Confieso que una de mis pesadillas son los baños públicos. Una nunca sabe lo que se puede encontrar, y por desgracia las sorpresas siempre son para mal. Además, nuestras madres nos han prevenido desde niñas a que si nos sentamos saldremos de allí con mil enfermedades, a cada cual peor. Así que...confieso que soy algo paranoica en ese sentido.
Pero ya hablando de algo más prosaico; ¿ustedes de han dado cuenta de lo difícil que es distinguir los baños de señoras y los de caballeros? Yo es que de un tiempo a esta parte les juro que en mi vida he visto cosa igual. Hay que hacer un máster en el extranjero para dilucidar donde hay que entrar. Dependiendo de la temática del restaurante, cafetería o negocio en general, así son las pancartas que se supone tienen que sacarnos de dudas pero siempre acaban por confundirnos. Confieso que en algunas ocasiones me he quedado esperando unos minutos hasta que veía salir a la señora o al caballero para saber en cual tenia yo que entrar.
En mis años mozos, allá por el siglo pasado, lo normal era un sombrero de copa en el de caballeros y un zapato de tacón, elegantísimo por cierto, en el de señoras. Pero ahora...quiá. En algunos sitios les da por poner coches, y a saber cual es femenino y cual masculino; en otro animales, o símbolos rarísimos que parecen sacados de una secta o de una logia o quizá, casi más seguro, de una mente enferma y echada a perder.
Pero vamos a ver, ¿les parece a ustedes que la vida no es ya lo suficientemente complicada como para que encima tengamos que estar elucubrando en qué baño entrar cuando nos llama la Naturaleza? Y a veces la Naturaleza tiene urgencias que se escapan de la razón.
A mi se me ha dado por pensar que casi prefiero los baños unisex; sí, como en esa serie de abogados que se llamaba Ally McBeal y que más que preparar los casos lo que hacían era estar todo el santo día de Dios metidos, chicos y chicas, en el baño. Claro que eran unos baños muy aparentes, bien decorados, sencillos a la par que elegantes y que aún a través de la tele se percibía que olían de maravilla. Y dejénme ustedes que les diga que en esos baños se ligaba mucho, pero que mucho.Eso si, cuando hagan baños unisex, por favor...que no pongan urinarios; no creo que mi extrema sensibilidad pudiese soportar eso. Prefiero mantenerme en una bendita ignorancia de ciertas cosas.
Que ustedes lo pasen bien y que encuentren la puerta adecuada.
Comentarios
:cool:
La duda sobre los carteles que indican a quién corresponde el baño son ciertas... Me he plantado más de una vez delante de los símbolos dilucidando que dirección tomar :-D y con alguna que otra equivocación...
Relato simpático y bien escrito, como todos los tuyos, Nefertiti. Gracias.
¡Ah! me acuerdo de Bizcochito casi más que de los famosos baños de Ally McBeal :-D
Una pesadilla de baño:
Una heladería "tres chic", en Nîmes, junto a la Maison Carrée. Abres la puerta y una horda de moscas sale a recibirte. Es unisex , pero a su manera, es decir, la peor:
Un biombo de plástico metalizado separa el urinario de pared de la zona "femenina". No hay pestillo, por lo que compartes baño y moscas con un desconocido. Deseé tener una luz negra de las que salen en las series de policías para saber donde no tocar. Así que - a falta de luz- opté por tocarlo todo con las manos cubiertas por pañuelos de papel. Me arrepentí en el acto del coctail sin alcohol que me había tomado ( más las colas light, los "jus de tomate" y las envian que llevaba desde la hora de comer) y me planteé seriamente usar una sonda y cargar con una bolsita de plástico para evitar esos antros .
En Argentina todavía se distinguen los íconos de "ellos" y "ellas". ¡Gracias a Viracocha!
Sobre los graffitis bañeros... ¡ése es otro tema! Y más cerca de la temática de este foro... ¡Literatura pura y dura! Juas!
Nefertiti, buen tema. Me gustó leerla,
Saludos
Buen texto, me ha gustado su construcción y su fina ironía. Gracias.
Un abrazo y rebienvenida.