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Relicarios de inocencia.

SvartsinnSvartsinn Pedro Abad s.XII
editado marzo 2013 en Poesía General
I.

Del error, nació sin ser coronado con laureles de oro
Quien fuera el rey, pasó a abandonar su trono.
Se fue a jugar ajedrez en forma de peón,
En un bosque insondable del cual no se desprendían ternuras
Jugaba con una mujer invisible y con el reflejo de la carne que dejó atrás.
La veía entre las piezas de cristal, envuelta en pañales manchados.

El primer llanto correspondía a haber sido una mentira,
Los primeros aires debían haber calado tan fuerte como arsénico.
Sargazos tenían que atarlo de las muñecas y llevarlo lejos con las olas
Rebotando entre las rocas, borrando su rostro con cada choque
Secando las heridas con la sal, dejando sin imagen y nombre a quién era príncipe.
Rechazo, jaurías de lobos luchaban por arrebatarlo. Pero las domesticó
Hizo que sus ojos profundos mostraran lo más mortífero de las tierras
Brotaban plagas a medida que sus tímidos pasos de niño cruzaban las esteras
Enfundó el odio en la vaina de su espada y esperará a que el frío hielo traspase el pecho
Las mortajas de quién lo dejó en un pesebre ruin, sin un astro que señalara su concepción.

Conocerá a los hombres en una forma tan certera como sus propias manos
Los criará como a pequeñas aves liberadas de una jaula en un amanecer azulado
Llorará desde las montañas, hasta que el hastío se haga musgo junto a los ríos.

Llora, debes llorar pequeño y yo el rey quién te escribe, sabré merecer el espadazo de tu discordia.



II.

Creé a un niño
Le hice vivir en un castillo escarlata
Envuelto entre el capullo de rosas de cristal
Cerca de un río cuyas aguas eran pardas.
Entre los muros rocosos
Cuelgan murales de rostros sin nombre
Carcomidos por las eternas vistas hacía la niebla.
Que al ver la luz de las velas, muestran muecas invisibles.
Vienen de ninguna parte
De donde los confines de los campos se hacen vacíos
Tardes de sueño, caían lentamente frente a él
Subía lentamente los hielos
Para llegar a lo alto
Para contemplar oleajes sin olas
Que arremetían con su sonido contra las rocas de barro
Personajes sombríos
Le visitaban entre los pasillos
Hablándole en lenguas sin significado
Y al caer el sol, se marchaban nuevamente entre rincones
En las noches no había cuentos
Los padres ausentes, debía crear esculturas para verlos
Para abrazarlos y así sentir un afecto impalpable
Qué lo baña de inmisericordia
Así el corazón del pequeño yace dormido



Petite fleurs blanches.
Pequeñas flores blancas

III.

A veces quiero morir.
Pero siento los rugidos de un piano, anhelo soñar.
La pared está empapelada con carne y uñas.
Raspé hasta el cemento para querer salir.
Solo siento la música, ¿De dónde viene?

No puedo ver y no es porque esté a oscuras.
Sino porque no dejo de derramar lágrimas,
Las cuales caen como una cascada al desbordarse de la cama.
Formé un lago entre mis pies, está caliente.
Absorberé el agua, subsistiré sin saber de qué me alimento.
¿Por qué me dejaste aquí? ¿Acaso no saber del mundo es demasiado?
¿No saber que aquello era malo? ¿Qué tendría un castigo a cambio?

No tuve advertencia Señor, ¿Acaso no estarías ahí para guiarme?
Aprender caminos, jamás encontré un mapa para un laberinto.
Solo quería jugar, ver que una niña puede ser una muñeca.
No me guiaste, ¿Cierto? Pensé que con rezar cada noche serviría.
Que los cuentos algún día serían realidad.
Dibujé los árboles en mi pieza y de una cobija formé lobos.
¿Juguemos? El otoño empieza, ¿Sientes aquello?
Es mi hermana tocando el piano. ¿Ella es como una muñeca?

Juguemos, Juguemos... me encantaría ponerle ojos de vidrio.
Vestirle de blanco y ponerle zapatos nuevos.

Ahora aquí encerrado, viendo como la carne se descompone.
El vestido blanco se desgasta, se mancha con podredumbre.
Lo perforan las moscas, pero puedo jugar con ella.

¿Sientes el piano? Vamos, dime que sí y Señor...
¿Cuándo será el día en que veré nuevamente los rosales florecer?

Comentarios

  • SvartsinnSvartsinn Pedro Abad s.XII
    editado marzo 2013
    ¿Algún comentario?
  • LeosLeos Fernando de Rojas s.XV
    editado marzo 2013
    Por su extensión y complejidad de imágenes, me resulta difícil hacer un comentario.Es de esos poemas que cuando se terminan de leer,siento que me han gustado pero no sé qué decir; me dejan las palabras en suspense.
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