Podríamos decir que alguien bebiendo solo en un bar sería una persona solitaria, que la bebida es lo único que tiene; las emociones traducidas al alcohol. Y puede que sea verdad o puede que esté diciendo estupideces…
Pero esta historia no tiene nada que ver con este tipo tomando solo en un bar, sino de aquel que pasó por afuera del local y miró hacia al interior buscando una mirada amigable en la que pudiese encontrar empatía para compartir con otras personas, no obstante no encontró ninguna, vio gente riendo a carcajadas en una esquina, a otras conversando en la barra, e incluso el tipo solo al rato saco su teléfono celular y entablo conversación.
¿Por qué entre al local? Se preguntó consternado el tipo cuando ya estaba sentado en la mesa cinco pidiendo una cerveza de ¼. No soy un bebedor y no frecuento estos tipos de lugares - se respondió a sí mismo.
Miraba la hora en su teléfono celular cada vez que lo sacaba, termino su botella de ¼ y pidió una de 1 litro. Un par de mujeres lo invitaron a su mesa muy amigablemente, él extrañamente exclamo un “no, gracias”; sin embargo las mujeres insistieron y termino en la mesa de ellas. Las dos mujeres no eran de ese país, se veían buenas personas, eran hermosas, simpáticas, alegres y con ganas de pasarlo bien, la mayoría de los hombres hubieran querido estar en sus pies, pero el tenía el ceño fruncido y no dejaba de mirar la etiqueta de la botella como no teniendo nada más que hacer.
Una de ellas le pregunto porque estaba solo en un lugar llenos de gente acompañada y pasándolo bien, a lo que el respondió “tengo problemas”, mientras miraba hacia el suelo en busca de alguna mejor respuesta a lo que él ni el mismo sabia.
Silencios incómodos acompañaron la conversación hasta que las mujeres fueron al baño, cuando volvieron de él, decidieron dejar el bar, se despidieron de él con una mirada de pésame, como si sintieran pena por aquel hombre. Volvía a estar solo, aunque realmente estuvo solo todo el tiempo.
Miró hacia la barra y ya no estaba el otro tipo solo, se paró y fue a la barra a pedir otra botella de litro, la que atendía el mesón lo miro y le dijo - ¿Estás seguro?- con una mirada maternal y de protección, a lo que él respondió “estoy bien”, su voz pareciera quebrase al final como una gran escultura de hielo que puede ser muy hermosa, pero al fin y al cabo es hielo.
Eran las dos de la mañana y el turno de la que atendía terminó, sin embargo no se fue y se sentó al lado del tipo, sintió en su interior que debía hacerlo, la lógica no fue su compañera en ese instante, solo lo hizo y se convirtió en la compañera de bebida del sujeto que era su preocupación.
El perdió la compostura y sintió como si alguien le diese un gran abrazo, no dijo nada, la miro y ella correspondió la mirada diciendo – se lo que sientes, tienes una perdida, yo he tenido varias en mi vida, pero como la tuya ninguna- el miro su vaso de cerveza y dijo – no se me ha muerto nadie, creyendo saber lo que su compañera hablaba. No me refiero a muertes a lo que me refiero querido, exclamo con serenidad mientras tomaba se miraba sus uñas - Tú has perdido algo más importante, tú has perdido la vida; es más no mereces vivir, esta última frase con una frialdad que encogería de hombros a cualquier ser humano.
Un segundo fue una eternidad, y el respondió- lo sé, ya no pertenezco a este mundo o quizás nunca pertenecí – de pronto los ojos se le pusieron llorosos mientras prosiguió con su charla – es por eso que debo acabar con esto de una buena vez- mientras se acomodaba un revolver en el cinturón de su pantalón.
La mujer no se sorprendió y con una voz confortante le dijo – no mereces vivir, pero no debes morir, gente llorará por ti a pesar de lo que te has convertido, es por ello que dudas y no jalaste el gatillo cuando estabas en tu casa; realmente quieres vivir; y todo lo que tienes que hacer es ser tú mismo, ¿adaptarte a la sociedad en tus minutos finales?, ese fue un grito de desesperación para ser aceptado y pensar que haces lo correcto.
Él estaba aturdido mientras la escuchaba y pensó “si esta mujer se atravesó en mi vida para evitar que hiciera aquello, debe ser por algo” la miro y le dijo – sabes que, es muy probable que tengas razón, mejor voy a casa y deben estar preocupados.
El sujeto se levanta para dirigirse a la salida, cuando unas luces lo ciegan por unos segundos, y escucha una voz que le dice “manos arriba no oponga resistencia”, él se da vuelta a mirar a su compañera de bebida, la mira y ella con la mirada fija en el suelo, le dice – es muy tarde- el mira el lugar que ella observaba y estaba tendido en el piso un cuerpo desangrándose, se agacha para ver el rostro, mientras se agachaba recibió 5 disparos, no obstante vio que la cara del cuerpo era la de su compañera de bebida.
El lugar se llena de policías, uno le dice a otro- ¿Qué habrá pasado por su mente? ¿Matar a un tipo en la barra, a dos mujeres en la mesa y luego mató a la Bartender? - No lo sé, solo se que de seguro "tenia problemas"...
¡Saludos!
Ryuko
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