Una palabra clara
Digo te amo, una palabra clara,
y hablo desde el fondo del tuétano
que calcina el hueso viejo,
o más cansado que de costumbre…
Tuétano que quiebra el cráneo
por donde es más duro
y se imponeal rostro acallando el seso.
Tuétano que abre la pelvis en mil dolores
por los que cruza la vida más grande
siendo pequeña.
Tuétano semilla de vida, rojo y gualdo amuleto
profundo y hondo, y allí en lo recóndito
se divide, crece y esparce…
Así crece mi voz
y se hace toda corazón y espiga
que se entrega, por completo,
a la siega y segador.
Toda entera, así, estallo
de aroma a mojada tierra,
veraz, en este sentimiento húmedo
cual agua de manantial que reclama:
unos pies desnudos, como ojos recién abiertos,
una rosa encendida, de vividos pétalos y espinas,
y un beso dulce y largo , que se oree, como tendido al sol,
en tus tibios labios…
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