Esto lo había escrito desde hace mucho pero nunca me animé a publicarlo, espero les guste.
Todos los tragos en esta taberna van a la cuenta de aquel viejo perdedor. Aquel vejestorio tan simpático que ofrece sus servicios a cambio de sólo aplausos y risas embriagadas con una mezcla de tristeza y olvido.
Sus servicios son de la mejor calidad que se puede encontrar, y no constan mas que de exhortarnos a entrar en un estado de alteración de nuestros nervios y a olvidar lo que nos trajo a este lugar.
Todos los tragos de esta taberna van a la cuenta de aquel hombre del piano, que con su ya tan desgastada voz por el trago, el llano y el cigarro, nos reconforta. A nosotros, los lisiados, los traicionados, los que agonizan en el olvido, los que vivieron engañados.
Todos los tragos de esta taberna van a la cuenta de aquel músico tan melancólico. Todos los tragos van a la cuenta de aquel pobre diablo. Todos los cantos van a nuestro nombre, al menos en esta noche.
Comentarios
¿Frente a frente, vamonos, infinito, el jinete, o cuál de todas sus canciones tristes?
Claro, uno no tiene el dinero suficiente para ahogar sus penas como se deben.:D
Saludos Kike.
pd.: Donde hay trago siempre tengo algo que decir.