Me despertó una gata pariendo críos,
y un eclipse medio abochornado.
Sin saber mucho qué hacer
di un salto eléctrico desde la cama,
y dirigí mis pies en busca de algo.
(No sabía de qué).
El aparataje y mecanismo de la noche,
hicieron nacer en mi oscuros pensamientos,
mas al poner un amor soñado de un tal Liszt
mi alma supo florecer en la miserable noche.
La gata tuvo cuatro gatitos
todos ellos achinados y torpes,
frágiles como lámpara en desuso
y sedientos de teta caliente.
En cuanto al eclipse no sé con exactitud
si ese color fue producto del sueño,
del trasnoche, de la falta de café.
Era un corazón pariendo con dolor.
La magnitud de estos hechos
dan en mi cabeza y mi estómago,
me producen migraña y cáncer;
mas me siento contento. Estoy feliz:
Me despertó una gata pariendo críos
y un eclipse medio abochornado...
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