Aquella habitación era pentagonal, estaba llena de espejos, espejos en los que podías mirarte y reflejarte, con todas las distorsiones que se pudieran producir, pero a mí, tales distorsiones me consumieron. Me acerqué al lado derecho para ver mi imagen, y el espejo me ofreció una mentira totalmente gloriosa. Era un rey coronado, con todos los símbolos reales, orlado de perlas, magnífico y sublime. Caminé un rato por ese lado, y, según me dirigia adelante la impresión iba perdiendo su esplendor, los trajes se iban manchando, las joyas, desapareciendo. La estampa me desnudaba y poco a poco iba haciendo de mí, huesos, huesos que se iban descomponiendo hasta quedar en polvo.
“En polvo, en sombra, en nada…”
Oí estas frases de Quevedo mientras me desmayaba.
Comentarios
El giro último parece que mancha la tónica tan buena que tenía el principio. Tal vez cambiando este final por otro hubiese sido mejor conclusión para el microrrelato.
La aclaración de tu comentario es muy curiosa. Estar indicada antes del relato ayudaría bastante a su comprensión.
Enhorabuena por tu creación.
3/10.
Pero me quedo con la curiosidad de saber qué ocurría al lado izquierdo de los espejos.
Coincido con EduardoR en que buscaría un final distinto.
Saludos!
Es interesante lo que has escrito, me da que pensar, ayer me sentí incapacitada para hacerte ningún comentario sentido, pero me quedé un rato dando vueltas a los dobles significados que creí notar, es espejo nos aboca a ello ( el espejo es un material genial para escribir sobre dicotomías, y las personalidades contrapuestas…da para mucho), el clásico ejemplo Alicia a través del espejo, y la obra de su autor, su propia experencia vida, sus múltiples personalidades, sus diversos nombre, sus paradojas, sus cuentos enmarañados, las geometrías no tan absurdas…todo esto me lleva a tu micro cuento, o tu micro me lleva a ensoñar sobre otros que también han escrito y pensado, sobre lo que tu has pensado y escrito.
Y además quintuplicas el relato en un pentágono reflejado sobre sí mismo, psicológicamente es una locura distorsionada.
¿Sabes de que me acordé también ? De aquel sencillo cuento de mi infancia, donde a un rey se le vestía supuestamente con telas enjoyadas, cuando en realidad estaba desnudo, y su pueblo lo halagaba, cuando en realidad lo aborrecía….solo la voz de la inocencia le dijo al rey que andaba desnudo.
El título le va genial para este complicado gran micro, algo abstracto, por supuesto, y de libre interpretación.
Son los mundos del pensar diferente, de la diferencia, de la intimidad. Me gusta hacer este tipo de relatos. Este además, juega con las imagenes- Espejo - Realidad - Distorsión. En el fondo vivimos en una distorsión. A veces somos el rey y, a veces la calavera.