Cuánto daño nos hacen las películas y la música. Es un hecho. En concreto quería reseñar a "Amélie", con su desbordante teoría de que las casualidades mueven el mundo. ¿O es a nosotros? Por un gesto, por un idiota gesto como un engranaje en las entrañas de un reloj. El amor predestinado, el te miro y se para el planeta, la galaxia, el universo.
Si las líneas anteriores hubieran sido escritas en un folio, las hubiera usado de papel higiénico.
Estamos Améliezados. Vivimos esperando un no-sé-qué que llegue a nosotros por arte de magia y nos embelese, que nos ilumine el día para levantarnos con una sonrisa cada mañana y el café no nos sepa tan amargo, los cigarrillos no se acumulen en el cenicero, la cama no se nos antoje tan vacía, los cuadernos se llenen de poesía, y ¡Oh, tú, estás ahí! rezagado, en mi pensamiento, en mis redes corporales. En la música, en los libros, en las historias, en los sueños, en la creación humana y en la naturaleza.
Puta mierda.
Llegará el momento en que te des de bruces con la realidad y te desprendas sacudiéndote el polvo Améliezado. Enhorabuena. Ya eres un Perro Cínico.
Tal que así.
Amo a S. Me encanta cómo desliza los dedos en el manillar de la moto. El estiramiento de dedos sobre el manillar, uno por uno, con suavidad, como si pudiera crear un arte a partir de ello. Adoro su lunar al lado de la oreja, casi oculto, como punto de constelación. Amo los acordes que toca con suma perfección y el soneto que me escribió. Me encanta su perfil grecorromano, recortado en cualquier paisaje. Su manera de comer, tan delicado, tan educado. La forma en la que me mira adivinando una sonrisa. Me encanta cuando suena Hotel California mientras pienso en él. No sé, hace como si todo fuera posible en esta vida. Ya sabes, Todo.
-Cara ojerosa-
Odio a S. Odio cómo mueve los dedos en el manillar de la moto. Me repele su lunar. Odio los acordes y el soneto que me escribió. Detesto su nariz, su boca, y cómo come. La forma en la que me mira con cara de atontado -suena Hotel California- ¡Joder! ¡Odio esta canción!
Admito que la reflexión es un tanto extraña en cuanto creo tiene pintadas literarias y palabras malsonantes.
A lo que iba.
¿Pensáis que estamos Améliezados? ¿Que la sociedad en la que vivimos nos vende la idea de que para ser feliz necesitamos a alguien?
¿Podemos vivir en soledad aún siendo animales sociales? ¿Afecta en demasía a nuestro humor el enamoramiento? ¿Y el no estarlo? ¿El extremo de ambos casos os parece perjudicial? (Cinismo - Améliecismo)
Me invento palabras, sí.
Comentarios
Muy buena reflexión, y buena película también, este es un tema delicado para muchos espíritus necesitados de afecto y que ven con mucha naturalidad la necesidad del ser humano de vivir y compartir con alguien, esto es: soportar sus olores, sus sonidos, su mal humor, su buen humor, su ropa interior tirada por toda la casa, sus quejas, sus peticiones de demostración de afecto, sus quejas por las primeras canas, sus quejas por las arrugas, sus amigas, sus amigos...
Soy un animal solitario, mi vida afectiva se siente muy cómoda conmigo nada más, se que estoy siendo subjetivo, quizás opino según mi experiencia, pero otra cosa no puedo hacer.
Se que hay gente a la que le funciona, en mi caso no, yo me canso de la gente, la gente se cansa de mi, y por lo menos tengo los cojones (como dirían en españa) para decirlo a la otra persona y no vivir en una mentira, mentiras que a la larga pasarán facturas muy caras.
Yo veo el amor como un sentimiento de pertenencia que desarrollan las personas hacia otra persona o cosa, eso me explica muchas actitudes humanas, no todas, pero las respuestas que encuentro me satisfacen.
Muchas personas no entienden ni respetan el mal humor de una persona, toman actitudes tales como sentirse ofendidos porque se imaginan idioteces en su cabeza que no corresponden a la realidad, entonces toman posturas sobre como sentirse respecto a como se siente la otra persona.
Es ridículo, si te quiero, te quiero con un mal día o un buen día, te quiero con o sin maquillaje, te quiero cuando querés estar sola y te quiero cuando tenés tus problemas mensuales y te pones histérica.
En fin...son mis experiencias, me inclino por el cinismo o la sinceridad brutal de hacerle saber al otro u otra, que preferimos ir solos a un club de jazz.
S. Ya lo sabe. Me escupió él a mí, fíjese. Tendré cara de Mona Lisa.
Le invito a un club de Jazz, sólo por molestar.
estoy bastante en sintonia con lindemann
yo tambien soy un lobo solitario, yo en cambio no creo en el amor. o por lo menos no creo que sea lo mismo que es para todos los demas. tengo mi propia definicion, que no se le parece a ninguna que haya escuchado y si algun dia hace falta la expondre pero no creo que sea el momento.(tampoco es la gran cosa xD).
voy a partir de una idea, pero antes afirmo que me tiro para el cinismo. yo estoy muy bien solo!
las personas aprenden desde que son niños a amar.
el problema empieza desde chico.. y resulta que esos conceptos basicos se modifican con el pasar del tiempo..
aprendemos al felicidad a partir de los caramelos.. so la felicidad se hubiese aprendido a partir de algo amargo en vez de dulce, puedo asegurarte que el mundo seria muy diferente...
en fin, es cierto lo que decis, el mundo aprende amelie, y por ello se vuelve amelie.. pero al mundo no le importa, solo a nosotros, el mundo prefiere seguir siendo amelie, despues de todo se ha dado cuenta despues de largas y dolorozas transformaciones, que es mejor asi..(tal vez)
espero que me comprendas y bueno. Saludos y perdon por las faltas..!
Gracias por tu comentario, Kamper.
Este dedito es para vos...(y esta también) por suerte no vivís en argentina y no entendés...
Que en España se hace similares.
Una vez una española que conocí personalmente me dijo: Eres la hostia tío, te daría de hostias en la cara pero no alcanzo, hostias , hostias hostias!
¡Joder, joder!
El hostia es muy del norte.
Joder!
... esta es experiencia que evoca con un suspiro, quien le encanta ir al proctólogo ...:rolleyes:
Hollywood, la publicidad, las noticias, la literatura, la poesía, el cine y cierta filosofía denominada de autoayuda componen el circo romano de nuestros días.
Felicidad con alguien, dar felicidad a alguien, la felicidad como valor último - ¿A quien le importa la felicidad sino al infelíz? -, por lo tanto vender la idea de la felicidad fácil, la felicidad en pareja, el puto amor moderno, las casualidades que te mejoran la vida, el fin del mundo, los meteoritos, vampiros buenos y apuestos, el bien siempre triunfa...
Perspectiva, conocerse a si mismo, conocer al mundo tal como es y no como te lo muestran, conocer a los demás.
Aceptar el mundo como es, con sus bienes y sus males, con sus opuestos y su fluir permanente, ying y yang, y detrás de todo: el puto azar dominando todo.
Acción, cada momento, cada instante te ofrece un sinfín de oportunidades, todas vienen de la mano del azar, cada instante único e irrepetible, vivirlo como si fuera el último, vivir de acuerdo a lo que dicta un cuerpo y un espíritu sano.
El cinismo es para perros con dientes afilados.
El ameliecismo es para aquellos que aún nadan en la superficie del mar y no ven los tiburones que hay debajo de su vida de mariposas.
No busco la felicidad, a veces ella me encuentra y yo me hago de rogar (la felicidad es mujer): vete de aquí caprichosa -le digo con una sonrisa- ya sabes que no te busco...
y mientras se retira lentamente, me mira y me guiña un ojo...
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..
.
Esta vez suscribo todo lo dicho por él.
Saludos
pd.: Eres un loco, pero eres bueno como un poeta amigo mío.
Sí. Me gustó.
Concuerdo tanto que si tubiera q definir lo que pienso del mundo seria muy parecido.. Pero la frase!
En fin... Saludos..