Raíces al alto que el tiempo deshilacha. El agua y el viento las desnuda. Se lavan los terruños; las piedras caen; tan sólo permanecen sucios acúmulos del prieto y duro barro constreñido en sus rincones. Perseverante y tenaz en su adherencia. Aferrado a su raíz, perenne molde de su forma. Adicto y enganchado al fuerte abrazo de la madera que le amó en su crecimiento. Terrón del retorcido leño enamorado. Novio contento en su prisión. Concéntricos anillos de tiempo en tiempos vivo le desposan. Nunca será piedra traidora ni soluble arena.
Cepa con raíz dará un buen fuego. Jura ser fiel hasta el final y entonces si, felices ya, tierra y raiz serán uno en las cenizas.
Comentarios
Saludos
Hola Algebrista. Es lo primero tuyo que leo y me ha gustado mucho la amorosa adhesión del terrón de tierra con las raíces del árbol; esa tenaz unión inseparable incluso en la muerte del tronco. Una bonita observación de la Naturaleza, de las que a mí me gustan.
Saludos.