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La mezcla imperfecta

GaboxgoGaboxgo Fernando de Rojas s.XV
editado enero 2012 en Narrativa
Sí. Tras analizar con determinación los movimientos del paciente Keddy. J, hemos llegado a la conclusión de que presenta un agudo nivel de locura. Su habitación es todo un desastre, las telas calurosas de la ventana habían sido arrancadas y usadas para limpiar el vomito del suelo. Por otra parte, la comida, más de una vez negada en ser tragada, estaba esparcida por las paredes y el techo, sumándose a los residuos estomacales, daba origen a una mezcla espesa y putrefacta. “Qué horror” el paciente yacía escondido bajo la cama, nuestras bondadosas manos le sujetaron y lo trajeron de vuelta al mundo real, a la cruel luz de la verdad; sus gritos eran motivo de sordera instantánea. La dulce mujer que acompañaba en esta inquietante rutina, percató un objeto introducido en la boca y parte de la garganta del paciente; con delicadeza, mencionó sutilmente mientras con rapidez extrajo un creyón verde opaco de su cavidad bucal.
Verde opaco. El color de su agonía. Keddy. J imploró que le regresasen su tesoro, su única fuente de diversión dentro de la caja médica. Y así era, tal como decía, los rayones sobre las sucias paredes y los círculos dibujados sobre su seca piel eran del mismo color, del mismo creyón.
Sus gritos resonaron por los pasillos del triste lugar, gracias a un certero pinchazo sus fuerzas habían sido drenadas y sus ojos cerraron en un profundo sueño. Los otros pacientes, quienes con esfuerzo recobraban su salud mental, abuchearon al demente y a su adorado color. Tras media hora de sumo alboroto, todo había vuelto a la calma; si acaso eso podía existir algún día. “Permítame entrar” se interrumpió la limpieza de la habitación de Keddy; la asquerosa mezcla todavía permanecía en su lugar, junto a todas sus malas características. Examinando el curioso color mostaza del vomito, se tomó la presunta causa de su locura; sudamos al pensar que el verdadero pigmento del problema estaba por ser descubierto.
Depi. El ratón de nuestro laboratorio, superviviente de todos los experimentos estudiados hasta el día de hoy, se mostró extraño ante la presencia de diminutas manchas verdes sobre una hoja de papel blanca. Para ser más exacto, mencionamos aquella conducta como una impaciente, esperando de alguna forma un acontecimiento. El problema no recaía sobre la comida, Keddy se alimentaba correctamente y consumía las proteínas necesarias para estar, físicamente hablando, en forma. Por lo que descartamos en darle de comer los bocadillos de la habitación a Depi al principio, felizmente, devoró un trozo de queso francés, sus favoritos, antes de probar la comida del paciente. Esperamos unas cuantas horas antes de comenzar el segundo y último paso del experimento; o mejor dicho, antes de tomar notas. Depi se mostró cansado y sus movimientos entorpecían cada vez más, daba vueltas en círculos; en su delirio, evitaba caminar por encima de las manchas verdes, sin pasar un minuto, el ratón expulsó un líquido de su boca y estalló en desesperación. Mostaza. Limpiamos el desastre y Depi cayó en sueño, teníamos las notas y las observaciones, vacilamos por un momento y tras mirarnos seriamente pronunciamos al mismo instante: “La combinación del color verde y el de mostaza produce locura”.
El paciente dormía tranquilamente en su cama; una novedad, habían nuevas y rojizas telas para las ventanas y pintaron las paredes con un naranja pastel; la comida era más variada y nutritiva que la anterior. En medio del ensueño despertaba de golpe buscando su adorado creyón, al no encontrarlo sollozaba mientras apretaba con fuerza su almohada hacia su pecho. Sin duda tuvimos la esperanza de no tener un nuevo incidente, los días transcurrían con normalidad, aunque en medio de la charla, su respiración era más profunda y su puño permanecía apretado, como si sus garras ansiaran cortar carne fresca.
-11 de abril. Vaya descuido me he dado, Suarez me ha desconcentrado por tanto tiempo, que había olvidado colocar las fechas de las observaciones del paciente Keddy. J usualmente acostumbramos a escribir todo en bolígrafo, tenemos que estar seguros de lo que hacemos y anotarlo sin errores.
-12 de abril. En medio de la noche se escucharon fuertes golpes provenientes de la habitación, la luz yacía prendida y los puños del sujeto estaban mojados en sangre. Al igual que una bestia, analizó a cada uno de nosotros con fuerte respiración, como si de sus orejas emergiera un intenso odio en forma de vapor. Todo estaba intacto, su rostro se adormeció de la fuerza con que fruncía el ceño y mostraba muecas de rabia, al tranquilizarse pronunció: “Son unos ladrones, en este aburrido lugar no hay nada que hacer. ¡Tráiganme mi maldito creyón!” su ira retornó y escapó de la habitación tras empujarnos a un lado, los vigilantes fueron tras él y no tardaron demasiado en atraparlo. Uno de nuestros compañeros se mostró preocupado al pensar que Depi tuviese que pasar por esto, al fin de cuenta, es sólo un ratón, no te encariñes demasiado, pronuncié. Tomamos nuevamente la combinación indebida de los colores como causa, el sujeto al llegar al primer día demostró estar completamente desquiciado, hablaba consigo mismo e imitaba el sonido de muchos animales; esta vez, al cambiar alguna de las condiciones con la cual acostumbraba a estar, se comportó serenamente al principio, e incluso, nuestras charlas con él eran sumamente normales; con la única diferencia de su intenso odio contenido a punto de estallar.
-14 de abril. Depi había fallado en el experimento, no demostró señal de rabia alguna bajo las condiciones de Keddy. Por otro lado, teníamos nuevos ataques de ira por parte del sujeto, nos extrañó que ambos no compartieran las mismas respuestas en este caso. Nos sentamos a pensar cuales colores podían causar un efecto positivo en él.
-17 de abril. Le entregamos al paciente un creyón blanco en su nueva habitación, con paredes pintadas de un ligero verde manzana, y cortinas azules color cielo. Anotamos en mayúscula SORPRESA al verle sonreír alegremente y agradecer por el cambio. Keddy había mencionado su gusto por dibujar, suplicó por unas hojas negras para trazar sus ideas y darles vida; esto podría conllevar al caos, ya sea al dárselas o al negárselas, lo complacimos con la condición de una hoja al día. El paciente dibujaba en medio del parque del recinto, una inmensa ave con plumas muy detalladas y finas, al terminar con la punta del creyón y dejar su dibujo sin terminar regresó a su habitación. Buenas noches, dijo Suarez cerrando la puerta y seguir observando el progreso el día de mañana. En propias palabras de Keddy temblando del frío acobijado por una gruesa chaqueta: “La tenue luz penetraba bajo la delgada cortina, dividiéndome en dos mitades, una pequeña porción de esta fragancia se escurría por las paredes permitiendo la visión de objetos ocultos y oscuros al final. Tuve miedo, mucho miedo, así que decidí encender el bombillo y ver como su radiación mataba todos mis temores producidos por aquella fragancia y su ausencia. Me equivoqué, el silencio atrapado alrededor era insoportable, la luna no sólo invitó a extrañas siluetas provenientes de la noche, sino que además dio paso libre a los ecos perdidos de quienes gritaron por auxilio durante su muerte. Ecos, que gritaban mi nombre en medio del silencio; sí, los oía claramente, estaba más seguro completo en oscuridad, esta habitación es mucho más tenebrosa. Apagué el bombillo para no verles ni oírles más; se molestaron, treparon por mi resbalosa piel y caían al igual que gotas de sudor copioso, hice a un lado la cortina y miré las cientos de miradas del cielo, todas amorfas y sarcásticas. Me acosté ignorando el inmenso miedo que sentía, abracé mi querida águila blanca esperando que me rescatase y no me rebanase con sus increíbles y afiladas garras. Sin duda la sombra de techo a piso situada delante de mí fue demasiado, un creyón blanco no creará jamás una salvación a lo oscuro, nunca lo hará.” Locura- Ira- Miedo. Estas fueron las variables obtenidas del caso, Keddy no retomó el sueño el resto de la noche y nosotros tampoco.
-18 de abril. Estudiamos las mezclas de los colores, cada una de las variables representaba con firmeza un color obtenido de las combinaciones de su nueva habitación y rutina. Keddy. J adoptaba la piscología del resultado total de la mezcla imperfecta, en cada uno de los casos adoptamos por un cambio para un hombre cuerdo en lugar para uno… no cuerdo. Suarez dio la idea de introducirle una combinación indicada para él, rodearlo de colores que cualquiera pensaría conllevaría la locura del más demente. Tras discutir esta decisión por una hora, aceptamos la idea y compramos las pinturas; en esta ocasión, nosotros mismo pintaríamos las paredes.
-20 de abril. El paciente había permanecido sentado en la sala de estar observando la televisión por horas. Uno de los hombres del personal se le acercó a guiarle a su nueva habitación, negó ir al oírle, diciéndole con palabras secas: “Quiero irme de este espantoso lugar, el problema no está en mi habitación, son ustedes”. Al pasar una hora, el sujeto aceptó volver al tenebroso lugar y vivir unas noches más de terror; justo al entrar, se le entregó tres creyones, con asombro dudó de nuestras intenciones, desconfiaba de nosotros completamente, y no podíamos culparle, Depi había dejado de tener relación con el paciente después del experimento de la locura.

Comentarios

  • GaboxgoGaboxgo Fernando de Rojas s.XV
    editado diciembre 2011
    Al entrar observó el nuevo color de las paredes, el suelo completamente blanco, rodeado de caras azuladas, verdosas y rojas. Se le retó a dar con el color blanco a partir de sus tres creyones, de lograrlo, sería completamente libre. Los reproches estallaron, jamás habían permitido que una persona con poca salud mental estuviese rodeada de dichas condiciones, no había cortinas, las sábanas eran de colores desiguales y el ambiente parecía ser de una fiesta alocada. “¿En qué diablo piensan?” fue unas de las muchas preguntas arrojadas contra nuestra medida, le respondimos que esperasen, tengan paciencia, Keddy. J necesita volverse completamente loco, rodeado de todas sus reacciones elegirá él, si dar con su libertad, o con su encarcelamiento. El paciente rió sin cesar, lucía alegre y se tomaba la situación como un juego, A ESPERAR lo escribimos en mayúscula.
    -30 de abril. Tuvimos una espléndida noticia de nuestro paciente. Había abandonado el recinto a tempranas horas de la madrugada, agradeció por los servicios y llamó un taxi dejando atrás el amargo capítulo. Entramos a su habitación y encontramos todo en orden, las quejas dejaron de existir y Keddy. J recuperó su salud mental. Sobre la cama hayamos una hoja con algo escrito, los creyones se encontraban al lado, con las puntas un poco desgastadas, lo suficiente para escribir la siguiente nota:
    “Lamento todos los inconvenientes. Sin duda había oído hablar de esto alguna vez, hace muchos años, mi interés por esto fue tan grande, que mis padres se asustaron por mi extrema motivación y pensaron un camino mejor para mi futuro, un camino más técnico. En esta vida he visto como los colores no sólo provienen de la luz sino de muchas experiencias, verlos todos juntos, dispersos y horriblemente mezclados, entendí que era la combinación de esta vida. Cometí un error en darle demasiada importancia tan sólo a una etapa, tan sólo a un color, tan sólo a una luz. Espero que en esta nueva oportunidad, pueda descubrir por mí mismo, el resultado total expresado en blanco. Sin duda, el negro también es un color llamativo, pero no es el único. Dejo este lugar para estudiar y entender mejor esta ciencia, la cual puede ser fácilmente asociada a la mente humana. Un saludo, tengo un reto que acceder”. Keddy. J
    Escribo estas últimas líneas culminando con el caso de Keddy. J. el cuaderno de cuero carece de páginas con cada nueva investigación. Este ha sido el más sencillo, en nuestros días hemos vistos casos de mayor complejidad respecto a la mezcla de los colores. Este pequeño párrafo no es parte de las demás notas, expreso con sinceridad los estados de nuestro ratón Depi, y las nuevas facetas de Suarez. El viaje a Canadá, nos llevó con el caso Samantha. R, el cuál mostró un increíble amor por una piedra colorida… abandono el bolígrafo por estos momentos, mis ojos pesan demasiado y el ingrediente deseable aguarda por mí, sin él, mi mezcla no sería perfecta.
  • betobbetob Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado diciembre 2011
    Debo reconocer que quedé atrapado, en el buen sentido de la palabra, desde el comienzo de la historia.
    Disfruté la originalidad del tema, su desarrollo y en esencial, la maestría del escritor.

    Mis felicitaciones, amigazo.

    beto
  • GaboxgoGaboxgo Fernando de Rojas s.XV
    editado diciembre 2011
    Muchas gracias beto por tu comentario :). Disfruté escribiéndolo como cada uno de los escritos.
  • AuxiAuxi Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado diciembre 2011
    Aparte de las primeras ganas de vomitar y el deseo de no tener que leer nunca más nada tan malo no sé que más decir.

    Nada me ha quedado aparte del asco, si es lo que buscabas.
  • GaboxgoGaboxgo Fernando de Rojas s.XV
    editado diciembre 2011
    Gracias por tu crítica Auxi.
  • AuxiAuxi Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado diciembre 2011
    Lo siento, me encantaría debatir, intercambiar, etc, pero por lo que he visto no es algo que se haga, ni que se permita, ni na de na.

    Lo haría, pero esforzarme para que otros me machaquen por decir que no es perfecto y estupendo... pues para eso lo digo y no me molesto en hacer una crítica constructiva abierta al debate: total, no se va a entender ni apreciar y, no sé si me entiendes, supone un trabajo que no me apetece tirar...

    Y con esto no quiero decir que mi crítica sea ni la única ni la mejor, pero me parece que aquí o te decimos que eres un genio nos callamos, no cabe la mejora ¿no?
  • AuxiAuxi Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado diciembre 2011
    Para comprender lo "POCO" atrapado que se puede quedar nadie solo tienes que MIRAR tu texto y pensar si tu lo leería si fuese mío.

    NO, seguro que NO.

    Y quien te ha dicho que se quedó atrapado no resistiría una par de preguntas, seguro.
  • SinrimaSinrima Miguel de Cervantes s.XVII
    editado diciembre 2011
    Gaboxgo, a palabras necias oídos sordos, y, eso sí, con la mirada atenta para no ensuciarte los zapatos.

    ¡¡Felíz año 2012!!
  • GaboxgoGaboxgo Fernando de Rojas s.XV
    editado diciembre 2011
    Igualmente Sinrima qué disfrutes los últimos días de este año. Y nos veremos. Feliz año 2012 ;)
  • MoniqueCortazarMoniqueCortazar Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado enero 2012
    Es original y está precisamente narrado.
    Aclaro que no soy una experta ni mucho menos y que cualquier comentario lo hago desde la más absotula humildad.
    He leido por ahí, en algunos cuantos ensayos, que los grandes escritores se centran mucho en el comienzo del relato y, tal vez, ese puede ser algo sobre lo cual podría sugerir.
    Sólo eso, el comienzo podría ser más fuerte, pero puede que sólo sea que últimamente estoy demasiado influenciada por autores de ese tipo...
    Lo leí de una corrida y eso debe ser bueno.
    Saludos!
  • GaboxgoGaboxgo Fernando de Rojas s.XV
    editado enero 2012
    Hola, gracias Monique, sé a qué te refieres. Este lo empecé más suave y luego fui a un desenlace. ( Aunque..., esto fue sólo una introducción de una historia más amplia ( la cuál no desarrollo aún porque escribo otra jeje) ) Trataré de empezar con más fuerza en próximos escritos :o.
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