Lo que pasa es que poblamos de imágenes el mundo.
El cine del amor y del mes, el centro populoso
y la feria librera de la noche, el íntimo
y cálido teatro. Asientos de un biotrén
extensísimo, pero nos bastaba. La playa
del abrazo, del cariño y la confianza,
o la trémula comida en tu casa.
Ni el jabón ni la ducha borran de mi cuerpo
tus inmensas huellas totalitarias.
Pasa la luz de día a luz de noche como si nada,
este mundo, que creí nuestro, sigue girando.
Pero me estoy resbalando. Me desoriento
entre estas calles y sombras, sucias y
nostálgicas. Mis pies rechazan tocar
la plaza del primer beso. Pero no hay caso.
Existe una red interminable que baña todo San Pedro.
Y hay un desgraciado fantasma errante por las salas,
por tu casa y tus pasajes, tras la estela de tu pasar,
infatigable. Sus pasos tristes despiden versos de
desamor y desengaño; ojos profundos, dubitativos,
observan el espacio sideral. ¿A quién buscan
entre todas las estrellas y planetas?
Estamos solos, dicen los tristes ojos, perdidos
ya sin a quien mirar, sin por quien florecer.
Comentarios
Bonita imagen desesperanzada. Muy buen final.
Triste y bonita son las imágenes. Dignas.
Gracias por el comentario.
«Ni el jabón ni la ducha borran de mi cuerpo
tus inmensas huellas totalitarias.»
Saludos
Emilio