Sin saber muy bien cómo, me vi envuelto en un mundo subterráneo que me pareció hostil y demasiado caótico. En poco más de media hora, me encontré sonriendo al ver la inexistente interacción que imperaba entre tantas personas.
Todos me parecieron autómatas. Sin embargo, llegado el momento de abandonar aquellos túneles, me sentí aún más solo. La soledad nada tiene que ver con el número de sujetos que nos rodean, tiene que ver con uno mismo y su ubicación en el espacio.
Habían tratado de alcanzarlo con arañas, grajos y en el último intento, con murciélagos. Pero él había escapado de todos. Ahora se sentía seguro, tapiadas la puerta y todas las ventanas del vagón, excepto la más pequeña, por donde huiría si lo encontraban, hacia los abandonados pasillos de la vieja estación. Enormes túneles, oscuros y tibios. Perfectos para esconderse. Perfectos para las ratas.
Se dio cuenta del error que suponía haber dejado una sola salida. Respirar profundamente y cerrar los ojos fue lo último que hizo antes de escuchar los primeros chillidos.
Como cada mañana, el hombre bajó las escaleras y se adentró en los sótanos de la ciudad. Después subió a un tren y se introdujo en el túnel de la fantasía. En el interior escuchó conversaciones ajenas; historias que se entremezclaban, como marionetas inertes en la profundidad de un enorme baúl, e iban adquiriendo vida en los hilos de su imaginación.
Cuando consideró que había atrapado las imágenes más sugerentes, cerró su block de notas y se dirigió a la salida.
Las puertas se abren, la ameba humana entra, se reparte y acopla dentro del vagón. El protozoo disgrega y agrega entes al compás del silbato. Finalmente, se fragmenta en los túneles de salida.
En la sastrería me hicieron un pantalón, quedó con un error irreparable, con el entrecejo fruncido hice el reclamo.
Pero el que lo cometió no era el dueño; fue el aprendiz que se quiso pasar de listo, pálido trató de dar explicaciones... nadie le hizo caso.
Se miró de nuevo en el espejo, frunciendo el entrecejo. El error parecía irreparable, no era cuestión de deshacer la costura y coser de nuevo, después de todo la clínica de cirugía estética no es una sastrería...
El hombre viejo se detuvo, era ahí si, estaba seguro. Fue en esa sastrería donde se vieron la primera vez, la gente pasaba, una mujer de rostro cansado se acercó a él. No podía ser ella, ella era bella y este semblante tenía lo que los años convierten en irreparable. El entrecejo fruncido de ella la duda y la tristeza de él, de pronto ella dijo: "hola cachetón". Fue como si desapareciera todo lo triste, rieron se abrazaron y caminaron de la mano en silencio.
Frunció el entrecejo y miró la carta, se preguntó si la confusa sastrería de su mente habría cosido un error irreparable con las palabras. Procedió a releerla antes de dejarla en un lugar visible sobre la mesa.
Aquel tipo era muy peculiar; tenía un poblado entrecejo y me contó que aunque, por circunstancias de la vida, trabajaba en una sastrería, su verdadera vocación era la cirugía. No paraba de beber y sus ojos desprendían un inquietante brillo. Pensé que si todas las noches bebía a ese ritmo, no tardaría en provocarse un daño irreparable en el hígado.
Antes de que saliera del bar y se adentrara en la noche, me dijo al oído sonriendo que siempre llevaba un escalpelo en el bolsillo.
Ella se había convertido en su obsesión. Desde que entró a trabajar en la sastrería y se cruzaron sus miradas, aquel lunar rojo tatuado en su entrecejo le fascinó.Cada vez que lo miraba percibía destellos que lo embrujaban de tal modo, que lo llevó a un error irreparable del que más tarde se arrepentiría.
Terminó de coser el forro del abrigo que ocultaba el sobre y salió de la sastrería. Comprendió que había cometido un error irreparable segundos antes de que la bala entrara por su entrecejo.
Aunque observo una mejoría en cuanto a escritura, creo que aún te cuesta ajustarte a lo que se entiende por microrrelato, pues lo cuentas todo y te falta dar ese doble sentido que sugiera al lector lo no escrito.
Error - Jenofonte
Jeno,tus temas son originales. Tienes mucha habilidad para idear el boceto y narrarlo, pero, en mi opinión, te falla el final; mejor hubiera sido no revelar tan explícitamente que se trataba de una clínica de cirugía estética.
Cita - Juancho
Una historia encantadora, emotiva, como me gustan a mí (ya sabes de mis gustos "cardiológicos"). Este micro me parece mucho mejor que los otros tuyos. Creo que podrían suprimirse palabras, pero me gusta, pues has sabido dar romanticismo a tres palabras, de por sí, anodinas.
Conversación de barra - Observador
Está muy bien.Originalidad,suspense, sugerencia...Pero, también sobran palabras. Tú que eres tan adicto a su "economía", podrías haberlo narrado más brevemente. Por lo demás, me gusta. ¡Ah!, el título demasiado largo.
Infiltrado - Chelo
Solo comento este, que es el que me gusta.El otro lo encuentro de argumento muy retorcido.
Este me parece bueno. Es muy dinámico.Tres acciones rápidas con las que se reconstruye la historia muy bien.
Lo que no veo claro es que comprendiera el error "segundos antes" de que la bala entrara... ¿antes, o después?. Creo que uno reconoce los errores después, no antes.
—No, claro que no queremos que nos pase eso, —le dijo a María cuando vieron el auto destrozado en el borde de la carretera.
Volvieron a mirar hacia adelante. María gritó.
Poco movimiento veo por aquí. Hasta el momento sólo hay un micro publicado en el subforo. Os recuerdo que mañana es el último día para escribir nuestros relatos. Estaría bien que fuéramos dejando nuestros textos, ¿no os parece?
-No, claro que no queremos que nos pase eso –exclamaron angustiados casi al unísono.
-Pues eso es lo que hay, según la ley, si no pagan –sentenció el director del Banco, poniéndose en pie.
Salieron ,mudos de asombro,al tiempo que buscaban el pañuelo en su bolsillo.
“No, claro que no queremos que nos pase eso”. El cartelón se veía desde lejos. Me acerqué, todos eran banqueros. Vi otro cartelón enorme con las mismas palabras, todos eran deudores hipotecados. La marcha por la justicia prosiguió.
//
pd.:Observador, yo pensé que terminaba el 30 de marzo. Así figura en la convocatoria de este hilo.
- No, claro que no queremos que pase eso. Pero comprenderá que, si no colabora, su familia pagaría las consecuencias. Usted decide.
Antonio miró al hombre uniformado sentado frente a él. La pistola de reglamento estaba sobre la mesa, pensó en su mujer y en sus dos hijas calculando sus posibilidades de escapar. Los ojos del guardia parecían perforar su mente. Unos segundos más tarde, desde el exterior de la edificio se escucho un único disparo.
pd.:Observador, yo pensé que terminaba el 30 de marzo. Así figura en la convocatoria de este hilo.
Estimado Juancho, en la convocatoria de este hilo he escrito del 21 al 30 de marzo, pero me refiero a la duración total de la propuesta incluyendo los cinco días que dejamos para los comentarios.
El enlace del contenido de la propuesta os lo copié debajo y ahí se especifican los días que tenemos para escribir nuestros micros. Son cinco días, como viene siendo habitual.
Te copio el enlace de la propuesta para que lo compruebes:
—No, claro que no queremos que nos pase eso —contesta con resignación el hijo mayor a su padre.
A través del cristal del escaparate, el hombre observa, con un brillo de codicia en la mirada, los movimientos de su hijo menor en la oscuridad de la tienda. Al rato, el chico sale con un saco por un pequeño butrón. El niño mira con ojos suplicantes a su hermano mayor. "De hoy no pasa" —piensa el primogénito—, y dirigiendo un furtivo gesto de odio a su padre, mete la mano con decisión en el bolsillo interior de su abrigo.
No, claro que no queremos que nos pase eso, decíamos mientras veíamos como asaltaban al bus que iba delante de nosotros; cuando los atracadores llegaron al nuestro, los estábamos esperando con cara de escopeta, del mero susto hicieron que nos descarriláramos y terminamos en un abismo... pero al menos evitamos que nos asaltaran.
Comentarios
VAMOS, COMPAÑEROS, ANIMÁOS A IR DEJANDO VUESTROS MICROS.
Chelo
Todos me parecieron autómatas. Sin embargo, llegado el momento de abandonar aquellos túneles, me sentí aún más solo. La soledad nada tiene que ver con el número de sujetos que nos rodean, tiene que ver con uno mismo y su ubicación en el espacio.
Habían tratado de alcanzarlo con arañas, grajos y en el último intento, con murciélagos. Pero él había escapado de todos. Ahora se sentía seguro, tapiadas la puerta y todas las ventanas del vagón, excepto la más pequeña, por donde huiría si lo encontraban, hacia los abandonados pasillos de la vieja estación. Enormes túneles, oscuros y tibios. Perfectos para esconderse. Perfectos para las ratas.
Se dio cuenta del error que suponía haber dejado una sola salida. Respirar profundamente y cerrar los ojos fue lo último que hizo antes de escuchar los primeros chillidos.
Como cada mañana, el hombre bajó las escaleras y se adentró en los sótanos de la ciudad. Después subió a un tren y se introdujo en el túnel de la fantasía. En el interior escuchó conversaciones ajenas; historias que se entremezclaban, como marionetas inertes en la profundidad de un enorme baúl, e iban adquiriendo vida en los hilos de su imaginación.
Cuando consideró que había atrapado las imágenes más sugerentes, cerró su block de notas y se dirigió a la salida.
Vamos, compañeros, animáos a dejarnos vuestros textos. Aún estáis a tiempo de participar.
Os dejo el enlace del contenido de la propuesta:
http://www.forodeliteratura.com/showthread.php?p=211108#post211108
Pero el que lo cometió no era el dueño; fue el aprendiz que se quiso pasar de listo, pálido trató de dar explicaciones... nadie le hizo caso.
Frunció el entrecejo y miró la carta, se preguntó si la confusa sastrería de su mente habría cosido un error irreparable con las palabras. Procedió a releerla antes de dejarla en un lugar visible sobre la mesa.
Aquel tipo era muy peculiar; tenía un poblado entrecejo y me contó que aunque, por circunstancias de la vida, trabajaba en una sastrería, su verdadera vocación era la cirugía. No paraba de beber y sus ojos desprendían un inquietante brillo. Pensé que si todas las noches bebía a ese ritmo, no tardaría en provocarse un daño irreparable en el hígado.
Antes de que saliera del bar y se adentrara en la noche, me dijo al oído sonriendo que siempre llevaba un escalpelo en el bolsillo.
Ella se había convertido en su obsesión. Desde que entró a trabajar en la sastrería y se cruzaron sus miradas, aquel lunar rojo tatuado en su entrecejo le fascinó.Cada vez que lo miraba percibía destellos que lo embrujaban de tal modo, que lo llevó a un error irreparable del que más tarde se arrepentiría.
Terminó de coser el forro del abrigo que ocultaba el sobre y salió de la sastrería. Comprendió que había cometido un error irreparable segundos antes de que la bala entrara por su entrecejo.
Aunque observo una mejoría en cuanto a escritura, creo que aún te cuesta ajustarte a lo que se entiende por microrrelato, pues lo cuentas todo y te falta dar ese doble sentido que sugiera al lector lo no escrito.
Error - Jenofonte
Jeno,tus temas son originales. Tienes mucha habilidad para idear el boceto y narrarlo, pero, en mi opinión, te falla el final; mejor hubiera sido no revelar tan explícitamente que se trataba de una clínica de cirugía estética.
Cita - Juancho
Una historia encantadora, emotiva, como me gustan a mí (ya sabes de mis gustos "cardiológicos"). Este micro me parece mucho mejor que los otros tuyos. Creo que podrían suprimirse palabras, pero me gusta, pues has sabido dar romanticismo a tres palabras, de por sí, anodinas.
Conversación de barra - Observador
Está muy bien.Originalidad,suspense, sugerencia...Pero, también sobran palabras. Tú que eres tan adicto a su "economía", podrías haberlo narrado más brevemente. Por lo demás, me gusta. ¡Ah!, el título demasiado largo.
Infiltrado - Chelo
Solo comento este, que es el que me gusta.El otro lo encuentro de argumento muy retorcido.
Este me parece bueno. Es muy dinámico.Tres acciones rápidas con las que se reconstruye la historia muy bien.
Lo que no veo claro es que comprendiera el error "segundos antes" de que la bala entrara... ¿antes, o después?. Creo que uno reconoce los errores después, no antes.
Saludos a todos.
Me da que he pasado de dar demasiadas explicaciones a ninguna en absoluto, a ver si algún año de estos le cojo el tranquillo...
Chelo
Os copio el enlace del contenido de la propuesta:
http://www.forodeliteratura.com/showthread.php?p=213594#post213594
Volvieron a mirar hacia adelante. María gritó.
VAMOS, COMPAÑEROS, ANIMAOS A PARTICIPAR.
-No, claro que no queremos que nos pase eso –exclamaron angustiados casi al unísono.
-Pues eso es lo que hay, según la ley, si no pagan –sentenció el director del Banco, poniéndose en pie.
Salieron ,mudos de asombro,al tiempo que buscaban el pañuelo en su bolsillo.
//
pd.:Observador, yo pensé que terminaba el 30 de marzo. Así figura en la convocatoria de este hilo.
Antonio miró al hombre uniformado sentado frente a él. La pistola de reglamento estaba sobre la mesa, pensó en su mujer y en sus dos hijas calculando sus posibilidades de escapar. Los ojos del guardia parecían perforar su mente. Unos segundos más tarde, desde el exterior de la edificio se escucho un único disparo.
Estimado Juancho, en la convocatoria de este hilo he escrito del 21 al 30 de marzo, pero me refiero a la duración total de la propuesta incluyendo los cinco días que dejamos para los comentarios.
El enlace del contenido de la propuesta os lo copié debajo y ahí se especifican los días que tenemos para escribir nuestros micros. Son cinco días, como viene siendo habitual.
Te copio el enlace de la propuesta para que lo compruebes:
http://www.forodeliteratura.com/showthread.php?p=213594#post213594
Un abrazo, Juancho.
—No, claro que no queremos que nos pase eso —contesta con resignación el hijo mayor a su padre.
A través del cristal del escaparate, el hombre observa, con un brillo de codicia en la mirada, los movimientos de su hijo menor en la oscuridad de la tienda. Al rato, el chico sale con un saco por un pequeño butrón. El niño mira con ojos suplicantes a su hermano mayor. "De hoy no pasa" —piensa el primogénito—, y dirigiendo un furtivo gesto de odio a su padre, mete la mano con decisión en el bolsillo interior de su abrigo.
Os copio el enlace del contenido de la propuesta:
http://www.forodeliteratura.com/showthread.php?p=214520#post214520