Recuerdo aquella noche como si fuese ayer…
Estábamos solos, él y yo, en su casa. El ruido de los coches entraba por las ventanas, me empujo contra la pared y me besó. Ese beso me quemó el alma, era puro fuego. Me acaricio lentamente todo mi cuerpo, parando en esas zonas que tanto le gusta tocarme, mis tetas y mi clítoris. Era como un niño con un juguete nuevo, lo peor era que cuanto más tocabas más me gustaba. Quería que me follara salvajemente. Bajo su boca suavemente hacia mi cuello, me mordió sensualmente y se fue. Le mire, con incertidumbre. ¿Por qué se iba? Nadie me deja con semejante calentón encima. Me acerque a él, le tire contra la cama y me subí encima de él, procure no dejarle ninguna escapatoria. Ahora me tocaba a mí jugar.
Le desabroche los botones de la camisa, para así poder besar sus marcados abdominales. Le cogí de las manos y se las dirigí hacia mis pechos. El bese el cuello mientras mis manos le desabrochaban la bragueta. Empecé a tocarle su pene y sus testículos. Baje con mi boca de su cuello hasta su pene, lo relamí un poquito y me fui.
Se levantó, me cogí del brazo y me dijo “Tú no te vas” me quito la ropa y yo se la quite a él. Me tiro en su cama completamente desnuda, me abrió las piernas y me metió su pene, aun puedo notar su pene dentro de mí. Era como una explosión de placer incontrolable, quería más y más y más. Era como un vaivén rítmico que me hacía gritar de placer como nunca había gritado antes. Me dijo “Zorra voy a hacer que tu coño chorree, has sido mala y ahora yo hare que te disfrutes como la puta que eres”. Dicho y hecho tuve el mayor orgasmo de mi vida, acabe cansadísima y sudando como una cerda.
Pero el aún no había acabado así que decidí comerle la polla. Me metí su polla en la boca hasta lo más fondo, me quede sin respiración unos segundo pero valió la pena, lo volví a repetir, me introducí sus testículos en mi boca, mientras le masturbaba. Pase mi lengua por su glande, el me aparto y me echo todo su semen por la cara.
Fue increíble, aun me tiemblas las piernas siempre que recuerdo aquel polvo.
Y así, termino aquella noche. Una de las mejores noches que recuerdo.
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