Continuo fluir es el tiempo,
El cual se nos escapa en un pestañeo,
En un beso o en el viento.
No se detiene ni atiende,
Despreocupado ante la vida,
Ante los sueños y las vigilias.
Olas en la orilla que van continuamente muriendo,
Eso somos nosotros para el tiempo,
El cual nos deja controlarlo, pero no manejarlo.
Irrespetuoso e irreverente,
Nos transforma la juventud en tesoro,
Y es capaz de convertir el dorado cabello de la más hermosa mujer
En láminas gastadas del color del hierro.
Nos deja mirar el pasado,
Y nos permite embaucarnos con el presente,
Pero se enfada cuando queremos observar lo no existente,
El futuro que sólo está a su alcance como su sirviente.
Mirada hiriente es el destino,
Suavemente golpeado por la arena que cae levemente,
Desde el amanecer de los tiempos hasta la noche del día siguiente.
Así somos los hombres,
Eternas esperanzas de futuro,
Juguetes en manos del presente,
E inquilinos del tiempo que nos lleva
Por su corriente hasta la muerte.
Comentarios
Nuevamente muchas gracias por leer y comentar. Lo de las mayúsculas es un fallo de word unido a la pereza. No se el de ustedes pero mi word me 'corrige' automáticamente la primera letra de cada verso y la hace mayúscula, e ir cambiándolas una a una pues no es agradable.
PD: puedes tutearme. Si parásemos a pensar que cada segundo que pasa es un segundo menos que nos queda de vida el tiempo sería el causante de todas nuestras pesadillas.
Saludos
Un saludo.
Ser comparado con Quevedo es algo difícil de describir, aunque me temo que hay un abismo entre él y yo. Muchísimas gracias Gades por comentar mis textos, me alegra mucho que te gusten.
Saludos