No siempre conseguimos lo que queremos. No siempre nos saldrán las cosas bien, pero no pensemos que hemos fracasado, o que valemos menos por no haber logrado nuestras metas.
Cuando empiezas algo nuevo, algunas personas te cuestionarán e incluso dirán que te irá mal. No escuches nunca esas voces, tampoco la voz de dentro de ti que te dice que no puedes. Debes creer en ti mismo y nunca te detengas por nadie ni por nada.
Cuando menos creas que puedes hacerlo, es cuando más tienes que hacerlo. Acostumbra a tu mente, cuerpo y espíritu a actuar pese al miedo, pese a la incomodidad, pese a la pereza. Ahí radica la verdadera clave del progreso.
Entonces despertaste y te diste cuenta que a diferencia de muchos, tú tienes un día más de vida. Agradece por éste nuevo día y enfócate a hacer el bien. No importa lo que hubiera pasado antes, hoy tienes la oportunidad de crear un nuevo futuro. No desperdicies ni un solo segundo más de tu vida, en cosas sin sentido. Disfruta el día de hoy al máximo.
La meta más grande de nuestra vida ya la hemos cumplido y la cumplimos cada vez que reconocemos la grandeza que hay dentro de nosotros, apreciando todo lo que nos rodea.
La visión de nuestro futuro está limitada por las referencias que hemos sido capaces de crear en nuestra vida. Cuando creas que hay algo que no puedas lograr, ve al mundo y logralo para que crees una nueva referencia. Ahí yace la clave del éxito.
Es fácil amar a quien nos ama, perdonar a quien nos perdona, escuchar a quien nos escucha, entender a quién nos entiende. Es sencillo enamorarse en una cena romántica, bailar con música de fondo, cantar lo que apetezca y seguir adelante cuando nos alientan. Lo difícil y complicado es no entender nada de eso, y mucho menos comprenderlo.
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