[OCULTAR]Se aceptan comentarios e impresiones, de esa forma también se aprende

, también aviso que me gusta poner música en mis relatos para lograr una inmersión "mayor" por decirlo de alguna forma, espero que les
guste.[/OCULTAR]
[OCULTAR]http://www.youtube.com/watch?v=KzhWzW5XxY8[/OCULTAR]
Cuándo abro mis ojos lo primero que veo es el techo de mi compartimiento. La misma imágen de los últimos días.
Nuestra fuerza áerea ha estado bombardeando la superficie de Nithar, el planeta en el cuál nos encontramos orbitando en estos momentos y el cuál estamos por invadir. Escuché que los altos mandos suspendieron cualquier clase de bombardeo orbital. No me parece raro. En esa clase de ataques, las naves se colocan en el sector espacial del planeta al que se desea disparar y acto seguido sueltan sus bombas hasta que abajo no queda ni un insecto. Cómo decía, no me parece raro que lo hayan suspendido porque la mayoría de las veces a los artilleros se les va la mano y luego no queda casi nada para invadir, asi que esta vez se contentan con envíar los cazas unipersonales a que limpien las zonas más defendidas, y la mayoría de las veces funciona.
Nithar es un planeta nublado y desértico con arena gris cómo las nubes de sus cielos. Casi no tiene montañas ni lagos y ni hablar de flora. Sus habitantes, los nithareanos son seres de apróximadamente un metro ochenta hasta los dos metros veinte, al igual que nosotros. Su color de piel es gris oscura, sus ojos azules claros y poseen un cuero cabelludo platinado, lo único que les queda bien en su aspecto humanoide. Lo observo en las imágenes holográficas y concuerdo en que no es un buen lugar para vivir. Bueno, estamos a punto de quitarles ese padecimiento.
Hace unas semanas, los draconianos aprobaron el ataque a este planeta. Hablaban del peligro que provocaban los nithareanos con sus bombas nucleares y su mundo militarizado. Pero no me lo trago. Todos sabemos que en Nithar existen minerales enterrados. Minerales que para nosotros valen mucho dinero. Prácticamente lo mismo que en los otros planetas que fuimos. Hemos quitado vidas por rocas. Y sé que que no debería importarme, pero sin embargo me importa aunque intento no pensar en ello.
Hay algo en los draconianos. Son la élite. Siempre nos dijeron que venimos de ellos pero hay algo extraño en esa afirmación. Si nosotros los reptilianos somos descendientes de ellos, ¿Por que tienen cola y nosotros no? ¿Por que su color de piel es amarronado y el nuestro verdoso? ¿Por que estamos cubiertos de escamas mientras ellos no las poseen? A veces pienso que estamos en este mundo únicamente para ser guerreros y aniquilar otras especies. Mis recuerdos de mi madre y mi padre son cada vez más borrosos, cómo si nunca hubiesen existido. Lo único que recuerdo son mis quince años de entrenamiento. Al igual que mis compañeros, a la edad de cinco años empezamos a combatir a puño limpio con los nuestros y desde ahí en adelante nos enseñan a combatir, a disparar, a destruir. A quitar vidas.
Sacudo mi cabeza con los ojos cerrados para alejar esos pensamientos. La sirena del pre desembarco comienza a sonar por esta y las otras doscientas gigantescas naves de transporte. Debo prepararme.
Loríohk me está esperando en el cuarto de armas y equipamiento. Ya tenemos todo asignado asi que me límito a buscar mi casilla y comenzar a prepararme. Empiezo por el traje de combate, un exoesqueleto que se adapta a mi cuerpo y a todos mis movimientos. Con un HUD que funciona a la perfección indicando dónde están tus enemigos, con visibilidad aérea del campo de batalla y un dispositivo capaz de inyectarme cardio si es que he corrido demasiado y mis piernas ya no me responden.
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Por supuesto que todo eso se debe a que pertenezco a las Fuerzas Especiales de mi división. Somos seis integrantes en ella: El comando Trav, la francotiradora Kiva, el ingeniero Vlithk, el médico Yhat, el tanque Loríohk y por último yo, el subcomando.
Si bien Loríohk es un tirador de apoyo, yo le digo "El Tanque", pienso mientras dejo mi casco a un lado y comienzo a vendarme las manos para colocarme los guantes. Loríohk es de una contextura física musculosa. Una cicatriz negra adorna su ceja derecha y sube en diagonal hasta el lado derecho de su frente, ¿Por que digo que es un tanque? Bueno, si ven en medio del campo de batalla a un sujeto con un traje enorme y disparando sin soltar el gatillo hacia todos sus enemigos mientras suelta infinidad de insultos a ellos, ese probablemente sea Loríohk. Un maldito bastardo quita vidas, pero a quién no dudaría en ponerme delante suyo para detener una bala. Aunque en verdad no lo necesita. Su traje es lo suficientemente poderoso cómo para aguantar proyectiles de diversos cálibres. Es una verdadera máquina de matar, al igual que todos los otros tiradores de apoyo.
[OCULTAR]http://www.wall321.com/thumbnails/detail/20120305/soldiers%20guns%20futuristic%20weapons%20digital%20art%20concept%20art%20armored%20suit%20combat%20knife%201024x1325%20wall_www.wall321.com_59.jpg[/OCULTAR]
- Creí que te ibas a quedar durmiendo - me dice él mientras le coloca las municiones a su gigantesca ametralladora.
- Yo también, pero no me perdería la oportunidad de... salvarte... el trasero - digo mientras lucho con la bota izquierda de mi pie que no quería entrar.
- Ya veremos quién salva a quién - me dice con tono burlón.
Finalmente terminamos de equiparnos. Recojo mi rifle de asalto con sus respectivos accesorios de miras y lanzagranadas y me coloco mi casco.
Comenzamos a caminar por los pasillos en dirección a las lanzaderas. En este momento hay un millón de tropas repartidas en las doscientas naves de transporte. Hay cinco mil soldados en cada una y a su vez, se dividen en 5 divisiones de mil soldados. En las lanzaderas entran cincuenta unidades únicamente así que será una gran lluvia de naves intentando llegar a tierra firme desde el espacio. Un verdadero desembarco áereo. Tiemblo al solo imaginarme a los nithareanos disparando contra las miles y miles de naves que quieren llegar a tierra firme para luego soltar miles y miles de soldados. De guerreros. Igualmente no iremos todos juntos. Veinte divisiones completas aterrizarán en distintas ciudades para repartir bien el orden de tropas. Justo a nostros nos toca la capital de la ciudad más importante.
- Nos asignaron a la división A-21 - me dice Vlithk mientras nos sentamos en nuestros respectivos asientos.
- Buenos muchachos - dice ahora Kiva mientras se sienta.
Una vez en nuestra posición, las puertas traseras de la lanzadera se cierran. Debe estar pasando lo mismo en todas las otras. Una luz roja se enciende y escuchamos una voz femenina por los altavoces
- Atención a todas las unidades, comenzando el despegue en veinte, diecinueve, dieciocho...
- Es un gran movimiento militar para atacar una sola ciudad no crees? - le digo a Loríohk.
- ¿Que te puedo decir? A los draconianos les gusta hacer bien su trabajo.
La voz continúa
- Nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres, dos, uno, todas las unidades tienen permiso para despegar.
Chequeo que todas mis medidas de seguridad estén aplicadas y veo que varios de los otros soldados hacen lo mismo. Respiro hondo cuándo la lanzadera empieza a despegar rumbo a la superficie de Nithar.
Habrá turbulencia sin duda.
Comentarios
Pero lo que me ha enamorado ha sido la música. Es un estupendo recurso, y da un ambientazo de delicia.
Estoy ansiosa por ver qué le ocurre al escéptico protagonista, y a su unidad, en la ciudad que van a atacar.
Saludos