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tan solo 5 minutos

KopKop Anónimo s.XI
editado agosto 2014 en Narrativa
Buenas, queria dejarles un capitulo de un relato que comence a escribir.

Por favor me dicen que les parece, ya sea bueno o malo. es la unica forma de mejorar.

sld!

El despertador sono a las 8 de la mañana aunque yo estaba despierto hacia un buen rato. Estire la mano derecha y lo apague tocando el pequeño boton rectangular encima del aparato. Camila se dio vuelta en la cama y, aun medio dormida, me susurro al oido.
-Hoy es el gran dia mi amor-
Me dio un beso en la mejilla y fue al baño. Yo me quede unos segundos mas recostado mirando el techo. En realidad no lo veia, mi mente imaginaba lo que estaba por suceder. Aquel dia tenia la ultima entrevista en Jordan Brothers CO, la compañia bursatil mas grande del pais y, quizas, del continente. Segun comentarios de mi amigo Pablo, que me habia recomendado, era un hecho que me iban a tomar. Joven, recien egresado de la Facultad de Economicas con honores, con vistas a formar una familia, habitos limpios y sin vicios, al menos en la actualidad, era el perfil que ellos buscaban. Lo que llamaban “un proyecto estupendo”. Asi me sentia yo con respecto a ellos. Eran un proyecto estupendo. A mis 25 años no tenia un peso para afrontar el alquiler de la proxima semana pero intuia que tenia un futuro lleno de exitos y, esperaba que, dinero. Dinero que en Jordan Brothers no escatimaban. Segun datos que ellos mismos me habian brindado un recien ingresante con mi perfil estaba ganando $30.000 al mes el primer año. Y esa cifra solo podia aumentar. Me frote los ojos con los dedos de mi mano y me levante de un salto. Mi novia salia del baño cuando yo entraba.
- Preparare el desayuno, cafe? - dijo al pasar
- Por favor, cargado -
Aun no podia creer que aquella oportunidad llegara tan pronto en mi vida. El primer año de la facultad habia pensado seriamente en abandonarla. Mi madre habia muerto de una larga enfermedad el dia que yo terminaba la escuela y mi papa, turbado por lo acontecido, me habia mandado a vivir a la ciudad y a estudiar Contaduria. En aquel momento senti rechazo por el y por todo lo que el habia decidido. Hubiese preferido quedarme en casa y acompañarnos mutuamente pero el no lo creyo de esa manera. Al mes me subio a un micro, me dio el bolso en la mano y me dijo
- Alli estaras mejor hijo, forjate un futuro bueno para ti -
Lo odie. Si bien el pagaba todos mis gastos regularmente yo no queria eso. No queria estar ahi, no le veia el sentido. Asi que no lo hacia. Iba a las clases a hacer acto de presencia pero luego me emborrachaba a mas no poder en mi departamento o en cualquier bar de mala muerte. Hice de todo y vi las cosas malas de la noche. Hasta que un dia vi algo bueno. Alli, sentada en la barra de un bar festejando un cumpleaños, estaba ella. Camila. Su vestido blanco de verano, su pelo castaño y sus ojos claros la hacian relucir como algo nuevo y limpio en medio de aquel lugar. Su mirada incomoda me hizo dar cuenta que no pertenecia alli, que estaba perdida. Asi que me acerque y hable. Fue la mejor decision que habia tomado en mi vida. Un mes despues eramos novios y 2 años mas tarde viviamos juntos. Me enderezo en el estudio y en la vida, deje el alcohol por completo. Ahora me encontraba aca, graduado con honores, con una hermosa novia a quien amaba y a quien pensaba pedirle matrimonio esa misma noche si todo salia como esperaba. Antes de salir del baño me mire al espejo y me di cuenta. Quizas el viejo tenia razon. Despues de todo me habia forjado un futuro mejor.
- Juan, amor, ya esta el cafe -
Sali del baño en camiseta y calzoncillos y me sente en el living de nuestro departamento de dos ambientes. La vi sentada a la mesa, untando mermelada a unas galletitas de agua, su cara angelical como el primer dia, su mirada sensual y a la vez ingenua que me atrapaba y no me dejaba ir. Quize proponerle matrimonio en aquel mismo instante pero me contuve. Todo seria perfecto esa noche.
- Desayuno de campeones – sonrio mientras me daba la galletita – estas nervioso para hoy? -
- No...no es la primera entrevista que tengo, ademas si no se da habra otros empleos – menti. Estaba muerto de miedo y queria ESE empleo.
- Lo vas a consguir, algo me dice que todo va a cambiar hoy -
- Igual mejor que algunas cosas no cambien – dije acercandome y dandole un tierno beso.
Termine de comer en tan solo 2 minutos y me levante de la mesa. Tome el traje gris que tanta suerte me habia traido en los ultimos examenes de la facultad y me vesti. Camisa blanca de primera marca, Ambo gris recien salido de la tintoreria, corbata haciendo juego. Un toque de perfume importado. Estaba listo. Me mire al espejo y me senti invencible.
- Estas listo mi amor?, yo ya salgo -
- Ahi voy – respondi
Camila ya estaba vestida con su delantal blanco de enfermera y me esperaba en la puerta del departamento. Trabajaba en un hospital haciendo los ultimos meses de internado para poder recibirse en la Facultad de Medicina. Estaba contenta con lo que hacia y lo demostraba todos los dias. Pase por la cocina, tome un sorbo de agua, agarre el celular y me dirigi a la puerta.
- Tienes la llave? - me pregunto
Revise mis bolsillos tanteando en busca de la llave. La mirada perdida, ya me habia concentrado en la voragine del dia.
- Si si, vamos – le dije
Mire para abajo, di media vuelta y empece a caminar por el pasillo del piso en busca del ascensor. En el mismo momento en que escuche como Camila cerraba la puerta del departamento senti que algo me chocaba de frente. El pecho me quemaba.
- Hey, que haces – dije abriendome de brazos y mostrando la mancha de cafe que aquel hombre de capucha y aspecto de zombi me habia acabado de derramar sobre mi camisa. Camila se acerco mirandome preocupada.
- Que paso? -
- Nada, es que ese tipo me empujo y me tiro cafe encima, hey! -grite pero el hombre ya se habia metido en su departamento al final del pasillo sin siquiera darse vuelta.
- Oh vamos, no es nada, te plancho otra camisa y listo. Cuida que no se te manche el traje. -
Entramos de nuevo al departamento mientras yo hacia malabares para que las gotas de cafe no rodaran hacia el pantalon. Deje el celular, que aun tenia en la mano, sobre la mesada y me saque la ropa sucia. Camila agarro una camisa blanca del placard, enchufo la plancha y la repaso con la habilidad de una experta.
- Damela asi nomas, no esta tan arrugada -
- No señor, aguarda solo un instante -
La espere con el torso denudo no mas de 30 segundos. Parecieron años.
- Listo, aqui tienes -
- Gracias amor – dije mientras me ponia la camisa – Ese tipo...espero no llegar tarde -
- No seas exagerado, fueron tan solo 5 minutos – dijo ella mientras abria la puerta
- Si pero a veces hacen la diferencia -
- Jajaja estas loco -
Caminamos por el pasillo y subimos al viejo ascensor con puertas estilo tijera. Ella saco su celular del bolsillo y empezo a revisar los mensajes.
- Creo que no llegare a tomar el colectivo, mejor camino 10 cuadras y voy en subte -
La mire y me di cuenta que habia olvidado mi telefono.
- Oh no, me olvide el celular, maldicion -
- Quieres volver a buscarlo? -
- Ni loco, demasiadas tardanzas para una mañana -
Salimos del edificio y nos detuvimos en la puerta. Ella iba hacia la izquierda a la estacion de subterraneo que quedaba a 10 cuadras. Yo hacia el otro lado a la parada de colectivo a tan solo cuadra y media.
- Te amo – le dije
- Yo mas..mucha suerte...avisame luego -
Nos dimos un beso. Corto pero intenso. Como todos. Sus ojos me miraron un segundo. Chispas salieron de ellos. La amaba.
Camine mirando el reloj. 8.35. Apure el paso los pocos metros que me separaban de la parada. Cuando estaba llegando a la esquina pude ver como el colectivo se escapaba de mi aumentando su velocidad al no ver a nadie en la parada. Quize correr y gritar, obligarlo a que se detenga de algun modo pero ya se habia ido. Maldije mi suerte y me pare debajo del cartel indicatorio que decia “ Colectivo 101”. Espere. 1 Minuto, 5 minutos, 10 minutos. Nada venia. Mire calle abajo tratando de agudizar mi vision pero era en vano. Ni un auto cruzaba por ahi. En ese momento un hombre ya mayor paso caminando con un diario bajo el brazo. Me osbervo y meneo la cabeza.
- Estas esperando el 101, hijo? -
- Si – respondi seco sin dejar de mirar calle abajo
- No va a pasar. Escuche que hubo un accidente a 6 cuadras de aca y cortaron el transito, tardaran un rato -

Comentarios

  • KopKop Anónimo s.XI
    editado julio 2014
    - ultima parte-

    Lo mire sin decirle nada. Pareci descortes pero no pensaba en ello. Llegaria tarde y lo echaria todo a perder. Trate de aclarar la mente. Recorde que a solo 5 cuadras pasaba otro colectivo que daba un poco mas de vueltas pero me dejaba en el mismo lugar. Camine a todo ritmo. Mis pantorrillas empezaron a arder luego de la 3era cuadra. El sol ya habia comenzado a pegar mas fuerte cosa que me preocupo. Se estaba haciendo tarde. Mire mi reloj, 8.56 . A las 10 debia estar presentadome en la recepcion de la compañia y el viaje tomaba, al menos, una hora. Camine y maldije como hacia tiempo no lo hacia. Maldije ser pobre y no tener el suficiente dinero para pagar un taxi, maldije no haberme levantado 10 minutos mas temprano si habia estado depierto mucho antes de que el despertador siquiera sonara, maldije haber desayunado, maldije al tipo del cafe, hasta maldije a Camila por haberse empecinado en plancharme la camisa. Luego de varios minutos por fin divise la parada del colectivo. Habia una larga fila esperando lo que me hizo creer que hacia mucho tiempo no venia y que pasaria pronto. Error. Estuve parado alli mas de 10 minutos. Cada segundo que pasaba era como un puntapie que me daban en la boca del estomago. No podia ser mas tarde y no podia estar mas apurado. Cuando al fin el colectivo llego me subi como pude colgado de la puerta. Fue uno de los viajes mas incomodos de mi vida. Apretujado entre la maquina expendedora de boletos y una señora entrada en kilos casi no podia respirar. No dejaba de revisar el reloj y mirar el transito que se hacia cada vez mas pesado. Insultaba ante cada semaforo y en cada esquina. Cuando por fin llegamos al barrio comercial el colectivo se descomprimio de gente. La mitad del pasaje bajo alli por lo que me pude sentar contra una ventana e intentar tranquilizarme. Mi reloj marcaba las 10 de la mañana y aun estaba a 15 minutos de distancia. Hubiese llamado para avisar del retraso inventando alguna excusa pero no tenia el celular. Me calme diciendome que ellos serian gente sensata, que comprenderian una pequeña tardanza un lunes por la mañana. Serian tan solo 15 minutos. Un cuarto de hora. Nada. Baje del colectivo de un salto en el lugar indicado. Trote aquella ultima cuadra que me separaba de la compañia, un edificio de mas de 20 pisos con ventanales vidriados que reflejaban la luz del sol como un espejo. Mi reloj marcaba las 10.14. Podria ser peor, pense.
    - Juan Ochoa, tengo una entrevista con el señor Morgan – dije en la recepcion de planta baja
    Una mujer entrada en años me miro de arriba a abajo, alzo el telefono y murmuro una palabras en el.
    - Piso 9. Pase la tarjeta por el molinete. Los ascensores estan a la derecha -
    Tome la tarjeta de plastico blanco que decia VISITA y pase sin problemas por el molinete. Aun estaba un poco agitado por el trote pero no me importaba. Tan solo queria llegar a aquel piso 9. Me subi al primer ascensor que aparecio. Por suerte estaba vacio. Me mire al espejo y alinee la corbata y la camisa. Nada malo habia pasado, ellos lo comprenderan, pense. El ascensor subio sin escalas los 9 pisos mientras de fondo se escuchaba una grabacion institucional que rezaba las bondades de la compañia. No le preste atencion. Estaba concentrado en mi discurso y en salir de alli con el trabajo asegurado.
    - Piso 9 – dijo una voz femenina y monocorde por el altoparlante del ascensor.
    Alfombra bordo, paredes revestidas de fina madera que daba una sensacion de importancia al lugar. Letras doradas de tamaño extra grande dejaban leer “Jordan Brothers CO”. Me acerque a la recepcion del piso y me anuncie.
    - Muy bien señor Ochoa, lo estaban esperando. Sientese y en un minuto estaran con usted -
    Asenti con la cabeza y me deposite en el sillon de terciopelo gris que se encontraba en un rincon. Me hundi en el. Aun mi cabeza seguia pensando en el viaje y en la tardanza mientras que las imagenes de lo que estaba por suceder luchaban por desplazar esos pensamientos de mi mente. A los pocos segundos un hombre bajo y canoso se aproximo a mi con gesto adusto.
    - Juan Ochoa? - pregunto
    - Asi es -
    - Soy Federico Morgan – dijo estrechandome la mano con fuerza – por favor acompañeme por aqui -
    Lo segui como una mascota sigue a su amo que le esta por dar comida. Un largo pasillo nos condujo a una sala amplia. Mesa alargada de madera. Ventanales que daban a la ciudad dandole un marco imponente a la entrevista.
    - Le presento a Miguel Ramirez, Gerente General de la Compañia -
    - Mucho gusto – dije tendiendole la mano y sonriendo.
    Me sente en una cabecera y ellos a mi derecha. Morgan observo su reloj, me miro y sonrio.
    - Que paso Juan?, mas de veinte minutos tarde -
    - Oh si, es que tuve un inconveniente cuando salia del departamento...alguien me derramo cafe encima y debi cambiarme la camisa. Luego hubo problemas con el transporte..y el transito...- dije mientras pensaba “no son mas de veinte minutos tarde, tan solo 14 viejo”
    - Todos tenemos problemas Juan pero los sorteamos. Mas aun en un dia importante, como intuyo que hoy lo es para ti – dijo Morgan
    - Si, no volvera a suceder -
    - Y lo que mas nos preocupa no es la llegada tarde en si. Sino el futuro. Si hoy era un dia importante para ti y llegaste tarde. Pasara eso en el futuro? Pasara eso en dias menos importantes? -
    - Oh no señor, le prometo que...-
    - Mira joven – interrumpio Ramirez, el gerente general, con cara de pocos amigos y marcado acento español. - Tus referencias son realmente impresionantes. Te has destacado en todas las pruebas que te hemos tomado y realmente creo que eres el indicado para el puesto pero no podemos permitir esta tardanza...-
    En ese momento mi mente se puso en blanco. Vi al gerente mover sus labios durante unos pocos segundos mas pero no escuche lo que dijo. Supe que lo habia perdido. Se me habia escapado de las manos.
    - Asique sera mejor que lo intentes de nuevo el año que viene. Estoy seguro que con tu capacidad no tendras problemas para convertirte en uno de nosotros, pero realmente creo que aun no estas preparado -
    Miguel Ramirez se levanto, estrecho mi mano y salio de la sala a seguir su vida de negocios en la oficina y lujos en casa. Morgan me miro con ojos casi de compasion, se levanto y me dio la mano.
    - Vamos, el año que viene seras uno mas aqui, no pasa nada hijo, todo ira bien -
    Sin decir palabra le di la mano y deshice el camino hacia el ascensor. Estaba triste y con bronca. Mucha bronca. De pronto me vi fuera del edificio, contemplandolo como si fuese un gigante monstruoso que me habia vencido. Mis ojos humedos. Mi mente en blanco. Mis bolsillos vacios. Habia perdido la oportunidad de mi vida. Y todo por 5 minutos. En ese momento no me di cuenta que era lo menos que iba a perder.
  • dvadelldvadell Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado julio 2014
    Hola,

    ¡Me gustó! No le encontré nada de malo, salvo que me chocó cuando pusiste de Camila "sus ojos claros la hacian relucir como algo nuevo y limpio en medio de aquel lugar". Me sonó a que Camila pasaba a ser una cosa reluciente.

    Salvo eso, y salvo que Juan no consiguió el empleo, ja! está muy bien. Te felicito.

    Saludos
    -- Diego.
  • AloneAlone Anónimo s.XI
    editado julio 2014
    También lo he visto bueno. Eso sí, te has de poner muy obeso, si te sigues " comiendo" las tildes, jajajjajaj Es una broma, tómala así nomás. Felicitaciones y a seguir.:)
  • odmaldiodmaldi Fray Luis de León XVI
    editado julio 2014
    Me gustó mucho como se lo dijo Alone, pero sí, está el problema de las tildes. También una que otra frase sin la coma necesaria.

    Me transportó a tanta entrevista que fui y el mismo sentimiento de ansiedad, de sentirme así de chiquita ante esa gente con sus trajes y puestos de algo rango, de lujos y demás; qué bueno que no me dieron ninguno de esos trabajos, ahora que lo pienso. También lo mismo de llegar tarde a un trabajo que realmente quería, lástima que no era de salario de $30,000 al mes!

    Con el final me deja saber que seguro termina su relación con Camila, o que muere, porque si dice que esos cinco minutos eran 'lo menos que iba a perder', quiere decir que con las palabras de Camila es un presagio a que algo grande pasará, pero no necesariamente la de conseguir el empleo. Lo grande seguro es la ruptura de la relación, o ¡la muerte!:eek:

    ¡Gracias por compartir!
  • KopKop Anónimo s.XI
    editado agosto 2014
    Gracias. Si, las tildes son un problema para mi, creo que confio mucho en el procesador de textos. En fin, lo corregire cuando lo este releyendo.

    Muchas gracias por las opiniones, me dan ganas de seguir escribiendo, por mas que indiquen cosas buenas o cosas malas, ttodo suma y da ganas saber que alguien lo lee!

    En realidad lo que mas me importa a mi es que sea entretenido. Creo que una historia debe, ante todo, ser entretenida, sino nadie la leeria.

    Bueno, les dejo el cap 2 por si quieren leerlo y comentarme que les parece..si les aburre o divierte.

    cap2
    Me desajuste el nudo de la corbata y camine sin direccion por un largo rato. Estaba desanimado y confundido, aun no lograba entender como habia perdido aquel trabajo. Sabia que habia muchas oportunidades mas para mi pero en ese momento no me importo. Ya me habia imaginado disfrutando el jugoso sueldo que ofrecia la compañia, al año siguiente quizas un aumento y viajes al exterior todo pago. Luego vendrian el auto de la empresa, bonificaciones anuales suntansiosas, y un cambio de vida para mi y Camila. Casi pude sentir no preocuparme por el alquiler. Las ultimas semanas habia estado mirando, en secreto, la seccion de clasificados del diario en busca de un lugar mejor donde vivir. Y, debo reconocer, habia dejado volar mi imaginacion. Barrios caros, casas con pileta y parque, autos importados, cenas en los mas elegantes restaurantes de la ciudad. Todo eso venia a mi mente y ya casi lo daba por hecho hasta que aquel colectivo se me escapo. Ahora debia volver a casa y empezar a buscar trabajo. De nuevo. Quizas, con suerte, conseguiria algun puesto en una empresa mediana. Me alcanzaria para vivir, si, pero el sueño del progreso meteorico se veria frustrado. Pense en volver a intentarlo en Jordan Brothers el año que viene pero la frustracion era mucha en aquel momento. Ademas...el año que viene? Aun faltaban 365 dias y 365 noches para eso. Una eternidad. Casi sin darme cuenta llegue caminando a la plaza 9 de Julio, donde le di el primer beso a Camila. Los recuerdos asaltaron mi mente. Un beso robado una tarde luego de una charla de cafe. Deciamos que eramos amigos, que saliamos para divertirnos, que teniamos muchas cosas en comun. Yo sabia que no era asi, desde el primer momento que la vi quise conquistarla pero debo reconocer que fue un hueso duro de roer. Las primeras semanas la pasaba a buscar por la salida de la facultad con el pretexto que mi hermana estudiaba medicina en el interior y le serviria si pudiera mandarle apuntes fotocopiados desde la ciudad. Mentira, yo era hijo unico. Pero sirvio. Fue la excusa para poder verla mientras me ganaba su confianza y cariño. Ella nunca lo acepto pero creo que tambien quizo conquistarme desde el primer dia. Y alli, en esa misma plaza, en esa misma esquina, le robe un beso al despdirnos en nuestra 5ta salida. Fue un momento magico. Yo fui pensando cmo darle aquel primer beso todo el trayecto desde que habiamos salido del Cafe a pocas cuadras de distancia pero en el ultimo minuto no hubo tiempo para la reflexion. Tan solo se dio. Como una rafaga de suave y refrescante brisa de verano ella me devolvio el beso. Y sonreimos. A las pocas semanas ya nos habiamos convertido en pareja casi sin darnos cuenta. Le confese, no sin miedo, que no tenia hermana. Su reaccion fue una estruendosa carcajada. Supongo que ya lo presentia pero no le importo. Me dijo “contigo iria al fin del mundo, Juan Ochoa. Confio en ti”. Y ahora la habia defraudado. Diga lo que dijera, yo sabia que ella contaba con que yo consiguiese ese empleo. En cambio ahora volveria a casa con las manos vacias y pensando como pagar el proximo alquiler. Tantee el bolsillo del pantalon y ahi estaba. El anillo, modesto pero reluciente, que le pensaba regalar aquella noche en medio de una cena con velas en el departamento cuando le pidiera matrimonio. Lo mire unos segundos y lo volvi a hundir en el bolsillo. Quizas seria mejor esperar mas adelante. Quizas ahora ella no quisiera casarse conmigo. De lo que estaba seguro era que su padre no lo aprobaria y menos aun sin tener un empleo bueno y estable. El comisario Menendez. Asi lo llamaban todos menos Cami. Aquel hombre si que me detestaba. Nunca me habia aceptado y nunca lo haria. Quizas con el empleo hubiese podido cerrarle la boca y conformarlo pero ahora las cosas serian mas asperas. “Es un vago” le decia, “se emborrachaba en primer año, no puedes salir con el” le repitia una y otra vez a su hija. Y lo hacia delante mio. Miriam, su madre, lo apañaba. En el fondo sabia que ella me queria pero la figura del comisario era demasiado grande y poderosa como para que le pudiera hacer frente. Asi que habia perdido la oportunidad, tambien, de pedirle casamiento. Y todo por 5 minutos.

    Mire mi reloj. Ya eran mas de las 12 del mediodia y estaba hambriento. Compre un sandwich en un kiosco y me sente en un banco de la plaza a comerlo. Sera toda mi vida asi? Pense. Comiendo sandwiches en las plazas mirando a las personas pasar?. Conformandome con un trabajo mediocre y la ilusion de un futuro mejor que casi con seguridad nunca llegaria?. Una risa histerica salio de mi boca. Casi llore de la risa. No es para tanto, me repetia una y otra vez. Tienes todo el futuro por delante, me decia. Y lo sabia. Tan solo que eso no me consolaba en ese momento. Sacudi mi cabeza y mire a mi alrededor. Alla a lo lejos, en medio de unos arboles, pude ver a dos tipos con malas ropas y andar pendenciero. Rostros sucios y sin afeitar. Modales aun mas desprolijos. Se acercaron a una joven que iba caminando sola en medio del parque. Uno a cada lado. Rieron y le hablaron. Pude ver por la cara de la chica que la situacion le incomodaba. El que tenia a su derecha, un flaco alto cara de nada, empezo a acercar su mano izquierda lentamente a la cartera de la chica mientras su amigo la distraia con cuentos y risotadas. Me levante del banco y camine en direccion a ellos. Ninguno de los 3 me vio venir, cada uno ocupado en sus asuntos. Los hombres en molestar y, quizas, robar a la joven. Ella en desaparecer lo mas pronto posible. Segui mi ruta hacia ellos con paso firme. Estaban cada vez mas cerca. Acelere el tranco y los choque de frente, como un auto que choca con otro en la ruta, empujando al tipo que tenia a su derecha y frustrando su intento de robo. La chica me observo de reojo y siguio su camino sin mirar atras. Los dos hombres se dieron vuelta y me enfrentaron, desafiantes.
    - Que pasa amigo? Me lastimaste – dijo el flaco alto con voz pastosa y palabras arrastradas.
    - Perdon, no te vi – masculle sin detener mi marcha. Si bien yo soy mas alto y fibroso que el, 1.85 y casi 90 kg, ellos eran dos. Y si algo me enseño la calle es a nunca enfrentarme solo contra mas de un tipo. Una regla de superviviencia basica.
    - Buenos, nosotros si te vimos, y mejor que no lo hagamos de nuevo! - grito el otro, gordo y mal oliente, mientras yo me alejaba.

    Segui mi marcha sin direccion hasta que me di cuenta que estaba a medio camino de casa. Decidi que ya habia tenido suficiente tiempo para lamentarme asi que tome el primer colectivo que paso y en menos de 15 minutos estaba entrando por la puerta delantera del edificio. Era tiempo de intentarlo de nuevo, y de intentarlo mejor. Sali del ascensor y camine los 10 pasos que me distanciaban de mi departamento, el B. Puse la llave en la cerradura y la abri. Una rafaga de aire frio, casi siniestro, me pego en la cara apenas abri la puerta. Ahora, pensandolo bien, fue como si alguien me hubiese tirado un vaso de agua helada en la cara para despertarme. Con cubitos de hielo y todo. El reloj de la cocina marcaba las 2 en punto de la tarde. Aun tenia el sabor del sandwich en la boca y sentia sed. Abri la heladera rezando encontrar una cerveza.
    “Por favor que haya al menos una sola”
    Ahi estaba. Una lata de Budweiser fria que habia quedado intacta de la noche anterior. La tome entre mis manos y la deje en la mesa. Pude ver tirada la camisa con la mancha de cafe. Maldito cafe. Me saque el saco, tire la corbata, desabroche mi camisa y el cinturon y me desplome en una silla a mirar la tele y a disfrutar la cerveza. Me lo tenia merecido, habia sido una mañana decepcionante. La tome como si hubiese sido agua. Hacia tiempo que no habia disfrutado tanto una bebida. En ese momento no me imaginaba que era la ultima que iba a poder disfrutar de verdad en mucho tiempo. De pronto senti el vibrar del celular. Recorde que lo habia olvidado en la casa, pero no sabia donde. Me levante pesadamente y comenze a buscarlo siguiendo el sonido que hacia el aparato al vibrar. No lo encontre ni en la cama ni en el baño. Me concentre y evoque los movimientos que habia hecho aquella mañana. La mesada. Lo habia dejado en la mesada de la cocina al cambiarme de camisa. Fui hasta alli y ahi estaba, debajo de la camisa manchada. Revise los mensajes. 10 llamadas perdidas. 5 de un mismo numero desconocido y 5 de Jorge Menendez,el comisario. Que querra? Me pregunte. Nunca me llamaba y si lo hacia era porque no podia comunicarse con su hija y se limitaba a escribirme un mensaje. Toque dos teclas en el celular y ya lo estaba llamando. Contesto luego de 3 timbrazos.
    - Jorge? Que tal? - pregunte. Rece por que no me preguntara por el trabajo. No tan pronto.
    - Donde te habias metido?, te estuve llamando toda la mañana – su voz sono agria y cortante. Incluso mas de lo normal. Algo no andaba bien.
    - Fui al centro, tenia una cita...- dije sin dar mas detalle – Paso algo? -
  • KopKop Anónimo s.XI
    editado agosto 2014
    - Ya lo creo que paso algo...Camila...tuvo un accidente...la atropello un colectivo de la linea 101 a 6 cuadras de tu casa. Estamos en el Hospital Santa Isabel. Veni para aca – y corto.
    Me quede quieto un minuto sin reaccionar. El telefono aun en la mano. Mi boca abierta queriendo pronunciar un sonido que no salia. Camila. Accidente. Hospital. Eran palabras disociadas que parecian no ir bien juntas. Mi mente las ordeno como quien ordena un rompecabezas. Camila habia tenido un accidente aquella mañana y estaba internada. Las rodilla se me aflojaron. Sentia que me desplomaba. Tome el saco, algo de dinero y sali corriendo. De pronto me habia olvidado del trabajo, de Jordan Brothers, de todo. Sentia como si el mundo me estuviera aplastando con un dedo poderoso y no podia hacer nada por evitarlo.
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