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Francis Scott Fitzgerald, censurado. O, como prefería enfocarlo la revista estadounidense que publicó sus relatos cortos a finales de los veinte y principios de los treinta, sencillamente “editado” para no ofender a sus lectores con escenas de desnudos, referencias al abuso del alcohol y las drogas o palabras despectivas que encerraban prejuicios raciales. Esa nueva versión, que a base de tachaduras erradicaba la impronta más cruda y realista, es la que acabó sobreviviendo como parte del legado literario de uno de los grandes novelistas del siglo XX. Ocho décadas después de que del escritor estadounidense (1896-1940) aceptara el tijeretazo por necesidades de supervivencia, una nueva edición de sus colecciones de historias breves consigue recuperar por primera vez a un Fitzgerald en versión original.
Comentarios
Se me plantean un montón de preguntas. Va a ser una experiencia interesante, sí señor.
Salud y libros.
Antonio F. Rodríguez
[La antigua Biblos]