Fue con su novia a Madrid. Ir con su novia se había convertido en la máxima expresión vital de su existencia. Ir con su novia a El Escorial a pasar la tarde, ir de compras con su novia, ir de paseo con su novia. Parecía su novia un adminículo o un miembro más de su cuerpo que se bamboleaba junto a él moviendo su ostentoso culo mientras le lanzaba besos sonoros de sus labio prietos. Pero él quería destacar como escritor, quería escribir la novela de las novelas y su novia ya estaba llamando cuando él se presentaba religiosamente ante el papel en blanco. Un día se enfadó: "o Puri o la fama literaria, o mi novia o triunfar en los círculos de la pluma". Y se decidió por la pluma. Enarboló la palabra y le dijo adiós a Puri que ya le tenía hartito. Escribió unas diez novelas de las cuales dos se auparon con el premio de algo, de algún municipio de renombre. Ya se movía nuestro hombre en el círculo de la fama, de los adjetivos impresionantes,de los personajes más extravagantes, de los argumentos más rabiosos. Era ya todo un literato. ¿Y Puri? ¿Qué hizo Puri? Se ligó un chapista la mar de majo que la llevaba al circuito del Jarama y le daba mucha jarana en la cama. ¿Y el escritor? ¿Qué hizo el escritor? Explotar de pedante un día en un cóctel de otros pedantes. Y así quedó la historia de estos dos seres que no se comprendieron porque la literatura los separó para siempre. Maldita literatura, con lo felices que habrían sido.
Comentarios
Lo he disfrutado.
La acidez perjudica al estomago
Buen relato.