Domando hormigas
El despertador hincha los pulmones, suelta la serenata. Los rayos de sol contonean las caderas al pasar por los huecos de la persiana anunciando la mañana. Ayer, mañana será otro día susurraba la almohada, hoy no estoy seguro. Abrir los ojos es un acto ordinario que irrumpe sin secretos. Los días pasan, los colecciono, uno, después otro, en fila, calcados. Por la noche, salir de ronda a dar mil vueltas por la cama me hace bien, me deja agotado, me concede dormir un par de horas sin temblar el pulso.
Luego, animándome el día, recuerdos clandestinos con faldas atraviesan las trincheras de mis sesos. Zafarrancho de combate y cuerpo a tierra. Apenas necesito respirar para oler a sangre y a ajo. El gas mostaza siembra ampollas en la piel y al respirar revienta los vasos sanguíneos de los pulmones, provocando el ahogo con la propia sangre, goza de un olor parecido a la mostaza, a la cebolla o al ajo. Alba huele a ajo, burbujea en el aire, lo hace pegajoso, impregna su imagen en la retina de mi memoria hasta que trago sangre y puedo respirar. Quiero decir, que hay momentos, en los que encontrar facturas perdidas en los cajones se convierte en un acto romántico y melancólico, fin de vida. Se antoja que va para largo la resurrección.
Me levanto. Pongo la radio pero como si dieran misa. Enciendo el ordenador.
Voy al baño entre las quejas de las bisagras al cerrar la puerta. Bukowski era el maestro, escribía con naturalidad sobre estos menesteres. A los demás, no se nos perdona y es innecesario dar detalles al lector. Salto por encima de lo escatológico pero permítaseme la nota mental: Comprar papel higiénico.
La gata, dormida, sigue sobre el sofá como una bola parda, no necesita descansar ni arrinconar recuerdos contra las cuerdas, duerme por afición, con oficio. Levanto la persiana del salón. La claridad anega el espacio con una luz que cala los sentidos a modo de un sonido que me resulta familiar, la Pastoral. Irradia energía y uno respira perfección. Luz natural descompuesta en notas roza la piel, eriza el bello. En poco más de nueve minutos, el primer movimiento, es capaz de arrancar al corazón de Conrad de las tinieblas y ponerle en comunión con el mundo río arriba. Pasa el trance, la gata sigue con su labor.
Monto a la taza de café en el tiovivo del microondas, empieza a dar vueltas. Mierda!, el paquete de tabaco está hueco y el azucarero vacío dulcifica el momento. Desprevenido mientras vierto el azúcar entre el cristal y cavilo donde hallar un cigarrillo, un ronroneo se roza contra mis piernas dando los buenos días, se estira y se pone a comer. De reojo, avisto una colilla en el cenicero, calculo cuatro caladas, las descarto y me pongo a buscar en los cajones sin mucha convicción. Otra factura entre el desorden me asalta por la espalda, el perfume por su cumpleaños. Me atraganto con romanticismo, inyecto su olor en vena, espeso, emana ajo y trago sangre. El mono y la nausea me engrasan de optimismo, ahora veo la botella medio llena, abandono la búsqueda y enciendo la colilla que embiste en mis ojos como tres cuartos de cigarro, una cucharada de azúcar y enfilo rumbo al ordenador.
Hay un mensaje en el foro donde colgué ayer Septiembre de Pilar Galán. Reza: "Hay que decir que da pereza al ver el tocho". Septiembre hila con ciento treinta y siete líneas, repartidas en treinta y seis párrafos. Los he contado, cuestión de satisfacer mi innata curiosidad. Me revuelvo en mi silla, Tolstói en su tumba sin cruz. El mundo sigue girando pero está perdido, como siempre. Convencido de que un peligro insólito me acecha, cierro la ventana que para a Internet, el clic del ratón suena como si padeciera asma, tose y la dificultad respiratoria por un segundo, retumba en mi cabeza cambiando el color a mi pensamiento. Necesito odiar, cuestión de satisfacer mi curiosidad. Entre rosas, releo el epitafio de Ian Curtis que claveteé como fondo de escritorio en forma de homilía: Love will tear us apart. Del Romanticismo al Decadentismo solo hay un paso, un mal paso.
Por la ventana deja de entrar la Pastoral, se nubla el día, a codazos las sombras asaltan la casa presagiando tormenta. Yo me deshielo en torrente, me encauzo hasta los amaneceres que nos sorprendían en pie, tumbados en la cama. No bastaba ser halcón para volar a tu lado, tan alto, volando raso tus pasos, hasta el siguiente latido. Nausea. Fueron tantos te quiero a la espalda, tan singular armonía de pulsaciones descorchando versos, tanto sudor evaporado hasta las ultimas consecuencias por el deseo, que yo cristalizaba la fe en certeza. Nausea. El mundo y sus quizás y porqués nos eran ajenos, un ruido de fondo lejano. Podía escuchar como temblaba en el encuentro de las miradas y desbocarse por las venas el vértigo en cada baile. Nausea, Sin destreza, domando hormigas en la jaula de las entrañas me pasaba tu ausencia, emplazando señales de prohibido pestañear en el trascurrir fluido de tu risa. Nausea. Ahora, me tienes haciendo crucigramas con los huesos. Las hormigas pusieron sus huevos, eclosionaron cabezas violáceas y vítreas de ajo irrigadas con sangre negra, y yo, me defiendo a duras penas quemando mis últimos cartuchos sin juicio.
Raspo la cerilla en el grano grueso de los recuerdos y escupe la chispa. Prendo fuego. Arden, hasta dejar el pensamiento negro, tiznado por la ceniza y recalentando el cerebro. La tregua será pasajera y aunque no baje la guardia, volverán a brotar con fuerza.
JLFrías
Comentarios
Muchas gracias Jefe!. Yo sigo leyendo a Bukowski, me gusta su estilo directo y árido, y uno que tiende a despistarse y a perderse divagando, me recuerda siempre echar el freno. Aunque en este relato es un recurso para cerrar la puerta del cuarto de baño y quedarse uno en la intimidad, a mi al contrario que a él, me da corte. Y si claro, Miller es otro de los maestros, hay tantos!..... En este relato cito también Septiembre de Pilar Galán. No es difícil encontrarlo por Google y merece la pena.
Nuevamente gracias y saludos!
La diferencia, aparte de que Miller fue el pionero y muy anterior, es que Miller tiene una prosa muy potente...no en vano en realidad adoraba a Joyce y los grandes maestros rusos...lo que pasa es que descubrió a Anais Ninn y sus diarios obscenos (entre polvo y polvo con ella leyó sus escritos antes de siquiera planear ser publicados)...siendo justos si Bukowski copió a Miller antes Miller también copió a la Ninn. Pero Miller tuvo la astucia de publicar antes que la propia Ninn, lo cual al menos demostró que era más valiente...:rolleyes: Aunque reconozcamos que más valiente fue la Ninn cuando escribió la historia de cómo sedujo a su padre y se lo llevó a la cama...eso si es valentía...:D
Sé generoso y dame mi dosis diaria, JLFrias.
Muchas gracias. Pero no me pidas generosidad diaria, que lo mucho empalaga y lo poco agrada!
He leído de tí un cotidiano suelto, ligero, sin grandes rizos, ameno, rápido...y me he olvidado de leer con el ojo crítico, te he leído y punto, y creo que eso es lo mejor que se puede decir de tu lectura, que no entorpece, que se disfruta, se visualiza, se siente y hasta se huele. Muy bien. A mí me ha gustado un montón, que lo sepas.
De sus diarios recuerdo en especial un pasaje que me gustó mucho, cuando la Ninn y Miller fueron a un burdel, y pidieron el servicio de dos putas lésbicas, no para yacer con ellas, sino para mirarlas. Una de ellas tenía un apósito ( una polla de plástico), e hicieron toda clase de posturas para complacer a los clientes mientras estos ( Anais y Miller), y ahora viene lo interesante...los contemplaban desde su sofá y hacian comentarios asépticos casi frios sobre ellas y sus posturas. Uno de los comentarios fue que parecía que la más pequeñitas de las dos prostitutas parecía que gozaba, realmente esta gozando, decias Anais, si, parece que goza, contestó Henry ( la grande lamía el sexo de la pequeña), y los dos espectadores parecía que estaban tomando el te y comentando el tiempo con un parece que lloverá hoy, o hace bastante buen tiempo. A mí esa lectura me pareció excitante, no por lo que hacian las prostitutas, sino por la actitud de sus dos clientes.
Y a mi me gusta que te guste. Ya, ya. Ya sé todas las críticas que se le pueden hacer a Bukowski, pero es como el chocolate, ya sabes que engorda, pero si te gusta, te gusta..... y no creo que mi forma de escribir tenga mucho que ver con él, o mejor dicho, no más que otras lecturas que frecuento. Me tienes a la espera de un nuevo escrito o tendré que empezar a bucear por el foro, pero me da no sé qué rebuscar en un pasado que no me pertenece.
Hay una cosa muy curiosa de Anais Ninn, el escritor Gore Vidal (que se acostó con ella y que la conoció a fondo) dijo en sus memorias que la Ninn mentía más que hablaba.:D Dice que cuando empezó a leer sus diarios se escandalizó pero no por el contenido sino por las mentiras que se inventaba sobre su vida! así que quizá no todo lo que contaba era verdad o exageraba mucho...pero claro, eso es también el arte de la literatura...:rolleyes2: Yo admiro a Gore Vidal, en uno de sus ensayos literarios decía que dejando aparte que le gustaba Henry Miller era imposible que un hombre pudiera hacer tanto sexo sin tener nunca un gatillazo.:D Vidal no podía creerse que Miller fuera tan macho y siempre le salieran bien las cosas...por cálculo de posibilidades era imposible...ese ensayo de Vidal me hizo reír de lo lindo porque se metía con las proezas sexuales de Miller con mucha ironía y gracia...
Bueno, ya sabes que me encanta el lado oscuro y sórdido de la vida de los escritores. Por cierto, te recomiendo la película Henry y June sobre los diarios que mencionas, la preciosa Maria de Medeiros hace de Anais Ninn y Uma Thurman de June, la esposa de Miller. Una peli muy sexy y literaria...:rolleyes:
Y si, vi la peli, no esutuvo mal pero tampoco para tirar cohetes.
Vale vale JL...en un rato pongo alguno :rolleyes:
Si te decides a leerlo te interesará sobre todo , creo, "Heliogábalo, el anarquista coronado" y " El Suicidado de la Sociedad" habla de Van Gogh, y del odio tan trande que sentían ambos, sobre todo Artaud por el gremio de los psiquiatras y po rla psiquiatría en general.
En su momento te hice caso pero no encontré libros de ese escritor. Tuve que conformarme con internet y con la biografía de Sawa que le admiraba y hasta le copiaba la estética personal...no sé si has leído Trópico de Cańcer pero a aparte de sus múltiples virtudes es un libro que a cualquiera le incita a ser escritor...nunca he leído un texto que al ser leído den más ganas de ponerse inemdiatamente a escribir...:rolleyes:
Eso le pasó a tanta gente...que por eso fue revolucionario...y lo curioso es que Miller en realidad quería acabar con la Literatura! Cosas de un escritor bohemio que hizo todo lo que pudo porque le hicieran caso:D