Una de las frases que más me impresiono mientras leía “La sociedad del riesgo global” de U.Beck, fue la siguiente:
“El riesgo del mercado global es una forma de “irresponsabilidad organizada” porque es una forma institucional impersonal hasta el punto de carecer de responsabilidades, incluso de sí misma. Nadie controla el riesgo del mercado global”.
Una tendencia muy extendida en los últimos años consiste en identificar todo pensamiento político fuera de los órdenes establecidos de utopía. Igualmente resulta curioso como este término ha ido perdiendo estima, hasta convertirse casi en una descalificación intelectual. Sin embargo mi pregunta después de leer estas líneas es la siguiente: ¿No resulta más utópico confiar nuestra suerte a un sistema que esta fuera de nuestro control?. Seguramente puede pensarse que en realidad si que existe un control, y que lo que prima aquí es el desconocimiento más injustificado. No niego que mi reflexión pueda pecar de desconocimiento, pero igualmente sostengo que la gestión del mundo se nos esta lleno de las manos. Hace poco leí un artículo que hablaba del sinsentido de la historia. La realidad actual sería la expresión de tal sin sentido. La globalización es una fuente de desconciertos e incertidumbres en la medida en que representa el progreso absoluto del progreso. Paradójicamente , la razón aplicada al mundo produce hechos que sacados de contexto rara vez resultan razonables. A todos nos conmueven los niños africanos desnutridos, sin preguntarnos si su pobreza es o no razonable. ¿Responde realmente el mundo actual al sinsentido?. Más bien cabría preguntarse qué cosas tienen sentido en un mundo que podría compararse con un paquete de clínex de usar y tirar. Todos los días escuchamos por la radio, vemos por la tele o leemos en Internet las últimas reformas económicas del BCE o del FMI, nos informamos de la prima de riesgo y vemos a los tertulianos teorizar sobre las últimas estadísticas en la sexta o ínter economía. La deuda se ha convertido en el fin ultimo de nuestro ideales. Ante esta situación cabe preguntarse de nuevo si realmente la historia tiene sentido.
La obra de Anthony Guiddens sorprende sobre todo por su capacidad integradora tanto a nivel metodológico como teórico. El ejemplo más claro quizá radique su el desarrollo de la tercera vía política que busca la integración de la izquierda en el nuevo panorama internacional , lo que consiste en un desplazamiento de esta hacia el centro. Tal vez la crítica más relevante que podría hacerse es que la tercera vía no es otra que la vía de un liberalismo reafirmado en su condición universal.
Comentarios
Los presidentes son gerentes de las grandes empresas. Y si no lo fueran, tal vez la población sufriría un malestar mayor.
No existe ningún Ministro en el mundo que le diga a Epson: "estas impresoras te las metés en el traste, acá en mi país no se permite vender merda con tinta en un cartuchito a 10 dolares los 5 mililitros. Si vendes esta basura, te obligo a que tenga provisión de tinta razonable y ni se te ocurra cambiar de modelo y dejar sin insumos al que compró una máquina, porque te incauto todo y te pongo una multa que te dejo temblando"
Por no hablar de Microsoft y de los medios pagados para mentir y los gerentes de compras y gerentes informáticos dioses de la corrupción más inmunda.
Hay ingenieros en las grandes empresas trabajando para afinar los componentes para que duren exactamente el tiempo de la garantía y despues se rompan así la gente compra otra.
Todo está hecho para que se rompa y la gente compre otra. Esto se estudió en las características deseables de las necesidades que se crean y los bienes que las satisfacen (ilimitadas en numero, limitadas en capacidad)