VIVIR DONDE LE REZAN A LOS MUERTOS
El cortejo fúnebre avanza lentamente entre suspiros y sollozos, y los golpes secos de nudillos pidiendo relevo en el porteo a hombros del pesado féretro. La llegada al cruce de calles donde se hará la rigurosa y emotiva parada, se produce envuelta en un manto de desconsolado silencio, alterado solo por la triste y parsimoniosa plegaria del "simple" del pueblo, que balbucea un pastoso Padrenuestro por la salvación del alma del querido yacente. Familiares, admiradores, compañeros y hasta algún avieso enemigo que ha acudido a otorgarle su definitiva amnistía, observan el ataúd depositado en el suelo del ensanche de las cuatro calles, incrédulos, aún, de que el que hasta ayer mismo gozaba del don de la vida, estuviera allí, dentro de aquel almohadillado estuche de pino.
"Echar las honras al muerto". Así le llamábamos. Y es que la costumbre de velar al difunto en su propia casa, rodeado de cirios encendidos y plañideras de vecindario, permitía este último homenaje que se ha perdido para siempre como forma atávica, genuina y entrañable de dar un sentido 'hasta siempre' al ser querido que se va.
Allí, al inicio de la vereda hacia la eternidad, se sitúa el último contacto del finado con el mundo de los vivos, que morará ya para siempre rodeado de los melancólicos cipreses que apaciguan la necrópolis.
Comentarios
Sugiero que podrías espaciar este micro-relato con algunos párrafos para permitirle al lector un tránsito más claro, más holgado desde el cruce de calles terrenal hasta el inicio de la vereda hacia la enternidad. El recorrido, creo, ¡lo merece!
Evocado por el texto, he mezclado unas imágenes de Alex Grey con algún dibujo para ilustrar ese juego de la vida y la muerte simbolizando el tiempo, para ti:
¿puedo decir tres escenas sobre el tema? que me evocan este relato?
1
Se inundó un pueblo, desbordó el rio...luego el agua fue bajando y quedó algo terrible, algo patético: el cementerio y la maldita costumbre de amurallarlo todo... quedó inundado como si fuera una pileta de natación... los chicos iban a nadar, y se tiraban de las cruces que sobresalían como si fuera de trampolines
2
Contaban riéndose de una que murió y lo llevaron a una sala velatoria en un carrito como esos de hospital con ataud y todo... tambien, había llovido y corría un gran torrente por la cuneta de las calles hacia el gran desagüe... la ciduad apenas si se estaba armando por entonces. Cuestión que el ataud cayó resbaló hasta el borde de la calle y lo tomó el torrente de agua... los deudos salieron corriendo persiguiendolo y el ataudo corria como una lancha... gracias a Dios se trabó antes de caer al gran desagüe y seguir navegando por los arroyos hasta el río
3
Cuando murió Francisco José, en medio de una gran ceremonia un edecán golpea en la cripta de la catedral donde lo van a enterrar:
- quien esta ahi !!!?? contesta un monje desde adentro
- Soy Francisco José! -contesta el edecán en su nombre. Rey de Austria Rey de Hungria!! Gran Duque de acá Conde de no sedonde Rey de Bohemia!!, Rey de Croacia!! Rey de Eslavonia!! Rey de Israel !! Rey de Dalmacia!! Rey de Galicia y Lodomeria!! Rey de Iliria!! Emperador del Imperio Austrohúngaro !!!
- ¡No lo conozco!! grita desde adentro el monje
gran expectación y miedo entre la gente ¿que pasará?
Golpea de nuevo el edecán la cripta y el monje desde adentro contesta:
- ¿¡ quien está ahi??!
y en voz baja el edecán dice:
- soy un pobre pecador que implora el perdón de Dios...
al rato se escucha:
- pase...
y se abre la cripta