieran ser visiones más que claras en ese momento, al despertar tenían muchas dudas sobre su significado y es que el consciente y el inconsciente, como si estuvieran jugando con la persona o cual trampa del destino, son diferentes y “actúan” en distintos momentos de la vida del hombre: mientras que el consiente trabaja cuando el sujeto está despierto, el inconsciente tiene sus dominios en el estado de relajación más absoluta del mismo, el sueño; por lo que pareciera que nunca se encontrarán en un mismo lugar pese a que “conviven” en el mismo espacio físico: la mente.

    Los hombres y mujeres que tenían sueños premonitorios que advertían de un peligro mayor o que querían decir algo que no podían entender conscientemente recurrían a personas que supuestamente conocían sobre ésta clases de sueños algo perturbadores y podrían arrojar algo de luz sobre ellos y dilucidar el misterio. Las respuestas eran diferentes, inconclusas hasta tal punto de ser más inentendibles que el sueño en sí, o bien eran acertijos que brindaban más dudas que certezas, dejando a la persona más confundida y sin saber cómo prevenirse sobre lo que vendrá, o algún que otro, más pensante y lúcido comprendió su significado logrando evitar un destino funesto o fatal, mientras que algunos entendieron el significado pero ya era demasiado tarde y el destino se le presentó, sin resquicios, con total prepotencia sin que se pudiera haber una salida creando con callejón sin salida donde los muros son tan altos que en ese preciso instante cualquier esperanza de huida se destroza en ciento de pedazos y la subyugación es el único camino. Con el tiempo esos sueños dejaron de cobrar importancia porque la razón comenzaba a ganar terreno y como no pueden coexistir la lógica y la fantasía en un mismo sitio, la lógica reemplazó con total eficiencia a la fantasía, relegándola hacia las artes o, en el peor de los casos, a la insania mental humana. Sin embargo, los sueños premonitorios continuaron siendo vigentes en el inconsciente colectivo humano hasta nuestros días ya que una vida sin misterios y sucesos que sólo se explicarían por medio de ideas fantásticas, irrisorias e increíbles no sería una vida.

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  • ExcalfingExcalfing Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado diciembre 2015
    Los muchachos están en territorio griego. Ahora deben llegar al moderno Templo Dualista Panuniversalista de Atenas, pero antes deben encontrarse con el dualista que los conducirá a su destino. (Parte 1)

    Capítulo I: ¡Bienvenidos a Grecia! (Parte 1)


    Después de un poco más de diez horas de vuelo, Nahuel, María y Alejandro finalmente aterrizaron en Grecia, en el aeropuerto internacional Eleftherios Venizelos. Los muchachos se despidieron de su piloto, Pablo Falgas; de inmediato descendieron y recogieron su equipaje para finalmente dirigirse hacia la terminal para encontrar al sujeto que los estaría esperando para llevarlos al Templo Dualista Panuniversalista de Atenas.
    –¡Esto es pesado! ¡¿Dónde están los maleteros cuando uno los necesita?! –criticó Alejandro mientras tiraba un carro donde estaban colocadas las enormes maletas.
    –Llámalos si quieres. Pero recuerda que perdiste cuando sorteamos quién llevaría el equipaje de todos, por lo tanto no deberías quejarte. –admitió Nahuel.
    –Además puede que el hombre que nos va a llevar al Templo Dualista Panunviersalista de Atenas esté cerca, así que en vez de quejarte mantén los ojos abiertos. –aseguró María.
    –¡Claro! ¡Para ti es fácil decirlo! ¡No tienes que tirar de un carro que pesa una tonelada! –replicó Alejandro.
    –¡No seas vago! ¡No es tan pesado! –contestó María.
    –¡¿Ah, no?! ¡¿Por qué no vienes acá y tiras?!
    –No, porque tú tienes que hacerlo.
    –¡Maldita sea!
    –¡Basta ya los dos! ¡Dejen de discutir de una buena vez! –gritó Nahuel exasperado logrando que sus compañeros se callara y que el resto de las personas que estaban cerca de ellos lo miraran con cara rara por un lado por el grito y por el otro el desconocimiento del idioma– Falta que ustedes nos pongan en ridículo frente a todas estas personas. –agregó señalando la multitud que iba y venía observándolos.
    –¡Está bien! No diré nada más. –afirmó Alejandro.
    –Miren chicos, allá hay un grupo de personas que están esperando a que desciendan las que están en ese avión que está llegando. Puede que allí este el hombre que nos está esperando. –aseguró María indicando el numeroso grupo de personas que se encontraba a veinte metros delante de ellos.
    –¿Estás segura? No creo que Velásquez no les dijera a los Hijos del Universo de acá que vendríamos en un avión privado. Es un detalle muy importante como para pasarlo por alto. –cuestionó Nahuel.
    –Con mirar no perdemos nada. –aseguró Alejandro.
    –Es verdad, vayamos a ver. –dijo Nahuel y los jóvenes se dirigieron al grupo de personas.

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  • ExcalfingExcalfing Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado diciembre 2015
    Con la ayuda de Silecio, el primo de Alejandro, los muchachos recorren del moderno Templo Dualista Panuniversalista de Atenas. Será la única “visita guiada” que harán por placer ya que las que vendrán no serán por diversión. (Parte final)

    Capítulo I: ¡Bienvenidos a Grecia! (Parte final)


    Al llegar encontrar otra área similar a la de abajo con la excepción de que no había nadie allí, sólo los solitarios bancos de madera. El grupo salió del ascensor para dirigirse hacia la habitación que se encontraba detrás de los ascensores, ellos directamente entraron al sitio porque no había puertas sino que había un arco que indicaba el ingreso; llegaron a otra gran sala con ventanas comunes tanto en la pared de enfrente como la que se ubicaba a la izquierda de los muchachos algunas tapadas con cortinas claras mientras que las que no las tenía atadas a un lado.

    Había muchas mesas largas de madera dura colocadas de manera tal que formaran unas mesas muy largas que poseían muchos asientos y delante de las grandes ventanas tapadas con cortinas carmesí, se hallaba una mesa dispuesta de forma perpendicular en relación a las demás que tenían cinco asientos, en techo se encontraban, además de las luces, unos cuantos ventiladores que estaban encendidos al punto más bajo que podían. A la derecha había una pared que poseía una gran ventana sin vidrio de donde se podía observar varias personas que controlaban unos hornos industriales mientras que otros lavaban unos platos en unos grandes pilas de cocina de acero inoxidable en unas mesadas de mármol blanco y otras cortaban algunos vegetales en una enorme mesa en el centro del recinto.

    Los jóvenes también observaron que había otro acceso al sitio que se ubicaba cerca del otro ascensor, tras ver todo eso los Aprendices se dieron cuenta que eso era un comedor.
    –¿Qué les puedo decir sobre éste lugar…? Hay que ser muy idiota para no darse cuenta… –comentó Silecio.
    –Lo sabemos. –dijo Nahuel.
    –Es el lugar favorito de Alejandro. –afirmó María riéndose un poco.
    –Así que a Alexandro le gusta estar en el comedor… ¡qué raro! Cuando venía aquí prefería jugar todo el tiempo antes que comer… –admitió Silecio.
    –¡Deja de llamarme Alexandro! –gritó Alejandro exasperado–. Además vine aquí una vez y fue hace mucho. Ni siquiera me acordé del vestíbulo, ni del “post-vestíbulo”, el Aula Magna y seguramente el resto del edificio.
    –Pero sí del comedor, ¿o me equivoco? –cuestionó Nahuel.
    –¿Eh? ¿Por qué lo dices? –preguntó confundido el joven.
    –Porque dijiste que no recordabas todo el edificio salvo el comedor… –contestó Nahuel.
    –Es verdad, del comedor te acuerdas. Je, je, je. –declaró María causando que Alejandro se pusiera colorado.
    –N-N-No. Es… es que… que se me olvido. –se excusó el muchacho.
    –¿Cómo se te pudo olvidar si hace no más de un minuto que sabes lo que es éste lugar? –cuestionó Silecio.
    –No me jodas tú también. –Amenazó Alejandro que comenzaba a no gustarle las bromas de sus compañeros.
    –De acuerdo, creo que será mejor que sigamos con el recorrido antes de que nuestro compañero se enfada del todo. –sugirió Nahuel y Silecio condujo a los Aprendices hacía el ascensor para entrar en él e ir al siguiente piso.
    –Una pregunta, Silecio. ¿Todos los pisos tienen dos puntos de acceso? –interrogó María.
    –Sí. Desde el último piso hasta el primero en el subsuelo tienen dos puntos de ingreso, así que ya saben por si se dan cuenta de ese detalle en todos los pisos. –respondió el joven y segundos más tarde el ascensor llegaba a su destino. Rápidamente los muchachos salieron del lugar y se encaminaron hacia la entrada de la siguiente habitación que se hallaba al lado del ascensor.

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  • ExcalfingExcalfing Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado diciembre 2015
    Ya instalados en el Templo Dualista, los muchachos no pierden el tiempo y comienzan con su misión. Es abrumador la cantidad de sitios probables donde pueden hallar algún dios antiguo en la República Helénica, sin embargo, una peculiar exposición de una estatua en la antigua Acrópolis de Atenas parece ser la primera parada. (Parte 1)

    Capítulo II: Comienza la búsqueda. (Parte 1)


    A la hora del almuerzo, los jóvenes se dirigieron hacia el comedor. Se sentaron juntos en una de las esquinas de una mesa luego de buscar su bandeja con comida y antes de que la tocaran con los utensilios, los Hijos del Universo anunciaron la presencia de los dualistas argentinos e hicieron que éstos pasaran al frente de las mesas para que todos los dualistas griegos los vieran al tiempo que los acompañaba Silecio para que les tradujera lo que decían los Sabios Maestros, mayúscula fue la sorpresa de los Aprendices al ver que el resto de los dualistas no parecían prestarles mucha atención, como si les fuera indiferente el hecho de que en su Templo hubiera extranjeros causando un cierto malestar en los muchachos. Acto seguido los muchachos regresaron a sus sillas y comieron completamente desencantados de los dualistas griegos, luego del almuerzo se dirigieron hacia la Sala de Usos Múltiples para bajar la comida con tranquilidad sentados en una de las mesas redondas.
    –¿Qué les pasa? ¿A qué vienen esas caras tristes? –les preguntó Silecio a los Aprendices ya que éstos no podían ocultar su malestar.
    –¿Qué nos pasa? ¿No viste cuanta atención nos prestaron tus compatriotas? –replicó Alejandro con cierta indignación.
    –Algunos hacían que les interesaba, otros miraban hacia todos lados como si los Hijos del Universo dijeran sandeces y otros nos miraban pero no nos veían, como si nosotros fuéramos un abismo, nada interesante que contemplar salvo la oscuridad que emerge desde lo más profundo, donde la vista no puede observar porque la luz no puede llegar hasta el fondo… –comentó María con profunda tristeza.
    –Nunca me había sentido tan indiferente en mi vida… –agregó Nahuel– ¿Son tan antipáticos tus compatriotas?
    –Ja, ja, ja. No, no, no. No piensen mal de ellos, ocurre que al principio, la gran mayoría no parece importarle mucho los extranjeros. Pero al poco tiempo sienten mucho interés y los atenderán con la mayor hospitalidad posible. Es más, dentro de unas horas medio Templo estará encima de ustedes y les molestaran que todos estén preguntando muchas cosas al mismo tiempo. Tanto se van a asquear por la atención que sintieran que se están asfixiando y en ese momento desearán que los traten como al principio, ja, ja, ja. –respondió Silecio con naturalidad.
    –Pues yo opino que deberían por lo menos fingir algo de atención a los extranjeros cuando se los presentan por primera vez así no se sientan tan desolados… –criticó María.
    –Deberían pensar que vienen de otro país, con otra cultura e idioma, lejos de su familia y seres queridos, no es muy agradable que sus anfitriones sean fríos con ellos desde el comienzo. –secundó Alejandro.
    –Para nadie es fácil salir de su tierra natal y vivir un tiempo fuera. El desarraigo es muy fuerte al inicio y puede derivar en un problema mayor como bajarle la autoestima, melancolía extrema, profunda depresión… un segundo… creo que las tres cosas son similares… –afirmó Nahuel causando que sus compañeros se rieran un poco– De cualquier manera solo espero que tus compatriotas no nos maten con tanta atención.
    –Pues… hasta ahora nadie ha muerto, pero sí han cansado a algunos, incluso unos extranjeros se enojaron tanto que utilizaron sus poderes mentales para repeler a mis compatriotas. –aseguró Silecio dejando perplejos a los Aprendices.
    –¡¿Qué?! ¡¿En serio?! –exclamó Nahuel.
    –¡¿De verdad ocurrió lo que dijiste?! –vociferó María con una cara de sorpresa que daba risa, con sus ojos bien abiertos, la boca completamente abierta mientras una de sus manos la ocultaba quedando como una estatua.
    –¡Espero que no sea una de tus bromas! –aseveró Alejandro.

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  • ExcalfingExcalfing Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado diciembre 2015
    La exposición continúa con normalidad. Al parecer los muchachos se equivocaron. No obstante, la gente comienza a actuar de forma extraña y pronto quedan solos en la Acrópolis. ¿Será la señal de un dios antiguo manifestándose? Y si esto es cierto, ¿cuál sería? (Parte final)

    Capítulo II: Comienza la búsqueda. (Parte final)


    Al poco tiempo, varias personas se sentaron delante de la estatua cubierta y a un lado del podio, siendo algunas de éstas el presidente de la República Helénica y parte de su gabinete, unos historiadores expertos y a Xenos Mitroglou con su particular peinado estilo puerto espín, además de destacarse entre los demás porque era el único que no vestía formalmente, llevaba puesto una camisa blanca y, arriba de ésta, un mameluco de tela vaquera, ambas prendas estaban llenas de manchas de pinturas, algunas partes estaban en negro que eran supuestamente quemaduras y en pocas partes había restos de bronce y arcilla, debido a como estaba vestido los dualistas se largaran a reír disimuladamente y de inmediato la exhibición comenzó suscitando que los camarógrafos apuntaran sus cámaras hacia el podio y las luces de las columnas se encendieran dado a que ya era de noche. Luego de unas palabras de presentación, el maestro de ceremonias le cedió el podio al presidente de la nación que dijo unas cuantas palabras y tras ello apareció Xenos Mitroglou subió al mismo para hablar un poco de su obra.

    Estuvo hablando casi media hora causando que los muchachos se durmieran a pesar de que intentaban mantenerse despiertos, el más somnoliento de todos era Silecio que entendía lo decía el artista y le parecía muy aburrido, al tiempo que el resto se dormía a causa del viaje en avión y porque obviamente no entendían ni media letra de lo que Mitroglou articulaba. El único momento en que los cuatros salían de ese estado era cuando el artista, por emoción o, como afirmaba Silecio, por locura, gritaba un poco logrando que los dualistas se despertaran, pero cuando el artista se serenaba, los jóvenes volvían a cabecear por culpa del sueño y así estuvieron durante todo el discurso hasta que en un momento, antes de que Mitroglou terminara de hablar, Silecio despertó a los demás diciéndoles que iba a revelar la estatua de la diosa por lo que pusieron sus ojos encima de la tela roja que cubría al igual que todos los presentes, segundos más tarde Mitroglou, el presidente, las personas de su gabinete y los custodios de la estatura retiraron la tela roja al tiempo que las luces de los tachos que la apuntaban se encendían revelando una estatua de quince metros de alto hecha de bronce que representaba a Atenea.

    Al observarla todos los concurrentes aplaudieron al artista por tan buena reproducción, casi idéntica a la verdadera, los historiadores miraban con completo asombro la exactitud en los detalles de la escultura tanto como Nahuel y Silecio que también sabían cómo era la misma y, en esos segundos, Nahuel recordó una descripción que hizo un historiador en el siglo XIII antes de su destrucción, además de ser la única en el mundo por el momento que contaba los detalles de la misma, por lo que el joven se sorprendió que los detalles coincidieran: el ropaje le caía a hasta los pies y llevaba un cinturón, en su pecho tenía una coraza con la cabeza de Medusa, su cuello estaba descubierto y era largo, tenía marcadas las venas y sus formas eran ágiles y muy bien articuladas sobre la cabeza, donde tenía el casco levantado hasta la frente para que se le pudiera ver el impasible y severo rostro, llevaba una cimera de pelo de caballo. Su cabello estaba atado por detrás mientras que algunos bucles se escapaban por debajo del casco permitiendo ver un poco sus trenzas, en su mano izquierda llevaba un escudo que tenía labrado algunas escenas que, en ese momento, Nahuel no recordaba que tenía el escudo de la original pero pudo identificar a la distancia, unos centauros y eso era todo lo que pudo observar con cierta claridad, en la otra mano asía su lanza, ligeramente inclinada hacia el frente cuya hoja era dorada y brilla con intensidad gracias a las luces. Tras los aplausos los historiadores se acercaron al podio y dijeron algo que causó risa en el público y en Silecio, por lo que los Aprendices le preguntaron que había dicho a lo que el joven tradujo que “la estatua no había sido destruida, sino que Mitroglou la tenía escondida” causando que los Aprendices se rieran un poco. Seguidamente unas personas más hablaron y el maestro de ceremonias dio por finalizado la exhibición y, los que querían, podrían acercarse a la estatua para sacarle fotografías, acto seguido las personas se levantaron de sus asientos y se acercaron a la majestuosa escultura al tiempo que algunos camarógrafos y periodistas se dirigían hacia el presidente, los historiadores o a Xenos Mitroglou para entrevistarlos mientras que los demás guardaban las cámaras y los trípodes.

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  • ExcalfingExcalfing Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado enero 2016
    No muy convencida con lo que ha escuchado, Atenea le pide a Nahuel que, junto a sus amigos, viaje a Creta, mas sin decirle el motivo porque encontrarán allí la respuesta. (Parte 1)

    Capítulo III: Una nueva e increíble habilidad. (Parte 1)


    Luego de regresar al Templo, Nahuel contó la conversación que tuvo con la diosa y que ésta había no sólo asegurado que se uniría a la coalición de dioses, que hasta ese momento sólo había una deidad, también los ayudaría a buscar al resto de sus pares por todo el territorio de la Grecia antigua, comenzando con últimos cinco lugares en donde los Ojos del Demiurgo habían detectado las extrañas actividades energéticas que no se podían clasificar como angelicales o demoníacas. Asimismo también detalló el acertijo que Atenea le había dicho y hacia dónde debían dirigirse después de tres días del encuentro, dejando confundidos a sus compañeros tanto con el tiempo que había que esperar antes de ir a la isla de Creta como con el acertijo por lo que le preguntaron si sabía que significaba a lo que respondió que no quería saber nada de acertijos y dioses por el resto del día y en lo único que quería pensar era en la cena y en la cama.

    Durante la cena, María se quejaba de la ilusión ya que su cámara digital no pudo captar ninguno de los edificios completamente recuperados ni siquiera la suntuosa escultura de la Atenea Partenos a la que le había sacado muchas fotografías y en vez de tener fotografiada la estatua sólo tenía fotos oscuras de la naos en ruinas y algunas columnas del Partenón, lo que acrecentaba la ira de la muchacha. En medio del enojo, la dualista descubrió que su cámara prácticamente no poseía más memoria salvo para dos o tres fotos por lo que, luego de la cena mientras se dirigía hacia su recámara con sus amigos, empezó a borrar las fotos oscuras al tiempo que imprecaba en voz baja. Al llegar a la puerta de su habitación, Silecio se despidió de los jóvenes argentinos y le aseguró a María que conseguiría una memoria portátil para que pueda almacenar las futuras fotografías que tomara sin tener que eliminar las viejas logrando que la joven estuviera un poco más contenta, acto seguido se retiró a su habitación y los Aprendices entraron en la suya para descansar.

    Al día siguiente, mientras desayunaban, un grupito de tres jóvenes, dos mujeres y un hombre, se acercaron a los Aprendices y, con la ayuda de Silecio, tuvieron una pequeña charla que duró unos minutos para luego irse. Al tarde los muchachos tenían encima a medio Templo, tal y como lo había vaticinado el primo de Alejandro, pero el primero en perder la paciencia no fue ni María, ni Nahuel ni Alejandro, fue Silecio, cansado de tener que traducir decenas de frases al mismo tiempo el joven lanzó un grito y puso sus manos hacia adelante separadas aproximadamente a un metro y advirtió, en su idioma natal, que si no hablan en orden les lanzaría su ataque elemental sin clemencia y sin importarle quién sería alcanzado por su ataque, a causa de ello y temiendo que ocurriera lo mismo que con los dualistas japoneses, los griegos se organizaron de modo que hablar uno por uno aguardando el tiempo suficiente para que uno de ellos hablara y para que Silecio hiciera su trabajo de traducción antes de que hablara el siguiente. Así estuvieron los muchachos hasta la hora de la cena donde los dualistas griegos habían saciado su sed de curiosidad y tanto los Aprendices como Silecio finalmente pudieron descansar y tener una cena en paz.

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  • ExcalfingExcalfing Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado enero 2016
    Con relativa facilidad, los muchachos llegan a Creta y pronto alcanzan su destino: Knosos. Todo apunta a un enfrentamiento contra una bestia mítica, ¿pero cuál será: el Minotauro o el padre de éste? (Parte 2)

    Capítulo III: Una nueva e increíble habilidad. (Parte 2)


    Con habilidad, los dualistas se metieron entre el grupo de turistas y lograron pasar por desapercibidos frente a la gente de seguridad y así llegaron al oeste del palacio donde se encontraban tres pozos que servían para depositar las ofrendas y los objetos de culto según Silecio, que recordaba los lugares a medias pero gracias a lo que decían los guías su memoria recordaba con claridad los detalles ya que él también entendía el inglés. Seguidamente accedieron al palacio en donde el rey recibía a las visitas, cerca de allí había una parte reproducida de un muro con pinturas de personas que llevaban ofrendas a lo que Silecio contó que el original estaba en el museo Arqueológico de Heraklion. Debido a que las charlas de los turistas aburrían a los jóvenes, a Silecio únicamente, los otros tres apenas entendían algo del idioma, se apartaron del grupo e iniciaron su propio recorrido turístico, al tiempo que María sacaba su cámara de fotos y fotografía los lugares más emblemáticos, como el Altar de los cuernos, cuyas basas y capiteles eran de color azul oscuro casi negro mientras que el fuste rojo, al ingreso de las cámaras reales, y a otros no tantos como el teatro al aire libre cuyas gradas tenían forma de “L”, una copia del fresco en relieve de un toro bravo en un campo de olivos que se encontraba en reconstruido bastión del oeste del ala norte y a una cámara que rectangular que llamó la atención de Nahuel cuando Silecio comentó que supuestamente era consagrado a la titánide Rea. En casi todas partes, los muchachos encontraban el símbolo de las dobles hachas lo que intuían que ese símbolo era muy importante para la civilización minoica.

    Tras recorrer todo eso, llegaron a la Sala del Trono donde los conocimientos de Silecio terminaban allí.
    –¡Ay! ¡No recuerdo nada de éste lugar! Bueno, a excepción que aquí estaba el rey gran parte del tiempo, a no ser que estuviera en una misión diplomática, en guerra u otras cuestiones fuera del palacio. –admitió el dualista griego.
    –Esa silla de madera al lado de esas especies de bancos de piedra, ¿es el trono? –preguntó María señalando los objetos que situaban delante de un muro y detrás de una valla de seguridad hecha con postes de madera de casi un metro unidos con sogas.
    –Pues creo que sí… no me acuerdo muy bien. Lo único que me acuerdo es que es una reproducción porque la original estaba quemada… –respondió Silecio.
    –¿La sección de fotografía? Hemos perdido casi una hora sacando fotos. No estamos aquí de excursión, tenemos que buscar una criatura mítica. –aseveró Nahuel ya cansado de que María sacara fotos.
    –Sí, ya no quiero ser el modelo. Me sacaron como doscientas fotos, creo que es la primera vez en mi vida que me sacan tantas fotos. –asintió Alejandro.
    –Lo sé, lo sé. Pero quién sabe cuando volveremos aquí… –comentó María.
    –Tal vez más adelante. Aquí hay un supuesto templo dedicado a la titánide Rea, por lo tanto tendríamos que volver en otra ocasión. –aseguró Nahuel.
    –Entonces, ¿qué hacemos ahora? –preguntó Silecio.
    –Pues… habrá que concentrarse y detectar a la criatura, nos será más fácil localizarla de esa manera. –respondió Nahuel.
    –¿Y de qué nos sirve concentrarnos si el Minotauro no es una entidad energética? –cuestionó María.
    –Ciertamente. Pero el Minotauro murió en manos de Teseo, así que es probable que su alma se haya materializado gracias a alguna fuerza misteriosa, quizás por un dios griego o la misma Atenea como parte de una prueba, por lo que podremos percibirlo si nos concentramos de la misma manera que cuando necesitamos detectar ángeles, demonios o simples “fantasmas”. –contestó el joven.
    –Eso si tenemos en cuenta que tanto el Minotauro y Teseo existieron, de lo contrario es lo mismo que nada. –rebatió Alejandro.

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  • ExcalfingExcalfing Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado enero 2016
    Para la sorpresa de Nahuel, la estatuilla de lapislázuli que representa al Minotauro se ha convertido en una de piedra simple. No obstante, pronto se llevará una gran sorpresa. (Parte final)

    Capítulo III: Una nueva e increíble habilidad. (Parte final)


    –¿Por qué lo dices? –interrogó Silecio sin entender la actitud de su amigo.
    –Pues… cuando lo encontré estaba hecho enteramente en lapislázuli… y ahora es un pedrusco… –afirmó el joven.
    –¿Estás seguro? ¿No habrás visto mal allá abajo? –cuestionó María.
    –Tal vez como el lugar era muy oscuro es posible que pareciera que la estatuilla era de ese mineral precioso… –pensó Alejandro.
    –No. Yo lo vi muy bien. Era de color azul como el lapislázuli y… ahora que veo… también tenía brillo propio, aunque tampoco brilla ahora. No sé qué pasó… en todo momento tuve la mochila por lo que es imposible que alguien me la haya cambiado… Incluso tengo adentro de la mochila los objetos que había llevado… –aseguró Nahuel al tiempo que miraba el interior de su mochila para cerciorarse de que era la suya. Pero pese a la explicación sus compañeros no le creían.
    –En fin, ¿para qué la sacaste? Sé que tiene la forma de un Minotauro con muchos detalles. Pareciera ser uno real en tamaño miniatura. ¿Pero tiene algún significado para nosotros? –interrogó Alejandro mientras María, Silecio y él observaban los finos detalles de la escultura.
    –Aunque les parezca extraño, esto era lo que percibía allí abajo. Iba caminando por el pasillo en dirección hacia el oeste, doblé un par de veces hacia la izquierda y llegué a un callejón sin salida. En ese sitio encontré la estatuilla que se ubicaba justo en el lugar donde procedía la supuesta entidad, cuando la levanté dejé de presentir esa presencia y me la llevé. –contó Nahuel.
    –¿Y nada te atacó u ocurrió algo cuando desplazaste la escultura? –preguntó Alejandro sin quitarle la vista a la imagen del monstruo porque tanto él, como los demás, habían quedados impactados por la increíble precisión de los detalles que poseía.
    –Bueno… en realidad algo ocurrió –asintió Nahuel–. Antes de que la metiera en mi mochila, mientras todavía era de lapislázuli lo crean o no, vi que unas especies de nubes iban con lentitud de un lado a otro dentro de la imagen, como si algo estuviera adentro dentro… u creo que eso le daba el brillo a la imagen.
    –De acuerdo, supongamos que tienes razón, ¿qué crees que pudiera ser esas extrañas “nubes? –interpeló Silecio apartando su mirada de la estatua para dirigirla a Nahuel.
    –¿Qué parte de todo lo que dije no me creíste? ¿Qué la estatuilla fuera de lapislázuli o que brillara o que hubiera algo adentro de la misma? –replicó el muchacho un poco cansado de que no le creyeran.
    –Pues… casi en todo. Me cuesta creer que en cuestión de unas horas un mineral precioso se convierta en roca… aunque pensándolo mejor, nosotros estamos en busca de los dioses antiguos que pueden hacer cualquier cosa con nuestras mentes así que es probable que esa estatua fuera de otro material y alguno de ellos lo convirtió en piedra pero también es probable que todo fuera una ilusión… –declaró Silecio.
    –¿O sea que nos fuimos de Knossos por esto? –preguntó María señalando a la estatuilla.

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  • ExcalfingExcalfing Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado enero 2016
    La “Materialización Psíquica” es una habilidad poco convencional del Dualismo Panuniversalista y ha quedado en el olvido. Sólo un hombre pudo dominarla en el siglo XIX. Sin embargo, como la nueva habilidad de Nahuel fue “despertada” por la intervención divina de Atenea, aparentemente, el muchacho desconoce si puede controlar al Minotauro que logra materializar. Deberá hallar la manera de entrenarlo para evitar que se convierta en un peligro para él y sus amigos, sin descuidar su principal misión. (Parte 1)

    Capítulo IV: Una escapada al Oráculo de Delfos (Parte 1).


    Mientras sacaban los trozos de mesas y sillas, los cuatros dualistas comprendieron las palabras de Atenea, la nueva habilidad oculta de Nahuel era lo que el muchacho necesitaba dominar para controlar no sólo al Minotauro, también a las criaturas mitológicas que él podría llegar a encontrar en estatuillas similares a la del monstruo de Creta y debido a eso la búsqueda se bifurcó: ahora los muchachos no sólo tenían que encontrar a los dioses, también a los monstruos de la mitología griega, duplicando el riesgo puesto a que Nahuel y Silecio sabían que son bastantes y la gran mayoría no eran para nada amigables, por lo que si el muchacho lograba materializar una de éstas era probable que los atacara, para evitar eso había que dominar tanto la técnica mental como a las bestias que se sumarían a su arsenal mitológico. No obstante, la búsqueda de los jóvenes entraría en un punto muerto muy largo, no supieron nada ni de la diosa Atenea ni de actividades energéticas extrañas durante un mes, sin embargo ni los Aprendices argentinos y los dualistas griegos se percataron del paso del tiempo. De hecho, María, Nahuel y Alejandro se concentraban en lo suyo.

    Durante ese mes ocurrieron muchas cosas que nada tenían que ver con la búsqueda o en una mínima parte. Silecio, interesado por la habilidad mental de Nahuel y viendo la importancia de la misma en la búsqueda de los antiguos dioses griegos, buscó información sobre el primer dualista que poseía esa técnica mental hasta que el dualista argentino descubrió que también la poseía y cuando encontró suficiente, se la mostró a Nahuel. Egbert Heller Oehler proveniente de un poblado del suroeste de Austria fue el primero en poseer y dominar la “Materialización Psíquica”. Descubrió que podía materializar objetos y animales con conductas propias de su especie cuando tenía 32 años de edad en 1836, justo cuando la gresca entre los Dualistas Panuniversalistas y los Misántropos Oscuros estaba en su punto más álgido.

    Pese a que su habilidad no impresionó mucho a los Misántropos como para amedrentarlos, demostró que dicha técnica fue de gran ayuda para los dualistas en algunas de las “escaramuzas” entre las dos facciones y que tenía un gran potencial si más dualistas pudieran aprenderla a usarla y la mejoraran hasta niveles más que superiores como para crear un ejército humano mental para defenderse de los Misántropos y, más adelante, de los ángeles y demonios, sin embargo, nadie más que Oehler tenía y dominaba esa técnica por más que los demás entrenaran con ahínco y hasta el cansancio; para 1839, cuando los Dualistas y los Misántropos acordaron una tregua que perdura hasta el presente, los planes para hacer un grupo de dualistas que pudiera crear un gran ejército sin lamentar pérdidas humanas verdaderas se mermaban cada vez más y más, hasta que años más tarde se perdió el interés en esa habilidad ya que más dualistas comenzaban a controlar otras habilidades mentales más comunes como la telequinesia y los golpes energéticos, sin embargo Oehler siguió buscando la forma para que más adeptos al dualismo panuniversalistas lograran aprender y dominar su inherente habilidad, pero pese a todos sus esfuerzos los resultados seguían siendo negativos y murió luego de una larga jornada de entrenamiento en 1847, cuando apenas había cumplido 54 años de vida.

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    editado enero 2016
    Al tiempo que Nahuel intenta averiguar si tiene el control absoluto del Minotauro, él y sus amigos viajan hacia el Oráculo de Delfos. Antiguamente mucha gente peregrinaba hacia allí en busca de respuestas; es posible que en ese lugar ellos también encuentren algunas. (Parte final)

    Capítulo IV: Una escapada al Oráculo de Delfos (Parte final).


    A la mañana siguiente los jóvenes partieron hacia el Oráculo de Delfos viajando en un automóvil conducido por Silecio sin antes poner en su baúl algunas espadas que los dualistas argentinos había traído además de un par que Silecio había escogido de una de las S.E.N.s sin que nadie se diera cuenta. Lo que María y Alejandro pensaban que sería un viaje común y corriente se convirtió en una clase de mitología por parte de Nahuel ya que quería que sus amigos supieran algo en vez de andar preguntando cada vez que surgía algo referido a la mitología y como sabía que ellos no leerían ninguno de los libros de su tablet decidió que cada vez que tenía una oportunidad para enseñarles algo, como esas dos horas de viaje hacia el Oráculo de Delfos, lo haría y sin dar tregua. Para Alejandro y María fueron más de dos horas y media de tortura aunque Nahuel logró su objetivo, tanto insistir y repetir los conceptos y mitos una y otra vez hizo que sus amigos recordaran casi todo lo que había dicho. Finalmente, luego de estacionar el automóvil, los dualistas se dirigieron hacia las ruinas del Oráculo de Delfos.
    –¿Ahora qué hacemos? –preguntó Alejandro.
    –Como hay varios edificios y ruinas que revisar, será mejor que nos separemos. –propuso Nahuel.
    –¿No es algo arriesgado? Digo, podríamos toparnos con cualquier peligro. ¿No es mejor ir todos juntos? –opinó María.
    –Esa es una posibilidad, aunque necesitamos explorar todo el Oráculo con rapidez porque tenemos otras dos horas y media de viaje y no me gusta manejar por la noche. –admitió Silecio.
    –Por otro lado todos nosotros sabemos cómo defendernos ante algo sin utilizar las espadas que hemos dejado en el baúl del auto. –aseguró Alejandro.
    –¿Y no levantaremos sospechas en los demás turistas? En el estacionamiento vi que había varios colectivos por lo que encontraremos mucha gente recorriendo las ruinas. –cuestionó María.
    –Mientras que no hagamos nada extraño como mirar fijo a un lugar determinado o hacer movimientos de evasión en frente de ellos no notaran nuestra presencia –aseguró Silecio–. Ellos no podrán ver a las entidades energéticas cuando nos ataquen.
    –Por las dudas nos mantendremos alejados de la vista de los turistas. –declaró Nahuel.
    –¿Y cómo nos separamos? ¿Por grupo o cada uno por su cuenta? –interrogó María.
    –Cada uno por su cuenta, bueno casi por su cuenta. Silecio irá al Tholos que es el santuario de Atenea, Alejandro irá al teatro, tú María irás hacia el tesoro de los atenienses y yo iré a lo poco que queda del templo de Apolo Pitio –organizó Nahuel–. Si ninguno de nosotros encuentra algo nos encontraremos en el sitio donde se ubicaba la copia del Ónfalos casi a la entrada del templo de Apolo.
    –¿Pero no dijiste que el Ónfalos está en el Museo de Delfos? –preguntó Alejandro.
    –Sí, pero esa es una copia. El verdadero se perdió para siempre dado a que estaba bellamente adornado con piedras preciosas. El original se hallaba dentro del templo de Apolo mientras que una copia de mármol se ubicaba a la entrada del recinto. En el lugar donde se encontraba ésta ahora hay una piedra en forma de medio huevo que simboliza la ubicación de la copia Ónfalos. –dijo Nahuel.
    –Donde estaba ubicado el verdadero Ónfalos era supuestamente el centro del mundo en la antigüedad… mejor dicho del mundo antiguo griego. –añadió Silecio.
    –¿Por qué el centro del mundo? –volvió a preguntar Alejandro.
    –Creo que era mucho pedir que se acordaran de todo. –aseguró Nahuel con resignación.
    –Según la leyenda Zeus y Atenea se enzarzaron para determinar el centro del universo. Atenea decía que era Atenas, su ciudad favorita, pero Zeus no estaba conforme con la proposición de su hija por lo que para terminar con ese asunto “el padre de los dioses y de los hombres” mandó a volar un par de águilas desde los dos extremos del Universo y donde éstas se cruzaran sería el centro del universo; la aves se cruzaron en Delfos. El lugar donde estaba el Ónfalos era el sitio exacto, y como ese era el ombligo del mundo, es decir el centro, se sacralizaba ese espacio y se convertía en un centro religioso, de éste modo el Oráculo de Delfos se transformó en el centro religioso más importante de toda Grecia. –dijo María.
    –Al menos María se acordó de algo. –expresó Silecio.
    –Por suerte… Bueno, ya saben dónde buscar. Si se topan con algo que no pueden manejar diríjanse a alguno de los otros lugares donde están el resto de nosotros. –aseveró Nahuel.
    –Ojalá que no me encuentre con las Musas… –confesó Alejandro.
    –¿Y cuál es el problema? Las Musas son pacíficas. –cuestionó María.
    –Y las Musas deberían estar en la fuente de Castalia, y no recuerdo haberte mando allí. –declaró Nahuel.
    –Bueno es verdad lo que ustedes dos dicen, pero no quiero ser el primero en sentir la ira de esas divinidades. –asumió Alejandro y los dualistas se encaminaron hacia sus respectivos sitios.

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  • ExcalfingExcalfing Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado febrero 2016
    Los muchachos se enteran de que cerca de la localidad de Lerna se desarrolla una extraña actividad energética. Creen que es una deidad manifestándose, pero Silecio intuye que se toparán con una criatura mítica. (Parte 1)
    Capítulo V: Recreando un heroico combate (Parte 1).

    Dos días después de que viajaran al Oráculo de Delfos, María Nahuel y Alejandro recibieron el anuncio, por parte de los Hijos del Universo y traducido por Silecio, de que al día siguiente serían ascendidos al rango de Caballero ya que los Hijos del Universo de Argentina habían enviado el informe de los estudios y el comportamiento de los Aprendices además de una autorización que certificaba la ascensión de los mismos, logrando que los jóvenes se llenaran de alegría hasta tal punto que Alejandro, en su euforia, abrazó y besó a los Sabios Maestros aunque ellos se lo tomaron bien, no obstante sus compañeros quedaron algo perplejos ante ese pequeño acto descontrolado y se aliviaron de que a su compañero no le castigaron pero cuando los Hijos del Universo se retiraron, le reprocharon la actitud muy severamente y tras eso continuaron saltando de alegría. La pequeña ceremonia de ascensión fue presenciada por unos pocos dualistas griegos que se congregaron en el Aula Magna, donde se realizó dicha ceremonia.

    La ceremonia en sí no era nada en comparación con la ceremonia de ascensión de un nuevo Hijo del Universo, ya que la segunda requería mucho despliegue en decoración del Aula Magna o donde se realizara la conmemoración, en la difusión de la misma para todos los dualistas del país en que se celebraba dicho acontecimiento se enteraran sin que los no adeptos se no dieran cuenta, en cómo se organizarían para que los invitados y los residentes del Templo Dualista Panuniversalista pudieran entrar en el Aula Magna o en el caso de que la capacidad no bastaba ubicarlos cerca para que vieran la ceremonia sin problemas; en cambio la ceremonia de ascensión de rango no requería de mucha realización porque en general era una conmemoración que se hacía dentro del Templo y quedaba allí nomás pero eso no le quitaba la emoción a los nuevos ascendidos que esperaban ansiosos ese momento ya que únicamente para ellos, como los alumnos que se gradúan de la secundaria. Entre pequeños discursos en griego traducidos al español para que los dualistas argentinos entendieran y las miradas curiosas de los griegos, los Aprendices ascendieron al rango de Soldado o Caballero, aunque ellos no les importó la traducción casi muy literal de los discursos o que alguno de los dualistas griegos no prestaban ni la más mínima atención a la ceremonia manteniendo un cierto respeto porque estaban los Hijos del Universo. María, Nahuel y Alejandro habían alcanzado una de sus metas por lo que ahora podrían meterse de lleno en la búsqueda de los dioses antiguos y las criaturas míticas.

    Sin embargo los tres muchachos siguieron festejando solo por el resto del día para olvidarse un poco de lo el destino les tenía preparado y así quitarse un poco del estrés que estaban comenzando a sufrir y eso que sabían que aún les faltaba mucho camino que recorrer. Esa noche, y justo antes de que los tres dualistas argentinos se fueran a dormir, Silecio apareció y les dijo que tenía malas noticias: había escuchado a los Hijos del Universo de que sospechaban de la prolongada permanencia en el Templo de ellos de los tres, más del tiempo habitual en un intercambio y también intuían que los Hijos del Universo argentinos tenían algo que ver con eso. Esa noticia dejó intranquilos a Nahuel, Alejandro y María provocando que del júbilo de la ascensión pasaran en un segundo a la cruda realidad y a una cuestión que tendrían que confrontar tarde o temprano: cómo seguir estando en el Templo sin que los Hijos del Universo y los habitantes del Templo sospecharan de la permanencia de los jóvenes sin peligrar el verdadero motivo del viaje; de inmediato, Nahuel tuvo una idea y consistía que al día siguiente Silecio lo llevara a una cabina telefónica para que él mismo le hablara con los Hijos del Universo de Argentina con el fin de que hicieran algo, idearan un plan para borrar las sospechas de los Sabios Maestros griegos por lo menos por un tiempo, idea que fue aceptada al unísono por sus compañeros y tras eso Silecio se retiró y los recién ascendidos se pusieron a dormir.

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  • ExcalfingExcalfing Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado febrero 2016
    El grupo llega al lugar donde se desarrolla la actividad energética. No obstante hallan cosas que están fuera de lugar y presienten que algo los está observando en una caverna cercana. (Parte 2)

    Capítulo V: Recreando un heroico combate (Parte 2).


    Minutos más tarde los muchachos llegaron al lugar donde había dicho Silecio por lo que bajaron del vehículo, se pusieron sus corazas, se armaron escogiendo sus armas preferidas, Nahuel la katana, María el arco y flecha, Alejandro una lanza y Silecio, algo indeciso, escogió la otra lanza y una espada. Finalmente Silecio cerró bien las puertas y el baúl del automóvil al tiempo que María observaba hacia el sur, donde todavía presentía la gran entidad desplazándose lentamente entre las verdes elevaciones de tierra, entretanto Nahuel observaba las corazas que llevan los primos y comprobó que tenían el mismo diseño de torsos musculosos, como si fueran esculturas griegas, lo que le causó cierta gracia.
    –Bueno, al parecer tenemos dos estatuas griegas andantes, salvo que les falta un pequeño detalle. –comentó Nahuel.
    –¿A qué te refieres con eso? –preguntó Silecio que no había entendido el comentario de su compañero.
    –No le hagas caso, Silecio. Se está burlando de nuestras corazas. –contestó Alejandro.
    –¿Pero qué tienen de…? ¡Ah! Ja, ja, ja. ¡Ya entendí! –dijo Silecio– ¿Pero qué significa eso de “pequeño detalle”?
    –¿Y tú me lo preguntas? Te contestaré con otra pregunta, ¿qué tienen de particulares las esculturas o imágenes que representan a héroes mitológicos griegos? –afirmó Nahuel.
    –Pues… déjame ver… son atléticos, casi todos tienen una postura combativa, casi todos están desnudos y… –Pensó el dualista por un momento–. ¡Ja, ja, ja, ja, ja! ¡Ahora entiendo! ¡Ja, ja, ja, ja! –agregó largándose a reír.
    –¿Ya terminaron de hacer estupideces? –interrogó Alejandro algo molesto.
    –¿Cuál es el problema, Alejandro? ¿Acaso te sientes aludido por la cuestión del pene pequeño? –replicó Silecio.
    –No. No es por eso. Me molesta que Nahuel se burle de nuestra armadura sólo porque se parece a unas esculturas de varias centurias atrás. Por otro lado éstas corazas son más resistentes de la que él tiene puesta. –aseguró Alejandro indicando la coraza de Nahuel que era lisa, sin ningún detalle.
    –Es que yo soy minimalista. –admitió Nahuel.
    –En fin, dejemos este tema para más adelante, ahora será mejor que nos acerquemos a María que está observando las colinas del sur… –sugirió Silecio.
    –Claro, después veremos cómo recuperaremos sus “pequeños detalles” para que sean estatuas griegas completas… Je, je. –declaró Nahuel causando que Silecio se riera y que Alejandro intentara golpearlo con el asta de su lanza, sin embargo esa acción ofensiva fue detenida por su primo haciendo que el muchacho desistiera de golpear a su amigo al tiempo que Silecio le dijo a Nahuel que se dejara de hacer esa clase de comentarios a lo que el joven aceptó. Seguidamente los tres hombres se acercaron a María.
    –Parece que todavía se mueve… –admitió Alejandro apenas se acercó a su amiga.

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  • ExcalfingExcalfing Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado febrero 2016
    Como si la Hidra no fuera suficiente, los muchachos también se enfrentan a una olvidada criatura mítica. (Parte final)

    Capítulo V: Recreando un heroico combate (Parte final).


    Desde allí apareció un cangrejo azul, uno de los típicos cangrejos del mar Mediterráneo desplazándose velozmente hacia ellos. El tamaño de estos crustáceos suele ser de veintidós a veintitrés centímetros, pero el que veían los dualistas quintuplicaba el tamaño además sus grandes pinzas se abrían y cerraban continuamente orinando un sonido similar a unas castañuelas pero más sordo; una vez que estuvo a unos treinta metros de los muchachos se detuvo y apuntó sus pinzas hacia ellos abriéndolas y cerrándolas como venía haciéndolo.
    –¡Maldita sea! ¡No eres mencionado en versiones posteriores del mito y justo hoy se te ocurre aparecer, Carcinos! –le gritó Nahuel al gigantesco crustáceo.
    –¡¿Qué?! ¡¿Sabes qué es esa cosa?! –preguntó María completamente perpleja.
    –¡¿No me digas que no se lo mencionaste?! –replicó Silecio.
    –Sé quién es… es Carcinos, un cangrejo gigante que habitaba en el lago de Lerna junto con la Hidra. –contestó Nahuel.
    –¡¿Y por qué no dijiste nada sobre él?! –cuestionó Alejandro.
    –Porque su papel en el mito del segundo trabajo de Heracles es completamente secundario y no se mencionan en las versiones que llegaron a la actualidad. En una versión del mito, por orden de la diosa Hera tenía que atacar a los pies de Heracles para que le dificultara su trabajo de aniquilar a la Hidra, pero el héroe terminó aplastándolo, eso es todo lo que se sabe del cangrejo. No se los mencione para no agobiarlos con el estudio de la mitología, además, ya se habrán dado cuenta que la presencia de él o no es muy relevante, sobre todo por la forma en que murió. –respondió Nahuel.
    –Ah, entonces no nos enseñabas todo sobre mitología… –admitió María.
    –Si tuviera que hacerlo, me volvería loco porque es mucho. Incluso yo me olvido de algunos detalles por la cantidad de información que hay, no sólo de la mitología griega también de otras. No nada fácil acordarse de todos los mitos y sus variaciones –confesó Nahuel–. Y después ustedes se quejan que los hago estudiar mucho.
    –Viéndolo de esa manera me doy cuenta que me quejé sin saber que hay mucho más sobre mitología que lo que tú nos cuentas… –expresó Alejandro a modo de disculpas.
    –Sí, me siento un poco culpable por ser algo vaga… –añadió María.
    –Ya habrá tiempo para las disculpas, ahora tenemos que pensar la forma de acabar con el monstruo “heptacéfalo” y el crustáceo gigante. –aseveró Nahuel.
    –¿Y qué hacemos? Estamos completamente rodeados. La única forma de acabar con ellos es atacándolos desde arriba. –cuestionó Silecio ocasionando que Nahuel pensara en algo.
    –Esperen un momento… –dijo Nahuel y rápidamente se tiró al suelo, seguidamente se arrastró cuerpo a tierra hasta llegar al borde de la roca, donde estaba Silecio, y se acomodó para observar hacia la cueva sin que la Hidra se diera cuenta que él había asomado un poco su cabeza. El joven comprobó que la saliente de la entrada de la cueva se podía subir y, dado a que unos pocos metros se hallaba el monstruo se le ocurrió un plan bastante arriesgado, acto seguido retrocedió un poco y se levantó para comunicarle a sus compañeros su plan.
    –Bien, chicos, tengo un plan para acabar con la Hidra, pero necesito que presten atención ya que es muy peligroso aunque si funciona habremos dominado al monstruo. Uno de ustedes y yo nos moveremos rápidamente hacia la roca que está a unos diez metros hacia el sur, la que está en línea recta con ésta que nos está cubriendo, desde allí los que se queden de aquí distraigan a la Hidra junto con el que se desplazó conmigo de modo que yo acabe con Carcinos, una vez hecho esto subiré hacia la saliente de la entrada de la cueva, saltaré sobre la Hidra y le clavaré mi katana en la unión del cuello de la cabeza inmortal y así terminaremos con todo esto. No obstante necesito que actúen con determinación, sé que es una situación difícil y aterradora pero ésta es probablemente que sea la única oportunidad que poseemos para dominar a la Hidra y así poder tenerla para materializarla cuando yo quisiera –explicó el plan el muchacho–. ¿Entendieron o quieren que se los explique de nuevo?
    –No, entendemos. Aunque es muy peligroso, podrías morir si fallas al intentar saltar sobre el lomo de la Hidra, la criatura se daría vuelta y una de sus cabezas te comería o te aplastaría con una de sus patas. –comentó Alejandro.
    –No solo eso, también Carcinos podría aprisionar con sus enormes pinzas y cortarte en dos… –agregó María sumamente preocupada.
    –Es muy peligroso, pero no hay opción. Si no probamos nada las criaturas míticas se cansaran de esperar y nos atacarán sin contemplaciones… –asumió Silecio.

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  • ExcalfingExcalfing Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado febrero 2016
    La búsqueda toma un giro inesperado y al parecer el grupo tiene que dirigirse hacia Chipre. (Parte 1)

    Capítulo VI: Una búsqueda fructífera. (Parte 1)


    Silecio corrió como un loco cuando se enteró de que los Hijos del Universo griegos habían recibido una explicación, por parte de los Hijos del Universo argentinos, sobre la extendida permanencia en el Templo de Nahuel, Alejandro y María, por lo que se apresuró lo más rápido que pudo para contárselo a los tres Caballeros argentinos. Una vez que los encontró les comentó la aclaración que los Sabios Maestros griegos recibieron: ellos tres pertenecían una especie de prueba para crear una fuerza militar dualista investigadora especial con el fin de que un pequeño grupo pudiera averiguar que tramaban los ángeles y los demonios cuando se manifestaban en un punto determinado del globo sin entablar combate y, por una recomendación de la U.D.I.P., decidieron ponerlos a prueba en Grecia para determinar que eran esos puntos extraños de actividad energética de origen desconocido que aparecieron en el país porque temían que se tratara de algo completamente nuevo y, como ellos supuestamente tuvieron cierto éxito en algunas misiones en Argentina, intuyeron que podrían ser útiles para la tarea; en el caso de que cumplieran con resultados satisfactorios la “prueba” tanto los Hijos del Universo argentinos como la cúpula de la U.D.I.P. harían un proyecto para la creación de varios grupos de éstos para futuras tareas de reconocimiento en sitios con actividad energética de índole peligroso antes de enviar un grupo militar a la escena. Por ello María, Alejandro y Nahuel debían quedarse en el Templo Dualista Panuniversalista de Atenas todo el tiempo que sea necesario hasta una nueva orden y que no se debía revelar el verdadero motivo del viaje de los tres argentinos puesto a que no deseaban que el resto de los dualistas se enteraran de ésta nueva idea con el fin de no crear ningún revuelo tras lo acontecido a nivel mundial con los ángeles y demonios hace unos meses atrás, asimismo nadie debía interferir cuando ellos actuaran a no ser que pidieran ayuda debido a que su accionar era, por el momento, de índole secreta hasta nuevo aviso.

    Pese a que los tres Caballeros pensaron que esa excusa era la menos creíble puesto a que ellos aún no habían ido hacia los lugares donde se había desarrollado una de esas actividades energéticas como en los últimos lugares donde ocurrió como Olimpia, Dodona y Esparta, sin embargo tuvieron en cuenta que, por lo ocurrido cerca de Lerna con la Hidra, que fue detectada momentáneamente por los Ojos del Demiurgo, es probable que éstos satélites detectaran a futuro otras actividades de origen desconocido y así se aseguraban su estadía en el Templo, por otro lado eso los dejaría expuesto porque alguien con mucha sagacidad podría darse cuenta de lo que estaban haciendo y empezaría a investigarlos en secreto y el verdadero motivo de su viaje sería revelado, no obstante y tras pensarlo bien, los cuatro dualistas notaron que la excusa podría servir y cómo Silecio les aseguró que los Hijos del Universo griegos los cubrirían cuando aparecieran dudas sobre su permanencia prolongada en el Templo se sintieron aliviados por lo que continuaron con su rutina mientras que Nahuel y Silecio analizaban su próximo destino.

    A los pocos días del enfrentamiento con la Hidra, Nahuel intentó entrenar a la Hidra como lo estaba haciendo con el Minotauro, pero al darse cuenta de que la S.E.N. que utilizaban para entrenar, un gran gimnasio, no poseía la altura suficiente como para que el monstruo pudiera desplazarse con comodidad, supo que sería una empresa imposible entrenar al monstruo porque no podría materializarla allí mismo dado que estaría apretada entre el suelo y el techo del lugar, aparte de que ocultar una criatura de gran tamaño en esa sala era lo mismo que esconder un elefante detrás de una palmera, además de que no podía materializarla en el patio del edificio, en el estacionamiento o en el predio que había detrás del Templo puesto a que media Atenas la vería y causaría gran conmoción.

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  • ExcalfingExcalfing Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado marzo 2016
    Según los antiguos mitos, Afrodita nació de la espuma de mar generada por los mutilados genitales de Urano al caer del mar. Se dice que esto ocurrió en las costas de Chipre. Los dualistas comprenden que se encontrarán con dicha diosa, pero no olvidan que su encuentro puede ser muy peligroso; la promiscuidad de la deidad es tan legendaria como peligrosa. (Parte 2)

    Capítulo VI: Una búsqueda fructífera. (Parte 2)


    Varios minutos después lo muchachos se dirigieron hacia la antesala de las oficinas de los Hijos del Universo con el fin de llegar a la azotea para reunirse con Silecio ya que faltaba muy poco para que se cumplieran los treinta minutos que había dado como plazo el dualista griego.
    –¿Están seguros que no hace falta que llevemos las mochilas? –preguntó María mientras el grupo salía de uno de los ascensores pequeños para luego dirigirse hacia la puerta que los conduciría hacia la azotea.
    –Él dijo que nos reuniríamos en la azotea, no que nos iríamos de aquí desde arriba del Templo. –respondió Alejandro.
    –Por otra parte él no armó su mochila, sea lo que esa que esté tramando no creo que nos vayamos ahora. Más aun sabiendo que dentro de una hora más o menos tendríamos que almorzar. –añadió Nahuel.
    –Puede ser… ¡pero ese maldito primo tuyo no nos quiso decir nada! –criticó María señalando a Alejandro.
    –No es mi culpa que quiera darnos una sorpresa. –expresó Alejandro justo cuando los jóvenes llegaron al frente de la puerta.
    –¿Y qué crees tú, Nahuel? ¿Qué sorpresa puede darnos Silecio? –le preguntó Alejandro.
    –Mmm… en realidad no lo había pensado antes, pero viendo que él quería que nos reuniéramos en la azotea del edificio me dice que él quiere mostrarnos cuál sería el medio de… –contestó Nahuel y de pronto se escuchó el ruido del motor de un helicóptero que se escuchaba cada vez más y más cerca como si la aeronave se aproximara al edificio por lo que los muchachos se dirigieron rápidamente a la terraza del Templo y observaron como un helicóptero estaba acercándose a la edificación para aterrizar en el helipuerto del mismo creando un gran torbellino de polvo por culpa del viento que generaban las hélices lo que impedía a los Caballeros ver quién era el que piloteaba la aeronave o si Silecio estaba dentro de ella, luego de que el helicóptero aterrizar el piloto apagó el motor y cuando las hélices redujeron su movimiento hasta tal punto de detenerse, Nahuel, María y Alejandro se aproximaron a la aeronave para saber si el primo de Alejandro estaba dentro de ella y antes de que pudieran ver por la ventanillas, la puerta de la cabina se abrió y salió el piloto causando que los tres dualistas argentinos se llevaran una gran sorpresa: el piloto no era otra persona más que Silecio.
    –¡Justo a tiempo! ¿No? ¡Pensé que tardaría más tiempo del que les había dicho! –comentó el dualista griego.
    –¡¿Tú sabes manejar helicópteros?! –preguntó María con incredulidad por la sorpresa.
    –Sí, hace un par de años tomé un pequeño curso de manejo de helicópteros para que se pudiera utilizar éste helipuerto y como era muy bueno terminé el curso rápidamente y desde entonces me encargo de hacer las encomiendas aéreas que los Hijos del Universo me dan como llevar algunas armas o equipos a al cuartel del ejército dualista en el monte Taigeto entre otros. –contestó Silecio con normalidad.
    –¡¿Por qué no nos dijiste nada?! –replicó Alejandro sin salir de su sorpresa.

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  • ExcalfingExcalfing Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado marzo 2016
    Investigando por la costa, el grupo encuentra a una mujer inconsciente en la arena. Tras auxiliarla, comienzan las sospechas. Al parecer, la mujer no es lo que aparenta ser. (Parte final)

    Capítulo VI: Una búsqueda fructífera. (Parte final)


    El joven pudo comprobar lo apasionada que estaba la mujer por él dado a la intensidad del beso y la vehemencia con que se movía su lengua chocando con la suya. Acto seguido la señorita lo abrazó ardorosamente y obligó al muchacho que la tocara ocasionando que ella hiciera gemidos al tiempo que Nahuel, muy confundido entre la sorpresa, el nerviosismo, la intranquilidad de su tacto al tocar la suave piel de la mujer ya que la tela de su vestido parecía no existir y sus hormonas alteradas, intentaba recobrar la razón rápidamente antes de que su cuerpo cediera ante el capricho de la misteriosa señorita. Increíblemente el muchacho tuvo una sensación de que lo que estaba viviendo, que para cualquier joven de su edad sería lo más grandioso que le pudo haber pasado en la vida, para él era algo extraño y supo quién podría ser su apasionada compañera, si es que él podría llamarla así.
    –Dime… ¿cómo… te… llamas? –preguntó Nahuel entre besos muy vehementes mientras que él también la besaba intensamente para seguirle la corriente.
    –¿Qué… importancia… tiene… eso? –contestó entre besos la mujer.
    –Lo quiero… saber porque… quiero decir tu nombre… cuando estemos a punto… de estallar de placer…
    –Mmmm…. Eres bastante apasionado… Me gusta eso… pero… lamentablemente… mi familia me puso muchos nombres… y no sé cuál decirte…
    –¿Tienes… un nombre muy largo?
    –Sí… muy largo… –afirmó la señorita en medio de un gemido.
    –¿Y... uno de tus nombres… no será… Afrodita? –preguntó Nahuel logrando que la mujer abriera sus ojos al máximo en clara señal de sorpresa para luego dejar de besarlo y retroceder unos pasos pequeños hacia atrás.
    –Je, je. ¿Afrodita? Je, je… Nunca lo he escuchado –expresó con cierto nerviosismo la señorita.
    –Por poco me haces caer ante tus caprichos, pero gracias al Universo pude pensar ante la presión que me imponías me di cuenta que una mujer tan inquietantemente bella apareciera a las orillas del mar en un lugar donde fue presuntamente el nacimiento de una de las diosas más bellas del panteón griego, mejor dicho la más bella, y ahora se me está insinuando muy explícitamente sólo me da una cosa que pensar y eso es que tú no eres ninguna mortal por más que aparentas ser una –razonó Nahuel obteniendo el silencio de la mujer–. ¡Tú eres la diosa del amor lujurioso, y hasta cierto punto pecaminoso, Afrodita! ¡Nacida de la espuma del mar!
    –Y yo que pensaba que serías igual que el resto de los mortales. –admitió la mujer.
    –¿Eso es un sí o un no? –interrogó Nahuel.
    –Claro que sí… Aunque podríamos seguir con lo que estábamos.
    –Tal vez tenga una mente abierta, pero las relaciones dioses-mortales no son de mi agrado…
    –¿Acaso no te gusto?
    –Por favor… mis nervios están a punto de colapsar…
    –Está bien, je, je… No hay problema.
    –Así que tú eras la causante de la actividad energética que nuestros satélites detectaron…
    –Pues quise manifestarme y no sabía cómo.
    –¿Y sabes porque nosotros estamos aquí?
    –Sí, quieres formar una alianza con muchas deidades antiguas para hacerle frente a los ejércitos de Yahvé y Kasbeel.
    –¿Y aceptarás?

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  • ExcalfingExcalfing Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado marzo 2016
    La búsqueda continúa con lentitud, más de lo que hubieran deseado los muchachos. No obstante, ahora deben dirigirse hacia el este, más allá del estrecho de Gibraltar. Cierto temor les produce viajar más allá de las Columnas de Hércules. (Parte 1)

    Capítulo VII: Más allá de las columnas de Hércules (Parte 1).


    Algunos días después de su regreso, Nahuel y Silecio tuvieron que redactar un informe simbólico para que los Hijos del Universo vieran más o menos cómo era el modus operandi del “grupo de investigación especial” para perpetuar la mentira haciéndola un poco más creíble. Los muchachos tuvieron que trabajar por separado, Nahuel se encargaba de confeccionar el informe omitiendo los sucesos relacionados con las deidades y añadiéndole, en su lugar, hechos relacionados con entidades energéticas como apariciones de ángeles y demonios, tanto sea en grupos o seres aislados en distintos puntos de Pafos, manifestaciones extrañas, fuera de las habituales, materializaciones nunca antes vistas y, como al muchacho no le bastaba todo eso, le agregó supuestos avistamientos de OVNIS para hacer que el viaje había servido para algo, mientras que Silecio se encargaba de la traducción que, además de hacerlo con celeridad y prolijidad, le causó gracia la exageración de ciertos detalles que su compañero le había puesto al informe y gracias a eso pasó un buen rato. Una vez terminados los dos informes se lo llevaron a los Sabios Maestros con el fin de que supieran que había un escrito original en castellano y una copia en griego para que ellos lo entendieran, asimismo Nahuel, ayudado por Silecio, le advirtió que el informe no debía ser conocido por los demás dualistas griegos dado a la naturaleza secreta del grupo de investigación y que él mismo se encargaría de enviarlo a los Hijos del Universo de Argentina ya que era el encargado de hacerlo por cada investigación que realizaran; asimismo pidió que cada vez que una actividad energética de origen extraño era detectada por los Ojos del Demiurgo se le era informada tanto a él como a sus compañeros para que actuaran rápidamente en el sitio donde ocurría esa actividad, a lo que los Hijos del Universo aceptaron. Luego de que los Sabios Maestros leyeran una buena parte del informe en griego les regresaron los escritos a los muchachos, pero Nahuel les dio el escrito en griego ya que para él no le serviría de mucho, tras eso los jóvenes se retiraron de la oficina y cuando estaban en el ascensor festejaron por el éxito de los informes falsos.

    Además de eso, los cuatro dualistas siguieron con su rutina de entrenamiento, pero Silecio no podía encontrar un sitio adecuado para que Nahuel entrenara a la Hidra sin que nadie se percatara de ello, no obstante Nahuel le dijo que desistiera en la búsqueda porque prefirió materializar a la Hidra, o cualquier otra criatura, cuando en verdad lo necesitara ya que el entrenamiento lo único que hacía era que se apartaran de su lado salvaje y precisamente ese lado es el que les deba más efectividad tenían los monstruos en combate, por lo tanto decidió no invocarlas hasta que estuvieran en situaciones muy apremiantes y peligrosas.

    Sin embargo sus compañeros no creían que fuera buena idea puesto a que temían que ese lado salvaje se les revelara y que él no supiera cómo controlarlos y si eso ocurría en medio de un combate contra los ángeles y/o demonios podría perjudicarlos; entendiendo el temor de sus amigos, Nahuel les aclaró que, al ser criaturas materializadas por el accionar de sus pesudo-poderes psíquicos, porque sabía que en parte era gracias a sus facultades mentales y en parte por la ayuda de Atenea, podría controlarlas sin ningún problema y puso como ejemplo el Minotauro que, durante las primeras y posteriores materializaciones también, se comportaba de forma dócil y sólo se enloquecía cuando peleaba de forma amistosa con Silecio porque por un tiempo sabía que no debía lastimarlo, pero con el correr del tiempo su lado salvaje afloraba haciendo que su mente se ofuscara y atacara al dualista panuniversalista como normalmente lo haría con un humano; no obstante ninguno de los tres muchachos entendían la explicación de su compañero por lo que éste tuvo que esmerarse más y tras explicarlo de mil maneras distintas María, Alejandro y Silecio tuvieron que ceder ante la idea de Nahuel porque el joven tenía mucha más convicción en lo que decía que ellos tres juntos, pero con el tiempo esos temores de que los monstruos míticos los atacaran en plena lucha, que el disparo les saliera por la culata, menguaron y no se habló más del asunto.

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  • ExcalfingExcalfing Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado marzo 2016
    Aventurarse más allá del estrecho de Gibraltar puede que no sea una buena idea. En los mitos más antiguos, los dominios de Poseidón concluían al llegar a ese punto; más allá de las columnas de Hércules, el gran mar que rodeaba el mundo tenía otro señor, tal vez más amenazante que el crónida. (Parte final)
    Capítulo VII: Más allá de las columnas de Hércules (Parte final).

    Durante los siguientes dos días los jóvenes la pasaron muy bien y pudieron visitar una parte de Italia y España. Aun así los María, Alejandro y Nahuel pensaron que había algo raro puesto a que ninguno de los cinco dualistas podrían andar con tanta libertad por los dos países europeos ya que Serrano tenía que presentarse a las autoridades para que no tener problemas legales, por lo que en la segunda noche, muy intrigados, le preguntaron a Silecio al respecto. El dualista griego les contó que Serrano tenía muchos conocidos en donde iba a presentarse y que les debían favores, por consiguiente él y ninguno de los jóvenes tendría problemas en los lugares donde irían, más aún en España donde Juan Carlos Serrano es muy conocido. Por otra parte, Serrano trató, siempre que pudo, de investigar para qué querían los muchachos adentrarse en el océano Atlántico, no obstante los jóvenes dualistas contestaban sus preguntas con la misma respuesta: “Cuando lleguemos allá, se lo diremos”, y como esa respuesta le era insuficiente, el dualista español tuvo que interrogar a Silecio obteniendo el mismo resultado. Resignado, Serrano no tuvo más remedio que esperar hasta que llegara al océano Atlántico para saber la verdad.

    Al comenzar el tercer día todos los dualistas tomaron un buen desayuno en un restaurante y de inmediato zarparon hacia su destino. Unas cinco horas después, mientras esperaban a que la embarcación llegara a su destino, María y Alejandro iban de proa o popa y de estribor a babor señalando cada cosa que veían en el mar y en el cielo, emocionados como si fuera la primera vez que viajaban solos en un barco pese a que hace dos días que estaban de viaje, Silecio charlaba con Serrano mientras éste manejaba el barco y Nahuel, en vez de estar mirando la inmensidad y belleza del mar junto con sus dos alocados compañeros, estaba sentado en muy cerca del borde de la proa mirando su tablet. Quería buscar más información sobre el Titán Océano, pero todo lo que encontraba ya lo sabía.
    –¿Qué te pasa, Nahuel? –le preguntó María sentándose al lado del joven–. ¿Estás mareado?
    –No, no. Si no me he mareado antes menos lo estaré ahora. Estoy mirando la información que tengo sobre Océano. –respondió el joven.
    –¿Y por qué lo haces? ¿No te acuerdas nada sobre él? –volvió a preguntar la muchacha.
    –De acordarme me acuerdo, el problema es que no es lo que busco –contestó el joven para luego mirar a su amiga y descubrir que ella tenía su cámara de fotos en su mano–. No me digas que estás de nuevo con tu obsesión de capturar cada cosa que veas…
    –Je, je. No. Sólo saqué unas fotos al barco y a los demás. Cuando lleguemos al estrecho, ahí podré sacar fotos más interesantes.
    –Sólo espero que saques fotos como una persona normal en vez de utilizar el botón de esa cámara como el gatillo de una pistola.
    –¿Por qué me criticas? ¿Ahora no puedo sacar fotos?
    –Sí, pero con moderación. Ya hablamos de eso con Alejandro antes de que empezaras a gritar como loca.
    –Je… je… Es verdad, exagero mucho al sacar tantas fotos. Trataré de moderarme un poco.
    –Ojalá mantengas tu palabra…
    –Admití que tengo una obsesión y que tengo ganas de cambiar mi conducta, por lo que fui sincera. Ergo voy a hacerlo.
    –Mmm… Está bien. Te creo.
    –¿A qué viene es “Mmm…”?
    –¿No puedo optar por el beneficio de la duda?
    –Como quieras. ¿Puedo ver lo que estás viendo en la tablet?
    –Sí, claro. –Afirmó Nahuel y luego le cedió el dispositivo a su amiga quien comenzó a leer lo que estaba en la pantalla.
    –“Según algunos estudiosos, los antiguos griegos creían que Océano representaba a todos cuerpos de agua salada ya sea del mar Mediterráneo y el océano Atlántico, las dos masas de agua más grandes que los griegos conocían. Con el correr del tiempo y a medida que la geografía se hacía más precisa, el Titán pasó a representar las aguas misteriosas del Océano Mundial, es decir del Atlántico. Debido a eso los griegos no se aventuraban más allá de las columnas de Hércules porque, a causa del desconocimiento, tenían miedo de que hubiera algo extremadamente peligroso para ellos y sus embarcaciones, sumando a que no sabían si Poseidón los protegería puesto a que, tras pasar las columnas de Hércules, terminaba sus dominios marítimos…” –leyó en voz alta la muchacha– Esto no me deja tranquila…
    –Relájate. De lo único que hay que temer es que Océano nos mande olas altísimas y que no sobrevivamos cuando impacten con el barco.
    –Ahora tengo miedo.
    –No seas miedosa, ¿quieres? No creo que el Titán esté enfurecido por lo que le sucedió a los suyos. Puede que ni siquiera sepa lo ocurrido.
    –No lo creo, de lo contrario hubiera seguido “actuando” cuando los barcos comenzaron a navegar por el Atlántico.
    –Puede ser, pero puede ocurrir cualquier cosa –admitió Nahuel y después miró hacia el frente descubriendo que el estrecho empezaba a visualizarse–. ¡Mira, María! ¡Allí está el estrecho! –añadió señalando el sitio.
    –¡Sí! ¡Lo veo! ¡Se lo diré a Alejandro! –afirmó María y le devolvió la tablet a Nahuel para después dirigirse hacia la popa y decirle a su compañero que estaba llegando a las columnas de Hércules.

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  • ExcalfingExcalfing Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado abril 2016
    Tras su revelador encuentro con el Titán Océano, los muchachos comienzan a tener más cuidado. La actividad energética extraña en el mar Mediterráneo puede significar que el señor de los mares desee “platicar” con ellos. (Parte 1)

    Capítulo VIII: Desafío en el mar Mediterráneo. (Parte 1)


    Luego de contarle a Serrano sobre la búsqueda de los dioses antiguos, de hacerle el “juramento máximo” para que no digiera nada a nadie y de un viaje de dos días, los muchachos regresaron a Atenas justo al anochecer. Estaban tan cansados por los viajes que decidieron descansar todo el día siguiente y reanudar con lo suyo al día posterior, por lo que en ese día libre hicieron varias cosas para desconectarse un poco de la búsqueda de los dioses antiguos como jugar algún videojuego, hacer algún deporte, escuchar la música autóctona, aprender algunas frases nuevas en griego, entre otras cosas, no obstante Nahuel no podía sacar de su cabeza el favor que le había pedido Océano: buscar a Poseidón y preguntarle si le permitía el ingreso del Titán a las aguas del Mediterráneo. Para el joven, eso le supondría una complicación, no sabía por dónde comenzar a buscar.

    Poseidón, al ser patrono de varias ciudades, al ser el dios de los mares y siendo el mar uno de los medios más importantes para el comercio causando que los griegos fueran muy dependientes de éste medio, era una de las deidades más importantes del panteón griego. Los antiguos helenos sabían que el dios en su faceta benigna era muy apacible y lograba que los mares estuvieran en calma y creaba nuevas islas, pero cuando se le ignoraba o se lo enojaba, su faceta maligna y colérica no tenía par, hundía su tridente en el suelo causando terremotos, maremotos, hundimientos y naufragios y causaba que los manantiales se agitaran de tal manera que las personas se asustaran, por ello las personas, sobre todo los marineros, debían adorarlo cada vez que podían, como lo hacían con el resto de las deidades, el sacrificio más usual era ahogar bellos caballos en las aguas para apaciguar al dios y asegurarse de que tendrían un viaje seguro ya que había una estrecha relación entre la deidad con los caballos y por ello tenía como epíteto, entre otros, Poseidón Hipio.

    Con todo eso, Nahuel sabía que habría muchos templos consagrados al dios haciendo su búsqueda más complicada, sin embargo el muchacho quería a Océano de su lado al igual que Poseidón e intuía que si hallaba al dios en cuestión podría preguntarle por el paradero de Ponto, el dios pre-olímpico del mar hijo de Gea, que en los mitos casi ni aparece. Por la tarde, Nahuel revisó toda la información que poseía sobre la deidad y creó una lista sobre los lugares más posibles donde podría manifestarse, para cuando terminó descubrió que Atenas era uno de esos sitios y era más que obvio ya que, gracias al mito fundacional de Atenas, quedó como segunda deidad de importancia de la ciudad luego de Atenea. Como eran varios lugares, Nahuel no tuvo más opción que esperar a que se desarrollara alguna actividad energética extraña en o cerca de esos sitios para así poder hablar con el dios.

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  • ExcalfingExcalfing Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado abril 2016
    Un “furibundo” Poseidón les impone un desafío al grupo. Para su fortuna, contarán con ayuda, mas no se imaginan “quien” será. (Parte 2)

    Capítulo VIII: Desafío en el mar Mediterráneo. (Parte 2)


    En ese momento sus compañeros regresaban hacia donde estaban antes de que ocurriera el primer temblor y cuando se dirigieron hacia donde se encontraba Nahuel, éste dio un grito de sorpresa que paralizó a sus compañeros que no sabían el porqué del grito ya que ellos no veían nada, mas su amigo sí: del área del mar que emitía burbujas emergió el torso de un hombre desnudo cuyos brazos y cabeza estaban levantados, mirando hacia el cielo llevando en una de sus manos un gran tridente, cuyos dientes eran dorados, para cuando el cuerpo de ese gigante quedó expuesto hasta la cintura apoyó uno de sus brazos cerca en el precipicio haciendo que Nahuel retrocediera unos cuantos metros mientras que el otro lo mantuvo extendido sosteniendo con firmeza el atemorizante tridente, el joven pudo ver que ese gigante tenía cabello y barbas muy largas de color blanco, una corona similar a una condal aunque con más puntas cuyo cerco estaba hecho de corales y las puntas eran peces, en apariencia vivos, que se movían un poco pero manteniéndose lo más recto posible, además tenía unos ojos muy claros que observaban detenidamente al muchacho provocando que el dualista se asustara un poco y una expresión seria que acrecentaba el temor del humano.

    Si bien Nahuel sabía que era el dios Poseidón, no se atrevía a decirle algo a causa de su temor.
    –¿Qué ocurre, Nahuel? ¿Acaso es el dios? –preguntó Silecio sin moverse de su posición al igual que Alejandro y María.
    –¡Silencio! –exclamó el dios con un tono muy severo.
    –Ellos… no… no pueden… oírle… –aseguró Nahuel titubeando.
    –¡¿Qué?! ¡¿Eso es verdad?! –cuestionó Poseidón a los gritos.
    –Creo que… sabe que no le estoy… mintiendo. –admitió el joven.
    –Mmm… Así que Atenea tenía razón…
    –¿Atenea? ¿Te contó sobre…?
    –Sí, sobre tú y tu idea de la coalición de deidades. Y déjame decirte que yo no pienso participar en ella.
    –¿Qué? ¿Pero por qué?
    –¿Por qué dices? ¡Tus amigos no son capaces de verme a mí ni a los míos! ¡Se me hace pensar que los estás utilizando para adquirir nuestros poderes para tu beneficio personal!
    –¡¿Pero qué carajo…?! ¡¿Otra vez con esa mierda?! ¡Estoy seguro que formabas parte del grupo de dioses que desconfiaban de nosotros!
    –¿Cómo sabes de esa reunión? –preguntó el dios haciendo que Nahuel se llevara una mano a la boca porque se dio cuenta que había metido la pata.
    –Pues… lo… lo… lo intuí –se excusó el joven–. Supuse que alguno de ustedes sabrían de unos humanos los estaban buscando y decidieron reunirse para saber qué hacer al respecto.
    –¡Mientes! –exclamó Poseidón golpeando el promontorio con su mano del brazo que estaba apoyado en la prominencia provocando un temblor un poco más fuerte que el primero.
    –¡No hagas enojar al dios, Nahuel! –regañó Silecio asustado al igual que le resto de sus compañaeros.
    –¡Silencio! –gritó Poseidón.
    –Le dije que ellos no pueden escucharlo. –reafirmó Nahuel.
    –¡Entonces diles que se callen! –vociferó el dios y el joven se dio media vuelta.
    –Por su bien, manténganse callados porque sino Poseidón va a seguir haciendo terremotos. –les dijo Nahuel a sus amigos.
    –De acuerdo no diremos nada y haremos que Silecio mantenga su boca cerrada. –aseguró Alejandro.

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  • ExcalfingExcalfing Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado abril 2016
    En compañía de la mítica embarcación Argo, aunque su forma no parece ser tal y cómo lo recordaban, los muchachos encuentran su desafío: vencer a la grotesca Escila. (Parte final)
    Capítulo VIII: Desafío en el mar Mediterráneo. (Parte final)

    Apenas la cortina de agua descendió los muchachos pudieron ver un monstruo que tenía el torso y los brazos de una mujer, una especie de cola de pez ya que los jóvenes no podían ver qué había debajo del agua, en la cintura poseía de seis perros de raza indefinida que tenían dos patas cada uno, todos ellos gruñendo y mostrando un expresión amenazadoras en sus rostros. En vez de tener una cabeza y cuello humano poseía seis cuellos largos y serpentinos, cada uno tenía una cabeza extraña, tres de ellas eran una mezcla de cabeza de perro con orejas pequeñas y una especie de hocico similar a las fauces de una serpiente mientras que las otras tres eran una suerte de cabeza de pez, de esos que habitan en las religiones más abisales del planeta. Todas las fauces mostraban hileras de largos, afilados y amarillentos dientes, y todas las cabezas emitían gruñidos similares a los de un perro furioso que, cada tanto, eran más fuertes que las de los perros de las cinturas. Pese a su tamaño, a los amenazantes canes y a las horrendas caras dientes, María, Nahuel y Alejandro se reían por lo grotesco que era la Escila, mientras que Silecio miraba al monstruo sumamente aterrado.
    –¡E-E-Es la Escila! –vociferó el dualista griego totalmente invadido por el miedo.
    –¡¿Qué esperas?! ¡Ve abajo y tráenos armas! –le gritó su primo dejando de reír.
    –¡Sí… sí! –asintió Silecio y de inmediato regresó hacia la sala de las armas. Acto seguido Alejandro regresó hacia donde estaban sus compañeros que terminaban de reírse de la criatura.
    –¿Por qué no ataca? –le preguntó Alejandro a Nahuel.
    –No lo sé… quizá espera que su ridícula forma nos dé tanta risa hasta que nos acalambremos y no podamos pelear. –opinó el muchacho.
    –Aún así presiento que no es nada bueno que nos esté mirando… –declaró María.
    –Yo opinó que la criatura los está analizando. –admitió Argo.
    –Pues mientras estemos parados mucho no tendrá para analizar… –comentó Nahuel.
    –Esperemos entonces a que Silecio traiga algún arma arrojadiza para comenzar la lucha. –propuso Alejandro.
    –¿Estás seguro que atacar primero nos conviene? –cuestionó María–. Por otro lado no necesitamos las armas para atacarla, podemos utilizar nuestros ataques elementales.
    –Lo único que sabemos es que hay que luchar, es ella o nosotros… Hay que pelear sí o sí, no hay otra opción. –aseveró Nahuel.
    –¡Aquí están las armas, chicos! –gritó Silecio subiendo a toda máquina las escaleras con un montón de espadas y lanzas en sus brazos, pero antes de terminar de subirlas se tropezó con el último escalón causando que se cayera al suelo desparramando todas las armas por la cubierta. En ese instante las cabezas de la Escila miraron al dualista griego y al ver las armas lanzaron un estruendoso aullido de perro para luego sumergirse.
    –Parece que la han enojado. –afirmó Argo.
    –¡Maldición! ¡Va a atacar! –expresó Alejandro.
    –¡Y todo por culpa de la torpeza de Silecio! –agregó María.
    –¿Ahora que hice? Me tropecé. No veía por donde caminaba por culpa de la cantidad de armas que llevaba. –se excusó Silecio y de pronto el barco se estremeció.
    –¡¿Qué fue eso?! –preguntó María asustada.

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  • ExcalfingExcalfing Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado abril 2016
    Una extraña actividad energética provoca que los muchachos se dirijan hacia el monte Parnaso, exactamente en una gruta donde podrían encontrarse con una deidad peculiar. (Parte 1)

    Capítulo IX: Búsqueda arriesgada (Parte 1).


    El verano había llegado al hemisferio norte y con él, su calor. En esa época del año Atenas tenía un olor distinto, muy agradable, causado quizás por los rayos del sol que calentaban las aguas del Mediterráneo y el viento empujaba se vapor invisible hacia las costas de la ciudad o quizás por el dulce aroma que emanaban ciertos árboles mientras transpiraban sus hojas, fuera cual fuere la causa los dualistas argentinos podían percibirlo en el aire por lo que en el primer día de la estación supieron que el calor había llegado sin recordar que era 21 de junio, no obstante por estar acostumbrados al verano de las sierras cordobesas, comenzaron a sentirse mal ya que el verano griego era distinto y sus cuerpos manifestaron esa diferencia, primero como una simple alergia provocando que los muchachos estornudaran constantemente y que sus glándulas secretoras de moco generaran más mucosidad de lo normal para luego derivar en mareos, fatiga, falta de desconcentración y algo de fiebre lo que llevó a Silecio a pesar que sus compañeros manifestaban un cuadro gripal pese a que ellos decían que se les pasaría puesto a que afirmaban que sólo tenían una gripe. Sin embargo y en contra su voluntad, el dualista griego los mandó a Enfermería General donde los médicos confirmaron el cuadro gripal por lo que los tres dualistas argentinos tuvieron que guardar reposo por unos días hasta que los síntomas disminuyeran. Pero al día siguiente los jóvenes se levantaron de sus camas completamente renovados logrando que Silecio les reprochara su actitud e incluso trató de obligarlos a que guardaran reposo porque pensaba que ese bienestar era algo pasajero pero todo fue en vano puesto a que Nahuel, María y Alejandro se negaban rotundamente y cuando estaban hartos de la insistencia de su par griego lo amenazaban con lanzarle sus ataques elementales suscitando que Silecio no los molestara más con ese asunto.

    Un par de días después, un grupo de dualistas griegos estaban conmocionados por una noticia que circulaba por los medios de comunicación: lugareños de las regiones montañosas de la periferia de Tesalia afirmaban haber visto, supuestamente, criaturas semi-humanas muy similares a los centauros merodear los valles en grupos de no más de cuatro criaturas. Además los medios gráficos mostraban las recreaciones que habían hecho de las criaturas según el relato de los testigos y eran idénticas a los centauros, aunque también algunos dibujos mostraban a unas centáurides, mientas que los medios radiales repetían cada descripción según los testimonios que la policía había recogido de las personas que avistaron a los seres. Todo eso había causado cierta emoción a los dualistas que escuchaban esas noticias puesto a que aquellas criaturas míticas que creían que formaban parte del inconsciente colectivo de la antigua sociedad griega ahora existían y estaban convencido de ello puesto a que los testigos eran muchos y de diferentes localidades por lo que era muy difícil creer que todo eso se tratara de una falacia, más aun sabiendo que casi todos los testigos se presentaban ante las cámaras de televisión o en los diarios o aparecían en las radios para contar sus avistamientos. Silecio, una vez que uno de sus compatriotas le había comentado sobre el asunto, quedó intranquilo puesto a que esas noticias se estaban propagando por todo el Templo y temía que tanto dualistas como personas ajenas al Dualismo Panuniversalista interfirieran si él y los dualistas argentinos investigarían sobre el asunto, y de inmediato les contó lo que estaba sucediendo a María, Nahuel y Alejandro.

    Tras saber lo que ocurría, los cuatros dualistas no sabían qué hacer, querían investigar sobre el asunto, pero con toda la excesiva cobertura mediática y la enorme cantidad de curiosos que habría sobre esos sitios les sería imposible hacerlo de incógnito, a eso había que sumar que no podían indagar sobre el asunto si no había alguna actividad energética extraña ya que si lo hacían, los Hijos del Universo sospecharían por una obvia razón, qué importancia tenía unos cuantos centauros para ellos, eso debería y debe encargarse los agentes de la U.D.I.P. porque esas personas eran las indicadas para investigar esos asuntos. La única alternativa que tenían era esperar a que las aguas se calmaran y que los supuestos centauros fueran más discretos para que no sean más vistos por nadie, cuando todo eso ocurriera ellos podrían crear una buena excusa para ir a investigar con un poco de ayuda de Atenea o de Afrodita o de Selene para que crearan una actividad energética de modo que tuvieran la excusa perfecta para dirigirse a esa periferia sin levantar sospechas.

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  • ExcalfingExcalfing Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado abril 2016
    Al no obtener el favor del semidios Pan, el grupo continúa con su búsqueda. De repente, surgen informes de avistamientos de criaturas muy similares a centauros. No obstante, lo que llama la atención es que dichos avistamientos no suceden en las cercanías de Pelión, sino en un lugar más “complicado”: los monasterios de Meteora. (Parte 2)
    Capítulo IX: Búsqueda arriesgada (Parte 2).

    A la noche, mientras todos dormían, Nahuel trató de comunicarse con Atenea mientras estaba recostado en su cama. Para su suerte la diosa se le apareció cuando el joven estaba medio dormido; de inmediato el dualista le contó sobre el encuentro con Pan y, lo más importante, le explicó todo lo que había ocurrido en Tesalia con respecto a los presuntos centauros y quería saber, en primer lugar, si esas criaturas avistadas eran centauros en verdad a lo que la Olímpica respondió que en efecto eran centauros pero, sabiendo lo que el muchacho le diría, le recomendó que no fuera a buscarlos ya que ellos no serían para nada amables tanto con él como sus compañeros y que ella, ni Afrodita, ni Selene u otro dios le ayudarían en esa descabellada idea que el humano en su cabeza. Entonces Nahuel le rogó de mil formas que le ayudara un poco a para que ellos fueran hacia Tesalia para encontrar a los centauros hasta que, ya cansada de las súplicas algo ridículas, Atenea aceptó ayudarlo pero bajo ningún punto le haría daño a esos seres míticos; el joven aclaró que no quería que le causara daño a esos seres y le pidió que apenas terminara su conversación, se manifestara en algún lugar donde las criaturas están ubicadas para que los satélites la detectaran y así ellos irían a ese sitio al día siguiente. Atenea, algo asombrada por lo que el muchacho le pedía ya que pensaba que quería que amedrentara a los centauros para que los humanos no fueran heridos, aceptó; aun así le advirtió que tuviera mucho cuidado con esos seres y seguía aconsejándole que era mejor no molestarlos, sin embargo Nahuel le recordó que ella había provocado que su búsqueda se ampliara al tener que hallar las “herramientas” que le serían de ayuda mientras rastreaba a los dioses antiguos y que los centauros serían parte de dichas herramientas causando que la diosa desistiera de la idea de impedirle que fuera hacia Tesalia.

    Viendo que el tozudo mortal no cambiaría de parecer le sugirió al muchacho que tanto él como sus compañeros que fueran armados, pero que ni se les ocurriera asir sus armas si en algún momento se hallaban rodeados por varios centauros ya que eso los enfurecería aún más y seguidamente le dijo que haría lo posible para hacer que los satélites la detectaran pero no le aseguró si lo haría en un lugar relativamente menos riesgoso o en uno de alto riego provocando que Nahuel pensará un poco aunque sabiendo que no que no hacer nada no era una opción tuvo que aceptar conociendo el riesgo que eso implicaba, sin embargo Atenea le aseguró que pensara un poco más sobre la decisión ya que le agregó algo que aumentaba el peligro: si iba hacia el sitio donde ella se manifestaría que no invocara tanto a ella como Afrodita si la situación se tornaba complicada. Nahuel volvió a aceptar aunque sabía que la Olímpica hablaba en serio sobre esa cuestión aparte de que eso significaba que ir a Tesalia sin la protección de un dios era una gran idiotez, pero en ese momento supo que todo eso era parte de algún desafío e intentó su rostro, su cuerpo o alguna expresión corporal delatara ese pensamiento porque no quería que Atenea se percatara de ello. Por suerte lo logró y apenas terminaron de hablar sobre ese asunto, la Olímpica le pidió al joven que hablara un poco más sobre Pan ya que no había dicho muy poco sobre ese encuentro.

    Luego de que el dualista panuniversalista le contara con más detalle sobre el encuentro Atenea declaró que era natural que el semidiós no aceptara unirse a la coalición dado a que él no le gustaba pelear y siempre que podía rehuía de cualquier pelea en que estaba metido sea él el causante o no, acto seguido Nahuel le pidió si podía hablar con él para que se uniera a la alianza pese a que Pan sería inútil ya que los dioses tendrían que pelear contra los ángeles y los demonios tarde o temprano y un dios “miedica” era lo menos que quería en esa alianza ya que temía que los demás siguieran la misma actitud que Pan y no se animaran a pelear, no obstante Atenea le aseguró que los dioses no seguirán ese comportamiento, que si uno o varios no querían luchar sería por otras cuestiones asimismo le sugirió no presionar a Pan ya que él, en algún momento, querrá aliarse por voluntad propia, que solo es cuestión de tiempo a que el semidiós se animara a unirse sin sentir temor por las consecuencias o que pudiera controlar dicha sensación, a lo que Nahuel asintió sin protestar. Tras eso la diosa se despidió y se dirigió hacia algún lugar de Tesalia para manifestar, en ese momento el joven abrió sus ojos y rápidamente los cerró para caer en un sueño profundo.

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  • ExcalfingExcalfing Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado mayo 2016
    Al parecer los centauros no son bienvenidos en los alrededores de los monasterios de Meteora, o por lo menos eso dejan a entrever los ángeles con su repentino ataque. (Parte final)

    Capítulo IX: Búsqueda arriesgada (Parte final).


    Apenas Thanos y los humanos llegaron al centro del grupo, todos los seres dejaron de hacer sus actividades para mirar de mala manera a los dualistas. Seguidamente un centauro se acercó a Thanos logrando que éste se detuviera para luego apartarse de los jóvenes, a continuación las criaturas tuvieron una pequeña charla que al poco tiempo derivó en una fuerte discusión, por suerte no pasó a mayores y los seres continuaron hablando un poco más para luego terminar la conversación causando que Thanos regresara con los humanos, sin embargo notó que el resto de los suyos veían a los jóvenes mortales con cierto desprecio entonces les habló a todos provocando que, para cuando terminara todos las criaturas retomaran sus actividades.
    –Gracias por hacer que los tuyos dejaran de mirarnos… ya me sentía incómoda con tantas miradas rencorosas encima de mí… –agradeció María.
    –Descuida, por un tiempo los miraran así aunque ahora estén ocupados… Pero no estoy seguro que sean amables con ustedes transcurrido ese tiempo, tú especie han borrado de la faz de la tierra algunos bosques donde solíamos vivir. –declaró Thanos.
    –Cierto, es razonable. Yo también sentiría odio si veo a alguien que ha destruido mi hogar.
    –¿Qué pasó con ese centauro con el que hablaste? –preguntó Nahuel– En un momento parecía que se iban a las piñas.
    –¿Irse a las piñas? –interpeló el centauro que desconocía el significado de la frase.
    –Digo, a los golpes. –aclaró Nahuel cerrado sus puños para luego hacer unos golpes al aire para que el ser entienda lo que quería decir.
    –Ah, sí. A mí también, por fortuna pude controlarlo –expresó Thanos–. Mi par me recriminó el hecho de que trajera humanos al sitio donde nos asentamos, por lo que le explique por qué los traje y viendo que mi compañero no entendía, tuve que imponerle mi autoridad. Honestamente no me gusta hacerlo, pero si no hay otra opción…
    –Entiendo…
    –¿Y cómo viven ustedes? ¿De qué se alimentan? ¿Son nómadas o sedentarios? –interrogó Silecio interesado por saber cómo era el modo de vida de los centauros.
    –Ya que quieres saber, les contaré. Es posible que sean los primeros humanos en saber sobre nuestras costumbres –aseguró el centauro–. Somos criaturas nómadas, aunque tratamos de mantenernos en un sitio el mayor tiempo que se nos es posible hasta tal punto de adoptar una vida sedentaria, de hecho hace un poco más de siete días venimos desde el monte Pelión luego de establecernos allí por más de veinte días, hasta que nos fuimos de allí por la presencia de los humanos. Nos alimentamos de todo lo que la naturaleza nos provea ya sea animales pequeños, frutos, cierta clase de raíces y pescados si estamos en proximidad de algún río o laguna. Por lo general la caza la realizan los centauros y la recolección las centáurides no obstante a veces se invierten los papeles por el bien de la tribu. En cuanto a nuestra organización al principio el líder era el más fuerte de los centauros, pero con la llegada de mi padre las cosas cambiaron y el líder debe ser tanto el más fuerte como el más sabio; si eres fuerte pero no sabes hacer fuego, no puedes ni siquiera ser propuesto para ser el líder, y si tienes conocimientos avanzados sobre medicina y ni siquiera puedes levantar una lanza, ni sueñes con proponerte para ser líder porque serías el hazmerreír de la tribu ya que muchos de ellos todavía ven la fortaleza como característica vital para ser el jefe. También tratamos de mantenernos alejados de los humanos porque después de la guerra con los lápitas nuestros antepasados no querían saber nada de los mortales ni siquiera pintados en una vasija, ese resquemor se transmitió de generación en generación hasta llegar a ésta generación como lo han podido comprobar. Por último les diré que somos longevos, hemos escuchado historias que algunos de nuestros antepasados llegaron a superar cómodamente ciento veinte años sin embargo nuestro promedio suele ser un poco superior al siglo de vida.
    –¡¿Más de un siglo?! –exclamaron sumamente perplejos los dualistas.

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  • ExcalfingExcalfing Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado mayo 2016
    De forma inesperada, el padre y el tío de Silecio caen presos de una extraña enfermedad, tan extraña que no hay antecedentes al respecto. Los muchachos creen que puede ser una venganza perpetrada por cierto grupo de dioses… (Parte 1)
    Capítulo X: Hallando la medicina (Parte 1).

    Para Nahuel, María, Alejandro y Silecio el resto del día fue tristeza, sorpresa y misterio. La tristeza fue por la muerte de Thanos ya que María no pudo parar de llorar hasta bien entrada la noche por el deceso afectando al resto de sus amigos y a los dualistas griegos quienes, a pesar de no entender el porqué del llanto, también sentían algo de aflicción que les generaba el llanto de la muchacha. Algunos ellos trataron de saber por qué la joven lloraba desconsoladamente a lo que Silecio contestaba que ella se encontraba en ese estado porque había muerto un pariente en su país natal, mentira que funcionó por un momento ya que algunos de los pares de Silecio, los más perspicaces, se percataron que había algo raro en esa afirmación: no entendían cómo María se pudo haber enterado de la muerte de su pariente antes de regresar de su viaje en helicóptero puesto a que desde que descendió de la aeronave ya estaba llorando y que cuando partió estaba con un buen estado de ánimo. No obstante Silecio contrarrestó las dudas de los suyos declarando que la muchacha argentina se había enterado la noche anterior de la triste noticia y que recién cuando volvían de su viaje en helicóptero empezó a entristecerse ya que el familiar que había muerto gozaba de una salud de hierro y por eso la joven creía que era una broma o una falsa noticia, aunque con el correr del tiempo se dio cuenta que no era nada de lo que creía y que efectivamente su pariente había muerto. Con eso Silecio logró eliminar toda duda al mismo tiempo que Nahuel y Alejandro trataban de consolarla para que se calmara suscitando de esa manera también que dejara de llamar tanto la atención cosa que lo consiguieron justo antes de dormir.

    La sorpresa vino de manos de los investigadores de la U.D.I.P. Mientras los cuatros dualistas cenaban, los agentes de la Unidad Dualista de Investigación Paranormal entregaron un informe a los Hijos del Universo con lo que había resultado la búsqueda en las montañas de Meteora, mayúscula fue la sorpresa de los Sabios Maestros al leer que los investigadores no habían encontrado ninguna evidencia que confirmaran la existencia de los míticos seres que decían los lugareños haber avistado en esa zona, asimismo no encontraron ninguna huella ecuestre que, por lo menos, indicara presencia de caballos comunes y corrientes. Silecio logró enterarse de ello escuchando detrás de las puertas de la oficina de los Hijos del Universo aprovechando que no había nadie vigilando la antesala quedando aún más sorprendido que las personas en la oficina, inmediatamente se dirigió hacia la habitación de los dualistas argentinos para contarles lo que había oído y cuando lo hizo, causando que ellos quedaran estupefactos.

    Lo que más les asombraban es cómo los centauros se llevaron el cuerpo de Thanos sin dejar rastro alguno y hacia dónde se hubieran dirigido, además de preguntarse qué harían con el cuerpo, si tendría algún funeral según sus costumbres o lo sepultaran en un sitio sin dejarle ninguna piedra, una lápida rústica o algo que identificara el lugar de descanso de Thanos. Pero lo que más temían era que esos seres tomaran represalias y en venganza atacaran a los seres humanos porque creían que los cuatros muchachos tenían algo que ver con la muerte de su líder pese a que ninguno de ellos portaba una lanza aparte de que todos vieron que el único que asía un arma tal era el último ángel que se materializó; no obstante los Caballeros sabían que esas criaturas poseían un resquemor hacia la especie humana por lo tanto ninguno de los centauros atendería a la razón dejándose llevar por su odio a los hombres y los dualistas panuniversalistas tenían una poderosa razón para creer en eso: esos seres mitológicos tienen conductas salvajes a pesar de que Thanos les había dicho que tenían costumbres muy parecidas a los algunos antepasados del hombres que poblaron el planeta. Asimismo los cuatro muchachos sabían que sólo era cuestión de tiempo para averiguar qué harían los centauros y, por lo pronto, tratarían de no regresar a esa zona de Tesalia a no ser que fuera imperiosamente necesario. Por otra parte, les sorprendió también que los agentes de la U.D.I.P. no se dieran cuenta del helicóptero que ellos utilizaron porque apenas lograron despegar dos camionetas todo terreno y dos helicópteros militares de los investigadores estaban llegando a la zona, era probable que los agentes estaban tan concentrados en su tarea que se les había pasado por alto ese pequeño pero no menos importante detalle.

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